domingo, 6 de febrero de 2011

EL FARAON NO TIENE QUIEN LO QUIERA






Por: Miguel Godos Curay
La economía egipcia está resquebrajándose a un ritmo de pérdidas del orden de los 310 millones de dólares diarios. En once días de protestas se han perdido 3 mil 100 millones de dólares. El Canal del Suez que genera ingresos para el país está cerrado. El suministro de gas a Israel y Jordania, desde la península del Sinaí está suspendido. Mientras tanto una masa compacta en las calles exige el cumplimiento de lo que denomina “Las Siete Demandas del Pueblo” difundida por Twitter: 1) La dimisión de Mubarak; 2) El fin del Estado de Alerta y toque de queda ; 3) La disolución de la Asamblea Popular y el Consejo del Shora; 4) La formación de un Gobierno de transición nacional; 5). Elecciones de un nuevo parlamento que pueda reformar la Constitución y preparar comicios presidenciales; 6) Procesamiento de quienes son responsables de las muertes de “los mártires de la revolución”; 7). Procesamiento de los políticos corruptos. Como en cualquier parte del mundo la voz al unísono de los manifestantes es la misma. ¡El pueblo unido jamás será vencido!.

Lima debe ser sede del 12 a al 16 de febrero la Tercera Cumbre América del Sur – Países Árabes (ASPA) pero las protestas, desde hace once días en Egipto suenan como efectivo purgante en Túnez, Yemen y Jordania. Tras las protestas, el fundamentalismo islámico adquiere un vigor inusitado con imprevisibles impactos. El propio presidente Barack Obama, ha reiterado que el futuro de Egipto debe ser decidido por su pueblo invocando al presidente Hosni Mubarak una decisión correcta y oportuna. Mientras tanto, los precios del petróleo y el oro han empezado a moverse con la probabilidad de un hipo económico mundial.

Hosni Mubarak (83) asumió la presidencia de la República Árabe de Egipto en 1981 después de deponer al presidente interino Sufi Abu Taleb tras el asesinato de Sadat. Militar de carrera, egresado de la Academia de la Fuerza Aérea Egipcia. Realizó su formación en Kirguistán en la desaparecida Unión Soviética. En 1967 es jefe de la Fuerza Aérea Egipcia y participa en los combates contra Israel. Es también líder del Partido Nacional Democrático, su brazo político, con el que pretende lanzar al poder a su hijo Kamal.

Treinta años en el poder han marcado con autoritarismo sus actos de gobierno. Sus opositores son perseguidos con la dura ley de emergencia dispuesta tras el asesinato de Sadat. La brutalidad policial contra la prensa y la insatisfacción de la población a consecuencia del desempleo son elocuentes. A todo ello se suma la corrupción en las altas esferas del gobierno. Un mar humano de más de un millón de egipcios en las calles quiere cambios inmediatos en la política de su país.

Actualmente la prensa esta silenciada pero las redes sociales han mostrado en sus facetas vergonzosas la corrupción del Estado y la violencia contra los opositores. Pese a que Mubarak cambió a su consejo de ministros y nombró a un general como Primer Ministro. La protesta sigue en las calles donde el ejército reemplaza a la policía. Hasta el momento son más de un centenar los muertos y cinco mil los heridos en las violentas manifestaciones. Los atropellos a la prensa tampoco han cesado hasta el momento. No menos de un millar de periodistas del planeta espera que sicomoro podrido caiga.

El Premio Nobel de la Paz, Mohamed el-Baradei, es un respaldo moral de la oposición y abre la posibilidad de una inevitable transición. Mubarak ayer un fiel aliado de Estados Unidos que le inyectó a la vena más de seis mil millones de dólares anuales en ayuda al país. Hoy lo mira con preocupación. Lo mismo siente Israel cuyo presidente Simón Peres expresó público apoyo a Mubarak. Egipto, jugó un papel mediador en las negociaciones con Irán. Pero las redes sociales han mostrado a los nuevos ciudadanos la imposibilidad de progreso económico sin democracia y sin libertad de expresión.

Egipto tiene una población de 80 millones 471 mil 869 habitantes. El 90% de su población es de confesión religiosa musulmana (en su mayoría sunitas, que siguen a rajatabla los dichos y acciones de Mahoma), coptos son el 9%. Los coptos son egipcios que profesan religiones cristianas, y un 1% de cristianos. El territorio, enclavado en el continente africano, tiene una extensión de un millón mil 450 kilómetros cuadrados (995 mil 450 kilómetros son tierra emergida y 6 mil kilómetros cuadrados, agua). El desierto cubre más del 95% de la superficie de Egipto. Menos del 5% del país es habitable, por lo que el total de sus 80 millones de pobladores vive en las costas del Mediterráneo y del río Nilo.

La sobrepoblación ha convertido a El Cairo en una de las ciudades con mayor densidad del mundo. Aunque la agricultura aporta sólo el 14% del ingreso de Egipto, da empleo al 32% de la fuerza laboral. Millones de campesinos egipcios, particularmente aquellos del delta del Nilo, viven hoy los impactos del colapso de la represa de Asuan. La producción sufre una drástica reducción y los ingresos merman en la misma proporción que aumenta la salinidad del suelo. En efecto, del total de tierras agrícolas del país (3,3 millones de hectáreas), más del 25% está afectada por la salinización. Esta cifra aumenta a más de 60% en las tierras de cultivo de la región noreste del delta.

El Alto Egipto, es la región más pobre del país. Hace 10 años, el 77% de sus 3,2 millones de habitantes vivía en zonas rurales y el crecimiento demográfico era de 2,8%. Esta zona tiene también una de las densidades más grandes del planeta, con alrededor de mil 900 personas por kilómetro cuadrado. La densidad de Piura es 50 habitantes por kilómetro cuadrado. Alrededor del 70% de su población adulta y un 84% de las mujeres son analfabetas; el 90% de las aldeas rurales no cuenta con servicios básicos.

El Banco Mundial viene haciendo grandes esfuerzos para preservar tierras agrícolas de la salinización y recuperar su rendimiento a través del suministro de servicios agrícolas (extensión, investigación especializada y desarrollo comunitario), mejora de la calidad de vida, saneamiento de legal de la propiedad y suministro de agua potable. La escasez de agua ha generado un mercado de tierras especulativo lo que empobrece aún más a los campesinos pobres que finalmente migran a las ciudades. Curiosamente esta descomposición social también se vive en Piura.

La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) al analizar el sistema de educación superior de Egipto puso en relieve los siguientes aspectos que guardan relación con la frustración de los jóvenes: 1) Limitadas oportunidades para los estudiantes pues los costos de acceder a la educación son elevados, 2) baja calidad de los insumos y procesos educativos, producto del pluriempleo docente y la escasa preparación; 3) las deficiencias y desequilibrios en la formación de profesionales pues la universidad acaba formando profesionales que el país no necesita y 4) una subdesarrollada capacidad de investigación universitaria desvinculada de la realidad y del sistema nacional de innovación. Muchos docentes no entienden que las “investigaciones” monográficas, sin resultados, no lo son. Como dijo Hillary Clinton hace algunas horas. El desempleo, la frustración, y la corrupción son insostenibles en un momento en que las redes sociales tienen un inimaginable impacto planetario.

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