martes, 26 de noviembre de 2013


UN REENCUENTRO CON MANUELITA
Por: Miguel Godos Curay

Manuela Sáenz es un ícono de la libertad de América
Anoche estuve en Paita convocado por el congresista Manuel Dammert y esa invicta lealtad  y devoción a Manuelita Sáenz. Ayer se conmemoraron 157 años de su muerte un 23 de noviembre de 1856. Según el testimonio del general Antonio de la Guerra, su amigo, murió a las 6.00 de angina de pecho. Se la llevó el abominable mal de la garganta, según de la Guerra, su desgracia mayor fue haberla puesto en manos de la ciencia pues las comadres de la Sáenz con hierbas lograron batirse codo a codo con la peste. Días antes habían corrido igual destino sus criadas. Doña Manuelita en este doloroso trance fue amortajada y velada por sus comadres. La Tadea Orejuela, las Benites  que le tenían gran estima y fue sepultada en el viejo cementerio de San Pedro frente al mar de Paita.

Manuelita fue expulsada del Ecuador por Vicente Rocafuerte en 1834 y esta  mujer que en otro momento de su vida estremeció los salones con su audacia y confesó su amor a Bolívar a los cuatro vientos y sin recato en la etapa más dura del ostracismo, marchó a  la soledad de Paita. Ahí en el exilio se confundió con otros expatriados. Doña Manuelita no gozaba de mayor fortuna así los reveló en su declaración de pobreza de 1847. El mayor tesoro lo preservaba en su memoria, así lo confesó a Florencio Oleary desde Paita dando pormenores de la nefanda noche del 28 de septiembre de 1828 en que se pretendió asesinar al Libertador Bolívar en el Palacio de San Carlos en Bogotá.

Entonces Manuelita despertó e hizo vestir a Bolívar el que huyó por una de las ventanas mientras Manuela desnuda espada en mano se enfrentaba a los conspiradores. La treta dio resultado y Bolívar a buen recaudo salvó su vida. Los asesinos desconcertados sólo encontraron la cama caliente en la que descansaba el Libertador. Entonces repuestos los ánimos y en inmortal gesto de gratitud Bolívar le confesó a Manuela. “Tú eres la Libertadora del Libertador”.

Y así marchó sin fatiga por los andes, cabalgando como centauro y convertida en una hembra de armas tomar. Le iban el aroma de la lavanda y el vaho flamígero de la pólvora. Usaba pantalones de paño y blandía su espada con destreza, contestaba cartas y con intuición femenina advertía las felonías al Libertador. Tenía el rostro aperlado y la dentadura perfecta con una cabellera intensamente negra que parecía siempre húmeda. Manuelita era bella y los raptos de celos la convertían en gata rabiosa que con sus garras trazaba mapas ignotos de furia sobre el rostro del inmortal Simón.

Una mujer de armas tomar como Manuelita es cosa seria. Ella prefería hablar de política que de los últimos alaridos de la moda. Podría mostrar con desenfado sus enaguas y ropa interior para dar cuenta del primor del tejido y recitar de memoria a algún autor latino. Entendía perfectamente el inglés y el francés. Durante el exilio en Paita auxiliaba en las tareas de traducción, del inglés al español, al cónsul de los Estados Unidos Alexander Ruden. Fue en esas circunstancias que como tripulante de ballenero recaló por  Paita Herman Melville el autor de Moby Dick. Manuela tradujo al español sus testimoniales y declaraciones.

Ricardo Palma, que la visitó en Paita, recuerda, tenía la majestad de una reina sobre su trono. Garibaldi que la frecuentó lloraba a moco tendido evocando el cancionero del mar y de la pena. Manuelita en su conversación guardaba con siete llaves los secretos y los sentimientos más profundos de su corazón. Tenía un parvulario  y rodeada de churres les instruía y les enseñaba a leer mientras en un pequeño brasero fabricaba dulces de azúcar, clavo y canela. Numerosos perros con nombres de los generales de la independencia le rodeaban y tibiaban en el crudo invierno sus extremidades inmovilizadas por el reuma y la parálisis.

¿Creen ustedes que una mujer de la estatura de la Sáenz iba a estar en Paita cruzada de brazos?. No, de ninguna manera. Se dedicaba al espionaje político y con el seudónimo de María de los Ángeles  Calderón daba cuenta pormenorizada de los movimientos de sus adversarios a su compadre el general Juan José Flores en Quito. Manuela construyó la unidad del Ecuador desde Paita. También se daba tiempo para leer todos los impresos plagados de intrigas y denuestos. La incansable Manuela se daba tiempo con su talante insobornable para responder sin miramientos. Habiendo administrado el archivo del Libertador. Por boca de Bolívar, lo sabía y lo conocía todo. Por ello muchos la odiaban y la temían. Neruda le llamó Julieta huracanada. Una mujer que tiene como amante una espada habita con la inmortalidad.

sábado, 16 de noviembre de 2013


ENREDADOS EN LA TERRIBLE ENREDADERA

Por: Miguel Godos Curay
Enredados en la red. El nuevo dilema existencial.
Internet se ha convertido en el sistema nervioso de la sociedad contemporánea. Las redes son como las conexiones sinápticas que conectan a las comunidades humanas. Unos intercambian conocimientos y experiencias. Otros se desnudan sin recato mostrando todas sus pobrezas. Otros han encontrado un confesionario para su soledad. Otros como las niñas bobas no se cansan de exhibir su rostro ingenuo. Hay quienes juegan con la iconografía piadosa y la fe. Se inventan cadenas interminables y portentosas. Dios está en la red. Sonríe Dios te ama. Otros saludan al otro extremo de la red a sus ausentes a la espera de una respuesta que demora. Otros se sientan a esperar de tarde en tarde como frente al espejito de la bruja del cuento de hadas.

Internet tiene una potencia educativa enorme. Usarlo como descartable lo pervierte y lo convierte en empaque de la estulticia. Algunos han encontrado la posibilidad de mostrar el color de sus emociones y de sus coloridos instintos. Quienes se exhiben como la bailarina del tubo lo hacen para satisfacer su egolatría. Ignoran que han pelado el choclo de su inmadurez. Han profanado su intimidad  para abrir las puertas de la privacidad natural. Han rebanado las telas de su intimidad por un efervescente afán de popularidad.
Hay los que se deleitan con la procacidad, el tremendismo de la vulgaridad, la grosería, el defecto humano, la mala leche, la inconducta, el regusto por la asquerosidad y la inmundicia humana. Los políticos tienen una ventana persuasiva y barata para la demagogia, la sonrisita de las hienas. El maquillaje perfecto para las garras. La decoración de torta para los latrocinios. El barquichuelo de papel para las promesas incumplidas. El ventilador de mierda contra los opositores y enemigos. El cucurucho empalagoso para los adeptos. Así estamos alelados como apóstoles de la última cena.

La hembrita fea y con depilados bigotes hormonales mejora la fachada. El fotoshop hace milagros. Convierte en cándidas monalisas a las jetonas. Colorea los ojos y los alinea con una sospechosa perfección. Los intercambios de afectos virtuales no dejan de ser el ritual del autoengaño. Es el trueque apache entre lo que yo quiero ser con lo que tú aún no eres. Internet ha matado la clientela a los cirujanos plásticos. Las fotos virtuales son mucho más eficientes. Son como el bombom chileno. Tienen color atractivo y olor pero son golosamente incomibles. Los galanes de  la red son como el anuncio de kolynos. Pura sonrisa, no muestran los defectos de fábrica. Ocultan las orejas del conejo interior y las desvencijadas quijadas de la vejez prematura.
Las viejas revejidas pero con pretensiones seductoras repiten en coro: ¡Somos bellas seámoslo siempre! Por eso recurren a la metamorfosis de la rana, al tinte, a la masilla facial que convierte en pistas nuevas los tramos arrugados de la humanidad. Igual sucede con la musculatura descolgada ahí en donde resulta indetenible la ley de la gravedad. Los panqueques de la vanidad surten efecto y reparten carne ahí donde no la hay. Estos monumentos reverentes son producto de la red. En realidad el provocador chicharrón de carne que le ofertan podría ser la abuelita de caperucita roja. El jamón del país del que se considera afortunado no es más que un amasijo de huesos. Y la dulce sonrisa que le tienta carnalmente podría pertenecer a la desdentada abuelita que le detiene al pasar la calle.

Los galanes de internet son venenosos. La red bien podría ser el disfraz de las incongruencias podría tratarse de colectivos pervertidos del grupo somos muchos pero no somos machos. O también de Dulcineas que han decidido jugar por el otro equipo. Estos habitantes de la red son muy peligrosos. Confunden, engañan y seducen a los más indefensos. Las bestias pardas se colocan caretas con rostros de dulzura para engañar a los niños empujados a la red por la soledad de su hogar. Otras veces adolescentes inseguros y con voluntad endeble acatan los mandatos del tú invisible de la red. Penetran en los hogares como gusanos terribles e infectan la conciencia de los jóvenes.  Bueno es culantro pero no tanto. Niños y adultos han encontrado en la red un refugio para su fractura familiar. Una amistosa válvula aparente para su soledad interior. Hay quienes antes del aseo diario se pegan un baño de red. Así transcurren sus días, navegando y naufragando sobre tonterías. La red tiene una enorme potencia evasiva  y compulsiva. Ahí puedes encontrar una fórmula de asesinar a mamá sin dejar huella. ¿Se dieron cuenta?

sábado, 9 de noviembre de 2013


¿SON LOS PIURANOS SALADOS?
Por: Miguel Godos Curay

¿Son los piuranos salados? Por qué se regodea con nosotros el infortunio
Los piuranos somos salados con las autoridades que elegimos. Nos persigue el infortunio, el desacierto, la cojudez, el facilismo, la tolerancia inaudita, el fracaso, la anomia y la miseria en todos sus extremos. Nos hemos convertido, por nuestra incapacidad de ejercitar ciudadanía activa, en eternos candidatos para el premio consuelo. La sal nos persigue en el territorio de las decisiones políticas y en el deporte. Somos buenos para nada. Lo mejor de nosotros es lo peor en otros escenarios en donde la incompetencia no es admitida. Para algunos, estamos hasta las rehuevas que es el extremo del no estar bien. Eso me dijeron los comerciantes del Mercado Central.
Y en el escenario académico también nos acompaña ese autoengaño complaciente. Los inteligentes en los exámenes de ingreso a las universidades en su esencia no lo son. Los claveteros no razonan, son memoristas de claves de respuestas en balotarios repetidos hasta la saciedad. No piensan, marcan respuestas como robots. No se prueba la capacidad de razonamiento lógico. Se memorizan respuestas sin razonamiento previo. Cara a cara con las matemáticas puras son molleras tapadas. Cántaros vacíos. Mucho ruido y pocas nueces. Así nos contemplamos en el espejo de nuestra desnudez.

¿Qué hacer? Confucio recomendaba la justa designación de las cosas. Llamar a las cosas por su nombre. Evitar los eufemismos. Huir del disfraz de la irrealidad que nos confunde y nos engaña con la apariencia de vivir  en el mejor de los mundos cuando estamos en la solera. En el territorio ético desembocamos en el relativismo, una especie de vida en la cuerda floja que convierte nuestra axiología en un referente de jebe que se estira y se acomoda como preservativo. Así se puede afirmar que algunos alcaldes roban pero hacen obras. Otros dilapidan recursos públicos porque nadie los vigila y les pide cuentas. También hay los que disfrutan del decir ladrón que roba a ladrón tiene mil años de perdón. El correlato es una renuncia al ejercicio de la ciudadanía clamoroso y preocupante.
La ética es preceptiva. Es la arquitectura normativa del desempeño honesto. Cuando falla la ética en una sociedad, el vacío lo ocupa la viveza, el autoritarismo del más fuerte, el capricho en apariencia inocuo del contumaz, la falacia farisea del diablo predicador. El bien común se deforma para dar paso a un mal entendido bien personal del que usa el poder para la repartija, el amiguismo, la complicidad mafiosa. Finalmente los presupuestos públicos se pulverizan  por birlibirloque y las mañas de Alibabá y los cuarenta inescrupulosos responsables de nuestra descarnada realidad.

Otro es el territorio de la moralidad, el consenso de las buenas costumbres socialmente aceptadas. Vivimos una especie de anemia moral, tenemos cada vez menos glóbulos rojos de decencia, dignidad y decoro. Y a contrapelo hemos infectado  el territorio de las grandes decisiones con la inmoralidad de quienes les importa un  bledo el señalamiento público. Y transgreden la moral a su regalado gusto. Inmorales hay por todos lados. En los colegios profesionales y con nombre propio, en la escuela, en el municipio, en los gremios,  en instituciones en apariencia serias como la seguridad social, el foro, la propia policía y la universidad.
Es inmoral el burócrata que crea dificultades para vender facilidades en su provecho, el alumno que copia en el examen, el profesor que sustrae de internet un documento ajeno y lo convierte sin miramientos en producto propio, el mercader que hurta doscientos gramos por kilo en el mercado, el sinverguenza del moll que oculta el libro de reclamos, el diablo predicador que señala las faltas ajenas y maquilla las propias. El que firma asistencia pero practica la fuga de tondero, el que marca horas extras para condecorar su ociosidad, el que se lleva compulsivamente lo que encuentra mal puesto. Aquí la inmoralidad se enquista y crece como un cáncer que consume las energías morales de la sociedad

El profesor que improvisa porque no preparó clase. El conductor que se pasa el semáforo en rojo porque se considera aviesamente violador de la ley. El que urde farsas en las competencias. El que acepta lo inaceptable. El que promete y no cumple. El perjuro siete suelas. El periodista coimero que disfruta sin recato su mordida sin que le remuerda la conciencia porque no la tiene. El vendedor de sebo de culebra. El médico que convierte sin escrúpulos a su paciente en cliente y le esquilma los bolsillos. El saca vueltas. El cementerio ecológico. El panetón con bromato y el pavo engordado con jeringa.
La amoralidad es una especie de disemia axiológica. El amoral no se percata de su entorno y contorno como escenario social. No conoce la moral o pretende desconocerla. Su modo de  solución de urgencias es la invasión o la apropiación ilícita. Tiene derechos pero nunca deberes. Quiere servicios públicos pero nunca los paga. Según su estrecho entender para todos amanece Dios pero él madruga a todos. Es aquel que en el chocolate navideño reemplaza la leche por agua. Es aquel al que das de comer pero se lleva la cuchara. En otras ocasiones muerde la mano. El poeta Juan Luis Velásquez decía: Piura, que soledad sin soledad siquiera… que trincheras tan altas sin altura.

jueves, 31 de octubre de 2013



LA HERMANA MUERTE EN LA OTRA ESQUINA
Por: Miguel Godos Curay

Los piuranos concurren masivamente a los cementerios a venerar a sus difuntos
A los piuranos nos causa profunda conmoción la muerte. Desde tiempos inmemoriales las tumbas provocaron respeto y veneración. Las huacas de los gentiles son lugares de recogimiento, temor y adoración. Cuando se profanaron las necrópolis de Vicús se hablaba de males indecibles y maldiciones para los huaqueros. Durante días y noches  antiguos cementerios fueron reducidos a polvo y el oro cernido fundido y  convertido en lingotes. Para los vecinos de los villorrios aledaños el antimonio, el veneno de las huacas, surtiría efectos y los encantos acabarían con esas fortunas dilapidadas por el infortunio.

El piurano mantiene una profunda devoción a sus muertos. Hay los que veneran una tibia o una canilla de muerto a la que velan y rezan por la salvación de su alma. Las penas, el trajinar de animas por casonas, es algo común en Piura. Todas las viejas casonas y algunas nuevas tienen sus aparecidos en formas indescriptibles e imaginables. Los choferes hablan de la jovencita que al filo de la carretera pide  que la aproximen a su destino. Nadie le ha podido contemplar el rostro porque aparece y desaparece. Es una alma en pena.

Cada cementerio tiene  su historia, sus personajes  y sus apariciones. El san Teodoro guarda los restos de don Teodoro de los Santos Fernández y Paredes. Muerto joven y al que sus acongojados padres le consagraron el camposanto más antiguo que tiene Piura. Del San Teodoro dicen que algunas almas  de párvulos juegan con los felinos que lo habitan durante las noches de luna. Otras ocasiones personajes vaporosos recorren el camposanto.

Las velaciones están dedicadas a los difuntos. Aquellos que habitan en el más allá. En Sullana, se ha convertido en una práctica extendida colocar en la boca del nicho la “chapa” o el apodo del muerto. Hay difuntos con apodos curiosos como “Borradito”, “Pajarito”, “Polverita”, “Papayita”, “Mama Yeya” este es un recado cariñoso a los muertos. Junto a la oración no falta la interpretación de boleros, rancheras, tonderos y marineras para alegrar a los difuntos. Una de las interpretaciones más populares es “Amor eterno” de Juan Gabriel cantada  con sentimiento y corazón. Otros prefieren el tondero “La Perla del Chira” con acompañamiento de cajón. También se reza el rosario y se repiten jaculatorias sentidas como la que dice: “Virgen del Monte Carmelo conduce su alma al cielo”.

Las tradicionales lápidas de mármol han sido remplazadas por el porcelanato chino con la efigie del difunto. Las velas por los focos. Sin embargo la vieja tradición se mantiene en pie. Hoy todos los piuranos concurrirán a los cementerios. En Paita, antiguamente se acostumbraba a disfrutar de un picante de pescado frente a la tumba. Y durante  la noche la velación conforme a la añeja tradición tan viva. En Catacaos, las celdas del cementerio totalmente iluminadas son un espectáculo impresionante. En Sechura, todas las familias amanecen en los camposantos. Los que están lejos de sus hogares concurren a la Cruz mayor  y ahí evocan a sus seres queridos.

Los piuranos no le temen a la muerte. Sucede que hay que dejar todo en orden para partir  sin contratiempos. En nicho o bajo tierra. En muchos casos es preferible bien acompañado que sólo con la desolación de una tumba fría. Como reflexionaba Aranguren existen hasta cinco formas de morir. La muerte eludida, es aquella de la que nadie habla pero nos coloca cara a cara con  la fugacidad de la vida y los placeres. Muerte apropiada es la que nosotros aceptamos como parte constitutiva de nuestra vida. Dice el filósofo siempre somos lo que todavía no somos.

Existe la muerte absurda e inesperada la que nos sorprende a la vuelta de la esquina y nos estremece  porque nos arranca lo que más nos complace y gusta. También existe la muerte negada la que nos asalta como sentimiento morboso en medio de la felicidad. Frente a ella se agota la vanidad de todas las empresas humanas. Es una desnudez sobre la opulencia, los caprichos y los títulos acumulados con los que se extingue la existencia. A la muerte le llegan al rabo las cuentas corrientes, las fortunas  y el oro. Igual te vas con el inventario de tus pecados entre las piernas. La muerte buscada es aquella  a la que Francisco el pobrecito de Asís le llamó hermana. Finalmente estamos solos entre el absurdo total y el misterio, entre la nada absoluta y la presencia de Dios. San Pablo dijo: ninguno muere para sí mismo, morimos para el Señor.

sábado, 26 de octubre de 2013


AGUA Y TIERRA:LA AGENDA PENDIENTE

Por: Miguel Godos Curay

¿Agricultura para la exportación o seguridad alimentaria?
El ordenamiento territorial y la zonificación ecológica son una valiosa herramienta de gestión. Sin embargo, no es de ninguna manera la solución a los problemas que enfrenta en Piura. Un caso patético es la disponibilidad de agua para riego y agua potable para consumo humano. El problema se traduce en un excesivo consumo de agua, una mala distribución  y tarifas no compatibles con el costo real del recurso. Un caso patético es el uso irresponsable el agua que discurre por el canal Daniel Escobar por empresas que no pagan absolutamente nada por el caudal que utilizan a su antojo, para producir y obtener jugosa renta. La gestión del agua  desnuda la incapacidad de las incapacidades que vive Piura.

A contrapelo el 50 % del agua potable que produce la empresa prestadora se pierde por la informalidad, la falta de control y el irresponsable uso del recurso. En Piura las provincias de mayor vigor económico como Paita, Talara y Sullana, a duras penas, tienen cuatro horas diarias de suministro. En Piura populosos sectores del oeste de la ciudad disponen de agua para consumo humano hasta el mediodía. Mientras Paita muere de sed. En el balneario de Colán el agua potable abastece piscinas y remoja jardines. El común denominador en el campo y en la ciudad es el mismo. La escasa importancia otorgada por los usuarios al buen uso de un recurso natural imprescindible para la vida.

Un problema que tiende a exacerbarse es la inexistencia de un volumen hídrico para las recientes demandas de las plantaciones de caña de las empresas productoras de etanol. Tampoco hemos llegado en Piura a determinar el costo energético de producir alcohol dejando de producir alimentos. La aparente bonanza de hoy puede ser la desencajada angustia de un mañana  con crecientes conflictos. El vaso de Poechos ha reducido su capacidad de almacenamiento en más del 50%, su recuperación,  elevando los taludes, demanda una inversión superior a los 650 millones de dólares. Lo que no garantiza el uso responsable del agua en cultivos como los del arroz que consumen enormes cantidades de agua.

En Piura, se han perdido 25 mil hectáreas  salinizadas por el mal uso del agua. Las 20 mil nuevas hectáreas que se obtengan con el proyecto Alto Piura no harán sino suplir las que hemos perdido por la mala gestión de un recurso. Si los piuranos no despiertan de su letargo y continúan con esa mala práctica hipotecan su futuro y acortan su horizonte de progreso. Otro aspecto crítico son los conflictos por la tierra. Si cualquier piurano quiere acceder a un espacio para construir su vivienda tiene que pagar en promedio 200 dólares por metro cuadrado.  Empresas como Maple pagaron 69 dólares la hectárea, por 10 mil metros cuadrados. Estas tierras se superponen a propiedades comunales. La asimetría en el trato por parte del Estado que favorece a las grandes empresas y aplasta derechos territoriales no hace sino alimentar conflictos. La pequeña agricultura se enfrenta a la agricultura empresarial  conectada a la economía global.

La producción tradicional de algodón pima que con las justas hoy llega a las cinco mil hectáreas. Contrasta con las 60 mil de los mejores tiempos. La actual agricultura del nuevo latifundio que exporta mangos, uva, espárragos, jugo de maracuyá, páprika y palta tiene como destino la agro-exportación. La seguridad alimentaria, el papeo de los peruanos está en manos de los pequeños agricultores que siguen abasteciendo los mercados regionales y locales. La producción frutícola que llega a los mercados donde se abastecen las mayorías es la de descarte. La que por su mala calidad no tiene como destino la exportación.

Los pequeños productores subsisten, a pesar de los pesares, con lo que tienen y con lo que pueden producir. Empujados en muchos casos a arrendar o a vender sus tierras. Es lo que sucede en el bajo Chira en El Arenal, la mayor parte de la tierra agrícola está arrendada y el ayer villorrio agrícola se ha convertido en una ciudad de fantasmas cuya paz habitual soporta hoy los ruidosos camiones que transportan la caña. Si a los vaivenes de esta economía David contra Goliat llamamos progreso. Hemos perdido de vista la desproporcionada despoblación del campo  y su afectación a la seguridad alimentaria.

Se habla de una reconfiguración productiva de la región. En efecto, se habla de provincias como Paita y Sullana que han alcanzado el pleno empleo. Sin embargo, esta tendencia arrastra una creciente informalidad y deslegitimidad de los nuevos ricos de la región. ¿Qué hacer? Piura entre los años 1982-1983 a consecuencia del fenómeno del Niño se puso de pie y movilizó sus organizaciones y fuerzas sociales en favor de la reconstrucción de una región arrasada por la naturaleza. Una de las conquistas fue el Canon Petrolero. En 1987-1988 nuevamente la naturaleza se empecinó con Piura. Pero Piura nuevamente se puso de pie.

Urge hoy que los actores Estado, el mercado (productores) y sociedad civil emprendan un debate más allá de las promesas electorales y asumiendo la reconfiguración democrática de sus fuerzas políticas. Sobre una base social que comprometa el futuro. Es un debate en el que no es ajena la universidad como espacio de debate y discusión. Es un debate en el que la descentralización fiscal es una demanda frente a los perentorios olvidos del Estado. El Ministro de Energía y Minas Jorge Merino Tafur, decía que Piura era la California del Perú. Lo que no queremos que Piura sea es la cenicienta del Perú, exprimida por Lima. Y por una madrastra bruja que mirándose al espejo pregunte. Espejito, espejito ¿cuál es la región más cojuda del Perú?.
 

jueves, 24 de octubre de 2013


¿EL PIURANO ES DIALECTICO O CONTRADICTORIO?

Piuranos brindando chicha  de jora en reparador descanso
Por: Miguel Godos Curay
El piurano no es dialéctico sino contradictorio. A la hora de elegir lo que come distingue entre alimentos fríos y calientes. El mango es caliente la palta es fría. Piura tiene dos estaciones: el invierno y el infierno.  “Papayo macho”, “pistolita de agua” le dicen al que se casa y no tiene progenie. Los viejos piuranos, incluyendo a Miguel Grau, tenían diez, once o doce hijos. En los tiempos que no había anticonceptivos ni telenovelas los piuranos practicaban el deporte de la multiplicación. Hoy no, los papayos machos abundan al igual que las “machorras”. En la sierra de Piura, las que no paren. Los piuranos ya no almuerzan juntos y cada mañana salen desaforadamente al trabajo. Poco a poco, acaban con la saludable práctica familiar de  compartir juntos el almuerzo o la cena. En algunos casos tras la juerga sabatina los domingos no son de la familia. Son un remedo pervertido de alegría a los críos. A los críos los cría la calle.

Una práctica piurana que se pierde cada día  es la oración de la mañana. Los viejos piuranos al acostarse dejaban los zapatos cruzados para que ninguna criatura del más allá los use. Tampoco se reza a la hora del almuerzo o en la cena. Y al que muere ya no le rezan los nueve días que manda la tradición y el respeto a los difuntos. Antes los domingos toda la familia marchaba a la misa no como obligación sino como sintonía con Dios. Hoy es difícil encontrar un piurano que nos salude con un sonoro: ¡Buenos días de Dios!, ¡Buenas tardes de Dios! y un ¡Buenas noches de Dios!  La cortesía, que abre los cauces del corazón, se repliega a los villorrios andinos. Los urbano-costeños son groseramente indiferentes y han perdido el ingrediente más valioso de la identidad piurana.

Hoy los jóvenes piuranos han sustituido en su mente la iglesia, en donde antes se producía el encuentro comunitario, por la discoteca, el pub o la cebichería. Ya no se juega fútbol en los arenales calenturientos sino en canchitas sintéticas de fulbito en donde después del trote vienen las cervecitas y la amistad lubricada por la cebada. Poco a poco, dejamos de ser nosotros mismos. El hijo descortés se convierte en un monstruo incorregible por sus caprichos, sus rabietas y sus engreimientos. El respeto se convierte en un silencio de los padres que han perdido la saludable autoridad sobre sus hijos. Hoy la familia se desintegra.

El piurano de hoy  cree que el mundo se divide en dos hemisferios. Lo público y lo privado. Los colegios, las clínicas, los estacionamientos privados son buenos. Los colegios y establecimientos públicos son malos. Lo que nadie, sin embargo, repara es que en ambos establecimientos los actores principales. Educadores y médicos son los mismos. Hoy están de moda los cementerios, los estacionamientos, las universidades, los colegios privados. Nadie menciona la calidad humana, la inteligencia y el respeto que existe en muchas instituciones públicas. Nos hemos descalificado por el desgaste prematuro de instituciones como el municipio y el gobierno regional. En Piura los saltos del progreso son privados. Las negligencias públicas, las obras de mala calidad  y con retraso, las estafas colectivas, la demagogia y la incoherencia son públicas.

Un paralogismo es el creer que los servicios médicos privados son buenos. El mal trato se desliza en todas partes. La discriminación, la vehemencia por obtener dinero con la mala práctica médica están a la orden del día. En Piura la cesárea reemplaza al parto natural. No porque las piuranas le teman al trabajo natural del parto sino por la sospechosa voracidad ginecológica por el billete. El colmo resulta que tras estas actitudes  quedan bajo tierra los códigos y presupuestos éticos. En Piura a las clínicas nos les va mal pero a consecuencia del mal trato muchos pacientes prefieran las mesas de los brujos curanderos de las Las Huaringas en Huancabamba. Mentiras universales son “médico de turno”, “en cinco minutos llega el doctor”.Etc..etc.

Los conflictos éticos tremebundos son los de los funcionarios que juegan en dos canchas. Una institución pública y la corporación profesional. En una emiten opinión y en la otra acomodan su parecer al interés personal. Al interés público oponen su interés monetario sin conflicto de conciencia. En el fondo tienen una moral de elástico. Por eso se falsean colegiaturas de funcionarios. Adulteran planos y fomentan repartijas. Se incurre en el asqueroso nepotismo que convierte la administración pública en un festín de sinvergüenzas.

Monseñor Cantuarias, que de Dios goce, alguna vez advirtió que el nepotismo es un lastre del progreso muy piurano. Según Monseñor existe un nepotismo de partido que reparte cargos entre todos los que gastaron suela en la campaña. También existe el nepotismo de la sangre que acomoda a la familia en cargos bien pagados y con descaro. La nueva modalidad se llama “canje”. “Yo mando a mi hijo a tu municipio”. “Yo le doy chamba a tu hija en el mío”. Por cierto que también existe el nepotismo de la ternura que acomoda al entorno amoroso y puebla la burocracia de favoritas y entenados. ¿Es dialéctico el piurano? No, en el sentido hegeliano. Es simplemente contradictorio. En Piura la avenida que hiede, se llama “avenida Yanbal”. No faltaba más.   

domingo, 13 de octubre de 2013

Venerada imagen del Señor Cautivo de Ayabaca

YO VI LLORAR A DIOS
Por: Miguel Godos Curay

Una  víspera de navidad en la que se había organizado la teletón para ayudar a los internos del Centro Penal San Miguel de Castilla. Un grupo de internos utilizando las instalaciones de un templo evangélico penitenciario habían construido como conejos un túnel de fuga. En efecto, mientras los televidentes disfrutaban  de la jornada de solidaridad. Los internos habían iniciado un audaz  plan de fuga. Advertidos los centinelas de la entonces Guardia Republicana iniciaron inmediatamente la captura de  los prófugos. Desde la torreta del penal un certero disparo de fusil acabó con la vida del primer fugitivo. El proyectil ingresó por la espalda perforando el corazón. El cuerpo yerto en medio de un charco de sangre quedó sobre el asfalto.
Minutos después en busca de la noticia. Descubrimos que el interno muerto era integrante de una trotada banda de delincuentes trujillanos. El topo llevaba una boina tejida en la que había cosido la foto de su madre. En el pecho llevaba como un gigantesco escapulario una imagen tantas veces velada del Cautivo de Ayabaca. La imagen perforada por el proyectil estaba ahí junto al devoto. El rostro del caído nos conmovió. Durante muchos años conservamos como una reliquia la boina  que entregamos una madrugada de octubre como un recado al Cautivo de Ayabaca.

Otra mañana fría  escuchamos el relato de una abuela que para alcanzar turno en el hospital había llegado al filo de la madrugada. Ella caminaba el trecho del mercado al hospital Reátegui. La viejita en el camino fue sorprendida por un asaltante que a boca de jarro le gritó “dame la cartera”. La abuela dedicada al inteligente menester de vender turnos a los pacientes tardones.  Sacó de su cartera una estampita del Cautivo y le respondió: “Cautivo de Ayabaca si no me cuidas me matan”. El salteador huyó como alma que lleva el diablo. La vieja emocionada abrió su cartera sacó la colorida y popular  estampa del Cautivo. “Para el Cautivito no hay nada imposible y lo entregué mi vida al Señor”.
La primavera fervorosa de octubre se tiñe de morado. Cientos y miles de peregrinos caminan durante varios días hacia Ayabaca. Es un recorrido de penitentes, de madres agradecidas  por los milagros del Señor. Todos caminan con fervor, por rutas abruptas y extenuantes, el pensamiento está en el Señor. Nadie se arredra frente al hambre y la fatiga. Niños con sus madres, viejos y jóvenes, arrepentidos ex reclusos, prostitutas que cambiaron su vida movidas por el Señor. No faltan los demagogos lengua larga, los que prometen, los congresales en pos de popularidad aconsejados por sus inescrupulosos asesores. Todos caminan hacia Ayabaca, las vianderas, los vendedores de velas y exvotos, los choros, los transportistas. Todas las almas en busca del Señor.

Las ayabaquinas son hermosas, las más agraciadas cuidan con primor su cabellera. No se cortan  un pelo hasta pasados los 18 en las que entregan la cabellera al Señor. Raúl Miranda, un conocido peluquero anualmente marchaba hacia Ayabaca a preparar las cabelleras que luce el Cautivo. Según recuerdan los ayabaquinos un cura irrespetuoso de sus creencias recortó los bucles del Señor y ardió Troya. El pueblo se movilizó exigiendo al Obispo la salida en polvorosa del cura por descomunal agravio al Cautivo.
El fotógrafo del Cautivo tiene nombre propio se llama Arturo Davies Guaylupo y logró retratar al Señor. El Cautivo fue traído a Piura con motivo del Congreso Eucarístico en 1962, este peregrinaje contribuyó a la distribución de cientos de estampas que los piuranos preservan en sus hogares con gran devoción. Como dicen los fieles “el Señor es respetoso sus ojos muestran alegría o te bajan la mirada”. Según los ayabaquinos su silueta se divisa por el cerro Campanario. Durante la guerra con Chile bregó animando a los patrióticos montoneros. Otras veces acompaña a los enfermos y afligidos. Este fervor es una fe viva, desbordada e impenetrable.

Los peregrinos se arrastran rampantes para acompañar la procesión. Las rodillas y los brazos costrados  mientras los atabales resuenan y los cantos ahogados por el llanto tributan lastimeramente ruegos al señor. La prostituta del siete cubre con una venda la imagen del señor la que coloca con la cara a la pared en su cuartito iluminado por un foco cubierto con celofán rojo. Los transportistas lo llevan junto al espejo retrovisor. Pajarito, un delincuente siete suelas tiene tatuado el Cautivo en el pecho junto a su corazón. Este río de fe crece todos los octubres. Aquí en Ayabaca se conjugan todos los recados directos al Señor. El agua que necesita San Lorenzo, la refinería para Talara. Íntimamente he pedido por los que más quiero y por la salud de un amigo  con un enorme corazón. Aún siento los ojos del Cautivo. Yo ví llorar a Dios.