martes, 23 de septiembre de 2008

A LOS PIES DE LA VIRGEN


Por: Miguel Godos Curay

Paita todos los septiembres es un imán que atrae a un mar humano de peregrinos y creyentes quienes atravesando el tablazo desde el Bajo Piura o bajando de las cordilleras de Morropón, Ayabaca y Huancabamba concurren a la veneración de la Virgen de las Mercedes. Caminan, se arrodillan con lágrimas en los ojos o se arrastran como penitencia a los pies de la Virgen porteña. Todos coinciden en sostener que la Virgen es “milagrosa”. Ahí desgranan su fervor incomprensible, sus penas y quebrantos.

Junto a la festividad religiosa el bullicio de la feria atrae a mercachifles, culebreros con yerbas para todos los males, fotógrafos con sus mágicas cámaras trotamundos, monos de piano, vendedores de dulces tradicionales como los alfeñiques, bocadillos, colasiones, calveras, dátiles confitados y membrillos vendidos por libras en balanzas de mate. Los vendedores de exvotos (milagros) ayer de oro y plata y hoy de hojalata disfrutan la gloria. Durante las noches el frío hiela los huesos pero es la fiesta de los vendedores de cirios de todos los tamaños. Picanteras ofrecen piqueos y mantos de carne aliñada embadurnada con ajo y achiote inundan con el humo de sus fogones los callejones.

En otros tiempos hasta el temible y memorable Froilán Alama concurría a Paita. El cholo bandolero fue muerto justamente un 24 de septiembre de 1939 “primer día de mercedes” según recuerdan aún los viejos de estas tierra calenturientas. La propia Manuela Sáenz, la mujer a la que Bolívar tenía tanto “camote” fue cofrade de la Merced. Manuelita pidió a sus parientes de Quito le enviarán un Niño Dios de silla el que antiguamente estaba a los pies de la patrona. El “quitiño” aún se conserva y es una reliquia inestimable que se debe lucir en septiembre.

La vida de Paita está atada a la devoción mercedaria desde tiempos inmemoriales. La virgen acompañó las reconstrucciones del puerto tras los persistentes saqueos e incendios de corsarios y piratas. La imagen tiene un tajo en la garganta huella de un sablazo infame que le hizo manar sangre. No hay paiteño que no la asocie a su vida. El propio Grau quien partió a los siete mares con su padrino Manuel Herrera oró ante ella inclinada la rodilla como era costumbre en otros tiempos.

Los abuelos y abuelas porteñas refieren que la virgen recorre las orillas todos los amaneceres. A los pies de la “chinita”, la “mechita”, la “mamita” como la llaman por puro amor y devoción siempre se encuentra arena húmeda. Mi padre cree que la virgen anualmente escoge entre los paiteños a quienes convoca puntualmente. Su cuenta es exacta y minuciosa. Otras veces la Virgen, tras piadosos ruegos, calmó las aguas cuando la mar embravecida amenazaba al puerto. Los paiteños arrastran en su imaginario un rosario de temores. Uno de ellos, el que los piuranos desde tiempos inmemoriales se quieren llevar a la “mechita”. Otro es el desconocido destino de su riqueza. Su ajuar, dicen, es de oro y pedrería. La corona que luce, de oro puro, es una ofrenda amorosa de sus hijos.

No hay paiteño que en las noches de plenilunio no contemple el cielo para encontrar en esta visión nocturna su imagen. Dicen que está con su manto abierto y sonríe a los pescadores. Otras veces, juran y rejuran , haberla visto en la playa al amanecer. A cada lado de su altar se conservan como pilas de agua bendita dos valvas gigantescas. Son un portento natural que el sabio La Condamine quiso comprar pagando su peso en Plata. Los paiteños se negaron a este trueque.

Hoy nuevamente Paita se convierte en un mar humano. Como ayer sigue convocando celestiales pasiones. Manuel Dammert me ha pedido que le acompañe a Paita para pedir el milagro de una modernización beneficiosa del puerto que no sea un botín de tiburones. Sino una despensa de inversión y trabajo que convierta al puerto en destino obligado del comercio nacional y mundial.

sábado, 20 de septiembre de 2008

UN LIBRO, UN MUNDO Y UNA PASION


Por: Miguel Godos Curay

Sostiene Jorge Eslava que los verdaderos maestros son apasionados por lo que enseñan. Los desapasionados, los improvisadores, los insípidos, los acartonados, los que extorsionan con registro de calificativos en mano son odiosos y aburridos. No provocan ninguna emoción en los jóvenes ávidos de experiencias nuevas, plenas e intensas. Lo propio se produce con la lectura poco estimulada con programas rígidos repetidos por loros parlantes que nunca leen y que olvidan, por ejemplo, que la música popular es el fermento de la literatura. Un maestro apasionado con su vida y pensamiento fue Constantino Carvallo. Un maestro enamorado de su oficio humano.

Le lectura es un pasión que no requiere imposición sino disposición. Una actitud amorosa por el libro. El plan lector oficial es un fiasco mentiroso que ha servido para engordar a los vendedores de resúmenes que nutren a los mercachifles de resúmenes de los resúmenes. Una tontería para maquillar las estadísticas oficiales de nuestro desamor por la lectura y los libros. También, dijo Eslava, que mucho de lo que se propone como lectura para niños por las editoras es como la paja que se confunde con el trigo. Textos descontextualizados que los niños no entienden son nada ante un buen relato salpicado de recuerdos de un abuelo. Nuestra escuela requiere imaginación y creación.

No funciona la lectura cuando se impone a los pequeños lectores lo que deben leer. Es una obligación indeseable como el tomar la sopa. Son los niños y los jóvenes los que deben elegir lo que desean leer. Le lectura es también una práctica de libertad. Repetir de paporreta pasajes de la Ilíada y la Odisea, del propio Mio Cid que fueron escritos para ser cantados es tan vano como pretender enseñar fútbol por correspondencia. El fútbol y la lectura requieren práctica diaria hasta convertirse en destrezas humanas. A la épica le es consustancial la música, el ritmo interior que estremece el oído y que hace vivir en la imaginación el trote del rocín que conduce al héroe. La palabra conduce a la belleza. ¡Si la palabra vive, viva la palabra!.

Es el mismo consejo para los escritores y poetas jóvenes tan dados a la pose y al amaneramiento. Para ellos bien vale lo que Pulitzer recomendaba a los periodistas bisoños: “Escribe corto para que te lean. Amenamente para que te recuerden y con lealtad con la verdad para que te crean”. No es otra la distancia existente entre las ficciones verdaderas y las verdaderas ficciones. Los niños y los jóvenes buscan libros que les hablen y les toquen la inteligencia y el corazón. La escuela necesita también de maestros que lean con convicción.

Hemos llegado a un extremo, recordó Eslava, que la fuente principal de las monografías escolares y hasta universitarias es el sitio de Internet: “Rincón del vago”. No hay esfuerzo intelectual. No hay comprensión por lo que se dice y lo que se escribe. No hay tampoco maestros que deslumbren a sus alumnos. No hay en los alumnos la posibilidad de poder elegir los contenidos que quieren aprender tal como es práctica general en la escuela Finlandesa. En Finlandia no existen esos programas verticales que se imponen a los alumnos sin posibilidad de discusión. Son los alumnos los que eligen lo que quieren aprender porque de este modo se preparan mejor para elegir a quien debe gobernar. El yerro de nuestra escuela es la demolición de toda actitud crítica. El pensar que desde un sillón ministerial o burocrático se resuelven los problemas de la educación en el país.

Por eso como un brote de primavera, en propicio sol, resultó, agradable y tonificante, el II Festival Literario “Un libro…un mundo” del Colegio Montessori. Su experiencia fue compartida con otros colegios de Piura. Los quehaceres de la mente son un desafío para quienes entienden que el desarrollo humano empieza ahí en donde los ojos de los niños se abren a los libros. He escuchado a editores como Houdini Guerrero, que tiene nombre de mago y que tiene bien en claro que lo que Piura necesita es desanudar esos terribles y detestables nudos de la ignorancia.

jueves, 18 de septiembre de 2008

CARTA PARA UN JOVEN SUICIDA



Por: Miguel Godos Curay

Deploro no haberte conocido. De haberte podido hablar al oído te hubiese dicho como me lo digo a mi mismo cada vez que siento ese ánimo insoportable de la derrota: ¡Sólo vencen los que luchan y resisten! Te hubiese repetido en tu conciencia lo valioso que eres y lo irrepetible que eres. Te hubiese invitado a viajar en la caseta de un camión a la sierra con el viento a la cara. Caminar a algún rincón que nunca haz visitado. Te hubiese invitado a comer con pobres que nunca te mostraron de verdad y te ayudaría a descubrir el mensaje de un libro que nunca leíste en la escuela bajo un árbol frondoso al que ninguna vez se te ocurrió regar con un poco de agua.

Descubrirías que eres millonario de ternura y no te habías dado cuenta. Descubrirías que la vida no es todo lo que ambicionas y esperas porque siempre habrá algo esencial que es invisible a los ojos. Ahí está el secreto. Te mostraría los cientos y miles de poemas escritos por quienes como tú se sintieron al borde del abismo cuando en las cuatro paredes de su soledad les faltó el amor. Te repetiría que en-amorarse es como dice Lacan: “Dar lo que no se tiene a alguien que no lo quiere”. Una pretensión vana de detener el tiempo o coger el aire con las yemas de los dedos. En realidad todo cambia inexorablemente. Tus emociones dolorosas de hoy son las alegrías del mañana. Todo lo bello de hoy se estruja irremediablemente porque cada instante, mandato de la vida, envejecemos. Acéptate como eres y no pierdas tiempo pretendiendo ser lo contrario.

Descubrirías que eres apasionado pero también perezoso en tu esfuerzo para llegar a lo que te propones. La vida tiene sabor propio y lo sientes realmente cuando aprendes a disfrutarla. No antes ni después. Sino cuando comprendas, en el sosiego, que entiendes la página de un libro y que tratándolo de explicártelo te llegó el sueño. Emprende nuevamente el recorrido de descubrir que tú no vales por lo que tienes sino por lo que sabes. Entonces tu brújula interior te señalará el rumbo seguro y no desmayes.

Mira tu interior: toda tu soledad y tu dolor son nada ante la soledad y el dolor de los otros. Descubre el verdadero significado de la amistad y el amor. Y si te apasionas vive intensamente tu vida, no temas equivocarte, pero saca de ella esas lecciones que nunca se aprenden de paporreta sino paso a paso y algunas veces por correspondencia. Nunca te sientas menos ni más que los demás. Si te minusvaloras serás siempre temeroso y si te crees la divina pomada, finalmente, te quedarás solo intentando hacer creer a otros tu cuento.

Tal como eres, eres un tesoro y no te habías dado cuenta. La existencia, la valiosa existencia no puede reducirse al reflejo engañoso del espejo, a un partido de fútbol, a una promesa incumplida en el hogar, en la escuela en tu círculo amistoso o en tu trabajo. No creas todo lo que te dicen pero si crees ten certeza en lo que crees. No te confrontes en la esterilidad de las discusiones. No finjas y te ahorrarás caminos. Ama a tus padres y nunca te avergüences de ellos.

La vida es como una catedral que construyes con los ladrillos de tu esfuerzo personal. Cada experiencia tuya buena o mala es un cimiento sobre el que se levantan los muros. No te amilanes en los intentos y persevera en lo que haces. Descubre tus dones y no los ocultes por la incapacidad que deposita en tu vida la amargura. No seas una carga pesada en tu vida y si sufres desahógate si te es dado hasta con las lágrimas. Llora donde nadie te mire pero después ten esa capacidad de recordar que algún día fuiste triste y aprende a ser alegre.

No te compares con nadie. Siempre habrá mejores y peores que tú. Y cuando en la noche esas ganas irrefrenables de aventuras irrepetibles te asalten sonríe. No te detengas. Mantente alegre siempre. La alegría nos protege contra todas las desgracias. Personalmente me río cuando descubro que todo el dinero del mundo no sirve para comprar la felicidad de contemplar el amanecer y el esplendor de la felicidad de un flamante papá en los corredores de un hospital. Busca el placer pero no embotes tus sentidos. La vida se nos escurre entre los dedos y la amo tanto que tú teniéndola a manos llenas ignoras la enorme fortuna que tienes en tus manos.

UNA RECETA PARA SER FELIZ


Por: Miguel Godos Curay

Sostiene Aristóteles (384-322 AC) que el bien supremo que persigue el hombre es la felicidad. Según esta extendida opinión el vivir bien y el obrar bien son sinónimos de dicha. Sin embargo, hay que tener en cuenta las variadas opiniones individuales. Para el enfermo la felicidad es la salud. Lo que para el pobre es la riqueza. En el estratega la felicidad está en la victoria y para el arquitecto en la funcionalidad y la belleza. Hay quienes piensan que felicidad es embotarse de placeres lo que provoca una sensación fugaz de felicidad. Hay personas que teniendo mucho dinero se mueren porque no pueden comprar vida. Y hay quienes teniendo vida la pierden por torpeza invencible consumidos por las drogas y el no hacer nada.

Un debate reciente de psicólogos en la Universidad Complutense de Madrid reveló que la felicidad no sólo es posible, sino que en la vida puede aprenderse a ser feliz. Para ello es esencial en las personas tener sentido del humor y saber valorar lo importante y lo valioso de la propia existencia. Una conclusión a la que se arribó fue la siguiente condición para ser feliz. Pedir a la vida solamente lo que la vida nos puede dar. Normalmente nos extralimitamos y a veces pedimos excesivamente y egoístamente hasta perturbarnos interiormente.

La vida es un permanente conflicto que pone a prueba nuestra capacidad de respuesta y adaptación. Otra recomendación es el dar trascendencia a la vida a través de profundas vivencias personales y convicciones religiosas. El que cree construye esperanza. El que no cree está en el abismo del fracaso. Es necesario aprender a valorar lo que tenemos y que recibimos gratuitamente de la vida y a veces somos incapaces de ver.

En este sentido, importante puede ser, por ejemplo, un amanecer, el caminar monologando consigno mismo, el hacer lo que nunca se hizo, plantar un árbol. El tener la mente ocupada con un crucigrama, el coleccionar en apariencia objetos sin valor. El leer, el escuchar música, el escribir para no olvidar. El rectificar y reconocer viejos errores. El conversar, el viajar, el hacer deporte. Hay muchas personas que se sintieron felices al caminar por primera vez a la orilla del mar. Enseñando a leer a otros. El principio fundamental es el descubrir que los mejores momentos en la vida no se compran con dinero pero valen tanto como las fortunas acumuladas en la tierra.

Ayudar a otros provoca también la sensación insobornable de felicidad. También es importante sonreír, porque no hay mejor carta de presentación que una sonrisa. La sonrisa es una vacuna efectiva contra las amarguras. El mundo hoy vive una desaforada ambición por la competencia. Vivimos en permanente obsesión por ser mejores, lo que no está mal, pero mucho más importante es ser personas normales. Ser nosotros mismos. Eso no lo enseña ningún diplomado, ni una maestría ni un doctorado. Es un curso irrepetible de madurez humana que la vida nos ofrece a cada instante pero del que estamos en permanente huída.

Hoy podemos fácilmente encontrarnos con superhombres y supermujeres que se desesperan por ser “super” en todo. Su tragedia está en que este afán de superlatividad notoria ya no son ellos mismos. Finalmente acaban convertidos en “supercojudos” llenos de frustración porque la realidad enseña que siempre encontraremos mejores que nosotros. La desgracia se apodera de ellos cuando estos patrones se trasladan al hogar en donde la familia entera empieza a moverse por los hilos invisibles de la superestupidez en ese afán indetenible de andar comparándolo todo.

Un curso de felicidad enseña, en primer lugar, que el dinero no es la fuente de la felicidad. Con dinero se puede comprar placer pero no amor y ternura, se pueden comprar libros pero la sabia certeza personal es otra cosa. La mayor parte de personas felices curiosamente no lo son por lo que tienen sino por el que esperan algún día tener sin enfrascarse en una loca carrera por amasar fortuna que casi nunca disfrutan.

El humor, es otra de las principales fortalezas del ser humano. Quien es capaz de reírse de sí mismo, está demostrado, tiene una autoestima elevada. No se siente menos ni más que los demás. La risa produce una de las sensaciones más placenteras de la experiencia humana. El afán de poder y el exceso de ambiciones, por el contrario, acaban por convertir a las personas en inconsolables envidiosas y amargadas. Existen también quienes viven el deslumbramiento de la experiencia religiosa como un encuentro espontáneo con Dios y a partir de ella, mejoran su calidad de vida e incrementan su capacidad de amar, ser útiles, creativos y productivos. Para Aristóteles la felicidad incomparable es la de la inteligencia que es la que menos ataduras materiales tiene.

domingo, 7 de septiembre de 2008

¿CUANDO SE NOS FUE EL AMOR POR LA VIDA?


Por: Miguel Godos Curay

No podría ser tan tremebundo el espectáculo. Una ciudad ganada por el abandono, la desidia, la indiferencia, la falta de civismo. Llena de rencor gratuito y de violencia brutal, demencial e inhumana. A un extremo con una ceguera insoportable nuestras autoridades y al otro extremo una sociedad incapaz de organizarse y de dar una respuesta enérgica a esta espiral de desembozado salvajismo.

No es raro en Piura que un delincuente en moto lineal le arrebate su cartera a una ama de casa o una mochila a un escolar indefenso en cualquier callejón de Piura. No nos conmueve el acto criminal de una bala disparada por una bestia que arrebata la vida a un niño inocente. O que una criatura, un niño de los que prefieren los ojos de Dios, se convierta en víctima de una mente enferma y perversa. O que un regidor elegido por el pueblo masacre a su mujer de un modo brutal. No nos llama la atención, tampoco, que los sindicalizados de construcción civil en una provincia vecina tengan como mentor de reivindicaciones a una comerciante de drogas al menudeo. Y que el perfil psicológico del conductor de una moto líneal es el de un transgresor de las leyes al que no importa lo que ocurra a sus eventuales pasajeros.

No nos llama la atención que en le mercado los kilos tengan 800 gramos o que los profesores, para sacarle la vuelta al esfuerzo se repartan, cachuelo tras cachuelo, en horas pedagógicas de 45, 30 y hasta veinte minutos. Esa incapacidad de respuesta nuestra permite que en los municipios se malverse. Se instituya el nepotismo o que los familiares directos del congresista se conviertan en protagonistas interminables de cohechos y latrocinios con nombre propio en municipios de la costa y de la sierra.

No nos conmueven los muros sucios por la publicidad de bailes populares en los colegios en donde se educan a nuestros niños. No nos llama la atención que esos armadores pesqueros de Becará, Letirá y hasta el mismo Sechura, con camioneta cuatro por cuatro, tengan entre sus hijos a los niños más desnutridos de la región, según los estudios, sin reparar que los niños desnutridos poco aprenden y no responden porque no saben.

No nos conmueven los desperdicios que cubren con una costra inmunda la ciudad. Los miles de huecos y a contrapelo ese imparable no hacer nada de los regidores electos que cobran puntualmente sus dietas. No hay nada que nos estremezca la conciencia y acabe con esa actitud poco afortunada de dejar que las páginas de los diarios se pueblen de miserias humanas. Nos saturamos de malas noticias y crímenes sin preguntarnos por amor a Dios . ¿Qué de bueno hacen los piuranos que merezca ser titular en las primeras planas de algún diario?.

¡Piuranos ya es hora de acabar con la indiferencia!. Hay que acabar con ese pacto infame de hablar a media voz sobre nuestros problemas. No es suficiente mirarnos unos a otros como las urracas sospechosas de sus decisiones por elegir mal a nuestros gobernantes. No nos avergüenza ni siquiera que el ex alcalde de la vecina Loja venga a decirnos en nuestra cara pelada que vivimos así porque nos falta autoridad y decisión y que en su ciudad natal y en su vecino país, a nadie en su sano juicio, se le ocurriría usar motos lineales, menos mototaxis y mucho menos apretujadas busetas (combis) porque son indignas de la condición humana. No hemos entendido que somos personas y nosotros mismos admitimos el trato impropio de los animales.

Ahí están las universidades, según los diarios, distribuidoras de “cartones” que no muestran la capacidad intelectual humana de quienes los usan para la ostentación. Hemos incorporado, como si nada, la microempresa de venta de carne humana en el jirón Loreto con el inminente riesgo de la peste rosa por toda la ciudad. La ingobernabilidad y la falta de autoridad pueden ser motivo para una salsa de Oscar de León. Es la madrugada y estoy meditando, en el velatorio de San Sebastián ante los restos de una madre que fue todo amor para sus hijas y me sorprendo de responderme:¿ Cuándo se nos fue el amor por la vida a los piuranos?

sábado, 30 de agosto de 2008

LOS 31 DE OSCAR AQUINO


Por: Miguel Godos Curay
Escuela de Comunicación Social de la
Universidad Nacional de Piura


Oscar Aquino es un derroche de inteligencia y bonhomía. Tiene la virtud de despertar en sus alumnos una curiosidad inagotable y amor por la belleza. Este es uno de los privilegios de su aula de arte en el Colegio San Miguel donde cada tarde se le encuentra, cara a cara, con estudiantes procedentes de varios sectores populosos de Piura a quienes enseña a transformar lo que no sirve en objetos útiles y valiosos. Alambrones, cajitas de fósforos, etiquetas, papel, témperas, vidrios, y todo aquello que usualmente forma parte de lo que no sirve en manos de estudiantes creativos, inducidos por el maestro, cobran vida maravillosamente. En las escuelas públicas, en las que todo falta, Aquino es un desafío. Los estudiantes lo admiran y él se admira de los nuevos talentos que encuentra en esa tarea cotidiana.

Hoy justamente Oscar cumple 31 años de vida entregados al arte. Este itinerario no es nada fácil cuando los obstáculos están a la vuelta de la esquina y cuando los reconocimientos son menos y las maledicencias abundantes. El es un valor de Catacaos y es un verdadero símbolo para los artesanos que aprecian su esfuerzo y apoyo en la tarea de formalización. El trabajo artesanal es un valor inapreciable de Catacaos, según Aquino, por eso es que mantiene una apasionada obstinación para que la vieja tradición no se pierda. Ahí nace su fidelidad al gremio. Catacaos brilla por el esfuerzo de sus artistas populares. Oscar está convencido que donde haya un maestro alfar, santero, o una tejedora de sombreros sobrevive la noble y vieja tradición.

Aquino, sigue trabajando en su taller del jirón Arequipa sin perder su sentido del humor. Este año su trabajos recorrieron Chiclayo, Trujillo y Lima en donde hubieron muestras itinerantes. Sus obras, sin embargo, siguen dando la vuelta al mundo. Afuera es mucho más conocido que aquí por aquello de que nadie es profeta en su tierra. Estos 31 años de trabajo continuado la han permitido mirar el camino recorrido. La producción es copiosa pero Aquino permanece inalterable por los atributos de la sencillez que le es propia. Una amplia sonrisa y una proverbial humildad son parte de su manera de ser. Incluso cuando las preocupaciones le asaltan no pierde su sentido personal del trabajo bien hecho.

En su taller del jirón Arequipa no faltan los turistas nacionales y extranjeros. Las sorpresivas visitas de admiradores que recorren enormes distancias para conocer sus esculturas y llevarlas como expresión de un arte vivo y universalmente generoso. Quienes esperan encontrar en él las veleidades de una modernidad efímera pierden tiempo. Aquino, tiene dominio de las técnicas y mantiene una admirable lealtad por lo tradicional y propio. Incursiona en el arte simbólico y meditativo pero sin abandonar la vieja tradición que aprendió de sus padres.

Como sostiene Jacques Lacán al referirse al pensamiento humano. En él se confunden lo real, lo imaginario y lo simbólico. Aquino parte de lo real. Lo que contempla todos los días que es como la inasible experiencia de lo vivido. Con esa sustancia de recuerdos aborda lo imaginario como una construcción que existe en la mente que se crea y recrea continuamente. De la imaginación creadora surgen las formas y las sutilezas creativas que transforman las maderas en objetos estéticamente bellos. Lo simbólico se revela en verdaderas abstracciones que resumen la realidad de un modo sutil. Aquí se desborda la libertad creativa. Se trata de un territorio de audacias creativas sorprendentes. Aquí se nos muestra el artista en la plenitud de su genio creador. Lo que no significa que no sea fiel a lo tradición y a los orígenes. Es su propia capacidad creativa la que bulle con una intensa pasión desde que abriera sus ojos y sus manos al arte hace 31 años.

miércoles, 27 de agosto de 2008

UNA UNIVERSIDAD QUE CRECE


Por: Miguel Godos Curay

La Universidad Nacional de Piura como la Biblioteca Pública Municipal Ignacio Escudero fueron iniciativas de la Confederación Obrera de Piura. El clamor por la universidad fue acogido, en 1959, por la Asociación de Estudiantes Piuranos que creó el Comité Pro Universidad que junto a las fuerzas vivas de Piura hizo realidad tan caro anhelo.
Fueron los obreros agrupados en la Confederación Obrera los que con esclarecida visión atisbaron en el horizonte del conocimiento el rol protagónico de la academia. La hacienda favoreció el surgimiento de los colegios católicos como el Salesiano (1906), el Santa Rosa de Sullana (1939) y el San Ignacio (1958). La universidad pública fue una iniciativa popular que el Senador Luciano Castillo Colonna convirtió en la Ley 13531 que dio partida de nacimiento a la Universidad Técnica de Piura.
De modo que nuestra universidad tiene un origen popular sus raíces se sumergen en la tierra como las de los algarrobos y los ciruelos que pueblan su Campus. Es realmente con genuino espíritu de justicia Alma Mater que provee a la sociedad de los mejores cuadros para su conducción pero también de inteligencias que conforman las planas docentes de otras universidades nuevas. Actualmente tiene catorce mil alumnos incluyendo a maestristas y doctorandos. Sumando a los 600 profesores y 650 servidores administrativos es demográficamente un distrito de Piura que poco a poco se moderniza pero enfrenta necesidades.
Una de sus necesidades es la del agua elemental y un servicio energético que garantice el crecimiento futuro. Tiene progresos notables pero estos no son suficientes si muchos de sus docentes y la totalidad de sus alumnos no cambian su forma de pensar. Creer que lo público no tiene costos y que como aquello que es público “es de todos y no es de nadie” hay que mantenerla sucia, canibalizada e inmunda. Así no se conquistan mayores progresos. Soy testigo de cómo diariamente los alumnos destrozan los mobiliarios, pintarrajean los servicios higiénicos, sustraen los pestillos y chapas de las puertas, o recortan salvajemente los libros con gillettes en la biblioteca y me sonrojo. Aunque no son todos los alumnos. Los buenos y mejores no son muchos.
Pienso que hay que perforar la conciencia de los docentes para que hablen menos y hagan más. No queremos en las aulas loros de peroratas interminables sino buscadores de la verdad insobornables que dejen la huella indeleble del buen ejemplo. No queremos maestros taimados, acosadores embozados con la psique llena de perturbaciones clínicas, sino hombres y mujeres que proclamen a viva voz sus convicciones sin temor a las presiones de los grupos de poder y a esas capellanías del favorecimiento indebido. No queremos cachueleros académicos sino personas dignas a la que de una vez por todas el Estado trate bien.
Hace poco conversaba con una de sus altas autoridades y uno de los temas tratados fue el de la identidad. Esa lealtad con lo que uno tiene y con lo que uno quiere. La universidad puede tener los mejores auditorios, laboratorios, las mejores aulas, modernos buses y comedores decorosos pero si carece de ese fuego interior contagioso e irreductible que es la búsqueda de la verdad no nos sirven de nada. Sin convicción no hay pasión y sin pasión el estudio puede ser arrogancia, la entrega obligación forzosa, y la enseñanza un embuste perfecto. Ese espíritu apasionado acompañó hace ocho siglos el nacimiento de la universidad en Europa y hace 457 años el de San Marcos primicia de América. Ese fuego fue traído a Piura por los trabajadores manuales, los obreros. No fueron los burgueses gentiles de esta tierra los que vieron hace 46 años que las personas no valen por lo que tienen sino por lo que saben. ¿Les parece poco?