sábado, 8 de enero de 2011

¿LA DEMOCRACIA TIENE SABOR A HELADO?


Por: Miguel Godos Curay

Los primeros días de gobierno, en el municipio o en la región, son de incertidumbre. Algo así como reunir músicos para conformar una orquesta sinfónica. Es probable que algunos tengan su música propia y desentonan. Otros necesitan perfeccionarse y aprender en el camino. Unos son buenos y virtuosos. Otros francamente son malos. Como se dice en Piura “una cosa es con guitarra y otra con cajón”. Una cosa es ser espectador, y otra, actor en escena. En política más que en otras actividades la palabra tiene un peso extraordinario. Un aforismo árabe sostiene, que el hombre y la mujer, son dueños de su silencio pero esclavos de sus palabras.

Para los griegos el propósito del gobierno es la armonía social. Armonía social según la concepción egea es “homonoia” (sintonía perfecta de pensamientos y corazones). Pero esta sintonía tiene varios niveles. Hay una homonoia que corresponde al ámbito personal y familiar. Y otra que se extiende al ámbito social y comunitario. Quien no puede gobernar esa empresa diminuta que se llama familia difícilmente tendrá condiciones para gobernar esa familia grande que es la ciudad y la propia región. La homonoia garantiza el desarrollo pacífico que todos anhelan y esperan. Eso, en buena cuenta, es lo que todos esperamos. Queremos, con mucha esperanza, que los ciudadanos elegidos en el gobierno regional y en todos los municipios tengan un desempeño impecable. Queremos que la sintonía funcione porque de este modo se pueden enfrentar y encontrar soluciones eficaces a los menudos problemas que nos afectan. Los dimes y diretes de comadres callejoneras son el desborde de la estupidez.

El ejercicio del poder tiene sus riesgos. La ebriedad del todopoderoso deforma la realidad. Es causa de la desubicación, esa tentación perversa, de los que se sienten la última chupada del mango. Decía el insigne estadista florentino Lorenzo de Medicis que sí había que aconsejar a los hombres públicos habría que recordarles lo siguiente. Que el hombre público debe cuidarse de esos tres árboles que crecen sin que los rieguen frente a su morada: Del árbol de la envidia, de esa señora que muerde sin comer y se refocila en el bien ajeno; del árbol de la soberbia, esa hinchazón repentina que provoca la golosina del poder. El otro árbol es el de la ignorancia. De la ignorancia arrogante y altanera que cree saberlo todo y está en realidad, indigente, en medio del calle.

Distinta es la ignorancia vencible del que se esfuerza por aprender. No es condición prima el saberlo todo. La vida es un proceso inagotable de aprendizaje. Se aprende cada día, golpe a golpe, verso a verso como diría el poeta. La última experiencia humana es el morir con la convicción gozosa de haber sido útil y de haber mirado a lo largo de la vida el color de la felicidad. Hay una ignorancia invencible del presumido, obtuso, cerrado de mente y del corazón. Que habiendo equivocado el camino cree que va en la dirección correcta y está realmente en la contraria. Al final acaba convertido en un infeliz crónico. El soberbio cree que el cargo transitorio y efímero es eterno. Y que los siervos de la gleba que se le acercan en pos de un beneficio son incondicionales. No lo son. En Roma, tras el cortejo del emperador iba un hombre que en la euforia del poder no se cansaba de repetirle al oído: “atiende mortal que tu poder no es inmortal”. Y entonces la mostaza descendía a sus límites pedestres.

De modo que es necesario aterrizar en la realidad que es la justa dimensión de las cosas. Advertía Manuel Atanasio Fuentes, que en el ejercicio de los cargos públicos se amplía el territorio de las tripas porque de ahora en adelante hay que tener panza para comer más. Lo obliga el cargo. Y hay que beber más pues no sólo se trata de menguar la sed sino acatar las expresiones de cortesía tan nuestras y parte de ese folklore nacional con el que se inunda el firmamento político. Y tratándose de Piura en donde somos muy dados al desfile dominical y el saludo a la bandera. Hay que ponerse espuelas y soportar, domingo a domingo, esos torrentes de sudoración y esa gimnasia del cuello tieso que en realidad no tienen ninguna utilidad práctica. Tampoco nos brota el civismo y el respeto entre nosotros. Mucho menos por los símbolos patrios.

En Piura, por ejemplo, aún no hemos entendido que plantar árboles con acompañamiento de banda es un acto tan amoroso como el saludar a la bandera. O que también es muy patriótico el mantener limpia la ciudad, fomentar la lectura, la cortesía y el respeto. También se ama mucho a la patria con el aseo de las manos pero también con la higiene profunda de la lengua maledicente y la propia conciencia. En el siglo XXI la geometría del poder se representa con líneas horizontales que preservan el diálogo y la democracia. Los verticalismos son la vieja práctica de gallinero estamental en donde las gallinas de arriba siempre evacúan sobre la de abajo. Son la práctica complaciente del “mande usted patroncito” en un país de mandatarios que ya no existe. En el Perú de hoy todos somos iguales en derechos y responsabilidades. Todos somos ladrillos y argamasa en una construcción social que se llama Perú.

Por supuesto, la igualdad y la libertad, exigen respeto a la voluntad soberana. La búsqueda del bien común no sólo es una aspiración legítima de los que gobiernan sino también de los gobernados. No dejemos solos a nuestros gobernantes porque la peor soledad es la de los elegidos al día siguiente de asumir los cargos. Ahí, pasada la euforia del triunfo, los problemas menudean en carne viva, entonces en las noches insomnes, el descanso reparador se llena de sobresaltos. Y el estadista descubre que la mejor fórmula de no perder la calma es hacer las cosas bien y de modo decente. Tener las manos limpias y las uñas recortadas nos viene bien a todos. Es una práctica saludable. No es bueno, por ejemplo, sembrar un territorio de hospitales. Muchos nosocomios son indicio de un pueblo de enfermos. La salud es fundamentalmente prevención y anticipación razonable al no tener demasiados sanatorios. Prevención es educación. Lavarse las manos y mantener la inmundicia en su lugar son mucho más efectivos que millones de soles metidos en elefantes blancos cuyo sostenimiento es cuantioso y cuya obsolescencia es veloz. La felicidad tiene sabor de helado. Y realmente para elaborar helado delicioso se requiere leche, buena fruta y pasión en el batido. El helado bien hecho que saborea la familia es nutritivo y mucho más proclive a la emoción humana de integrar a la familia. El alcohol provoca, el efecto contrario, primero entusiasma, pero sorbo a sorbo, desnuda a la bestia y convierte al hombre en un guiñapo humano.

De lo que se trata es que juntos, con nuestros flamantes gobernantes, descubramos que el bien común es posible y que el gusano de la corrupción horada la confianza y el respeto entre nosotros. Yo ruego a cada uno de los que me leen y los que no me leen que saboreen, domingo a domingo, un barquillo de helado con un niño. Sentirán en su lengua que la vida tiene un extraordinario significado y sabor humano.

martes, 4 de enero de 2011

190 AÑOS DEL GRITO LIBERTARIO DE PIURA



Por: Miguel Godos Curay.-
Universidad Nacional de Piura

Piura, es el único rincón del Perú en donde el sol nunca se devalúa, porque hay sol todo el año, la chicha nunca se evapora y la amistad nunca se extingue. Un pueblo que se nutre de su pasado es un pueblo que tiene futuro. Y es un pueblo que asume con tenacidad su presente. Piura es Grau el epónimo almirante, pero también la retina encandilada de Merino, el sentido pleno de la justicia en un tribuno como Ignacio Escudero, apuesta por la educación en Luciano Castillo, el socialista confeso que creó su universidad y martirio en Paredes Maceda y Ramos Plata. Piura galvanizada contra los diluvios. Tus hijos, tus churres, tus jóvenes, tus mujeres, tus ancianos evocan hoy el centésimo nonagésimo aniversario de la conquista de la Libertad.

El 4 de junio de 1812 los indígenas de Huarmaca encabezados por el oficial y alcalde de españoles de Huancabamba Silvestre Adrianzén y Francisco García iniciaron una protesta opiniéndos al pago del diezmo y la gruesa. A esta protesta se adhirieron los pueblos de Huancabamba, Sondor, Sondorillo y los pueblos aledaños. El 9 de noviembre de 1812 las cortes de España abolieron las mitas y servicios personales de los indios. La medida fue interpretada como un acto de justicia que dejó malparadas a las autoridades españolas locales.

El 31 de Diciembre de 1812 José Mechato, Cacique de Catacaos, juró la Constitución de Cádiz. La constitución gaditana consideraba no sólo españoles a los nacidos en la península sino también a los nacidos en América incluyendo a los indios. Esta extensión de la nacionalidad sin distingos en una sociedad estamental, con castas y clases fue interpretada como un terremoto social. Para muchos el comienzo del fin.

Entre 1817 a 1820, la franja litoral de Piura, perdió su tranquilidad por la incursión y acoso de insurreccionistas como Guillermo Brown quien se enfrentó al propio Virrey Abascal. Paita, era presa de terrible temor a tal extremo que los vecinos y principales se trasladaron a Piura y poblaciones ribereñas del Chira abandonando el puerto. Los mismos temores se vivían en Tumbes. Los vecinos leales al rey temían por sus pertenencias. El Virrey dispuso la presencia en Paita del coronel Juan Antonio Monet con 236 hombres. En 1815 la Junta Superior de Lima advierte que la costa está inundada de piratas protegidos por los insurgentes de Buenos Aires. Por este motivo se prohibió el fondeo en puerto de los balleneros ingleses y norteamericanos.

La víspera de la libertad es tiempo de espionaje. En 1818 José Fernández Paredes, bautizado como “Casio” espía del General san Martín daba cuenta que la población del norte del Perú y en especial Piura estaba mayoritariamente decidida por la causa de la libertad y era el momento, preciso. Piura se conmocionó cuando un domingo de septiembre en la puerta de la Catedral se fijó un pasquín con propaganda subversiva de Santa Fe. De este hecho se responsabilizó al cura de Amotape José Mercedes Espinoza. Por este motivo el 29 de abril de 1819 el Obispo de Trujillo dispuso al vicario Tomás Diéguez recoja todos los libelos insidiosos que circulen por la diócesis. Audaz al extremo fue el cura de Cumbicus don Eusebio Carnero que conforme a las disposiciones del Rey y la constitución repartió las tierras sobrantes entre los indios y suprimió la pena de azotes. Periódicos insurgentes como “El Español Constitucional” circulaban en Piura.

El 13 de abril 1819 Cochrane incursionó en Paita y la abandonó el 18 después de saquearlo totalmente y con rico botín a bordo. Días después fue saqueada Sechura. Motines se producen en Catacaos, Chalaco. En diciembre de 1820 los hacendados de Piura se negaron a pagar alcabalas argumentando que sus mercancías tenían que transportarse por tierra hasta Lima. En Piura también se recibió la encíclica “Etsi Longissimo” del Papa Pio V que amonestaba a los obispos la fidelidad y obediencia debida al rey de España.

En 1820 el Partido de Piura debido vivía una verdadera conmoción política. El intenso tráfico comercial con la independizada provincia de Guayaquil, el intercambio con Loja y Cuenca por el Macará, y el comercio de arrieraje con Lambayeque vivía, un genuino contagio de fervor revolucionario e independentista.

Tras esta afirmación separatista hay en el pueblo una viva esperanza en una vida mejor. Sostiene José Agustín de la Puente y Candamo, “que no se puede entender a la Independencia, sino se atiende primero a la circunstancia de incertidumbre, de gran vacilación, de grandes transformaciones y cambios que se opera en el mundo occidental y en el Perú a finales del XVIII y advenimiento del XIX.”

Advierte Leguía y Martínez que entre los piuranos terratenientes, había espíritus patriotas prueba de ello es la adhesión de los León, los Cortés, los Carrasco, los Seminario, los Raygada y los Frías. Entre los Seminario don Jerónimo, entre los León José María y Pedro, alcalde y subdelegado del Partido por ausencia del comandante militar de la plaza don José Valdez, entre los Cortés don Tomás el ciego patriota y entre los Carrasco don Juan José, cuyo domicilio, era un centro de conspiración. Junto a estos precursores mostraron pública adhesión a la causa liberal los trujillanos Manuel Diéguez, don Tomás Diéguez, Cura de Catacaos y Vicario de Piura más tarde obispo de Trujillo, los alcaldes primera y segunda nominación, don José de Lama y don Nazario García, el síndico procurador don José Manuel López, el futuro coronel don Francisco Vargas Machuca, don Pedro José Torres, el comerciante español Manuel Rejón, el pudiente y próspero comerciante don Manuel Rodríguez, el administrador de correos don Manuel Valle y el amanuense de éste don José María Arellano, cuya relación da cuenta de los acontecimientos de Piura.

Los entusiastas jóvenes paiteños: Eugenio, Buenaventura y José María Raygada este último, comandante militar de Sechura, que secundó inmediatamente el movimiento separatista. Los artesanos como el maestro carpintero don José Antonio Vilela y el zapatero Mariano Mendiburo que con su audacia y resolución consumaron el pronunciamiento.

Era comandante militar de Piura don José Valdez, comandaba la fuerza militar en la costa norte don Vicente González, que en aquel entonces operaba en Azuay y Loja. El coronel José María Casariego, venido al Perú en 1812 estaba al mando del famoso regimiento Talavera. Casariego, comandaba una fuerza de 600 hombres engrosada en el Partido de Piura, el coronel don Joaquín Germán, era comandante de un escuadrón de Cazadores cuya mitad se encontraba en Lambayeque. Los nobles ricos de Piura y realistas poderosos eran encabezados por el marqués de Salinas don Francisco Javier de Paredes Noriega y Domínguez quien presidía las milicias lugareñas y se comprometió con su amigo Valdez a liquidar todo movimiento a favor de la libertad. Pero la semilla había germinado en lenta maduración y ahora daba frutos.

En Sullana entre los patriotas está Ignacio Sandoval. En Piura había una buena legión de “carolinos” discípulos de Rodríguez de Mendoza y Sánchez Carrión. Piuranos de inteligencias luminosas y corazones volcánicos por la causa de la independencia. Los piuranos, dice Lecuanda: “son muy hábiles y laboriosos, pero tenaces en la defensa de sus fueros: para ello les presta materia la suma afición que tienen al ejercicio de papeles, habiendo producido este país insignes juristas”. En Piura, existía una animosidad favorable y las noticias de la presencia de la escuadra de Cochrane anunciando la presencia del General San Martín eran noticia que se repetía en el mercado y la plaza.

Pero veamos que es lo que sucedió en Piura. Los pliegos enviados por el marques intendente de Trujillo fueron traídos a Piura por don Luis Ugarte. Según las crónicas los pliegos fueron recibidos a las 10.00 de la mañana del día 3 y fueron entregados inmediatamente al administrador de correos, Manuel del Valle. Inmediatamente se constituyó en casa del alcalde de la ciudad, subdelegado accidental don Pedro León. El amanuense Arellano, por su parte envió la correspondencia que Ugarte traía también para Germán Casariego y la dirigida hacia Sullana para el coronel José Valdez subdelegado propietario de la jurisdicción.

El alcalde convocó inmediatamente a una reunión popular, Casariego desesperado intentó detener la distribución de los pliegos acudiendo al Cuartel El Carmen en donde extrajo las únicas cuatro piezas de artillería y la colocó en las bocacalles de los calles el cuerno y de La Libertad con el propósito de amilanar a los piuranos. Mientras tanto en casa del doctor Juan José Carrasco, miembro del municipio, se invitó a Casariego.quien concurrió “aparentando sentimientos de concordia”.

Fue en esas circunstancias en las que don Manuel Diéguez pronunció estas frases tan altivas como esta: “Puede usted, señor coronel, con sus fusiles y cañones, reducir la población a polvo o cenizas; pero, además de que con ello no ganaría con usted la mínima gloria, y antes bien se cubrirá de ignominia eterna, sepa que, de todas partes, del infierno mismo, brotarán legiones vengadoras de la sangre de unos ciudadanos, como los de Piura, pacíficos e indefensos”.

Pasadas las 10.00 de la noche se colocaron carteles en las esquinas, en la que se convocaba a reunión, para el día siguiente 4 de enero a las 8.00 de la mañana en el convento supreso de San Francisco. En esta cita solemne se daría lectura pública a los pliegos de Torres Tagle. Con este propósito el vicario Diéguez, ofreció toque de rogativa en todos los templos de la ciudad. Para mover a los jóvenes se comisionó a Eugenio y Buenaventura Raygada, a José María Arellano, José Manuel López a quienes se sumaron el sargento primero de milicias José Antonio Vilela para persuadir a la tropas.

A las 12.00 todos los vecinos y población sen encontraban en San Francisco. No surtieron efecto los gritos de amenaza, castigo y exaltación. En la cita están presentes Germán y Casariego. El alcalde Pedro León consulta cómo debe abrirse el pliego. Casariego toma la palabra y dice, en tono desdeñoso, veamos qué es lo que quiere ese Marqués y discutamos que le debemos responder. Diéguez intervino para decir que en esta cita faltan los miembros de la tropa, que también son ciudadanos y que deben venir desarmados a la convocatoria. El pedido es coreado por los concurrentes. La población entusiasmada pide que vengan. Finalmente Casariego arrinconado se queda solo y se designan emisarios para que se dirijan a los cuarteles. Para el Carmen, el Marqués de Salinas, don Francisco Javier Fernández de Paredes, para el Cabildo don Miguel Jerónimo Seminario Jaime. La asamblea atenta espera el resultado. Se viven momentos de tensión. Entre vivas patrióticas hacen su ingreso los pelotones de soldados desarmados. Los recién venidos uniformados sonríen frente a las aclamaciones. Finalmente los soldados se confunden con la multitud y fraternizan.

Casariego y Germán, previendo el desenlace, abandonan en el lugar pero son detenidos por el artesano Mariano Mendiburo quien grita enérgicamente ¡Que no salgan! ¡Que no salgan! A viva voz repetía la asamblea. Los realistas quedan como rehenes bajo la custodia del pueblo. La decisión unánime es la de que el pueblo haga guardia en los cuarteles. Al cuartel del Cabildo se envía a Miguel Jerónimo Seminario y Jaime y al ex delegado José Merino y para el cuartel El Carmen , al Sindico procurador José Manuel López, a Buenaventura Raygada y a Tomás Arellano. El entusiasta fervor patriótico exige la lectura de los pliegos, lo que en efecto realiza Pedro León, la proclama de Torre Tagle invoca a los piuranos imitar el ejemplo de Trujillo. El silencio es hondo. Diéguez toma la palabra y incita el entusiasmo cívico finalmente se escuchan los gritos de ¿Viva la libertad! ¿Viva la independencia!. Las campanas de San Francisco frenéticas dan cuenta del unánime acuerdo.

En este momento de fervor se produce una circunstancia infortunada. El Marqués de Salinas Don Francisco Javier Fernández de Paredes introduce entre el gentío al platero Francisco Madrid y al barbero Bauzá, que en estado de ebriedad y a boca de jarro profieren gritos diciendo que morirán por el Rey. Alegando que habiendo opiniones divididas no hay acuerdo. Finalmente fueron acallados por el gentío que hizo escarnio con ellos. Fernández de Paredes fue padre de don Teodoro de los Santos Fernández de Paredes, muerto en Frías a los 21 años y en cuya memoria edificó con su peculio el Cementerio San Teodoro que fue estrenado el 28 de enero 1838.

El pueblo ya decidió se escuchó al unísono. Todo el gentío se dirige al Cabildo para estampar su firma en el acta patriótica. Todos juran la libertad. Inmediatamente se eligen a las nuevas autoridades. Se designa gobernador a Manuel Diéguez y comandante militar de la plaza a Miguel Jerónimo Seminario y Jaime. Se elige a José de Lama y Nazario García como alcaldes para acompañar a Diéguez cuya renuncia no es aceptada quedando así conformada la primera Junta de Gobierno de Piura libre. A las tres de tarde Piura vive su fervor cívico. El personaje del momento es don Miguel Jerónimo Seminario y Jaime que demostró energía y civismo en el sometimiento de la guardia de la cárcel y el cuartel. Fue una jornada cívica impecable y sin derramamiento de sangre y la propia lealtad de las autoridades realistas fue respetada sin el menor ultraje.

Horas más tarde, el cabo, Macario Gómez, en estado de ebriedad, atacó con bayoneta al patriota Tomás Arellano, primer centinela puesto por la patria, hiriéndolo. El hecho exaltó al pueblo. El 5 de enero de 1821 la Junta Gubernativa elegida por el pueblo, expidió un bando, fijando el 6 del mismo mes para la solemne jura de la libertad y la independencia. El día 6 hubo salva de 21 cañonazos, solemne Misa de gracias en la que el pueblo de Piura dio vivas demostraciones de civismo, de cultura y de patriotismo. Piura se adhirió a la causa de la libertad.

Este acto cívico no es una ceremonia ritual para los piuranos. Es la conmemoración de la voluntad soberana de nuestros antepasados que en su momento entendieron que la libertad es un don precioso que hay que preservar. Que la libertad, al lado de la democracia nos obliga a construir una Piura de progreso, en donde los niños, los jóvenes y sus madres sean fuente de inspiración de las más importantes decisiones del cabildo. Son enormes los desafíos y estamos hoy escribiendo una página de la historia. Señora Alcaldesa, Señores Regidores atiendan siempre el clamor del pueblo, la voz del pueblo es la voz de Dios, fuente de justicia y de genuina democracia y libertad. ¡Viva Piura! ¡Viva el Perú!

sábado, 1 de enero de 2011

INGENIERIA DEL FRACASO Y ECONOMIA DEL EXITO



Por: Miguel Godos Curay

El 2011 se vislumbra como un año bueno para Piura. Las cicatrices postoperatorias de las mil y un intervenciones quirúrgicas a las que se ha sometido la ciudad deben mostrar una nueva Piura. Una nueva región que con sus novísimas actividades agro exportadoras debe llegar al pleno empleo. En este escenario el cambio climático nos llena de incertidumbre. Piura sin agua no camina. El tener cultivos de arroz sostenidos con agua escasa equivale a tener un bolsillo roto en el que todo se pierde. Uno de los temas urgentes y pendientes de la agenda regional es el tema ambiental.

Poechos enfrenta la misma tragedia que la represa de Asuán (Egipto). Los impactos negativos, sin dejar de ver los positivos, no terminan de evaluarse. La eutrofización de las aguas del Chira, cubierto de lirio acuático, muestran el inocultable rostro de un río agónico cuyos nutritivos sedimentos ya no llegan al mar acabando con los cardúmenes de cachemas y sucos, ayer abundantes, en Colán. La capacidad portante del vaso de Poechos es inferior al 30% y la sedimentación un problema tratado con soluciones a medias. Todas ellas cuantiosas e insoportables para los presupuestos regionales

Asuán y Poechos son demostración del fracaso de una ingeniería ignorante de los impactos ecológicos sobre la fauna, la flora y economía de un territorio como Piura en donde el agua es crucial para la vida y supervivencia. Los impactos medioambientales del reservorio de Poechos son numerosos: sedimentación del vaso colector colmatado en los últimos eventos Niño, acentuada erosión, desaparición de no menos 120 especies que habitaban en las aguas y entorno del Chira, salinización de tierras por mal uso del agua de riego, desaparición de recursos pesqueros en la desembocadura y otros impactos sobre la vida de las poblaciones ribereñas a lo largo del cauce del Chira.

Otra amenaza es el irresponsable arrojo de excretas de las poblaciones colindantes a los ríos y desagües industriales en la faja costera. Piura urge de una autoridad responsable de una estricta vigilancia a los imprevisibles vertimientos de hidrocarburos en La Bocana (Paita), Sechura y Talara en donde el agotamiento de las pesquerías es visible y la maricultura una actividad reciente.

La minería informal creció explosivamente. Mientras los políticos eluden el tema y las autoridades regionales y municipales se hacen de la vista gorda sin saber que hacer. La extracción de oro con procedimientos artesanales, altamente contaminantes, crece incontrolable en Tambogrande, Las Lomas, Suyo y Sapillica. Basta recorrer los centros comerciales de Sullana y Catacaos en donde grandes cartelones, como en la vieja California, demandan oro a buen precio. Por supuesto, que con el oro en mano le economía se mueve. Los prósperos mineros usan veloces Pulsar. Acumulan y gastan. Ahorran y dispendian. Los previsores compran tierra o propiedad inmueble en Sullana. Los otros se mueren a pocos intoxicados por el mercurio y el alcohol.

El meretricio crece. Semana a semana recalan por fondas pecaminosas como “El Reposo del Minero” en Suyo donde cimbreantes ecuatorianas y colombianas. Por soles o dólares -contantes y sonantes- ofrecen sus libidinosos encantos. Para los evangélicos, el diablo perdió el poncho en Suyo. Junto a la minería apareció el crimen para acallar a los defensores de la agricultura. Hoy nadie quiere ser agricultor pobre. La minería podría apalancar la agricultura. Pero urge formalidad y orden. Otro fenómeno nuevo es el ingreso, por Macará, de acopiadores y compradores de oro ecuatorianos, según refieren los pobladores, enviados por el Banco Minero del Ecuador con dólares frescos y pago al contado. Estos furtivos compradores evitan el riesgo que significa comerciar oro en Piura, Sullana o Catacaos. En las carreteras merodean pistoleros y asaltantes. Oro, compran también, los narcos para lavar sus dólares sucios y pintarla de joyeros.

El turismo puede y debe ser una palanca de la economía. No lo es cuando los transportistas abusan de los visitantes, peruanos y extranjeros, convirtiéndolos en víctimas del pillaje instalado junto a las agencias de transporte. No lo es con establecimientos hoteleros incómodos y con restricción de agua potable. No lo es cuando los restaurantes incumplen exigencias de calidad, precio e higiene. Piura tiene un gastronomía que deslumbra pero una precariedad e insalubridad que horroriza. La mayor parte de los establecimientos establece precios a su antojo. En Trujillo, una saludable práctica es el paso de los clientes por la cocina impecable y apetecible. En Piura se han colocado advertencias insólitas como esta: “Prohibido ingresar al laboratorio” o esta “Prohibido el ingreso al personal no autorizado”. En el 90% de los establecimientos turísticos de Piura y alrededores la cocina esta junto a los sanitarios, pocas veces, limpios. Por supuesto que hay excepciones.

Una enorme posibilidad para el turismo litoral es la adecuación de embarcaciones pesqueras artesanales para el recreo y paseo. Un tour por la costa es más rentable que la pesca incierta. En Ecuador la observación del apareamiento de cetáceos, delfines y lobos es altamente rentable para los pescadores de Salango. En Cuba, viejos lanchones acondicionados como viejos barcos piratas son divertimiento obligado para los turistas que disfrutan del Caribe. En Huanchaco, curtidos pescadores descendientes de los moches conducen a niños y jóvenes equipados con salvavidas a correr olas por la amplia playa. Sólo en Piura nuestros pescadores pierden la oportunidad de ofrecer una imaginativa y fresca oferta turística.

En Piura el mercado crece. A los megacentros comerciales instalados. Se sumarán nuevas expansiones comerciales en el centro y en el oeste la ciudad. Crece el consumo, crece la oferta educativa. Piura tiene siete universidades que deberían reorientarse a las vocaciones productivas regionales y no al sebo de culebra y a la desocupación. Técnicos calificados nos faltan en agroindustria, acuicultura, riego por goteo, construcciones metálicas, servicios turísticos, mecánica, construcción. Piura sigue construyendo febrilmente. Piura sigue sembrando con riego por goteo mientras que la agricultura tradicional sigue desperdiciando agua. Si Piura sostiene florecientes negocios de reciclaje. ¿Será posible en Piura otorgar en concesión el servicio de recolección de desperdicios sólidos? Hoy la basura es fuente de nuevas actividades económicas. Y a quien pueda mejorar la calidad de un servicio no ha razón para responderle con un rotundo: ¡No!
(Foto superior, Represa de Asuán (Egipto), foto inferior Represa de Poechos, el color de las aguas indica la presencia de lirio y sedimentos.

sábado, 25 de diciembre de 2010

PENSAR PASADA LA NOCHE BUENA


Por: Miguel Godos Curay
Europa está cubierta de nieve y los aeropuertos no funcionan. En Piura se siente calor. Como nunca se vio antes, los piuranos concurrieron masivamente a los nuevos centros comerciales. El propio Mercado central estuvo ayer muy concurrido. El mango y la uva son las frutas abundantes de la estación. Pero en la mesa de noche buena hubo duraznos chilenos porque a nadie se le ocurre enlatar pulpa de mango y colocar en el mercado néctar de nuestro producto bandera. La revolución comercial llegó a Piura y la conmoción se siente en toda la ciudad. Los impactos son visibles y van cambiar la vida de los piuranos en todos los órdenes. Peor hay una navidad espiritual de significación profunda y otra material de la apariencia para el escaparate y el consumo.

En adelante los piuranos podrán comprar productos frescos, de buena calidad y con el peso completo. En adelante la opción de compra tendrá que confrontarse con dos conceptos nuevos: calidad y precio. Los cambios continuarán provocando sísmicos estremecimientos en el comercio. Los más afectados son los comerciantes informales y algunos formales que para preservar sus ganancias recurren a la informalidad. Los consumidores podrán contrastar hoy dónde son mejor tratados. Incluso las baterías de los servicios higiénicos limpios e impecables serán comparados con los hasta hoy mal olientes, sucios y pintarrajeados servicios de los establecimientos vecinos.

La comparación tiene su precio. No tiene objeto, por ejemplo, en el futuro enseñar marketing en la pizarra cuando el marketing operativo rinde resultados en las ventas y el éxito de las tiendas. También los escaparates organizados nos recuerdan que la disposición de los productos es arte de diseñadores y que muchos estudiantes de arquitectura pierden su tiempo haciendo maquetas cuando deberían asomarse a las galerías de arte y a las tendencias del diseño en el mundo. Acomodar zapatitos en los pasadizos y tratar de vender con artificio es un estilo de mercadeo fenicio propio de nuestras abuelas. Vender hoy requiere imaginación, creatividad y buen gusto. El presentar productos atractivos que sorprendan a los consumidores y los animen a una decisión de compra. El ofrecer productos para todos los bolsillos. Los productos bien presentados mitigan las frustraciones cotidianas. Es probable que muchas personas de escasos recursos no compren nada. Son las que señalan “venimos a ver las tiendas para engordar los ojos (las vistas en piurano)”. “Nos compramos pero paseamos y miramos”.

¿Se enseña creatividad en nuestras universidades? ¿Es posible educar para el buen gusto? La creatividad es un atributo de inteligencias abiertas. Estimulan la creatividad los inteligentes y audaces. Los creativos no son cuadriculados. El creativo transmite energía y fascinación en sus discípulos. El obtuso es incipiente, soso y aburrido. El creativo abre los ojos para contemplar el mundo asumirlo y recrearlo. El estrecho de mente cierra los ojos. El creativo hace. El escaso de imaginación presume. El creativo sabe porque se cultiva a sí mismo como una orquídea rara pero originalmente irrepetible. El nulo imaginativo es ordinariamente como la flor de muerto, tiene color para el momento, finalmente pasada la tarde pierde sus pétalos y queda desnudo. La belleza del creativo trasciende porque su aliento atisba universalidad.

El bueno gusto es sencillo y no es amanerado. El buen gusto tiene mesura y equilibrio. El mal gusto es estridente y desequilibrado. Es apariencia no es esencia. Es como la fragancia alternativa. Huele para el momento y al instante pierde su aroma. El buen gusto no es aparatoso y se construye sobre lo bueno y hermoso. El buen gusto muestra. El mal gusto demuestra lo que no se debe hacer. El buen gusto es parte de una manera personal de vivir. El mal gusto es imitación de otra imitación que a su vez es imitación de otra desventurada imitación. La creatividad es fresca y lozana. Sencilla y sublime. El buen gusto transforma el mundo. El mal gusto lo deforma perversamente.

Al que pueda ser mejor no hay que perdonarle el que no lo sea. Cuando la educación no provoca niveles de aspiración y de mejora en las personas no tiene sentido ontológico. La buena educación permanece. La mala educación es maroma de saltimbanquis intelectuales. Más exhibición que pasión. Advierte Savater que la educación nos preserva de ser imbéciles. La palabra imbécil viene del latín “baculus” que significa bastón. El imbécil, es en efecto un cojo pero no de los pies sino del ánimo y de la inteligencia.

En la clasificación de imbéciles encontramos la siguiente útil tipología savateriana: 1) El que cree que no quiere nada y todo le da igual. Vive en una siesta permanente aunque tenga los ojos abiertos y no ronque. 2) El que cree que lo quiere todo, lo primero que se le presenta y lo contrario. Pensar y embobarse frente a la televisión al mismo tiempo. 3) El que no sabe lo que quiere y no se molesta en saberlo, vive en una absoluta y permanente imitación de sus vecinos. En la vida acaba comprando y haciendo lo que no necesita y realmente no quiere. Su final es ser un conformista irreflexivo, 4) El que sabe lo que quiere pero finalmente acaba haciendo lo que no quiere, 5) El que quiere con fuerza y pasión pero eligió el camino equivocado. Es un despistado total. Lo peor de los imbéciles es que viven quejándose fastidiados de sí mismos porque nunca logran vivir la buena vida. El imbécil moral carece de conciencia y de buen gusto.

Una efectiva receta contra la imbecilidad recomienda el reflexionar: ¿Por qué queremos vivir humanamente bien? El comprobar si lo que hacemos corresponde realmente a lo que queremos. Mucha infelicidad anida en las personas cuando descubren el sin sentido de sus vidas y de lo que hacen. Mucha gente se dedica a acumular fortuna para vivir bien finalmente por avaricia acaban mal. Muchos se privan de placeres gratos y cuando descubren el cascaron de su miseria descubren que su vida fue una cuenta de momentos ingratos. Nos viene bien el afinar nuestro buen gusto moral. Repugnar la mentira, la falsedad, el odio y el engaño. Finalmente asumir la responsabilidad de nuestros actos. No es fácil, para muchos, arrancarse esa imbecilidad que tienen patente en el rostro y en sus actitudes cotidianas. En su estilo de hacer las cosas, En ese conducirse por la vida con una pata coja. El vivir en esa dislexia moral que engaña y que presenta como inocua la inmoralidad. El estar sumergidos en el estiércol y no darse cuenta.
(Foto: Tumba de Miguel Godos en el Cementerio San Francisco de Paita, con las flores que le llevé ayer)

domingo, 19 de diciembre de 2010

LA NAVIDAD, LOS PIURANOS Y EL CELULAR


Por: Miguel Godos Curay

Uno de los ejercicios de los alumnos de redacción en la Escuela de Comunicación de la UNP fue en días pasados, el hacer una lista de las personas que no tienen navidad. La relación fue numerosa y empezó por los periodistas y los hombres de talleres en plena impresión de los diarios, los médicos en el quirófano y en los puestos de emergencia, las enfermeras, los ancianos solitarios en los asilos, los dementes, los policías de ronda, los viajeros, los mercaderes que tienen que aprovechar la oportunidad de colocar sus productos, los ateos y descreídos, los evangélicos que afirman que Jesús no tiene cumpleaños y los esotéricos que debaten sobre la existencia del ombligo de Adán. También los que, a la hora de la noche buena, están naciendo o están muriendo. Los solitarios ensimismados en su soledad y los que se quedan dormidos, ebrios de trementina y aguardiente. Los que sufren sin que nadie los consuele. Los que vienen y los que se van. No tienen noche buena los campesinos de las alturas que al filo de la noche tienen que colocar las semillas en los surcos. Porque esa noche bendita llueve. Y la lluvia alegre entona villancicos sobre la tierra reseca.

Habría que imaginar la desgarrada navidad en plena guerra sintiendo el silbido de las balas y el tronar de lo obuses, sobre los campos teñidos de sangre y de desolación. Navidad en la trinchera. Un río de lágrimas que se confunden con el lodo. Una mirada al cielo. Una oración. Navidad con los dientes apretados para no llorar recorriendo los campos desolados.

Navidad estentórea como un repique de campanas para alegrar la noche. Y el párroco Eduardo Palacios en plena noche buena agitando el campanario con una sonatina de contento desde una de las torres enhiestas de la matriz de Paita. Tenemos en la memoria, aquella noche en que doña Meche Mena tocó la puerta de la Casa Parroquial con un panetón en la mano para el padrecito. Porque los pobres y los humildes hacen de la navidad un don sublime irrepetible. Un pan dulce que a esa hora es una hostia de bondad. La negra Meche, la noble Meche se convirtió en la sonrisa de un ángel. En un piropo sublime del cielo. En un alfeñique de bondad inolvidable

En Catacaos, esa misma noche, las pastorcitas chaposas de largas trenzas y los cholitos enbrillantinados recorren los nacimientos. Y hay motivo para compartir chicha y clarito. Pavo y pastel de fuente. Chicha de maní para los churres. Champús, mazamorra morada y alfajores. Chumbeques con miel de naranja. Los vecinos alegres se vuelcan a las plazas porque es la fiesta del Niño Dios. En Narihualá, el niñito preside la noche alegre y las ollas abren su desdentada boca para despedir el hirviente aroma de tamal, el seco, sopa de novios o el caldo de gallina e punto de parida para que los pastorcitos no pierdan paso por el sueño.

Mi tía Eloísa, experta en enviar emplumados ebrios al cielo. Llamaba a mi abuelo José para que con harina, cascarones de gallina (huevos era una palabra impronunciable), anís y caramelos prepare el “pastel de fuente” para acompañar el pavo, horneado, en la Panadería de Cruz. Yo con curiosidad insobornable contemplaba como aquel abuelo daba forma a la masa sobre la mesa con hule nuevo. Según mis tías el pastel es discreto, silencioso y amable. El panetón, dependiendo de su textura es flatulento, sonoro y musical. Es un invento reciente. El panetón paiteño de la panadería de Vallejos, en el barrio de pescadores de la Punta, tiene fama y tradición. Pasas negras, almendra y maní. Fresco es ideal para las encías despobladas de las abuelitas. Seco, pasada la pascua, se convierte en galleta crocante. El pastel acompaña bien con pavo y vino oporto Tres Piernas. El vino dulce sauternes es para los niños.

El nacimiento piurano es barroco. Recargado de imaginería y motivos. En la cueva del Belén piurano está María, el niño y San José. Por los cerros desfilan hatos de cabras y de ovejas motosas de algodón. Maíces recién germinados sorprenden con su vitalidad. La estrella resplandece. Los espejos simulan lagos y en diversos pasajes se representan las cabañas de los pastores. Los entusiastas confeccionistas del nacimiento se inspiran en los textos bíblicos. Para los piuranos el nacimiento tiene que ser copioso para que el rito de la bajada de los reyes resulte entusiastamente divertido.

Conmovedora es la procesión del Niño Dios en Narihualá. Hemos seguido la procesión y el cortejo de los Reyes magos por las calles de la aldea, entre paredes de carrizo y fogones, entre barro y mates de caldo caliente y estofado, entre chicha carnuda y clarito. La banda pueblerina convoca a la fiesta y las cholitas engalanadas de celestes y azules de raso brillante acompañan el cortejo. Diablos y chirmías, redobles y clarinetes acompañan al bombo manzurrón. Es la fiesta del niñito sentado en una sillita. Es un niño como el que le regaló Manuelita Sáenz, a Nuestra Señora de Las Mercedes de Paita. Un “quitiño” tallado por las manos portentosas de los artistas de la Escuela Quiteña.

Jorge Dedios Morán, el párroco de Sechura, tiene un nacimiento cusqueño. Una maravilla de Mérida en donde San José y la Virgen, tienen el cuello largo. Las imágenes se proyectan al cielo como las imágenes del Greco, pero son divinamente hermosas. Si algo deberíamos hacer los piuranos es contemplar el cielo. Mirar en la noche buena las estrellas para encontrarnos a nosotros mismos. Huir del mundanal ruido para descubrir que somos madera para proyectos extraordinarios. Hay que mirarnos no en los espejos ajenos que nos deforman. Sino en los propios para aceptarnos y descubrirnos que somos diferentes.

Si hay un defecto muy piurano es la estridencia. La búsqueda desbocada de notoriedad en las apariencias huyendo del valor de lo esencial. Nuevamente descubrimos que a los piuranos les encanta parecer y aparecer. Huyen del ser. El ser requiere el aceptarse y asumirse como realidad irrepetible como lo que uno es, no como lo que no es. Una de las causas de la ausencia de los docentes universitarios en las marchas reivindicatorias. No es el sol reverberante. Es el desteñido del tinte capilar, que discurre por las sienes como al Cristo Yacente. El tinte, convierte la tercera edad en segunda o en primera. Las gringas al pomo están de moda en Piura. Como lo están los portentos de la cirugía que vuelve tersos los rostros arrugados y turgentes los pechos y traseros desvencijados por la gravedad.

Si hay virtudes en los piuranos la más excelsa, la más humana, es la solidaridad. El espacio compartido. El plato de comida entregado por una madre campesina en memoria del hijo ausente en un lugar lejano. Otra virtud es la alegría, que permite se rían de sí mismos. Piurano amargado y rabioso no es piurano. Es un extraterrestre que habita en los espesos e insoportables pantanos de la amargura. El piurano es creyente. Confía en Dios aunque algunas veces se escurre en las entretelas del demonio y de sus diablos personales y se deleita en la envidia, en el raje, en el rencor, en la codicia y en el olvido de Dios. Eso sí cuando está de malas se refugia en las iglesias, en el atletismo de la fe que son los peregrinajes. Cuando se siente bien disfruta de la opulencia del pavo que mira por encima del hombro. El piurano es bueno pero puede ser mejor. Si en lugar de hablar hiciera más. Si en lugar de vivir quejándose contribuyera a ser solución de los problemas que se inventa. Si los piuranos cambiaran un poquito serían ángeles. Sí solo entendieran que Dios habla en todas partes y no le gusta el celular. Habríamos construido una escalera hacia el cielo.

domingo, 12 de diciembre de 2010

LOS PECADOS CIVICOS


Por: Miguel Godos Curay

Si existen pecados cívicos el primero de ellos es el cambiar del lugar monumentos o el remodelar plazas en buen estado. De ello bien pueden dar cuenta nuestras ciudades. En Piura, el retirar los ladrillos de recoche y colocar unas coloridas y resbalosas losetas dejó sin respiración a las raíces de nuestros ficus y tamarindos en nuestra Plaza de Armas. Hoy es un cementerio de árboles que a duras penas se mantienen en pie. En Tambogrande, el arboricidio fue salvaje y brutal. Árboles frondosos fueron arrancados de cuajo y el hermoso paisaje alterado para la posteridad. A ello se suma el armatoste de ladrillo y cemento construido en el acceso principal al pueblo. El resultado del disparate municipal es un mojón gigante de cemento. El perfecto y alucinado sueño de un imbécil.

La misma sensación se siente en Paita, en donde poco o nada se pudo hacer para esos ímpetus demoledores. Gracias al coraje de algunas señoras se logró mantener los pocos árboles en pie. En Sullana, al capricho consumado, se suma la tala ordenada por alguna mano siniestra para que se aprecie la desencajada estructura del edificio de la Caja Municipal. Los ayer hermosos jardines son unos terrales insoportables en los que cada día desaparece el espacio verde. El último despropósito está en Castilla. Alcaldes y regidores botarates deberían ser perseguidos hasta las últimas consecuencias por la Contraloría. También los colegios -de ingenieros y arquitectos- deberían advertir a la sociedad de esos constructores y constructoras expertas en desatinos vergonzosos para que las nuevas gestiones municipales no se conviertan en un festín de ladrones y sinvergüenzas. La cosmética urbana como cualquier cosmética es una ilusión perentoria para provocar la apariencia de progreso y desarrollo. Al final de cuentas “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”. Quedan plazas para una nueva y cuantiosa remodelación, sin espacio para la vegetación, circundadas de basura hedionda.

De todas las plazas que hemos recorrido una de las pocas que conserva su belleza es la de Chulucanas y como tal debe ser preservada de la botellería de plástico y las bolsitas de las golosinas. En los presupuestos participativos debería priorizarse, con sensatez, la inversión pública que mejore las condiciones de vida de las poblaciones. Atención a las necesidades básicas de salud y educación. Mucho de lo hecho hasta hoy son locales comunales que no se usan, bibliotecas que permanecen cerradas, capillas sin feligreses por todas partes, coliseos deportivos convertidos en fumaderos y estadios como el Miguel Grau que sólo se llenan por los resortes de la fe. Después nada. La educación y la salud siguen siendo tareas pendientes. Mientras tanto, encontramos en cada espacio público diseños arquitectónicos y de ingeniería peleados con el sentido común. Basta ascender por la escalera de la pinacoteca municipal para darnos cuenta de los mamarrachos consumados y consumidos. Últimamente, por ejemplo, están de moda los puentes con nombre propio. Dinero público colocado como postre a los especulativos negocios inmobiliarios privados.
Instituciones como la Universidad Nacional de Piura y sus estudiantes viven hoy en carne propia la perturbación de sus actividades académicas a consecuencia del explosivo impacto de los megacentros comerciales que encajonan el recinto universitario sin una compensación efectiva que repare los daños causados. Ruido insoportable, interrupción del tránsito, cortes de las vías y la conexión -sin mayor reparo- a las redes públicas de agua y alcantarillado. Aquí no hubo Estudio de Impacto Ambiental. Las consecuencias de la imprevisión serán visibles los próximos meses. A no ser que se garantice un acceso, sin interrupciones, a lo largo de la margen derecha del Río Piura para los pobladores del norte de la ciudad. De ahora en adelante habrá que soportar el intenso tráfico, el embotellamiento y los elevados costos del transporte.

Gregorio Duval, autor de un libro de hechos insólitos, cuenta que Virgilio preparó un funeral digno de emperadores a su amada mascota. Su “mascota”, era una difunta mosca verde como las que abundan en Piura. La ceremonia se celebró en su mansión, amenizada por músicos, a la misma fueron invitados las personalidades más relevantes como Cayo Mecenas, su protector. Se bebieron los mejores vinos y degustaron los platos más exquisitos. Y la susodicha mosca muerta fue enterrada en un mausoleo construido de fino mármol en sus tierras.

Todo este derroche, similar al de algunos de nuestros alcaldes, supuso un gasto de más de 800 mil sestercios para los bolsillos del apesadumbrado Virgilo. Podemos imaginar el gasto si tenemos en cuenta que el arriendo de un mansión romana de la época era de 2 mil sestercios anuales. Sucede que eran los tiempos del Segundo Triunvirato en la república de Roma, una alianza de cinco años realizada entre Marco Antonio, César Octaviano y Marco Emilio Lépido, tras el vacío de poder originado por el asesinato de Julio César. Llegó a oídos de Virgilio que el Triunvirato pretendía promulgar un decreto por el que se expropiarían las tierras de los terratenientes para repartirlas entre los soldados “jubilados”. Este decreto excluía a los terrenos en los que hubiera tumbas por considerarse sagrados. Con esta pequeña artimaña las tierras de Virgilio se libraron de la expropiación.

No estamos en Piura para nuevos pecados cívicos. Mucho menos para elefantes blancos. Ni para hacer mausoleos a las moscas como el avisado Virgilio. Por eso creo que el Nóbel a Mario Vargas Llosa reivindica y glorifica de algún modo a los piuranos. Todos los homenajes son plausibles si los mismos van acompañados de una apuesta por la cultura popular que ponga en las manos de los niños pobres y de lo estudiantes aplicados sus libros. Las obras de un autor elevado a las cumbres de la literatura y el reconocimiento universal. Habría que rescatar lo poco queda de la Piura que fue escenario de la vida de Vargas Llosa. Pero también contribuir a refrescar los laureles del Colegio San Miguel. Hemos sido testigos en Cuba de la devoción unánime por José Martí. Su pensamiento luminoso brota de la boca de los niños, los hombres, las mujeres, los maestros y los ancianos. En Piura, necesitamos replicar esta experiencia. Apropiarnos de la obra, la palabra y el pensamiento de Vargas Llosa. El mejor homenaje que le podemos tributar es leerlo y conocerlo. No convertirlo en un fósil exquisito. Sentirlo palabra viva, no palabra vacía. ¿Me entendieron?
(Foto: Tambogrande, el aluciando sueño de un imbécil)

domingo, 5 de diciembre de 2010

JA…JA…JA…JO…JO…JO….JI..JI..JI


Por: Miguel Godos Curay

Los comerciantes del mercado aunque intenten disimularlo las están viendo negras. También los supermercados urbanos. Ambos creen que la curiosidad y veletería de los piuranos se desparrama en los negocios nuevos. Y pasada la fiebre los clientes volverán como las oscuras golondrinas a adquirir sus productos de primera necesidad con kilos de 700 gramos, cuartillas de veinte limones, papas, camote y caballas vendidas en el suelo, esqueletos de pollo para disimular el caldo. Frutas remaduras y en mal estado. Ninguna de estas elucubraciones es cierta. El que vivamos en el moho no significa que nos guste la suciedad. Cuando descubrimos que podemos comprar bueno, limpio, con peso completo y a mejor precio. La boca se nos hace agua. En economía de escala los que compran en grande pueden bajar sus costos. Los chicos pujan y tienen que recurrir al recurso de compensar su bajo precio con gramos menos. Lo que en economía global, altamente competitiva, no funciona. Se compite con calidad y precios. A todo ello se suman las estrategias arrolladoras del marketing. Finalmente, los peces grandes devoran a los peces chicos.

¿Qué pueden y deben hacer los pequeños comerciantes? Los pequeños pueden y deben asociarse. Un riesgo para cualquier organización es la informalidad. El creer que al ama de casa le encantan los apretujones, la basura circundante y los productos baratos de mala calidad. Los tiempos han cambiado. No hace mucho contábamos a nuestros lectores la experiencia de instructores chilenos de pesca de palangres que recorrían el mercado de Piura. Su mayor desencanto estuvo en el mercado de pescado. Reproduzco la impresión. “No es posible que los peruanos y piuranos digan que el pescado es el alimento del futuro y lo vendan sobre baldosas sucias, lo laven en aguas inmundas y lo envuelvan en periódicos. No es posible –en cambio- que en el mercado de Piura y en las tiendas del centro de la ciudad los zapatos se exhiban en vitrinas. Los zapatos por más hermosos que sean van a pisar el suelo. Pero al pescado que nutre a los niños y a los jóvenes que son el capital de este país. No podemos darle ese trato infame. El día que los peruanos coloquen el pescado en vitrinas habrán dado un salto de progreso y desarrollo extraordinario”.

Lo mismo hay que decir y repetir a los pequeños comerciantes. Ser limpios y ser honestos no cuesta sino la decisión de hacer mejor las cosas. No podemos continuar con esa indiferencia y sometidos a la manipulación de quienes gozan y disfrutan a gran escala de la informalidad. La economía es un factor muy dinámico y el tren de la historia no pasa todos los días. Hay que mejorar lo que sabemos hacer procurando la satisfacción de los usuarios y consumidores. No es tiempo de quedarse paralizados o cruzados de brazos. O esperar la providente intervención del Cautivo de Ayabaca o la Virgen de la Puerta. El Cautivo y su mamá ayudan a quienes se ayudan. Una fe inactiva no sirve de cimiento a la esperanza. Un predicar sin hacer es pura paja. Hay que cambiar aunque nos duela y nos cueste. Fácil es para cualquier candidato aprovechar a las mesnadas de huevos fritos y timoratos y empujarlos a la protesta callejera. A escupir al cielo con los resultados que todos conocemos.

Recomienda el marketing estrategias para mantener la lealtad de los clientes. Los clientes son el principio y fin de cualquier negocio. El tener clientes satisfechos es signo de éxito. El tener clientes leales no es sino la consecuencia de un buen servicio y de calidad. El buen vendedor es como el buen profesor al que buscan y quieren sus alumnos. Es el que enseña no el que engaña. No es el que dicta sino el que comunica. No es el que habita en una torre de marfil sino el que pisa el suelo con sus pares y les ayuda descubrir que la realidad es lo que es, no, lo que a cualquiera se le ocurre que sea.

¡Acción y decisión! Es una frase para estos tiempos de tribulación y angustia pero también para una contemplación del mundo con otros ojos. Una madrugada pasada en la ruta de la carretera de Chiclayo a Piura he visto subir en la combi, en plena madrugada, a doña Témpora con sus hijas Julia y Angelita cargando sus galoneras y bidones de buena chicha de Tabanco. En la penumbra estas mujeres se encomiendan a sus devociones porque van a empezar un día de Dios. Por eso, son corteses y no despiden malhumor como esas viejas que sacan a pasear el perro por la cuadra todas las mañanas. Uno no sabe finalmente si la vieja pasea al perro o el perro pase a la vieja. Finalmente ensucian el parque donde juegan los niños.

Iniciado el recorrido por la ciudad Doña Témpora abre los ojos para ver donde empieza una nueva construcción. Así distribuye a sus hijas con sus canastos y fuentes por toda la ciudad. Ella utiliza una curiosa estrategia. Averigua ¿cuántos obreros hay? y ¿cuánto tiempo durará la obra? De este modo calcula los litros de chicha que venderá por jarras y la cantidad de cachemas y caballas que va a necesitar para el cebiche. Doña Témpora no sabe leer. Pero con un bolígrafo marca en su brazo el número de jarras que vende y lleva una cuenta perfecta de su negocio. Pasada la tarde, se reúne con sus hijas y con algunos comprados, retorna hacia Tabanco. Una de sus ilusiones es comprarse un celular de sesenta soles para comunicarse con la “base”. Y ha pensado llamar a su casa desde una cabina pública para recibir encargos de comprado. “Plumones, cartulina, café en grano, jabón, papel cometa, pilas” que ella puede llevar desde Piura con un recarguito módico. Según su contabilidad si se gana con la chichita. Para el “merco” no falta. Los churres pueden ir a la escuela. Las “chinitas”, la Julia y la Angelita usan blue-jeans y cuando culminen la secundaria se irán al Senati. Son modernas pero no se arriesgan a usar lentes oscuros porque vayan a decir que están “mal de las vistas”.

La estrategia de Témpora es marketing puro. No lo aprendió en ninguna escuela de negocios o en alguna universidad. Es una enseñanza de la escuela de la vida. Es marketing el buscar oportunidades y aprovecharlas. El no cruzarse de brazos, el tener saltos de progreso humano. El cambiar para bien. El formalizarse. El pensar en el futuro con los pies puestos en el presente y liquidando ese pasado que como un lastre nos arrastra a la incompetencia. Al entender que la fe mueve montañas cuando se tiene la mirada limpia y la fe puesta en Dios dador de vida de salud y de libertad. El entender que el sembrar el bien tiene un rédito enorme. El fortalecer nuestros valores. El creer en la solidaridad y en la competitividad de los mejores y que la alianza de los peores será siempre una jalea de fracasos.

El creer para crear, el apostar por la educación de los hijos antes que por las posesiones materiales. El entender que las personas no valen por lo que tienen sino por lo que saben y lo que hacen. El entender que duermen mejor los que fatigados de tanto trabajar reposan como ángeles que los que pierden el sueño preocupados por fabricar dinero. Una cosa es la vigilia del genio y otra es la inseguridad producto del mal genio que provoca la amargura de no tener todo el billete acumulado. Finalmente con dinero no compras salud ni felicidad. El entender que un infarto. Una palabra que tiene siete letras acaba con las pretensiones de los necios. El amor por la vida no es la cinta pegalotodo para unir los pedazos de un billete roto. El amor por la vida es ese contento de caminar con el viento en el rostro. Ese jarro viejo de café que nos revitaliza las mañanas. Ese encuentro con amigos que como tú valoran la amistad como el mejor don del ser humano. Ese reencuentro alegre con los que sufren y de los que nadie se acuerda. Ese caminar por la ciudad porque nos olvidamos del dinero para el pasaje y no nos angustiamos tontamente. Ese reírnos de nuestros errores, esa despreocupación porque nos falla el tinte en la cabeza porque compramos juventud a la fuerza. Esa vehemencia por descubrir la felicidad en la compañía de cada uno de los miembros de tu familia empezando por aquellos que se empecinan en escabullirse del afecto y la ternura. En perderle miedo al reloj que nos recuerda que llegamos tarde. Ese soportar a los insoportables y a los testarudos porque en el circo de la vida hay payasos y payasas en todas partes. Con un Ja..ja.ja.. el otro día aparecieron las pintas de un candidato en plena avenida Sánchez Cerro. Y el taxista observador me advirtió que los mismos autores de la pinta fueron los autores de la visual carcajada. Porque así los contratan de nuevo. Jo..Jo..Jo.. resuena la sonora carcajada del rubicundo panzón que anuncia la noche buena. Ji….Ji...Ji es la sonrisa socarrona y feliz de la Témpora cuando cada tarde retorna a su casa.