sábado, 22 de noviembre de 2014

BRUNO Y SU ENTRAÑA REGIONAL

Por: Miguel Godos Curay

Mis hijos lo recuerdan con sus ojos azules hablando en un balbuceado español y francés. Con él mantuve una fructífera amistad que tenía como común denominador los libros y periódicos de Piura y sobre Piura, posteriormente  mantuvimos a tope un vivo interés tras la edición de Cataccaos de Jacobo Cruz Villegas, el Atlas Regional de Nicole Benrex y el Compendio Bibliográfico Regional un vademécum sobre Piura que trabajó al lado de Jorge Requena. Sumemos a ello su copiosa producción. Por eso duele e indigna que en una pretenciosa historia del libro piurano se ignore este esfuerzo, silencioso y sin estridencias, pero fructífero para la cultura regional. Bruno fue un pionero de ese esfuerzo por editar libros sobre Piura. Los libros no son la cosmética de la vanidad.
A ello se sumaron las reuniones de trabajo de Propuesta Regional en la redacción de Correo y el acompañamiento del proceso de reconstrucción de Piura tras el Niño catastrófico de 1983. En aquellos días tras la inundación de La Arena y sobrevolando en helicóptero el cauce desbocado del Piura comprendimos como lo dijo Alicia Benavides que tras la tragedia la solidaridad tiene nombre propio. Alicia, a quien acompañé, enviada por Caretas para  cubrir  los embates de El Niño trajo un bolso con plátanos para consumir en el camino. Conmovida los entregó a unos churres que habían dormido ensopados por las lluvias. El mayorcito los repartió, trozo a trozo, entre los más pequeñitos y se dejó para el las cáscaras.

En otras ocasiones recorrimos el Bajo Piura, impulsamos  un encuentro internacional de Bibliotecarios de Piura junto a Anahí Baylon y Birgitta Verdall la Presidenta de   la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA). Organismo internacional que representa los intereses de los servicios bibliotecarios y de información y de sus usuarios. En esta tarea se confundió con Carmen Checa de Silva inolvidable bibliotecaria y amiga.  Piura y su Biblioteca Pública y el recinto académico de la Universidad de Piura fueron excelentes anfitriones para los debates académicos de esta jornada por las bibliotecas a vísperas de la irrupción explosiva de Internet.
Bruno, era un  genuino espíritu investigador apasionado por la tierra, la agricultura, los procesos políticos y la mejora de las condiciones de  vida. Bruno fue uno de los jesuitas fundadores del CIPCA,  sin duda, su conocimiento y erudición convirtieron al Centro de Documentación en el referente obligado para cientos de tesis e investigaciones sobre el tópico regional. Con Laura Hurtado Galván las referencias sobre Piura se convirtieron en un derrotero sistemático y hermenéutico. Otra de sus pasiones fue el mar, sobre la caza de cetáceos y  la presencia en Paita de Herman Melville mantuvimos amena conversación y intercambio de datos.

Aún conservo una Antología de Alfonso Reyes que me trajo de México y fue un acierto para un empedernido lector. Sus huellas en el Cipca y en Cutivalú son un tránsito irrepetible por la vida del que se tienen que nutrir los nuevos y recientes. Son muchos los amigos que se suman a esta lista de ausencias Carlos Schmidt, Vicente Santuc, Ricardo Castillo y Miguel Abramonte. El XIV  Seminario Permanente  de Investigación Agraria (SEPIA)  realizado en Piura en el  2011 recogió mucho de su pasión por la agricultura y sus dinámicas territoriales. Miguel Abramonte, partió en plena organización del evento.
Con Bruno Revesz, el debate prospectivo se anticipó a los conflictos pendientes entre agro y minería. La descomposición de la propiedad  agraria y el  descomunal mercado de tierras han demostrado a la luz de las dinámicas territoriales que la voracidad prosigue sin que hayamos determinado con claridad el costo energético de producir etanol y la necesidad de preservar la agricultura alimentaria. Nuestros cultivos de algodón languidecen aplastados por el descomunal mercado chino. Piura se abre paso a nuevos cultivos como la uva para exportación, el mango, el pimiento piquillo y el espárrago. Los pequeños productores tienen que cohesionarse frente a la aplanadora global. Juntos todos somos, unidos todos lo podemos. Desunidos somos nada. Ni siquiera una Coca-Cola en el desierto. La globalización a todo costo no es una cosecha de productores sino una explosión adictiva de consumidores. Bruno, el silencio selle con profunda admiración este recuerdo anclado en la invisible lealtad del corazón.

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