miércoles, 13 de febrero de 2008

CARTAS DE AMOR EN LA INTERNET


Por: Miguel Godos Curay

No hay tema tan apasionado y apasionante como el de los epistolarios amorosos. Los papeles amarillentos de la abuela reviven viejos y vaporosos amores como si se tratara de un río desbocado de emociones y de deseos. Escribir hoy cartas de amor no es fácil para quienes a través de Internet han inventado un código avieso de placeres en carne viva como si las declaraciones de amor fueran el tránsito del deseo por la congestionada avenida de los encuentros. Los amantes, ayer, se contentaban con una foto carnet de mirada colegial. Los amantes de hoy perforan la intimidad a través del webcam que lo muestra y lo explora todo.

Esto no significa, sin embargo, que los correos del amor hayan caído en desuso. El novísimo “Correo del Amor” de Editorial Mercurio, un folletón popular que se encuentra en todos los mercados reúne los siguientes modelos de epístolas las que son transcritas según convenga. Por ejemplo, esta carta dice: “Gumercinda de mi vida: En vano he tratado de seguir todas tus indicaciones para dejar de pensar en ti y olvidarte. Eso es imposible. Sumido como me siento en la más honda desesperación, y siendo pensar en ti mi único consuelo. No entiendo cómo es que puedo desalojarte de mi pensamiento”.

La respuesta puede encontrarse páginas adelante y con el siguiente tenor: Estimado Señor: He recibido su carta y siento tener que responderle con una contestación que no es la que usted espera. Mi corazón está ocupado y el hecho de que no me haya visto acompañada se debe a que mi novio no se encuentra aquí por ahora. Como ya le dijo estoy comprometida y con un efectivo de nuestra gloriosa Policía Nacional del Perú experto en desalojos como usted puede darse cuenta.”.

El amor es una experiencia extraordinaria. Para el psicoanalista Bergler sus características son la siguientes: Sensación de felicidad, búsqueda del auto suplicio, sobrevaloración del amado, la subestimación de la realidad, afán de exclusividad obsesivo, dependencia, sentimentalismo y manifiesta fantasía. Según Alberonio: “el amor separa lo que estaba unido y une lo que estaba separado”. El enamorado o la enamorada viven en las nubes. Empero nuestras abuelas advierten que el dinero tiene un misterioso poder de seducción. Ennoblece al truhán, adecenta a un bandido y convierte en bocadillo deseable a un feo.

Ovidio, en El arte de Amar, recomienda a los amantes evitar, en la boca y el cuerpo, el fétido olor del macho cabrío. La mujer coqueta,advierte, es experta en afinar la voz. Vargas Llosa, recordando los inicios del radioteatro en el Perú, evoca las “voces masturbatorias” de los actores y conductores de programas románticos. La voz tiene un enorme poder persuasivo aunque hoy las llamadas calientes por teléfono han dejado de ser un buen negocio. Por la voz se distingue a los del otro equipo, así nos ahorramos indeseables fiascos. " Mi amor te siento ronca" pregunta uno al oido y el otro le responde: "Papito, es la tos".

El erotismo de los gestos femeninos, era, según los clérigos de la Edad Media, combustible del demonio para el incendio del alma. Por este motivo se enseñaba a las niñas sonreír sin mostrar los dientes como la Gioconda, a mantener los ojos con la mirada baja, a llorar sin hacer ruido, a caminar sin mover las nalgas con pasitos breves. Hoy el código penal iraní prohíbe, bajo pena de sesenta y cuatro latigazos, el exhibir los cabellos en público y no usar el velo.

El amor puede llegar al extravío y la locura. Fue lo que sucedió con el bibliotecario de la Universidad de San Marcos, defensor de la causa indígena y doctor en filosofía Pedro Zulen Aymar (1898-1925) de él se enamoró perdidamente Dora Mayer, una discípula rubia y desgarbada veintidós años mayor que él. Dora le declaró su amor en todas formas y por periódico en el que afirmaba tuvo relaciones con Pedro un 25 de Junio de 1920 lo que para ella fue un vínculo sagrado. Un "camote" eterno. Pedro de una insobornable devoción a la verdad,aclarando, dijo, que no le había tocado un pelo. Pedro,buen católico, falleció vencido por la tuberculosis un 27 de Enero de 1925, después de confesarse. Dora con su dolor a cuestas impedida por la indignada familia sólo pudo contemplar desde lejos el cadáver de este hombre que siendo diminuto e inasible la trastornó irremediablemente.Sin duda una historia de amor inefable.

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