viernes, 21 de marzo de 2008

PIURA Y LAS SIETE PALABRAS


Por: Miguel Godos Curay
Una reflexión sobre las siete palabras contemplando la ciudad y con ojos de periodista. Una reflexión llena de sinceridad en este tiempo de Dios. Léelas puedes creer o no. Te ayudarán a pensar sobre el sentido de tu vida. Según el cronista, Dios es experto en ocultar las grandes verdades a los sabios y hacerlas claras y transparentes a los humildes.


PRIMERA PALABRA ( Lucas 23,34) :”Padre ,perdónales , porque no saben lo que hacen”.
El otro día leíamos las despistadas declaraciones de los representantes de las instituciones académicas responsables de la formación de los maestros. Unos con más cinismo que otros se lavaron las manos como Pilatos. Desde su orilla las fallas son de los maestros. Sus programas de capacitación improvisados, su afán de lucro, la estafa académica que comercializan sin escrúpulos no tiene responsabilidad de nada. Los que forman no son responsables de las deformaciones evidentes de sus alumnos.

¿Merecen perdón estos miserables a quienes no importa la calidad de la educación? ¿Son dueños de las estupideces que endilgan para salir al paso y dorar la píldora?. ¿Realmente no saben lo que hacen?. Si han convertido en un el enseñar a los que no saben. Con esa lógica perversa disfrutan la existencia de un mayor número de incipientes e ignorantes para seguir viviendo de la sangre ajena como las garrapatas. Hay quienes sólo miran las jugosas ubres del Estado sin importarles el resultado de su trabajo. ¿Hasta cuándo seguiremos contemplando este festín?

¿Cómo quieren que maestros engañados, con la autoestima en el suelo, estafados por las instituciones académicas muestren mejores rendimientos? Ya es hora de llamar a las cosas por su nombre y pedir cuentas claras de sus labores a los que calientan la silla y se lavan las manos como Pilatos.¿Quién evaluará los evaluadores?

SEGUNDA PALABRA (Lucas 23,43): “Realmente te digo que hoy mismo estarás conmigo en el Paraíso”.
El dolor físico y la desolación del alma son desgarradores. El dolor físico taladra los huesos, destroza los nervios. Hace que nuestra existencia transcurra por nuestra mente como una película que evoca los momentos felices. Pero hay un dolor del alma que hiere más con un dolor insoportable e inhumano.

Es el dolor de los ancianos olvidados, de los enfermos solitarios, de los niños abandonados, de los presos que de pronto vieron como se esfumaban sus amigos. Dolor de los alcohólicos cuando están solos. ¿Tienen ustedes idea del dolor que provocan las costras de la ingratitud?. Esa soledad de las abuelas arrinconadas en la esquina del hogar porque son un estorbo para todos. Dolor de los hijos solos desatendidos por el compromiso social. Ese afán de ser tinieblas en el hogar pero iluminados candiles para la calle.

Dolor de los disminuidos físicos y sensoriales abandonados en su propia soledad. Hay una felicidad que viene para todos en el paraíso. El paraíso de los sinceros es la risa alegre y la felicidad. La infelicidad de los truhanes es el temor de que su dinero mal habido les sea arrebatado en cualquier momento. La verdadera felicidad no es esquiva y está presente en la sabia simplicidad de los detalles. Dios hizo enredadas las grandes verdades a los sabios y transparentes como el agua para los humildes. ¿Lo sabías?

TERCERA PALABRA ( Juan 19,26-27): “Mujer ,ahí tienes a tu hijo”, dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”
Saben los piuranos que por consecuencia del soterrado machismo cada minuto se maltrata a una mujer en Piura. Se habrán dado cuenta que hasta en las propias instituciones que fomentan la equidad el embarazo es tratado como una enfermedad. Se habrán dado cuenta que los profesores acosadores la pasan piola no haciendo nada en la Dirección Regional de Educación. ¿Se habrán dado cuenta que el acoso en las aulas universitarias es una práctica cotidiana?

En Piura, ser realmente mujer, es una actitud heroica porque hay que soportar la discriminación odiosa. Eses sentimiento disminuido de los amorosos padres: “que no esperaban una chancleta”. Comparan a su hija como una chancleta para pisar el suelo. ¿Cómo dicen que aman a sus hijos? . ¿Si incumples el puntual pago de beneficios sociales a tu trabajadora doméstica que te sirve desde que sale el sol hasta el ocaso,entonces, por qué celebras el Día Internacional de la Mujer?. Si la omisión de la asistencia familiar es el delito de moda. ¿Cómo decimos que en Piura es la familia primero?.

Te haz puesto a pensar en aquellas mujeres que puluan en las noches por el Jirón Loreto. En aquellas que se rebuscan la vida en condiciones infrahumanas. En los maridos que no trabajan pero envían a la pobres mujer a mendigar.

CUARTA PALABRA (Mateo 27,46): “Elí, Elí, lamá sabactani”. Lo que quiere decir: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me haz abandonado?”
Señor estaremos los piuranos abandonados por aquellos a quienes elegimos para la conducción de los Municipios, la administración de la justicia y el propio Gobierno Regional. Realmente vivimos un abandono cruel y despiadado. ¿Se darán cuenta nuestros gobernantes de lo mal que hacen las cosas?. Nos quedamos sin palabras cuando comparamos a nuestra querida Piura con nuestros vecinos de Lambayeque y Trujillo. Ellos están bien nosotros estamos mal. Nos hemos acostumbrado al maltrato a vivir como si fuéramos ciudadanos de tercera o de cuarta categoría y esto no es así.

Vivimos rodeados de aguas sucias. El agua limpia de la lluvia se mezcla con el agua servida de las alcantarillas y después cuando se seca se convierte en polvo y miasmas que enferman a los niños, a las madres y a los adultos. Nos abandonaron también los propios regidores que viven de espaldas a los urgentes problemas de Piura. Sepan todos que ellos cobran dieta puntual. ¿Son dignos a los ojos de Dios los que cobran sin trabajar?. ¿Calentar la silla y levantar el brazo será un menester humano?. ¿Les pediremos cuenta por lo mal que nos tratan?.

Estamos abandonados y sin ningún “Chapulín Colorado” que les abra la conciencia a quienes tan dados al facilismo, al floro y a la irresponsabilidad conducen los destinos de Piura. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo las escuelas públicas abandonadas?. ¿Hasta cuando los huecos en las calles?¿Hasta cuando el asqueroso mercado? ¿Hasta cuándo la odiosa opulencia de estos gobernantes tan descascarados?

QUINTA PALABRA ( Juan 19,38-29): “ Tengo Sed”
Tienen sed los Alto piuranos y los pobladores de los asentamientos humanos de Piura y Castilla. Tienen sed los pobladores de La Huaca en el bajo Chira antes de que los productores de etanol desaparezcan con su escaso caudal hídrico. Tienen sed los escolares de las escuelas públicas de Piura donde no hay agua potable ni para remedio. Tienen sed los internos de Río Seco.

Tienen sed de gobernantes dignos los piuranos. Tienen sed de buenos maestros las escuelas. Tienen sed de padres responsables los hogares. Tienen sed de periodistas valerosos que denuncien todo aquello que va mal en la ciudad por irresponsabilidad de los gobernantes los diarios. Tienen sed de predicadores que arrastren con su ejemplo las almas. Tienen sed de amor los niños. Tienen se de justicia los olvidados.

Tienen sed de verdad los engañados. Tienen sed de dignidad los que creen que las cosas no van a cambiar. Tienen sed de salud los enfermos. Tienen sed de respeto las mascotas maltratadas. Tienen sed de verdad y alegría los diarios. Todos tenemos sed de Dios. A quien en vano los jóvenes buscan en su pasión de divertimiento, en quienes creen que hay un Dios para los de arriba que consume productos Light y otro renegrido por las ceras en los templos para los pobres.

SEXTA PALABRA ( Juan 19,23-30): “ Todo está cumplido”.

Se cumplió todo con el señor. Nuestra vida tiene dos caminos el hacer el bien o el hacer el mal. Tú decides porque eres libre. Finalmente cosecharás lo que siembres. Después no te quejes si tu sementera no da frutos. La matemática de la vida es una ciencia exacta y estas a punto de empezar todos los días un camino nuevo. En donde puedes sumar bien o males.

La felicidad se regocija en el bien. La infelicidad se deleita en el mal, el egoísmo, el odio y la envidia. Se puede ser feliz con un centavo e infeliz con una fortuna que satisface tus caprichos. Recuerda siempre que el poder te fue entregado un día no por tu nombre, tu sensación de capacidad, tu antigüedad sino porque todos creyeron que podías multiplicar la felicidad y se equivocaron. Así como mencionaron tu nombre, mañana la olvidarán y ante tu efigie dirán con amargura. No merece ni que lo nombren.

Entiende que puedes engañar a todos. No puedes engañarte a ti mismo. La mentira es como el moho que te cubre la piel y no se quita ni con el jabón más fino. Puedes decirnos que no eres católico, que eres agnóstico. No importa. Sin embargo, no puedes olvidarte que te vas a morir. No te entristezcas. Otros más altaneros que tú se fueron camino al cementerio.

SEPTIMA PALABRA (Lucas 23,48): “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Y cuando hubo dicho esto, expiró.
Hay quienes se empecinan en amasar fortuna y poder desenfrenadamente. Se olvidan que este disfrute dura una nada porque todo se acaba con la muerte. Con dinero, con el oro, con poder, con todo el deseo del mundo no se puede comprar la vida. La muerte irremediable arrasa con todo. Sólo nos consuela la fe en la vida eterna. No te aferres las cosas detenidas si todo está en movimiento y cuando somos cadáveres quedamos transformados en la triste condición de ser carne para los gusanos.

Este es un paso transitorio en donde por la ley de la gravedad todo lo que era hermoso y turgente se descuelga. Todo se arruga y es una pasión de tontos ocultar lo que es inocultable. Sepan los que gobiernan el poder es efímero y transitorio. No existe sino el poder eterno de Dios que todo lo ve, que todo lo sabe. Y que penetra nuestros corazones. A él no puedes ocultarte lo que escondes a los humanos ojos. El estuvo antes que ti y estará después de ti. Cuando tu nombre sea una simple palabra escrita en una tumba de cementerio. Y cuando la indiferencia de todos no se detenga ante tu postrera morada.

Esperemos con tranquilidad ese encuentro en el que tendremos que rendir cuentas por lo que hicimos y lo que dejamos de hacer. Hombres y mujeres santos recomendaban vivir cada día como si fuera el último. Esta discreta cuenta te pone frente a los ojos de Dios cada día. Descubrirás que está tan cerca y no te habías dado cuenta. Pensar que sólo lo trataste cuando te sentiste sólo y desengañado como un oportuno salvavidas que sabías no te iba a negar la mano.