Una página que reune los artículos periodísticos de Miguel Godos Curay. Siempre con una lectura polémica, fresca y deslumbrante de la realidad.
viernes, 1 de mayo de 2026
PRIMERO DE MAYO EN LA MEMORIA
Por: Miguel Godos Curay
Cada primero de mayo en Paita de los años 50 y 60 era un rito glorioso y de esplendor retórico, de las manos de mi padre acudíamos en romería al cementerio en una marcha acompañada de vivas, banderas y rememoración de glorias y conquistas sindicales. Fue en ese trecho reivindicatorio que oímos al doctor Luciano Castillo fundador del Partido Socialista puntual, con una firmeza en la evocación de la lucha sindical de los obreros textiles y los panaderos del Callao. No fue fácil la conquista de las ocho horas de trabajo en el Perú. La masa obrera estaba repartida en los enormes fundos costeros donde los hacendados tenían su tirabuzón legal para sacarle la vuelta a la ley laboral. Los más activos obreros anarquistas en Lima editaban boletines impresos en imprentas clandestinas. Aunque Manuel González Prada estaba proscrito era lectura obligada.
La evocación del martirio de ocho obreros en Chicago (1886) acusados de conspiración y revuelta, finalmente condenados a la horca era una página para el recuerdo y la memoria. Existía la persecución sindical y el soplonaje muchos dirigentes perseguidos abandonaban su hogar. Pedro Miguel Arrese, el autor de Alma Mía, en aquel entonces dirigente sindical petrolero en Talara refiere que esa letra intensa surgió en plena persecución policial. Lo acontecido en Talara fue un rapto de barbarie. Muchos activistas sindicales desaparecidos fueron fondeados en alta mar.
Los enclaves obreros en la costa y sierra del Perú eran las extensas haciendas en donde exigir ocho horas de trabajo era una pretensión desconocida por los gamonales. Aquí repetían el que no trabaja no come. Alguna vez Domingo Seminario Urrutia, el hacendado despojado por la Reforma Agraria de Pabur y Huápalas me mostró el llavero de Palacio de Gobierno con llaves de oro regalo al Presidente Odría de los varones de la azúcar y el algodón. Con este tipo de presentes resulta inaudita la reciprocidad política. Tuvimos el llavero en las manos. Y no nos quedó sino preguntar a don Domingo Seminario Urrutia cómo había adquirido esta pieza de colección. La misma estuvo en poder de la ex Primera Dama doña María Delgado. Tras las estrecheces económicas sobrevinientes de la lejanía del poder la vendió al mejor postor.
En las fábricas de hilados en Vitarte la jornada diaria superaba las doce horas. El pago a destajo era una fórmula que obligaba a la masa obrera a un sobreesfuerzo agotador y extenuante. Por las ruidosas protestas y demandas obreras se suspendió el trabajo nocturno. La diaria jornada culminaba a las 7 de la noche. El activismo sindical y las demandas obreras fueron un trabajo de hormiga de obreros anarquistas y socialistas.
Refieren los testimonios las escuelitas sindicales no sólo era un borbotón de ideas de reivindicación y justicia sino centros de educación elemental en donde muchos obreros analfabetos aprendieron a leer y escribir. En Piura advierte Castro Pozo la práctica del yanaconaje era el vínculo laboral de campesinos pobres con las haciendas. El hacendado proveía tierras y semillas para cultivar la tierra y posteriormente recuperar su aporte con buena parte de la producción. Los hombres iban al campo las mujeres al trabajo doméstico en la hacienda.
En las plantaciones algodoneras y cañeras de la costa otra forma de reclutamiento laboral era el enganche. Familias enteras de Piura se desplazaban al valle de Ica para cosechar algodón, otros iban a las haciendas azucareras. Muchas familias se desplazaron al sur para trabajar en la cosecha de algodón. El reclutamiento en Piura se extendía a las petroleras afincadas en Talara. Agricultores y pescadores de Catacaos y Sechura cambiaron de actividad migrando en busca de colocación laboral en la extracción de petróleo. Los campamentos petroleros eran un alfajor de marginación social. A un lado y con todas las comodidades los blancos de las empresas y sus familias. Al otro extremo en insalubres canchones de madera las familias obreras.
Esa forma de exclusión se perpetuó con la vedette de las empresas estatales: Petroperu. Ahí se mantuvo un trato preferente, ventajoso y excluyente a los funcionarios de la empresa pública con beneficios de todo tipo. Residencia, provisiones, educación de colegio privado y transporte. La fuerza laboral obrera siempre fue excluida de estos beneficios inalcanzables. El naufragio actual de la empresa es consecuencia de la deplorable incompetencia y el festín político de dilapidación de la empresa estatal. Despedazada la alcancía de escasos beneficios en el foso del infortunio es un forado hoy de US$ 2,000 millones para evitar la paralización de sus refinerías.
Piura, que supera en espacio y territorio a Israel y El Salvador puede y debe producir explotando y transformando sus recursos Para ello requiere inversiones y una fuerza laboral calificada para su despegue económico. Con ocho universidades la oferta formativa replica una producción en serie y desbocada de profesionales improductivos y sin colocación laboral en humanidades, derecho, contabilidad e ingenierías desplazadas por la tecnología y la modernidad. La pesca depredadora y debe dar lugar a una acuicultura que transforme en gigantescas granjas costeras la producción de especies amenazadas y aniquiladas en la franja litoral. Hoy la mayor parte de la caballa que se expende en los mercados procede del sur de las pesquerías de Chile.
Patética es la situación del algodón. Se estima que la actual producción es inferior a las 2,000 hectáreas. Pese a la posibilidad de rendimientos óptimos de 70 quintales por hectárea la siembra se contrae. De la prosperidad algodonera de ayer sólo quedan las ruinas de lo que fue Textil Piura. Con esa valiosa experiencia en la producción del pima cuya fibra es una de las mejores cotizadas del planeta. Piura puede convertirse en un desafío productivo. Piura puede resurgir con el concurso de la investigación científica y el esfuerzo de sus universidades actualmente reducidas a la rentabilidad del negocio y a la titulación en serie para la improductividad. El gran desafío es aprender a decidir sin menoscabo que no hay producción sin inversión. Un país y una región no progresan e impulsan desarrollo sin decencia y honestidad. Sin investigación, sin la energía creativa de la inteligencia seguiremos viendo pasar el océano de las oportunidades en el mar negro de la indiferencia.
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