sábado, 1 de abril de 2017

¿PIURANOS QUÉ HACEMOS? ¿CÓMO RECONSTRUIMOS PIURA?


Por: Miguel Godos Curay
Universidad Nacional de Piura

Pobladores del Bajo Piura padecen hambre y sed a consecuencia de las inundaciones
El hormiguero humano no cesa. El letargo cojudo se ha convertido en una inusual prisa, nervio puro, angustia, miedo y desencanto al mismo tiempo. Los vendedores de agua, los verduleros, los acaparadores, los restaurants, los transportistas hace rato subieron los precios. El costo de vida en Piura crece como el río. La ayuda llega por personal iniciativa a las aldeas miserables en que se han convertido aquellos parajes retorcidos por la  euforia del carnaval. La Universidad Nacional de Piura tiene pérdidas cuantiosas aún no cuantificadas. Computadoras bajo el agua, proyectores multimedia arrojados  al azar por la furia de las aguas. Laboratorios tomados por asalto, equipos costosos de ingeniería y sísmica, inutilizados  Lodo pestilente por todas partes. Agua de lluvia y agua de alcantarilla, mezcladas salvajemente. Todo registrado pormenorizadamente porque los esfuerzos para el licenciamiento se hicieron lodo. Bibliotecas envidiables están bajo las aguas. Así está la universidad, así están también las ayer zonas residenciales respetables. Miraflores, Monterrico,  Los Cocos, Country. Sumemos El Chilcal  e Ignacio Merino tantas veces inundados con contumacia. Las zonas exclusivas  de los avisos de periódico son hoy propiedad de las aguas. Las zonas residenciales no inundables son hoy una estafa colectiva imperdonable. La plusvalía inmobiliaria está por los suelos. Los ayer marginales del oeste. Están mejor y agradecen a Dios, a pesar de los pesares, estar húmedos pero no sumergidos como la Atlántida.

El desconcierto mayor de las hormigas es que caminan incontroladamente sin que aparezca alguien que con  ejemplar liderazgo les señale el camino. Hemos globalizado nuestra tragedia. Hay que comer pero todo está caro. Ayer en el cortejo final de Octavio hemos constatado que Santa Isabel, la hoy próspera zona comercial, despide un hedor insoportable de comida descompuesta y de basura. Camino al Cementerio Metropolitano se expande el mercado  rodeado de basura. El asfalto, arrancado de cuajo deja ver las ayer piedras soldadas por la brea. Hoy andan sueltas a su antojo. Somos una ciudad selenita por los cráteres enormes que a duras   penas pueden cubrir con tierra los tapa huecos. Nuestro parque automotor se hace añicos.

San Miguel de Piura está desecha. Y su peor tragedia es la falta de autoridad. Muchos voceros para anunciar las crecientes y una anomia superlativa para enfrentar la realidad. El mando no tiene mando. Y los pobres pueblos arrasados por las crecientes  del Piura sufren con dureza ese río desbocado,  sedimentado en horas, porque el engaña tontos del refuerzo de los diques con arena a un  costo millonario, fue el detonante de la tragedia. No se hagan cojudos los que se comieron el presupuesto, los volqueteros millonarios, las horas máquina multiplicadas  por la  voracidad de la plata fresca. ¡Piurano abre los ojos!

¿Quién manda aquí? ¿Quién consiente que una hora de vuelo de helicóptero que en Colombia está por los 2 mil 500 dólares y 3 mil dólares en Chile se consuman para rescatar la mascotita de la hijita del Prefecto? El desconcierto es terrible. Las hormigas van y vienen. Doblan las campanas de Catacaos, no alertan. Narihualá y Pedregal ya están inundados. El único valeroso frente al río es el Greco. Salvavidas de larga data. Hasta el propio Hospital  Regional Cayetano Heredia apena con sus innumerables goteras. Con kilos de historias clínicas remojadas. Con rostros desencajados que van y vienen.

¿Quién convoca  a las universidades, a los municipios a la sociedad civil en pleno para consensuar  un plan de emergencia previo al plan de reconstrucción urgente  necesario?  Eso no lo resuelven ni los ministros asignados voluntariosamente, que van y vienen, ni a puertas cerradas el gobierno regional. En 1983, surgió el Frente Cívico de Piura. El liderazgo moral fue del Arzobispo Cantuarias Pastor. El liderazgo político de las cabezas prominentes  de los diversos partidos. La izquierda, la derecha y el centro. Pero también estuvieron de pie la vigorosa Federación Agraria de Piura y Tumbes. Así con voz en alto, la sociedad civil de Piura, conquistó el Canon Petrolero.

Piura roncó para exigir  lo que por justicia y derecho le corresponde. Hoy, hemos crecido económicamente pero nos hemos encogido institucionalmente. Al paso que vamos nuestras corporaciones maúllan como en un club de gatos techeros. “Miau, miau, Piura esta mojado”. Después nada. Otros creen que llegó la piñata de la rehabilitación. Otros, los muchos, están desarticulados  por el cabildeo y la mermelada. No hay dirigentes vecinales  para que en reclamo unánime exijan la limpieza de la ciudad. Las escasas iniciativas, hasta el momento, parecen el té de un club de señoritas.   Y de nuestros representantes congresales tampoco tenemos  la eficiencia esperada. Como dicen en el Bajo Piura “con esos no salen ni las lagartijas de su huecos”.

Pero ahí estamos con alcaldes  ahuevados que con candor  de santo de estampita esperan que PPK baje del helicóptero a pisar la tierra. Alcaldes que no disponen de los recursos asignados porque temen a la contraloría como pericote al gato.  En este mar de incertidumbre la luz de la esperanza son los jóvenes. Su voluntarismo y  generosidad no tiene color político. Eso es bueno por la impecable pureza de las intenciones. Pero al mismo tiempo terrible porque son los ciudadanos que mañana elegirán a sus gobernantes. Ayer en el cortejo final de Octavio al Metropolitano, me contaron sus compañeros de colegio, que a los 14 años leía y se sabía de memoria los apotegmas  del Apra y el socialismo. Y su mayor proeza fue reclamar levantando su mano en el aula.  Pero así como sabía doctrina, y articulaba demandas era un buen atleta y adoraba las matemáticas. Hoy un jovencito de 14 duerme bajo las sábanas con un  celular que le captura la conciencia y no se desprende  de los audífonos para desconectarse  de la realidad. Su mundo es pajota cuando la pasa  bien y comparte mensajes sincopados. Tiene celular de última generación, no lee porque en su casa nadie lee. Su vida es chévere. Y su sueño, son los culitos que le arroban en Internet. Esa es nuestra comedia y tragedia. Una sociedad  invertebrada que se desmorona a pedazos y nos duele.


¿Qué hacemos? ¿Cómo reconstruimos Piura? ¿Qué futuro nos espera? La primera reconstrucción es la de  nuestra arquitectura moral en una sociedad sin valores y sin paradigmas. Queremos una sociedad donde el éxito no sea la conquista de los oportunistas y de los despojados de pensamiento crítico, de propuestas y de ideas. Alguna vez conversando con Monseñor Cantuarias, a propósito de un escrito, me dijo – Tiene usted razón- el piurano tiene una fe polar. Venera a Dios pero no tiene escrúpulo en acudir a los aquelarres de Las Huaringas e invocar al diablo. Y para confirmar el aserto me refirió que de los 800 soles que  se colectaban en las alcancías de la catedral. 799 eran falsos. Los piuranos son falsos. Necesitan una reconstrucción moral como paso previo a la reconstrucción de su ciudad con decencia, dignidad y decoro. Sin amarres, sin coimas, sin latrocinios. La experiencia dura de 1983 nos sirva de ejemplo. Para que el próximo diluvio no tenga que acompañarnos Noe.

jueves, 30 de marzo de 2017

OCTAVIO SE FUE CON LA LLUVIA

Por: Miguel Godos Curay
Universidad Nacional de Piura

En el concierto de homenaje a Octavio,  Octavaio, Miguel Godos en primer plano Mario Navarro. Una noche inolvidable.
Una lluvia profusa lo llora en el cielo de Piura. Octavio Ubaldo Zapata Albán (Piura, 30.08.1948- Piura, 30.03.2017), mangache de pura cepa se fue sin hacer ruido, el cáncer se lo llevó. Partió con dignidad y proverbial decoro, ciudadano de la calle producto del extravío de su mente. Contradictoriamente sutil inteligencia en el tablero de ajedrez.  Sincero y ameno en la conversación. Políglota, enterado de los acontecimientos del mundo en las páginas de los diarios. El inquieto zahorí descansa ahora, retorna a la tierra acompañado del puro afecto entrañable de sus amigos. Los que no escatimaron esfuerzos para zurcir su dignidad humana. El paciente psiquiátrico en el Perú vive el olvido de su entorno familiar y de la propia sociedad agresiva y hostil.

El que en 1983, recién llegado de Alemania, vino con el candidato Alan García con ayuda para Piura. Se fue silencioso escuchando el sonsonete de la lluvia y el vehemente rumor del río. Quijote insomne, poblador  de los rincones de la ciudad  en busca de un lecho tibio. Al fin lo encontró. Una aguatinta de Mario Navarro lo pinta con su vitalidad a borbotones. Lo miro y los recuerdos nos asaltan. Octavio enseñó alemán en la Universidad Nacional de Piura y sostenía una tertulia inagotable sobre temas económicos en el local del Apra en  la calle Ica. Dialéctico, admirador de Haya, evocaba que siendo niño le lustró los zapatos al viejo. No se fueron de su memoria las clases irrepetibles de matemáticas en el San Miguel. Estuvo en Chile apoyando Allende, hasta que con pasaporte alemán la dictadura lo devolvió y retornó al Perú.

En Alemania estuvo en Bremen Haven y frecuentó  el mundo académico y universitario. Garra negra, como repetía entusiasta, se sumergía en la antimateria, en una explosión cósmica cuyo choque de neutrones supera en capacidad al mayor arsenal nuclear de la tierra. Octavio tenía una cultura basta. Algunas veces resolvía problemas de  matemáticas  a estudiantes universitarios con tiza sobre el pavimento. Deslumbraba entonces su genialidad. Otras veces, cuando se daba la ocasión, en varios idiomas, conversaba con extranjeros.

Era amigo personal de Mariano Calero y Pipo Rodríguez ex –Rector de la UNP. Con Mario y Lourdes Navarro cumplimos la proeza de descubrir su  conmovedora humanidad en la Concha Acústica. Aún recuerdo esa noche en la que con el lenguaje universal de la música, los amigos de la orquesta sinfónica interpretaron para él su universal repertorio. Habló entonces de la necesidad de proteger a los niños. Todos se quedaron admirados. El mismo se  contempló en las vigorosas pinceladas de un óleo de Mario.  Octavio presente fue ovacionado  por una multitud de jóvenes. El concierto, cumplió su cometido, hizo visible al invisible en una noche inolvidable.


De propia confesión Octavio recordaba que una noche mientras dormía vándalos ebrios le arrojaron una descomunal piedra sobre su cabeza para matarlo. El traumatismo le hundió parte de frontal su cráneo, pero sobrevivió, a la salvaje agresión que alimentó su temor. El comer algunos días sí y otros no hizo estragos en su cuerpo. Convaleciente, con su fina ironía proclamó su renuncia al humo. Limpio, con el rostro transformado, asomó otro Octavio de sueños irrepetibles que cuidaba los detalles de la cortesía y el ¿cómo están tus hijos?, ¿qué hacen?, ¿qué estudian? El agua de colonia refrescante le devolvía el ánimo. Pero Octavio estaba herido de muerte. El cáncer lo minaba  silenciosamente. Hoy ya no está. En el epílogo de su vida recibió amor humano, solidario, audaz en ese esfuerzo de devolver la dignidad a quien el maltrato de la sociedad margina impunemente. Con palabras no se puede deletrear la ausencia de un amigo. Un amigo ha partido con la lluvia. ¡Adiós garra negra! No te olvides de hacerme un ladito ahí en donde la felicidad perdurable siembra sueños.

miércoles, 29 de marzo de 2017

DIALOGO DE SAN PEDRO Y DIOS SOBRE PIURA Y LAS LLUVIAS

Por: Miguel Godos Curay
Universidad Nacional de Piura

San Pedro le pregunta a Dios: -Señor suspendemos las lluvias en Piura-. 
Pedro dialoga con Dios sobre las lluvias en Piura
-Dios responde: Pero Pedro acaso no son los mismos que pedían a gritos agua a fin de año.--Señor según sus ruegos ya no quieren agua. Se han olvidado que con el agua reforestan los bosques. 
-Se lavan los suelos salinizados por la negligencia-. 
-Se recuperan los acuíferos que abastecen los pozos de agua. Y no se han dado cuenta que el agua que se pierde en el mar equivale a vaciar cuatro veces el reservorio de Poechos en su capacidad actual.(400 millones de m3 ), Se han olvidado de colectar el agua de las lluvias en cántaros frescos para beber porque ahora compran agua en botellita. Antes el agua de Dios no se negaba como tu ordenaste: dar de beber al sediento. Hoy los sedientos beben Coca y Pepsi. Los que no cerveza. Los menos beben chicha. Se han olvidado que el agua de la lluvia es el agua de la vida. -
¿Señor suspendemos las lluvias en Piura?
-Pedro, déjalos que aprendan de sus imprevisiones de los puentes mal construídos, de los drenes colmatados, de los árboles talados, de los cauces protegidos por arena. Déjalos a que aprendan con este remojón a hacer un sistema de drenaje efectivo para mi querida Piura-.
-Pero señor tiemblan con rayos y truenos. No te preocupes Pedro se han olvidado de contemplar el cielo. Se han olvidado que desde aquí los miro y los contemplo, Ellos eligieron a sus alcaldes ahora que los piquen los zancudos de su mala elección-.
-¿Señor suspendemos las lluvias?-.
-No te preocupes Pedro es el día mundial del agua-.

LAS TAREAS IMPOSTERGABLES


Por: Miguel Godos Curay
Universidad Nacional de Piura

Esta imagen divulgada por las redes sociales muestra las dimensiones de los desbordes del Río Piura. La Pola con el agua
a sus pies.
Hay tareas impostergables que hacer. Así las autoridades responsables no las asuman. Hay que emprenderlas. La negligencia es parte de la nota desaprobatoria de la necesaria evaluación de nuestros alcaldes tan luego cesen las lluvias. Una de ellas es el aseo urbano. Toneladas de desperdicios y de basura agusanada circunda el mercado central. Los desperdicios se acumulan en cada esquina por toneladas. A los charcos y  huecos ahora se suma la basura abandonada. Tras el desastre la inacción irresponsable. No hay pretexto que valga para no hacer nada. El centro de la ciudad está cubierto de lodo y huele mal. El hedor es insoportable. Y la ausencia de autoridad visible a muchas cuadras.

Millones de moscas, zancudos y grillos. Son parte de las tres primeras plagas. La cuarta es el latigazo con su cola urticante que lacera la piel. Las micosis ya están presentes en los piececitos húmedos.  Las  víctimas del dengue superan el millar. Tras la cresta de las crecientes del río se vienen los impactos sobre la vida el cuerpo y la salud. Si no hay una vigilancia de la salubridad las consecuencias imprevisibles son inimaginables pues no sólo están afectados los asentamientos humanos de la periferia. Las zonas residenciales hoy no disponen de energía, ni agua potable. Están tan inermes como los sectores populosos.

Las poblaciones afectadas por las inundaciones adormitan con hambre entre nubes de palo santo para espantar los zancudos en las zonas altas. Curiosamente en zonas residenciales de Piura se apilan por cientos los sacos terreros con el sello de Defensa Civil. Los sacos terreros de los sectores populosos tienen marcas de arroz, fertilizante y donativos de Cáritas. La solidaridad institucional se moviliza  organizadamente. Pero en el mercado pululan los pedigüeños inescrupulosos  que sorprenden a los incautos. No demoran en aparecer los santeros pidiendo limosna para el perdón de los pecados. Las ollas comunes surgen por iniciativa generosa pero los vivarachos están a la orden del día. La quinta plaga son los vivos, los falsos damnificados para levantar con todo lo que encuentren a su paso.

La sexta plaga no aparece todavía pero no tarda en llegar. Es la de los expertos sabelotodo con su mar de conocimiento con una pulgada de profundidad. Llegaron en 1983 y abusaron de la confianza del Presidente Belaunde. Hicieron un grotesco festín de la reconstrucción y finalmente cuando la población  enardecida salió a las calles. Para acallar el reclamo el Congreso  envió a investigar los millonarios latrocinios al Senador Francisco Vásquez Gorrio. Que para colmo de los colmos era ciego. La séptima plaga es peor  que la de las langostas depredadoras.  Corresponde a las empresas constructoras a las que se les hace la boca agua por tanta obra pública necesaria para devolver la actividad económica a nuestras regiones. Puentes, carreteras, diques, redes de agua potable y alcantarillado. Ciudades enteras borradas del mapa

La experiencia enseña que en casos de emergencia no hay peor señal para la población que la ausencia de sus autoridades. En estos momentos se pone a prueba el liderazgo y la capacidad de respuesta. Definitivamente los cargos públicos no son nominaciones decorativas para la notoriedad pública sino obligación y servicio. Ante la ausencia de población organizada aflora el desconcierto, el pillaje, los rumores tremebundos y las convocatorias al saqueo. Menudean las noticias falsas, la manipulación   de la información y el veneno ponzoñoso de la desunión. Todo eso se percibe en  Piura con contadas excepciones.

A contrapelo brigadas juveniles organizadas han dado el ejemplo. Han partido con ayuda a parajes inhóspitos aislados y sólo accesibles por el aire. Han socorrido a familias enteras con admirable solidaridad humana. Los hemos visto partir desde el Colegio San Ignacio. Unos se esfuerzan desinteresadamente. Otros, entre ellos muchas autoridades desaparecieron cuando las papas se mojan. El riesgo mayor de estos percances es pervertir la solidaridad humana  convirtiéndola en una forma de vida con la mano estirada. O esperar que otros hagan lo que a ellos les corresponde hacer. La conmoción de ver una ciudad desencajada, vulnerable, indefensa, para muchos, es insuperable. Pero hay que movilizarnos y movernos.

Este 2017 la respuesta del Estado fue inmediata. No sucedió así en 1983 y  el 1998. Los contrastes, sin embargo, son crudamente aleccionadores. El patetismo del momento conmueve hasta las lágrimas. El Catacaos dispendioso del carnaval de ayer ha cambiado su rostro por el de la tragedia, el dolor y el sufrimiento de hoy. La lección es dura pero tiene que ser aprendida. La dialéctica de la realidad oronda y lironda obliga a la previsión. Nos vamos a levantar golpeados con alevosía por la naturaleza   pero no derrotados. No existe en nuestro vocabulario la hazaña imposible.

Desde 1532 en Tangarará se hizo nada el debut fundacional de Pizarro. En 1534 Almagro dispuso el traslado a Monte de los Padres y dese entonces surgió San Miguel de Piura. No tuvo un epílogo feliz la acción colonizadora. Entre 1560 y 1570 los vecinos se fueron a San Francisco de la Buena Esperanza de Paita. Huyendo de los malos aires infectos que habían poblado la ciudad de ciegos. Pero en Paita el asedio de piratas y filibusteros al que se sumó la falta de agua.  Obligó a que los vecinos solicitaran al  Virrey Conde del Villar el traslado de la población al  asiento que hoy ocupa donde se refundó el 15 de agosto de 1588 como San Miguel del Villar de Piura. El Chilcal, como se le llamaba estaba  próximo a Catacaos.

Diluvios e inundaciones nos han acompañado toda la vida. El agua es parte de nuestra vida. Aridez, falta de agua, sed de desierto somos siempre. Pero el agua, los diluvios e inundaciones nos sorprenden. Nos dan de alma. Hasta que nuevamente acabamos olvidando la tragedia y rehacemos todo. Pedro Pablo Naranjo marcó una añeja pared del jirón Tumbes con la altura que alcanzó el río desbocado. Antier cubrió las bancas y estuvo casi a los pies de La Pola. Las calles están llenas de lodo, del limo que arrastra el torrente. El Nilo es un don de Egipto. El Río Piura es un don generoso de Piura  pero al mismo tiempo un azote inclemente que abre cauce en mil direcciones y nos da de alma. No sabemos si para escarmentarnos o para mantenernos con los ojos abiertos frente a  los impactos del cambio climático.

Viene la reconstrucción como rito obligado tras el desastre. No podemos improvisar  y repetir viejos errores. El crecimiento futuro requiere de un ordenamiento territorial objetivo y realista. En donde la improvisación, el cabildeo político no conviertan en festín y reparto de torta los dineros de la  reconstrucción. Hay que escuchar   a los que investigan  y conocen. Aprender de los errores. No es un menester de presumidos sabihondos sino tarea de expertos que conocen la materia.

Como bien señalaba el geógrafo don Gonzalo de Reparaz el Piura es un “Río loco: un río que oscila entre la miseria absoluta y una opulencia destructora que todo lo arrasa.”  En los años 1891,1925, 1941,1943, 1953, 1956 y 1965 -advierte Reparaz- se presenciaron en Piura enormes aluviones alcanzando en 1965  el impresionante caudal de 2117 m3 por segundo. Los aforos en 1983, 1998  superan los registros históricos. En el 2017 alcanzó su máxima descarga de 3. 458 metros cúbicos por segundo. Un record para la historia y para la histeria por su voracidad destructiva.
Señala Reparaz: “La lucha por mantener y mejorar el oasis del Piura es secular. Su mayor enemigo son los paraoxismos del “río loco” con las destrucciones que provocan a la vez sus aguas y la acumulación de sedimentos. Estos fertilizan los suelos, también colman cauces y acequias, llegando en algunos puntos a estar a orillas del nivel de los campos, con permanente amenaza de inundación en la menor crecida. En esta pequeña Holanda peruana, el hombre tiene que luchar a brazo partido para conservar estas tierras y las acequias que las atraviesan, formando una densa red.


La tarea requiere indagación metódica e investigación científica. Las universidades, las corporaciones profesionales, los expertos que monitorean el cambio climático a nivel planetario tienen que ser oídos y escuchados. Es alentadora la buen a voluntad del gobierno pero no es suficiente para encontrar soluciones a los impactos frenéticos de la naturaleza que nos dejan paralizados. Bien se ha dicho que la sustancia de Piura es energía y fuerza frente  al derrotismo. La juventud ha dado un buen ejemplo sin la exhibición aspaventosa para las cámaras de la televisión que en su despiste hacen chicle de la geografía y se solazan en la tragedia. Piura, a pesar de los pesares, está de pie, firme, unida, juntémonos en esta hora que ya es historia. Juntos todo somos, unidos todo lo podemos. Dejemos el revesar de quienes en su afán de notoriedad muerden ya el polvo del olvido.

TIENE CARA DE TONTO PERO NO LO ES

Por: Miguel Godos Curay
Universidad Nacional de Piura

Universidad Nacional de Piura inundada por las aguas del Río Piura.
Hoy estuve en la UNP. Las aguas del Río Piura descendieron.  Pero el lodo espeso cubre el campus por encima de la rodilla. Las facultades de Economía, Contabilidad, Administración, Ingeniería Civil y Arquitectura están seriamente afectadas. Agua hay al interior del Instituto de Cultura y el Auditorio Central. El río como un torrente desbocado ingresó por las compuertas la noche de su máxima descarga de 3. 458 metros cúbicos por segundo. Los gaviones  de la vía alterna en construcción, resistieron macizas. Pero el río impetuoso ingresó como si se hubiese vaciado una cisterna gigantesca de chicha. Como un  estudiante enloquecido recorrió todas las aulas, bibliotecas, oficinas, servicios higiénicos, decanatos y los inundó dejando su huella de sedimento resbaloso.

Al interior de las oficinas computadoras y estantes están en el suelo. Las aguas del río se apoderaron del auditorio central y del Instituto de Cultura como si quisieran aprender a bailar tondero. Las huellas   del perjuicio están al filo de la escalera. Janet Alcántara acongojada me confirmó que los equipos entregados por Procalidad están bajo el agua. La biblioteca se mantiene en pie de milagro. EL CIT , el Centro de Informática y Telecomunicaciones, está herido de muerte. En la  Residencia  Universitaria el agua superó el metro. Las aulas de la Facultad de Derecho están copadas de lodo. El  lodo es el amo y señor de este carnaval infame.

El auditorio de derecho fue un rincón de paso de este cauce desbocado. Sólo la Facultad de Ingeniería de Minas, sus Laboratorios y la Capilla Universitaria se mantienen en pie. Muchos añejos algarrobos no  resistieron el embate y están en tierra.  Pero el  Campus esta verde. Felices los Nim coposos. Este río veleidoso al que se le ocurrió hacer curso de verano. Nos ha dado de alma y en el suelo. Tiene cara de tonto pero no lo es. Es más pendejo de lo que imaginábamos. Tras la debacle no queda sino limpiar ese limo espeso que cubre  lo que nos costó tanto esfuerzo. Si fuera negocio vender lodo nos haríamos millonarios. La tarea es titánica pero no imposible. Requiere coraje.  Requiere brazos y energía humana. Requiere alma, corazón y vida como diría el bardo Adrián Flores Albán.  Esta universidad de 56 años tiene enormes ganas de vivir y de servir.


La universidad es espacio físico de encuentro, el alma de la universidad esencial somos todos. Los que gobiernan, los que enseñan, los que  ahí trabajan  y los que ahí aprenden  incubando sueños. Construyendo con su garra intelectual el pensamiento. Una universidad en la diversidad nos hace distintos. Una universidad con enormes desafíos tiene nombre propio. La cuota de vida que se nos desliza por ahí no tiene precio. No seamos mezquinos hay que levantarla, lavarle la cara, demostrar que el mejor de los afectos es la lealtad pura. ¡FUERZA UNP: FIRMES Y UNIDOS SIEMPRE DE PIE!

miércoles, 28 de diciembre de 2016

¡OCTAVIO ESTA VIVO Y URGE AYUDA!

Octavio Ubaldo Zapata Albán (Piura,30.08.1948)
Está en la cama 10 de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Santa Rosa. “Estoy vivo” Repite Octavio Ubaldo Zapata Albán (68). Mangache de pura cepa, nacido del tronco memorable de la Chava Albán en el barrio norte un 30 de agosto de 1948. Aprista hasta el tuétano. Economista keynesiano y socialista por convicción. Inteligencia, privilegiada que después de recorrer el mundo se extravió en los laberintos insondables de la inconciencia.  Lector empedernido, termómetro de los acontecimientos del mundo. Políglota que se despide en cinco idiomas. Hoy la anemia lo consume pero la transfusión generosa de plasma le endosa vitalidad. Mario Navarro, el pintor que lo admira hace lo indecible por esta  criatura de carne y hueso a la que le resbalan los derechos humanos y los malhechores del bien. Tan abundantes para la notoriedad social y la consolación de su aparente caridad. El paciente siquiátrico sufre el abandono de su familia y de la propia sociedad. Un hermano invisible pregunta ¿cuál es su estado?. Pero  nadie se  acerca.

Dice Octavio. “Mario me salvó la vida” “Me trajo al hospital el 24, en plena noche buena”. Junto a él estuvieron Mario y Richard Chávez. Poco a poco se recupera. Sus músculos se han pegado al hueso y se le notan las costillas como los cristos de palo santo de Aquino. Con el cabello recortado es otro. Asoma el señor que conocí junto al candidato Alan García en 1983. Me dicen las generosas voluntarias que lo acompañan que su sonrisa se hizo felicidad al refrescarse con agua de colonia. El aroma a limpio lo transforma porque la humanidad solidaria es  un milagro posible. Un ciudadano de la calle que reposa en el colchón del pavimento tiene el cuerpo adolorido, en la cabeza quedan aún indelebles las cicatrices de los pedrones que para interrumpir su sueño le arrojaron pandillas de salvajes. Como diría el poeta Juan Luis Velásquez. Piura, que soledad sin soledad siquiera, que trincheras tan altas sin altura.

El mismo lo dice: “Estoy vivo. Aún no estoy en la dimensión de la antimateria”. Su memoria recorre el mundo. Personajes de un itinerario planetario. Un repaso de los amigos. “Se murió papá Fidel”. “El coro del Ejército Rojo sumergido en el Mar Negro”, “El terrorismo en Berlín en plena navidad”. Con sus dedos de uñas recortadas aflora el hombre con una sintonía tan humana que de ganas de llorar. Ya no fuma ni lo consume la angustia Camino a la sesión de Rayos X no deja de hablar. Es el Alonso Quijano de Piura a punto de recobrar la razón. Su esmirriado cuerpo luce enorme y las canillas hoy limpias sobresalen en la camilla hospitalaria diseñada por coreanos. Y tienen que sacarle dos placas porque su estatura es singular en una aldea de pigmeos. Todo fluye en su discurso. Canta de memoria la marsallesa y los ojos se le nublan cuando habla del viejo Haya. “Papá tan humano, tan inteligente”. Octavio Ubaldo Zapata Albán evoca a “la Quecha, Albán del mismo tronco de mi madre. A Luis Chapilliquén Albán periodista de pluma ágil”. A la  bíblica tribu de los albanes mangaches, caceristas y sanchecerristas.  Con la única excepción de Octavio que asumió su propia lucha “en contra del imperio”.


El hombre reposa en un sueño tantas veces arrebatado por el frío y los perros que se acurrucan ante el cuerpo tibio. Ay mísero de mí que infelice diría Calderón de la Barca y Chema Salcedo. Pero Octavio, hombre libre recorre los rincones de la ciudad. “Ahí me quedé en la Tacna de Castilla” “Papá, me estaba muriendo”. Hoy se recupera poco a poco.  Un inventario de males  sacuden su cuerpo purificado en la penitencia del extravío. “Garra negra, esa pandilla imaginaria surgida de la antimateria lo socorre. Sandrita, Mario y la más amorosa de las madres solidarias están a su lado. Octavio urge de un hogar que lo acoja. Pañales XXX. Alimento en este recodo de su existencia. Un cuerpo duro de matar por las bacterias no la hace pelota a las infecciones intra hospitalarias. Octavio, a pesar de los pesares, está vivo.

sábado, 24 de diciembre de 2016

GLORIA IN EXCELSIS DEO

Por: Miguel Godos Curay

Niño Dios, escultura policromada. Arte colonial.
Según la doxología  mayor (alabanza a Dios) del rito cristiano  “Gloria in excelsis Deo”, Lc 2-14 es la memorable letra del canto de los ángeles ante el recién nacido. El hijo de Dios encarnado. Altísimo viene de altura y es elevación en el sentido físico. Estar en la cima. Excelsa, es la superioridad inmaterial por encima de todo lo creado. La tradición navideña tiene entrañables y profundas significaciones. En la anunciación  el ángel Gabriel pronuncia un elegante piropo divino. “Dios te salve María llena eres de gracia”. La gracia es la hermosura espontánea. El candor de la belleza natural. En ella confluyen la naturalidad y la búsqueda del bien.

La palabra gracia en la doctrina cristiana admite varias significaciones. Gracia actual (auxilio ocasional dado por Dios).Gracia cooperante (gracia que ayuda a la voluntad a hacer el bien por encima de todo). Gracia de Dios (don natural que nutre la existencia). Gracia habitual (cualidad sobrenatural infundida por Dios en el espíritu. Gracia operante (antecediendo al albedrío, lo mueve y excita a querer y obrar el bien. Gracia original (el estado de inocencia). Gracia santificante (es la gracia habitual).

“El Señor es contigo y bendita tu eres entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre….” La bendición no es otra cosa que colmar de bienes. Las abuelas y las madres del Bajo Piura y el ande piurano tienen la bendición en la punta de la lengua. Bendicen a los hijos que parten hasta los objetos útiles  de la casa. He sido testigo de la bendición del molino Corona recién comprado, del receptor de radio de pilas para que de buenas noticias y de las ollas de la escuela para que no falte el alimento. Se bendice la cumbrera  que sostendrá el techo de la casa en donde se guarece la familia. La maldición, el antónimo es una imprecación que tiene como desenlace el mal. Shakespeare, era un genio experto en conjuros y maldiciones. Macbeth, considerada su tragedia más turbadora y tenebrosa, es una maldición. Se revela ante nosotros  un alma llena de escorpiones.

En navidad, nada en apariencia es casual. La voz que viene del cielo es información que mana de la jerarquía celeste. El saludo navideño y la propagación de la buena nueva es comunicación pura y horizontal de la promesa salvífica. En las aldeas jíbaras del Cenepa se  entona este canto: “Dakunkut wetajum,/ Chicham  jkatajum/ belennum akiintujmaji / ajutpa uchiji” (Vayan a contarle a todos que el hijo de Dios ha nacido en Belén). Como señala José Luis Gordillo SJ no se trata de una navidad blanca en donde copos de nieve cubren los árboles sino de una navidad verde en íntimo contacto con la naturaleza. El color verde simboliza la vida frente a los arrebatos a la naturaleza. Los niños advierten que la amenaza para el verde son el gris del cemento y negro del asfalto. Ilusiones pervertidas del progreso.

El primer nacimiento fue una primorosa creación de Giovanni Bernardone (1182-1226) el popular Francisco de Asís, el santo ecológico, quien  en su peregrinaje  por las aldeas piamontesas construyó un portal y un pesebre para el niño Dios que los lugareños iluminaron con admiración. Con su representación, pobres y analfabetos, entendieron el mensaje de la salvación.  El gesto fue imitado en todas partes. El asno y el buey simbolizan la humildad. La humildad, advierte el diccionario, es una virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento. No es humilde el que presume de lo que tiene y lo que no tiene. Se atribuye al buen Francisco esa frase que dice: “Recuerda que cuando mueras y te vayas de la tierra, no podrás llevarte contigo nada de lo que has recibido, sólo lo que has dado."

En la tregua de navidad de 1914, durante la primera guerra mundial las tropas inglesas y alemanas hicieron un alto fuego. De pronto los soldados conflagrados intercambiaron abrazos. Con lágrimas en los ojos dieron sepultura a sus muertos. Los adversarios se juntaron. Dicen las crónicas que llorando leyeron el Salmo 23.  “El Señor es mi pastor, nada me falta. Sobre pastos verdes me hace reposar,/por aguas tranquilas me conduce./ El Señor me da nueva fuerza,/me consuela, me hace perseverar./Me lleva por el buen camino,/por el amor de su nombre./Aunque camine por un valle oscuro/no temeré mal alguno porque Él está conmigo”. Otros recuerdan que este dia jugaron  partidos de fútbol. En este diminuto disfrute de la paz.

La navidad nuestra piurana y peruana es y será siempre un  derroche de alegría. Es bastante probable que la primera navidad en el Perú la celebrara en 1532 por el Capitán Blas de Atienza, primer alcalde de San Miguel de Tangarará, el otro alcalde nombrado fue Gonzalo Farfán de los Godos. Para la hueste perulera la natividad del Señor no era una ocasión para dejar pasar. Villancicos entonarían a viva voz evocando sus pueblos originarios. Bajo el cielo de Piura descansa el alma, diría el poeta, entre algarrobos verdes y arenas blancas.

Nuestras abuelas preparaban en  fogón tradicional chicha de maní y chicha morada en la que hervían las cáscaras de piña, con canela y clavo. El pan dulce de navidad tenía más parecido con las tortas de Huancabamba que  el panetón de caja reciente. El pavo tradicional engordado con maíz  y verduras por las abuelas. Embriagado con aguardiente y desplumado por toda la familia, previo aliño, ajos, comino, pimienta y ají se horneaba en la panadería del barrio. Otros acompañaban el cortejo de la fuente con plátanos de freír almibarados y camotes. Las fuentes de pavos, por turnos, desfilaban con su exquisito aroma penetrante por las aceras del barrio. Antes del  panetón estuvo siempre el señor pastel de fuente. El pastel respondía a la fórmula querendona de harina de trigo, azúcar, manteca de puerco y cascarones de gallina. Las abuelas ni en sus rabiosos arrebatos utilizaban la palabra huevo arrinconada en la quinchas de la genitalidad masculina.

No había cena navideña sin acudir la familia entera a la Misa del Gallo. En la Matriz o en los templos próximos al barrio. El mayor regalo era estar todos unidos. El perdón, era el acto más sublime de la navidad porque se redimían las viejas ofensas y las deudas pendientes. Una especie de amistoso  borrón y cuenta nueva, aderezado  con el compartir de confites y toda laya de dulces. Bombitas de manjar blanco, tortas de viento, arepas, acuñas pobladas de maní  y gofios recubiertos de harina de maíz. Los viejos,  con el molinillo para batir frotándolo con las palmas de las manos daban cuerpo al rompope. Se brindaba vinos sauternes y oportos tres piernas. Para morigerar la mantequita del pavo en anís bolo y Pisco Vargas que con ojeriza contemplaban algunos churres avezados.

El tema central de la conversa era el memorial de los ausentes y presentes. Mis vecinas en Paita, las señoritas, Gregoria y Mariana Coronado oraban a viva voz por los navegantes, los enfermos y los que estaban fuera de su hogar. Muchas veces, en plena celebración, llegaban de lugares ignotos los hermanos ausentes. Abel y Ricardo desde Panamá. El sargento Magán  de la Guardia Civil desde un puesto lejano de la sierra. Ramón con uniforme de acuartelado. Los universitarios de Trujillo y Lima transformados por esa valiosa experiencia humana de vivir fuera del hogar. Los partos navideños eran celebrados con suscripciones de todo el barrio para comprarle pañales de franela, nansú y chambritas. Los niños, pese a las numerosas proles eran esperados con cariño. Los tristes y abandonados recibían por generosidad ropa nueva.


La felicidad alcanzaba cumbres asombrosas con una bicicleta, un aro, un  trompo, un maromero y un bolero. Los tornos de carpintería eran la expresión viva de la producción indetenible de recreo con trompos valerosos de zapote con su cuerda de pabilo. No faltaban las propinas. Los sofisticados juegos electrónicos y las tarjetas de crédito no existían ni en la imaginación. Sin embargo, éramos felices. Con la misma sensación de beber agua fresca del caño. Sólo por navidad permitíamos un baño  que arrancaba esos mapas de moho en el cuello. La navidad nos quería limpios de cuerpo y alma. Se olvidaban las viejas disputas y esas aguerridas viejas de los comités femeninos del Apra y el partido socialista, arriaban banderas para celebrar la navidad del niño del pueblo. Después de todo no nos aplastaba la publicidad brutal, grosera y estridente. Teníamos un deslumbrante fervor por el Niño Dios. Por los Reyes Magos por las celebradas bajadas prolongación de inagotables jaranas con abundantes “miaditos del niño” . Y esas promesas inconsolables del perdón y esa recarga de pilas para ser mejores e infinitivamente felices.