viernes, 26 de junio de 2009

EL SUEÑO ALUCINADO DEL CISNE



Por: Miguel Godos Curay

Michael Jackson era un fenómeno del espectáculo que convocaba a delirantes millones de admiradores en todo el mundo. Un repentino infarto convirtió el electrizado cuerpo del divo en un cadáver. En “merienda para los gusanos” nos lo recuerdan a la salida de la iglesia esas veteranas conversas amnésicas para sus pecados pero memoriosas para las flaquezas ajenas. Su vida fue una contradicción dialéctica. Teniendo la piel oscura y el cabello ensortijado como nuestro Amador Valleumrbosio (Q.D.D.G) a consecuencia de la cirugía se tornó blanco y su tez que cubría como odalisca llegó a ser tan delicada como el culito de un bebé.
Con esa renuncia humana a ser el mismo se convirtió en un mito al que no dejaron de atormentar sus excentricidades innumerables y las caníbales acusaciones de pedofilia que le mordieron la fortuna. Pese a todo, mantuvo a flote su popularidad y a su muerte capturó la atención del mundo. A los congresistas peruanos se les hizo leche aguada la interpelación ministerial. Todos los televidentes querían ver al ídolo al que arrebató la muerte para nada interesaban las urracas parlanchinas. El presidente Chávez, no faltaba más, en vano invocó a la CNN se ocupe de la crisis política en Honduras. En verdad a nadie le interesa, por el momento lo que acontece en el sieso del mundo. Jackson lo acapara todo. Su voz, su música, su deslizante baile sobre el piso encerado. La conmoción de las estrellas de cine no se hizo esperar. La bellísma Brooke Shields con lágrimas en los ojos dijo que le consumía la tristeza por la ausencia de su amigo, un genial artista y un gran contribuyente del mundo.
De él se ha dicho que cambió para siempre el género pop (saltarín) porque Michael emprendió sin avisarnos un salto a la eternidad. Hasta las abuelas recuerdan sus derroches de energía y su orgiástica incitación al movimiento. Hoy su cuerpo se ha detenido y frenado en seco para siempre. Jackson surgió a la fama con sus hermanos con los que conformaba el Grupo Jackson Five en el que su obstinado padre mostró el talento de sus hijos. Es hermano de las cantantes Toya y Janet Jackson unas zambas quimbosas con buen timbre de voz. Estuvo casado con Lisa Marie Presley hija del inolvidable Elvis. Uno de sus éxitos más reconocidos a nivel mundial son "Beat it" y "Bad". Michael pulverizó records al vender 50 millones de copias de su disco "Thriller". Sin contar 100 millones más de copias efectuadas por los piratas discográficos en América y Asia. Michael deja en la orfandad a tres hijos: Michael Joseph Jackson, Jr., Paris Michael Katherine Jackson and Prince "Blanket" Michael Jackson II.
Eso de morirse de infarto esta de moda. Y es fundado el temor de quienes permanecen indiferentes a esos silenciosos síntomas que se ocultan bajo el sedentarismo de una vida no exenta de preocupaciones. Se mueren de infarto los que hacen de sus problemas carne propia, los que guardan billete y no lo gastan, los que creen que el budín del poder es eterno y los que para auxiliar su virilidad recurren al veneno llamado Viagra. También hacen cola al más allá los que no caminan hace mucho tiempo y los que se olvidan de Dios. Pocos saben que acudir a misa y hacer cosas verdaderamente buenas hace bien al corazón y nos protege de infartos.
Jackson disfrutó de una fama planetaria. Y le gustaba repetir que los recortes periodísticos y fotografías sobre su fama daban varias vueltas a la tierra. Su fuerte eran los negocios de sus productos musicales. Aunque se hablaba de sus alicaídas finanzas fue un Rey Midas que todo lo que tocaba se convertía en billetes. Su figura espigada, su práctica constante del baile, y su rara afición por recostarse en una capsula para nutrirse de oxígeno no dejaban abierta ninguna sospecha de alguna afección al corazón. Por eso la noticia dejó sin aliento a sus admiradores.
La televisión lo muestra como el hijo de un obrero que llegó a ser estrella. Y que los 50 conciertos que tenía pactados para julio en Londres tendrá que darlos en el cielo. Según los bomberos que lo condujeron en la ambulancia vanos fueron los intentos de mantenerlo despierto con gritos que le decían a viva voz: “Vamos Michael, resiste ya casi llegamos”. “Vamos Michael quédate con nosotros, no te vayas”. Según refieren de los ojos del cisne brotaron algunas lágrimas. Cerró sus ojos y ya no los volvió a abrir. Como en los cuentos de hadas su sueño alucinado besó la eternidad.