viernes, 10 de septiembre de 2021

LA PIURA EN LA QUE CREO

Por: Miguel Godos Curay         

 

                                          Miguel Godos, muelle fiscal de Paita

CREO en la grandeza superior de mi tierra, en sus entrañas preserva la riqueza mineral: oro, hierro y cobre, fósforo y petróleo,

CREO en su fervor cristiano y en la añeja veneración del Cristo Cautivo de Ayabaca, el Señor de Chocán y en la Madre de las Mercedes devoción heredada de mis mayores,

CREO en San Miguel de Tangarará, la primera ciudad fundada por Pizarro en las ubérrimas y cananeas orillas del Chira,

CREO en el martirio del Cacique de Amotape y los trece señores del valle del Chira para escarmiento quemados vivos en la hoguera,

CREO en la epopeya excelsa del Almirante Miguel Grau, faro de luz, guía y ejemplo de gigantesca estatura moral a los hijos de esta tierra,

CREO en la belleza esplendida de su mar turquesa en donde los hombres extraen   el pez de cada día,

CREO en la fecundidad de la tierra que alimenta a las familias que pueblan sus valles en la costa y en el ande,

CREO en la laboriosidad de sus mujeres diestras en el huso y el telar para convertir la lana de la esquila en ponchos y alforjas,

CREO en la argentina belleza de la luna de Paita y la radiante e inextinguible luz del  sol de Colán,

CREO en algarrobo enhiesto de la vida que pinta con su vitalidad el oasis verde del arenal,

CREO en el algarrobo de Piura delatando con sus raíces las miserias de la mala construcción en las obras públicas,

CREO en el río Piura, caprichoso y asombroso señor de las buenas cosechas y de las desgarradoras tragedias tras la inundación,

CREO en los hatos de cabras, la vaca del pobre, dispensadora de leche a los pobres e insumo imprescindible para las natillas delicia del paladar,

CREO en la dulzura del alfeñique y el bocadillo, en el quesillo con miel, la acuña y el gofio mágicos productos de la tierra generosa,

CREO en la chicha de jora para aplacar la sed de los caminantes y el clarito que acompaña los piqueos en el desborde de la amistad,

CREO en el chifle inseparable de la carne seca y el verde tamal junto al seco de cabrito cocido en olla de barro,

CREO en la inteligencia de sus hijos Ignacio Escudero, Luis Antonio Eguiguren y Luciano Castillo siempre leales a la justicia y a la ley

CREO en el requiebro saleroso del tondero desafiando el golpe de arpa, el cajón y las norteñas vihuelas,

CREO en el martirio de   Paredes Maceda,   Arroyo Mío  y  Ramos Plata que  ofrendaron su vida por la causa regional,

CREO en la sabiduría de Cayetano Heredia, Ronald Woodman Pollit y Arturo Mendoza Huertas   nacidos brillantes para las ciencias,

CREO en la ofrenda pictórica de sus pintores como Ignacio Merino, Luis Montero, Felipe Cossío del Pomar, Víctor Delfín y Rosendo Li,

CREO en la lira dorada de sus vates como Carlos Augusto Salaverry, Juan María Merino Vigil, Teodoro Garcés Negrón, José María Gahona, Alberto Alarcón, Sigifredo Burneo, Houdini Guerrero, y Marco Martos Carrera,

CREO en las poetas sensitivas Carlota Ramos de Santolaya, Elvira Castro de Quiroz y Luz Carmen Arrese.

CREO en la valentía justiciera de Vicente García y los comuneros de Santo Domingo y  Chalaco defendiendo con coraje sus tierras,

CREO en la pluma fértil de Miguel Gutiérrez Correa, cronista del asombro y la epopeya de sal de la Piura irredenta,

CREO en el piajeno, equino forjador de caminos, civilizador  provinciano en la Piura de dunas y arenales. Señor de las caravanas inmensas de barricas de petróleo,

CREO en la honradez, el sacrificio y la entrega de nuestros abuelos forjadores fervorosos de la educación y el progreso,

CREO en los maestros  formadores  de la conciencia de nuestros niños  en los villorrios olvidados de la sierra,

CREO en los mártires petroleros como Alejandro Taboada y Pedro Miguel Arrese cuya antorcha de lucha no se extingue,

CREO en los cientos de piuranos muertos en la pandemia sin el calor vital del amor, el afecto  familiar y el adiós prometido,

CREO venceremos al mal. Nos sacudiremos de la peste mortal con incondicional disciplina, con coraje y solidaria entrega,

CREO en la cortesía, la amabilidad y el respeto valores de unidad en nuestras familias solidarias y siempre generosas,

CREO en los proyectos ambiciosos de Isaías Garrido para unir Paita con el Marañón con el tren de progreso,

CREO en la inversión que no despoja ni envenena la tierra. CREO en la inversión que activa la economía multiplicando el empleo y honrando al fisco con sus obligaciones,

CREO en la universidad que forma a los piuranos del futuro con dignidad, con decencia y con ciencia por encima de la procacidad,

CREO en el Atlético Grau, de Meleque Suárez, Chochas Zapata y Juan Seminario que llenaban al unísono ¡gol! los estadios,

CREO en el numen incandescente de Miguel Correa, Pedro Miguel Arrese, Rafael Otero, Adrián Flores, Guillermo Riofrío, Miguel Ciccia  y el Mote Ramírez semillas de añoranza y de piuranidad,

CREO en la agonía amante de Manolita Sáenz en la afiebrada tarde del puerto de Paita,

CREO en Simón Rodríguez el maestro que forjó al Libertador para un continente y vino a entregar sus cenizas en el pueblo de Amotape,

CREO en el café de Canchaque conjurador de sueños, bálsamo de la inspiración y el recuerdo,

CREO en el guarapo, la pócima, la primera, el aguardiente, la cachaza, el vinillo y el resaque del zumo etílico de la caña,

CREO en el pan nuestro entrañable de los hornos de Cotos, Suárez, Navarro,Cruz, Álvarez y Vallejos maestros de la masa geniales inventores de las cachangas, los chumbeques, las tortas de viento y las galletas de agua,

CREO en los cronistas de esta tierra Carlos Robles Rázuri, Jorge Moscol Urbina José H. Estrada Morales y Juan Alvarado Chuyes que nos legaron la piuranidad esencial,

CREO en la carcajada sonora   compañía inseparable del chiste sechurano y en la devoción salvífica del Catacao,

CREO en el agua bendita de las fuentes arrancadas del mar del santuario mercedario de Paita,

CREO en la riqueza del desierto de  Sechura: fosfatos, calizas, diatomitas, salmueras, gas y petróleo y el capital espiritual que cimienta su santuario,

CREO en los churres, los mangos verdes con sal, las raspadillas de tamarindo y el dulce de ciruela,

CREO en un futuro con dignidad en calidad de vida para todos sus hijos por encima de los potentados inmobiliarios, la rapiña y los traficantes de tierras,

CREO en el maravilloso poder de la palabra escrita, en los libros y en las bibliotecas tal como soñó Carmen Checa de Silva hija de esta tierra,

CREO en la farmacia de la esquina con el remedio efectivo y discreto para todos los males, creo en las recetas inolvidables de la abuela irreductibles a la cosmetología publicitaria,

CREO en la eficaz herbolaria de Sabina Guerrero con recetas milenarias. Las plantas nos acompañan desde el origen de la tierra,

CREO en el perro, el gato y el perico, las mascotas del refugio familiar más dúctiles que el celular bloquea conciencias,

CREO en la tabla de sumar, restar y multiplicar, en el silabario Mantilla y la contabilidad con pepas de tamarindo que deslumbró nuestros infantiles cerebros,

CREO en los ángeles custodios tal como aprendimos en el catecismo dominical y en el poder de la oración al empezar el día,

CREO en la alegría y el destello de felicidad de la familia reunida. CREO en Piura, CREO en su gente, CREO en el poder del bien sobre el mal, CREO en la verdad por encima del engaño y las mentiras. CREO en el aseo vecinal, en plantar un árbol para refrescar el hogar, CREO en la limonada el sano néctar superior de esta tierra generosa.

CREO en Piura como el mejor lugar para vivir. CREO en mí mismo como parte de esta proeza de conducir a Piura hacia el progreso sin temor a las tinieblas,

CREO en la docencia y la decencia para conducir la cosa pública. Atesoro a mi familia y a mis libros. La vida dura tan poco y se escurre como agua entre los dedos. Piura tiene todo en lo que CREO.  ¿Para qué quiero más?

 

jueves, 5 de agosto de 2021

CON LA TINTA EN LA SANGRE

Por: Miguel Godos Curay

Buen periodista, zahorí memorioso hurgando en el pasado. Por su curiosidad genealógica me encargó los apuntes de Chabela Ramos sobre los Seminario de Piura y mandó a recoger en plena pandemia las copias del texto por un leal y robusto jardinero. Siempre con un fino sentido del humor. Oportuno en el detalle. Gracias a él incursioné como reportero de calle en el noticiero Hechos y en América Televisión. Rolando y Luchy acariciaron su vocación por la tinta en la redacción de Correo. Gracias al incondicional afecto de Renán Estrada vivimos un fecundo ejercicio del periodismo. Con Segundo Infante y un buen café retinto, la conversación se tornaba interminable. A Rolando le apasionaba el periodismo con garra otras ocasiones era estratega de misiones imposibles en la caza de primicias.

El año pasado me envió de sus archivos personales mis reportes para América Televisión del robo del siglo en Piura y otras primicias registradas en las inundaciones de 1982. Estuvimos en primera fila y los registros sirvieron para mover la solidaridad del mundo. Rolando fue el protagonista principal de esta proeza. Se registraron en video las escenas de esos momentos duros recorriendo, entre el lodo y enormes lagunas, los arrasados barrios pobres de La Arena. Los churres refugiados entre dunas. Madres insomnes paraban las ollas con la ayuda aún escasa.  Mostrar al mundo la destrucción de los logros de una región que asomaba al progreso y la prosperidad fue una calamidad enorme.

Siempre puntilloso sin llegar a la mordacidad fue un entrevistador con la agudeza en la punta de la lengua en el set de América. La sal y pimienta de las contiendas electorales.  Un estratega de coberturas informativas durante la visita de Juan Pablo II a Piura, él dirigió el equipo para la cobertura periodística extraordinaria de la visita de su santidad. En Correo, en cuya dirección estuvieron el cronista de esta nota, Teddy Montúfar y Rolando, todos egresados de la Udep se hizo buen periodismo a decir de Carlos Soria. Periodismo sabroso como un seco de cabrito.

Con este nuevo impulso académico se abrieron las redacciones a jóvenes egresados de las aulas universitarias que compartían sus tareas con periodistas experimentados. El aula viva se replicó en Correo y El Tiempo. Y el periodismo piurano de pura cepa fue acogido en diarios como La Industria de Chiclayo, Trujillo y Chimbote. También en capitalinos como El Comercio, La República y Expreso. Rolando, ejerció la docencia en la Udep  y ocasionalmente en  los programas de titulación de  Comunicación Social en la UNP junto con Luz María Helguero.

Siempre preciso, oportuno, inteligente y caustico con los demagogos  en clase era muy ameno y sabía cautivar la atención de los oyentes. Una clase nutrida con buenos libros es buena por la información que vierte, pero un acontecimiento que pone en tensión  y relieve la deontología y la ética frente al quehacer periodístico tiene un mayor peso específico por la experiencia que aporta y las lecciones que deja.

Rolando fue una insobornable pasión por el periodismo y por su familia. Aún recuerdo a los Rodrich-Portugal en el Departamento del edificio de Atlas en donde emprendida mi aventura por la sierra de Piura los visité en un cálido ambiente de hogar y amena tertulia. Luchy en sus menesteres académicos y Rolando en el periodismo de trinchera con los dedos húmedos de tinta. Tras recibir la posta de Juan Silva Vidaurre  en la Gerencia de América Televisión emprendió genuinas mejoras en la televisión alentando la producción local.

La música fue su pasión en sus años juveniles e incursionó en algunas bandas rockeras de los setenta. Así lo recuerdan Koko Zavala y Miguel Almeida. Rolando escribió el prólogo de su libro Historia del Rock en Piura (2003). “Es una historia que nos devuelve como en el túnel del tiempo, a los años juveniles”. Rolando fue baterista de Aroma   y después de Terremoto. El “Turco”  Rodrich dejó una huella inolvidable en esa Piura que se fue.

He buscado en el cajón de sastre de mis recuerdos muchas escenas siempre gratas de Rolando, su itinerario académico en la Universidad de Navarra y tantas experiencias acopiadas como un tesoro de gratitud y afecto por su profesión y sus amigos. En América Televisión y en diario Correo quedan indelebles sus recuerdos. Su ausencia duele porque extrañaremos sus columnas dominicales en Correo en Facebook. Preciso en el detalle y puntual en el comentario. Una ética cimentada en principios y sin claudicaciones. Y una certera visión sobre el futuro del periodismo en el vértigo de la tecnología. Nosotros los de ayer ya no somos los mismos diría el poeta. Pero ahí estamos como la enredadera atrapada en los recuerdos de nuestro inolvidable paso por las aulas universitarias. Un buen café para disipar las horas. Un libro en la cabecera para acompañar los sueños del abuelo querendón. Dimensión de la evocación y el sueño eterno. Un recado del corazón para Ruth, Luchy, Coco, Carlos y Rodrigo.  Rolando, descansa en paz

lunes, 21 de junio de 2021

LA AMENAZA TOTALITARIA


Velasco y Fidel.
Por: Lucio Apuleyo

Estimado Miguel: Advierte Hannah Arendt. En el territorio de las ideologías la amenaza mayor del totalitarismo no es solamente violentar el orden político y legal sino la construcción de un entramado jurídico para mantenerse y perpetuarse en el poder. En apariencia denuncian la injusticia, en realidad apuntan a la confrontación y violencia contra la propiedad, las instituciones y la propia moral considerada atributo burgués. Su artillería pesada violenta la legalidad con el propósito altruista de fabricar un hombre nuevo a precio de la supresión progresiva de libertades y derechos ciudadanos. Así, por ejemplo, miran con malos ojos la educación privada y a toda costa buscan trabarla e impedirla. Para ellos la religión como a Marx es el opio del pueblo una adormidera consoladora que distrae al ciudadano del caustico propósito político de acabar con lo que consideran un sistema caduco que hay que sacudir  para que caiga y acabar con lo que consideran ceguera cívica. En Chile, tras las multitudinarias protestas y la demanda de una nueva Constitución se siniestró los santuarios de Nuestra Señora  de la Asunción, uno de los más antiguos, y el de San Francisco de Borja saqueado y consumido por las llamas como divertimiento de la turba. La vesania criminal no tiene límites.

¿Es justo este sistema Lucio Apuleyo?   ¡Ojos a la vista! Para la izquierda rabiosa el mayor mal es la propiedad privada  por lo que urge expropiarla y repartirla creando nuevos privilegios. El entramado, es movido por operadores políticos inescrupulosos y tontos útiles entrenados en la agitación de las masas. Expertos en manipular procesos electorales. Entrenados en perforar procesos democráticos al estilo Maduro. Una mesnada irresponsable mal intencionada para destruir la economía de un país. De la dictadura militar Velasquista arrebata tierras, empresas y diarios. El camino culebrero es una nueva dictadura. El cuesta abajo de la incipiente economía ya afectada por la pandemia y los servicios fundamentales deficitarios. Los pobres según la teoría consumen sin cubrir los costos del progreso civilizado. Chávez repartió populistamente edificios en construcción a sus hordas. Hoy lo que se observa son ruinas canibalizadas y desmanteladas. Mercados y negocios reducidos a la nada. Miseria en todas partes. Privilegios para los adictos al régimen y sus soplones.

Un gran peligro se cierne sobre el país. Miguel, esta lección no es reciente. Los ahorros, las pequeñas propiedades adquiridas con mucho esfuerzo son las uvas verdes de la zorra. Arrebatar los ahorros previsionales de las AFP se les hace la boca agua.  Lo que demandó mucho esfuerzo irrita y divierte a los que no aportan nada sin entender que el esfuerzo representa la libertad personal. No es extraño por ello que los modelos sigan siendo Cuba, Argentina y Venezuela. El pantano del socialismo. En donde los presuntos logros se caen al suelo por insostenibles. No es extraño que tras al déficit de médicos por la pandemia se anuncie un contingente de médicos isleños cuyo objetivo primordial es cimentar un aparato de propaganda para sostener este incierto proyecto político. Las puntadas brutales están ya dadas. El monigote ingenuo e ignorante convoca plazas y promete lo que no tiene.

No estamos exagerando Miguel. El comportamiento de la economía anticipa lo que se viene. Sucede como en todo el continente la mayor debilidad, no nos extrañe, mirar con desencanto a ciudadanos educados e informados a quienes se ilusiona con el reparto de la torta.  Para lo que nunca trabajaron y nunca se esforzaron llegó el momento del corte de la yunza de las desilusiones y perversiones para traerse abajo el país. La ignorancia se nutre con mayor ignorancia. Hay quienes piensan y están persuadidos, el camino más corto para la sociedad de bienestar, es la expropiación, el robo legal y manifiesto. El cambiar la Constitución, es el procedimiento inmediato para acabar con el orden constitucional, el respeto a las libertades ciudadanas y perpetuarse en el poder. Este nuevo orden incluye el propósito inmediato de liquidación de los diferentes. En el nuevo país  prometido son una amenaza para la sociedad los maricones (homosexuales, lesbianas y transexuales). Por eso con ese arbitrario y blandengue esquema moral los condenan a muerte.  No son ajenas a las limpiezas ideológicas estos arrebatos permitidos y consentidos en los que la sociedad se hace añicos. Siembra la exclusión y la persecución se convierte en el deporte de los turiferarios del régimen.

Miguel, suma todas las frustraciones colectivas de un país y la consecuencia inmediata es un terremoto social que provoca el desplome de la economía. Es una decisión ciudadana contradictoria el elegir en un proceso electoral el mal menor. Hamlet en la duda tenía el camino allanado. Nosotros vivimos con angustia de pichón sumergido con violencia en el fracaso y la desilusión. Es la consecuencia de la aventura democrática de las últimas décadas. El vacío de la conciencia es producto de esa educación al margen de los  valores fundamentales. El desoír las lecciones de  la historia y  buscar sustitutos a los modelos de éxito en donde las personas, valen por lo que saben y no por lo que tienen, destacan por sus esfuerzos y méritos. El día en el que el ingreso a las universidades se convierta en un festival masivo de la ineptitud no tiene sentido el cultivo de la inteligencia. Por supuesto las incapacidades desbordan a las capacidades. Campo fértil para el vértigo político de hacer de la universidad pública parte del denuesto ideológico a espaldas de la realidad nacional.

Miguel, mi advertencia es la de mirarse en el espejo de lo que sucede hoy en Venezuela, Argentina y Bolivia. No sólo se vendrán abajo nuestras instituciones y se apelará a las variadas y calenturientas versiones del nacionalismo para justificar la injustificable. Al estilo de las proverbiales dictaduras el papel aguanta todo. Otras ocasiones se apelará al nacionalismo contra ogros y enemigos imaginarios. Y cuando los desencantos inunden las redes se bloquearán contenidos y se racionará el acceso a Internet. La estrechez de la mente, las limitaciones intelectuales, el fiasco, la frustración se abren paso y con su fuerza corrosiva son una amenaza para sus propiedades, sus bienes, los libros que atesora que finalmente se huelen por no saber leer. La salud es otro tema sensible por sus inocultables déficits y carencias. Mucho ruido y pocas nueces. Ya es practica corriente la ingesta de cloro. La educación es un bocado y botín apetecible. Las propiedades de la iglesia están vísperas de desaparecer porque los que no creen juegan a la demolición del fervor popular. Por supuesto que no faltarán los curitas ingenuos dispuestos a construir este remedo de patria libre en el despojo.

Miguel abre los ojos a la historia reciente: la dictadura de Velasco. Por arriba flores y por abajo temblores. El socialismo de Velasco tuvo el costo irreversible de una deuda impagable con propósitos defensivos, la destrucción de la economía, el hundimiento de la agricultura y una reforma de la educación con sobrecarga ideológica nos condujo a la peor de las miserias: la ignorancia. De la reforma de la educación sólo queda el uniforme gris. Después nada. El terrorismo es la prolongación de este mar de incertidumbre. No nos vengan a maquillar de encanto a quienes sin patriotismo y en la peor de las impunidades hundieron al país al caos y la miseria. La mezcla de uniformes con cocaína no está del todo investigada aún flotan en el escenario nacional fortunas hechas de la nada. Cuantiosas inversiones improductivas nos endeudaron hasta el tuétano. Vivir en democracia cuesta sangre, sudor y lágrimas. No deseamos a nuestros hijos y nietos vivir en el paraíso de los desencantos con ganas de irse del país.

Estimado Miguel la migración forzosa y la miseria ambulante no son una moda efímera sino la consecuencia de un régimen enquistado en el  poder. La lección de Venezuela, ejemplo indeseable para todo el continente, no se acaba. Ver hombres, mujeres y niños caminando con sus trastos al filo de las carreteras mendigando con hambre es indigno para todo ser humano. Ver a jovencitas prostituyéndose y jóvenes empujados al delito. Es un crimen sin nombre.  Un indecible retroceso frente a la Caracas de antaño   un modelo de prosperidad y bonanza. El modelo totalitario permanece y es de lo peor. No nos miremos en este espejo.  Y démonos cuenta que crédulos de esta salvaje utopía quieren conquistar el poder. Perú y la promesa de la vida peruana, vislumbrada por Basadre, se mantienen  en pie. De los ciudadanos responsables  depende el futuro. En Grecia se distinguía la ciudadanía activa de los idiotás. Los que se desentendían de la vida política. Idiotás es el ciudadano privado y egoísta que no se ocupa de los asuntos públicos. De modo que urge una sana rebeldía frente a esta idiotez colectiva y perniciosa.  La democracia platónica, como forma pura de gobierno, se opone a la tiranía y a la demagogia, formas impuras, precisamente el camino  directo al fracaso de un país. Miguel: Permanece en contacto, ahora estoy en Quito. No dejes de escribirme. Lucio Apuleyo.

domingo, 9 de mayo de 2021

EL AFECTO A MAMÁ

 


Por: Miguel Godos Curay

El afecto a mamá no es contagio. Nunca lo fue ni lo será. La ternura de mamá es reencuentro con la vida y mirada de asombro frente a su hijo. Es cariño a borbotones. Nada tiene que ver con las peroratas ministeriales y los trucos publicitarios para vender más. En tiempos de pandemia se concentra el amor de mamá en cada oración, en cada gesto humano noble, en el compartir el bocado humilde y en el derribar esa soledad que tanto lacera con desolación a los abuelos. Su oración mental por los presentes y los ausentes toca con sus dedos las inmensidades de Dios. Los recuerdos pueblan cada instante por el que se desliza su memoria y su alegría. Cuando puede, indaga por todos, porque las canas y el tiempo dan forma a sus recuerdos. Otras ocasiones llora porque me cayó una pajita en el ojo. Hoy sigue la misa por Internet así son los caprichos de la modernidad pero ganas no le faltan de acudir a la Iglesia.

Ella se contenta hilando recuerdos en la rueca de sus sueños. Se inventa tareas para no perder el tiempo. Y le preocupan, porque aprendió economía en la vida, los precios del mercado. Su coraje humano no le teme a los virus. No son acaso más letales los que arrebatan el pan a los pobres y los que se enriquecen con el dolor ajeno. Las sanguijuelas son una especie abundante. Unos sanan otros enferman. Unos aman la vida otros son aliados de la muerte. Una legión de madres y abuelas sostiene al Perú. Ellas proveen alimentos, cuidan a los enfermos y alivian las tristezas de los que están solos. Madres y abuelas son la esperanza  del Perú. Son los cimientos de esta gran nación.

No nos vengan los señores ministros con sus fórmulas inoportunas, sus imprevisiones de ayer son el dolor de hoy. La salud en el Perú es aún una tarea pendiente de los políticos gobernantes. En los momentos más duros de la pandemia la elemental dignidad de los pacientes agónicos se va por el sumidero. Así de cruda es la historia, voltean el colchón y al carrusel de la muerte no hay quien lo pare. Los sepultureros saben que la contabilidad mortuoria expande los bolsillos. Una madre llora en la puerta de un hospital. Vive en carne propia el dolor de la carencia. La vida tiene un precio enorme y se nos va como agua entre los dedos.

Así están estas viejas amorosas inmunizadas contra la indiferencia. Ignoradas por los candidatos y excluidas por el gobierno. Ellas sostienen su fe en Dios. Hoy creer en el gobierno es una blasfemia. Un confiar en el festín inmundo de quienes ignoran el bien común. Esas madres ocultan sus dolores para dar fortaleza a sus hijos. Su vocación humana es la sustancia del Perú esencial aún en pie. Con ingenio inventan platos nutritivos y zurcen los trapos viejos para devolverlos a la utilidad cotidiana. Se solazan con los felinos con los que a menudo conversan sobre lo que no dicen los periódicos. Rezan a solas en el rincón más solitario del hogar.

De sus menudos ahorros compra el pan y de lo que quedó de la merienda surge un potaje misterioso lleno de delicias. Como a pesar de los años aprendió a leer. Busca en los libros solitarios un viejo texto que le fascinó antaño. O encuentra entre las páginas algún recorte con alguna receta provocadora. Con ese portento silencioso trae un plátano y un pan en medio de la tarde, una naranja, una lima o una perfumada guayaba que compró a la caserita que siempre la visita. Mi abuela se inventa tareas todos los días. A todos nos sorprende con su sutileza para los antojos: mazapanes, alfajores y arepas. Mientras sus manos sarmentosas amasan el fermento, las delicias van tomando cuerpo.

La vida es la continuidad familiar. Es la historia del tronco común que sostiene las ramas frondosas donde se renuevan las familias. Abuelos, nietos, hijos, sobrinos, tíos, primos, parientes y cercanos. La familia reunida siempre fue una fiesta congregada en el buen comer, el buen beber y el buen bailar. Bodas y bautizos, cumpleaños y logros familiares para celebrar eran el gran motivo de la reunión obligatoria. Otras ocasiones, como ayer, el punto de encuentro era la muerte de uno de los integrantes de la tribu. Siendo la muerte ausencia y dolor, la presencia era el reencuentro con el vínculo familiar. En el dolor no estábamos solos.

La abuela, la madre vieja presidiendo con autoridad la mesa familiar, disponiendo la distribución de los potajes y sacando a lucir sus manteles bordados parte de la tradición familiar. Todos comen por igual y la abuela siempre avisada delos olvidos perentorios guarda en su plato la porción de carne saca de apuro al que llegó tarde, un invitado inesperado un amigo de la familia. Siempre fue así la abuela para distribuir en ocasiones especiales el pastel de fuente, los tamales, la mazamorrita. Las delicias preservadas el premio mayor de la culinaria peruana.

En el día de las madres se lucía   con su enorme flor blanca en el lado del corazón. Y para que puedan comer las madres jóvenes se encargaba de los críos. Todo respondía a esa sutil lógica de la familia en la que nada se guarda y con espontaneidad se celebraba ese reencuentro con la mama vieja aguardando la llamada de los hijos lejanos y ella sin poder disimular sus afectos repartía bendiciones a los confines de la tierra. El moderno celular acerca a los ausentes, hace legibles los mensajes y acorta las distancias. Después no fomenta el web-veo. El webeo conjugado en todos los tiempos.

La madre es el soporte de las familias. Es la perennidad patente y el cariño envolvente. Es una caricia y una sonrisa. Una fotografía en la que se detienen los momentos.  En el misal de la abuela recadero de los mensajes a mano de los nietos y los conserva como ese vivo testimonio de la familia y la heredad. Ahí estamos en el álbum de la abuela: niños, jóvenes y ya adultos en alguna ocasión para la posteridad. Aún la recuerdo. Se hizo abuela por querernos y cuidarnos, por velar nuestro sueño se llamaba Rosa, la tía Rosa con su cabellera de plata sus uñas cuidadas para la costura menuda. ¿Cuántas veces zurció mis medias de hilo? ¿Cuántas veces cosió mi uniforme colegial y leyó mis primeros escritos de mi nombre?

Aún la recuerdo al momento de su partida me quedé a su lado y empezó a transpirar mientras cerraba los ojos. Se fue como un ángel al que rezaba en voz alta el padre nuestro. Aún sueño con ella, aún siento sus caricias en mi cabeza y caer la tibia colcha sobre mis espaldas. Es una mamá que está cerca. No habita en el rincón de la soledad sino ahí en dónde  escribo y me mira, no la siento lejos, me habla en sueños con la misma ternura de la infancia. Ella es un símbolo inextinguible de mamá. En este día silencioso mi gratitud, ese cerrar los ojos para reencontrarnos con su recuerdo. Nuestro homenaje a todas las madres del Perú que con su silencio inundan de amor nuestros corazones. ¡Gracias mamá¡

 

 

lunes, 5 de abril de 2021

HOY NO SE VACUNA MAÑANA SÍ


Por: Miguel Godos  Curay

He perdido la cuenta de los amigos ausentes. La pandemia arrasa sin miramientos a ricos y pobres. Por el mismo camino se van lo que tienen y los que no tienen. Duelen los hospitales copados de pacientes infectados en pos de camas UCI. Duele la negligencia de quienes con cobardía grosera se divierten pues su vida no vale nada. El precio de la incierta aventura es el contagio de los más vulnerables en su casa. Brindan con la muerte en cada esquina en su ciega ignorancia de la tragedia. Son muchos y se nutren de su aparente resistencia al Covid19 pero cuando, contagio al galope, resbalan, ocupan camas que otros necesitan en los hospitales. La legión de miserables es numerosa son parte de ese contagio ambulatorio pues llevan la mascarilla de adorno. Hasta que muertos y bañados con lejía son el potaje nauseabundo de los gusanos.

Muchos de los que parten son capital humano valioso. Muchos hubiesen salvado su vida si el Estado irresponsable no mezquinara vacunas y de mentira en mentira alimenta la ilusión transitoria de protección de la tercera edad. Hemos llegado a extremos inimaginables paciente muerto deja cama libre, previa volteada del colchón, para otro grave. El virus arrasa vidas de ancianos, jóvenes y niños. Nunca fue el negocio tan próspero para las funerarias y el SIS.  Hoy se venden ataúdes como cajas de zapatos. Y los consocios de la muerte temen el cierre de carreteras porque quedan desabastecidos de cajones. Crecen las estadísticas letales mientras engordan las billeteras los entierra muertos.

La campaña electoral es una procesión de difuntos en esta realidad terrible. La pandemia despedaza la economía y hace añicos la educación. Estamos preocupados por el cómo se come el virus los pulmones de los contagiados mientras las enfermedades mentales crecen explosivamente. Es otro tipo de contagio que convierte a niños y jóvenes en adictos idiotas al celular y a los juegos terribles de la muerte. Las horas de ocio son capturadas por esa oferta brutal de la violencia en inimaginables proporciones.

Poco o nada informa la prensa de los esfuerzos generosos de la Iglesia católica en la distribución de equipos de provisión de oxígeno y ayuda a los más necesitados.  A la humana dedicación de los sacerdotes asistiendo espiritualmente a los pacientes. Nada se dice del estrés de médicos y enfermeras desarraigados de sus familias. Nada se dice, en este momento de angustia y zozobra planetaria del esfuerzo silencioso de la Iglesia insuflando ánimo y coraje a todos los creyentes. Hemos sentido a Dios protegiendo a quienes asisten a los más sufridos. Perú, es una nación con vocación cristiana y esa pretensión de arrancar de cuajo el curso de religión en la escuela es la siembra agnóstica de quien nos privó de una cuaresma visible y solidaria. La Iglesia cumple estrictamente con todos los protocolos sanitarios con mayor celo que algunas instituciones públicas a las que ya se les acabó el alcohol, el agua y el jabón hace tiempo.

Mucho más perverso es el funcionamiento de las mesas electorales. A las que en teoría se espera acudan los electores como almas en pena en un horario sin tener en cuenta los costos de desplazamiento y transporte. Los nueve protocolos dispuestos son ritos de incertidumbre en un océano de contagios. Los horarios establecidos son un engaña tontos. La realidad oronda y lironda, será mañana, la estadística de los contagios producidos en estos procedimientos tan torpes como el llenado de votos en unos cedulones no exentos de mocos y babas. Así estamos enardecidos por candidatos con propuestas cuadriculadas e indignación ciudadana.

Con estos anuncios tan alegres del gobierno y las vacunas demoradas para los adultos mayores asistimos a la más desproporcional negligencia del Estado en un genuino atentado contra la vida, el cuerpo y la salud. Por supuesto, vacunando a las Fuerzas Armadas, al personal de las clínicas privadas, a los efectivos policiales, a los bomberos y a los integrantes de algunos colegios profesionales vinculados a los servicios de salud se dora la píldora  pero no se resuelve la atención a los peruanos vulnerables. En esta cuenta se ignora a los educadores y docentes universitarios, a los obreros de limpieza pública. Los grandes olvidados de este film de terror.

La ciudadanía activa es arma efectiva frente a un Estado que navega al garete, de tumbo en tumbo, distraído en la entrega de un país despojado de  salud al nuevo electo gobernante. La población organizada puede y debe  detener esa pretensión incontrolada de privilegios con nombre propio y expendio de alcohol irresponsablemente. La expansión del delito urbano y la miseria que empujan la prostitución y el expendio de drogas incontroladamente.  Hemos retrocedido económicamente, multiplicando la pobreza sin adoptar políticas eficientes de generación de empleo y protección social incluyente. La distribución de vacunas es la desigualdad en carne viva.

No entendemos aún que la única vía para salir de la crisis es el ejercicio de la solidaridad, el fomento del empleo, no el reparto de bonos tras la alcancía fiscal rota. La carencia de alimentos, la falta de empleo crece. Crece el desencanto social de los jóvenes frente a ese modelo extractivista de acaparamiento y negociado de vacunas. La crisis es patética en el sector educación en donde los ayer estudiantes de colegios privados retornan a los establecimientos públicos por la incapacidad de pago de sus padres. Igual en las universidades en donde crece la deserción estudiantil de jóvenes obligados a trabajar para ayudar al sostenimiento de sus familias. Las universidades en América Latina y Perú no es una excepción concentran una población docente vulnerable mayor de 60 años. Universidades públicas y privadas pierden cada día docentes a los que no se puede remplazar en plena pandemia. No son suficientes los abultados obituarios.

Urge asumir nuevos desafíos políticos para enfrentar la pandemia. Resulta contradictorio sostener que el mejor control funciona en los  estados autoritarios como China, Corea, Cuba y Taiwán. Y resulta desordenadamente más relajado en países “democráticos” como los Estados Unidos, Brasil y  países de Europa en donde existe una abierta resistencia ciudadana a los mandatos onerosos como el uso de la mascarilla, distancia social, cuarentena y a las propias vacunas. Los movimientos anti-vacunas crecen todos los días como la adicción a la ivermectina. En China, el no usar mascarilla o vulnerar la cuarentena obligatoria es causa de pena capital. Frente a esta incapacidad del Estado para enfrentar la pandemia es necesario cimentar la cohesión y confianza social de los ciudadanos con credibilidad y autoridad. El cambio y recambio de los calendarios de vacunación al final de mandato. Es como el cartel que dice “Hoy no se fía mañana sí” de las tiendas de barrio. Simplemente hay que añadir esa promesa que dice: “Hoy no se vacuna mañana sí”. El mañana, por supuesto nunca llega. Sin credibilidad y sin autoridad la pachanga de la muerte no tiene cuando acabar. Y no hay quien la detenga.

lunes, 29 de marzo de 2021

JAVIER NOS CONGREGA

Por: Miguel Godos Curay

    Doctor Javier Gonzáles Morán

Javier Gonzáles Morán, acaba de partir se lo llevó el Covid que arrebata vidas a cada instante. Nos deja ateridos y desolados. Desgarra el dolor de la ausencia. Javier exalumno de la UDEP. Profesor del Colegio San Miguel y docente de la Escuela de Comunicación Social de la UNP. El doctor Gonzáles Morán tenía vocación de educador heredada de su madre. Su vida transcurría en las aulas de la Escuela de Comunicación, también en las de la Maestría y el Doctorado. Siempre admiramos su caligrafía y trazos impecables en la pizarra al extremo de dejarlos ahí como demostración de su asombrosa meticulosidad y sentido de la proporción. Las numerosas fotografías que circulan en las redes lo muestran expansivo y generoso al lado de sus alumnos congregados el día de su cumpleaños. O en sus recorridos por la agencias publicitarias en Lima.

Ejercitaba su paternidad espiritual con ellos y los llamaba sin distingos: “Mis hijos”. Su impecable desempeño docente era el orden químicamente puro en los sílabos, las separatas y los registros de evaluación. Una evidencia indiscutible eran las hojas de asistencia con firma del alumno al estilo del Ministerio de Educación. La preparación de las clases y tareas era un rito personal. Las asesorías de tesis, trabajos menudamente extenuantes, eran una actividad en la que Javier entregaba alma, corazón y vida. Siempre mostraba cordial disposición en todo lo concerniente a la vida de la escuela.

Tenía una devoción aprendida en el trato familiar con el Cautivo de Ayabaca. Creo que tenía un coraje humano a prueba de infortunios. Perdió a sus padres y soportó las arremetidas del río Piura que inundó su casa del jirón Libertad. Ahí perdió su biblioteca personal, su principal herramienta de trabajo. El trajín académico, el ida y vuelta a la universidad lo obligaba a frecuentar la comida ligera de los chifas. Se ha ido en un momento crucial y dando prueba de su talante humano convocando a sus alumnos a las clases virtuales de sus cursos. El video emociona y conmueve.

Hoy le tributamos el último adiós a este viaje sin retorno que es la vida. Somos cristianos y esperamos ese encuentro gozoso con Dios. Nos conmueve que la ofrenda de su vida sea el unirnos a todos. Profesores y alumnos, servidores administrativos y aquellos que lo conocieron estamos juntos el entorno virtual para despedirlo. De nuestra Escuela se han ido los profesores Teddy Montufar Abad, Oscar Gonzáles García y ahora Javier Gonzáles Morán. Despedimos a un maestro abnegado y a un amigo. La pandemia nos golpea con crudeza y no podemos sustraernos al dolor que nos causa. Sin proponérselo Javier nos ha convocado a todos como un patente símbolo de unidad. Seamos fieles a este deseo póstumo. ¡Juntos todo somos y unidos todo lo podemos! No es el lema de un candidato sino el buen deseo de un maestro bueno.

Son 21 años de vida de la Escuela de Comunicación Social hemos transitado de la nada a una escuela con intensa vida propia. Javier fue protagonista de una inolvidable página con las huellas visibles de una personal manera de hacer las cosas. Las pizarras son asombrado testimonio de sus trazos inolvidables. A Javier nuestra profunda gratitud por su entrega y su   proverbial afecto a sus hijos. Hoy nos hemos unido a su silencioso pedido de permanecer  siempre juntos. Dios tiene reservada para él la dimensión celeste en donde como en nuestras aulas no ha de faltar una pizarra que espera a aquellos maestros que tienen buena letra. Con todo el corazón gracias Javier.


jueves, 25 de marzo de 2021

MANUEL DAMMERT: EL PERU EN EL CORAZÓN

 Por: Miguel Godos Curay 

Manuel Dammert Ego Aguirre (Lima,1949-Lima,2021)

Lo recuerdo en el recinto del Congreso defendiendo con convicción el gas y el petróleo, la soberanía energética y los recursos del mar peruano frente a las pretensiones de las petroleras sin capital  y trasnacionales que festinan concesiones. Manuel se vinculó a Piura cuando la Constitución de Fujimori de 1993 pretendía dejar a Piura sin la renta del Canon Petrolero. La arbitrariedad provocó una histórica lucha con  marcha a la capital para hacer conocer nuestro justo  reclamo y exigir no se conculque este  legítimo derecho de Piura. La caravana cívica recorrió todo el norte, Chiclayo, Trujillo, Chimbote, el norte chico hasta Lima.  Los alcaldes liderados por José Aguilar, dirigentes sindicales y barriales, los clubes de madres se reunieron con el Presidente del Congreso Constituyente Carlos Torres y Torres Lara pidiendo no se les arrebate su principal fuente de renta. La respuesta fue  la primera enmienda constitucional a la carta del 1993 preservándose el Canon para Piura. Manuel fue el estratega y el abanderado de los clubes de madres.

Lo recuerdo en Paita recorriendo en chalana la bahía contemplando la agilidad de los lobos marinos para posarse sobre las boyas a tomar sol. La conversación transcurre amena con la brisa en el rostro y sus evocaciones de puerto Supe vinculados al recuerdo de sus padres. Le fascinaba la historia de Paita, su futuro, las deslumbrantes peripecias de Manuela Sáenz la traductora de español al inglés del Cónsul Estadounidense Alexander Ruden. El destino de los documentos secretos de Bolívar entregados por Manuelita a Florencio Oleary. Paita, fue el puerto de embarque de la quina, el algodón, pescado salado, brea y cordobanes durante la economía colonial. Quedó sorprendido con la advocación mercedaria y su sorprendente tajo de amor en la garganta que inspiró uno de sus poemarios.

Conversamos mucho sobre la pesca y las concesiones petroleras   en el mar que acabarían en un santiamén con la pesca artesanal para el consumo humano. También el destape de depósitos de gas registrados por la International Petroleum Company (IPC) que simplemente se abrieron sin invertir nada estafando al Estado. Las sospechosas negociaciones leoninas de las concesiones portuarias. Y la contradicción de las provincias más ricas de Piura: Paita y Talara  con agua potable racionada  a dos horas durante el día.

Otras ocasiones nos sorprendió en Lima con sus libros y los de Miguel Gutiérrez. Otras, con sus desayunos al estilo norte en la Avenida Arenales y largas conversaciones sobre política y literatura. Con Manuel, Anne Marie Hocquenghem y Miguel Gutiérrez la conversación se desgranaba fascinante sobre el tópico piurano, la geografía, la riqueza, los históricos negociados del petróleo y la irrupción de la minería.

Poeta sensible, profesor incansable y lector meticuloso de los trabajos de sus alumnos clasificados en la ancha mesa del comedor de su casa de Jesús María para establecer su originalidad o la mala fe del copia y pega.  Su producción intelectual es copiosa: Disciplinado, estudioso, con el rigor científico de las ciencias sociales buscaba y obtenía información de primera fuente. Escribió una treintena de ensayos sobre democracia territorial, descentralización y reforma del Estado, Canon Petrolero. Es autor del Plan Maestro del Santuario Histórico de Machu Pichu, la concesión parasitaria de los puertos peruanos, dialéctica territorial, soberanía energética y recientemente sobre el Bicentenario, la República Lobista entre otros en donde desmenuza la corrupción del Estado.

Al mismo tiempo Manuel era un poeta y humanista sensible entre sus libros de poesía destacan Tribulaciones, Perú (1987), Travesías de Luna Insomne (2003) Machupicchu, Vértigo de Universo (2008) y Elogios al Sol Cuadrado (2014). Se deleitaba  mostrando y leyendo sus versos escritos a vuela pluma porque estaba enamorado del Perú del paisaje mágico del Urubamba y el Amazonas, de la celeste boca de a turquesa, el mar peruano.

Junto a Alfonso Barrantes y Javier Diez Canseco forjaron Izquierda Unida. La dictadura militar lo tenía en lista para su inmediata deportación  pero se mantuvo en la clandestinidad.

Homenaje a Paita son sus libros: Un tajo de amor en la garganta y Manuela de Payta, Teatro en Cinco Estaciones (2003). Manuel pertenecía a la Cofradía Manuelitaria de intelectuales admiradores de la patriota quiteña entre los que se podía a contar a Otto Morales Benites, Gabriel García Márquez, Oswaldo Guayasamín, Anne Marie Hocquenghem, Víctor Delfín, Isabel Ramos Seminario, Rosa de Salgado y Jean Martínez Alier y quien escribe esta crónica. Manuela brilla con luz propia. Es un candil de intenso patriotismo que ilumina con su mirada y sonrisa los extraviados caminos de la historia oficial de América Meridional.

Gracias a la convocatoria del alcalde José Aguilar con Anne Marie Hocquenghem, Teresa Documet, Cristóbal Campana y Manuel se discutieron  valiosos y originales proyectos para revalorizar Piura. Uno de ellos fue la Casa de la Juventud y la recuperación del Parque Ecológico Kurt Beer con  el aporte de la Cooperación Suiza. También se mejoró la Avenida San Teodoro y quedó pendiente la remodelación de lo que hubiese sido la Avenida de la Mangachería que empalmaba, con grandes áreas verdes, desde el  jirón Cajamarca hasta la Iglesia Cruz del Norte. La propuesta se completaba con la mirada al río Piura a través de defensas resistentes a las avenidas y los desbordes.

Se acopió información dispersa sobre Piura y se releyeron textos con una visión original de la región en la que sobrecogían los relatos sobre Piura del Jesuita italiano Mario Cicala y   La Violencia del Tiempo de Miguel Gutiérrez. Los que Isabel Ramos enriquecía con registros fotográficos de postrimerías del XIX y el XX así como de personajes y escenarios. Isabel acopiaba información y guardaba verdaderas reliquias hoy reproducidas fuera de contexto. Cada personaje de la novela tenía nombre propio y los acontecimientos tenían tramas sutiles pobladas de historia.

En esta aventura intelectual Manuel fue uno de los apasionadamente encandilados con amigos entrañables en Sechura, La Unión y Talara. Los buscaban los sindicalistas petroleros y pesqueros. Piura, estaba en plena ebullición con la posibilidad de explotación de las riquezas del desierto de Sechura. Otras veces recorríamos los bosques de algarrobos dejados por El Niño y degustábamos los sabores de Piura. En cierta ocasión lo acompañé al mercado muy temprano donde compró  un mero enorme y lo preparó en la cocina del Club Grau con un dominio prodigioso de la culinaria para sus amigos. Después de esta contienda hicimos al alimón el prólogo del libro de Anne Marie: La Cocina de Piura editado por el Instituto Francés de Estudios Andinos.

Hombre de sonrisa franca y expansiva adoraba los frutos del mar y los sabores de la tierra. Alguna vez en Paita estuvimos en el ingreso al atrio de La Merced,  de los peregrinos y observamos con curiosidad como esos niños agotados por la caminata al son de los tambores y los cantos se llenaban de energía y danzaban a la Virgen con vigor incomparable. Era el fervor del pueblo. En las civilizaciones costeras del Perú la luna es masculino y el sol femenino. La cultura solar es cusqueña, e imaginábamos como serían esos adoratorios del pasado andino.

Con Manuel era fácil adentrarse en la política como una ciencia que busca la expansión del bien común. La democracia entendida como acceso a la salud, la educación y el empleo. En entender que el Perú es una patria hermosa que hay que amarla y defenderla hasta con la propia vida. Manuel asumió el Perú con dignidad y decoro impecable su función legislativa. Cuando PPK, tras sus denuncias, lo demandó con millonarias demandas. Con una simple carta del Congreso, el BCP, reventó el chupo pormenorizando de todas las operaciones sucias del Jefe del Estado. Las compuertas de la corrupción se abrieron y vomitaron lodo negro del millonario robo al Estado.

Manuel, hoy nos duele y nos hace falta. Una vida de entrega y plena identidad política ilumina con su esplendor la vocación por un Perú enorme de dignidad colosal en donde siempre los corruptos serán el estiércol, la vergüenza y el pesado lastre que cierra los caminos del progreso y el desarrollo a los pueblos. Aún recuerdo esa conversación que tuvimos en Trujillo echados contemplando en el hotel el viejo lamparín del techo. Manuel, Pedro Planas y este cronista. El Perú no es un sueño ni una utopía imposible. Es un país que teniendo todos los ingredientes para ser grande se frustra en temas fundamentales como la economía y el empleo; la educación y la universidad; la salud y la calidad de vida. Por la corrupción y la indecencia de los gobernantes. La pesada alforja de la corrupción. O como dijera Porras  del Perú se comporta como madrastra de sus hijos y seno pródigo con los que no lo son.  Manuel entregó su madurez política y su vida al  Perú. Se ha ido con su proverbial sencillez bíblica. Leo en la dedicatoria de su libro El Estado Mafioso: Para Miguel Godos con quien conversamos largos días en esas tierras afiebradas sobre cómo la dignidad permitirá recuperar la libertad. Manuel dixit.