Una página que reune los artículos periodísticos de Miguel Godos Curay. Siempre con una lectura polémica, fresca y deslumbrante de la realidad.
miércoles, 12 de julio de 2023
PENSAR PASADA LA NOCHE BUENA
Europa está cubierta de nieve y los aeropuertos no funcionan. En Piura se siente calor. Como nunca se vio antes, los piuranos concurrieron masivamente a los nuevos centros comerciales. El propio Mercado central estuvo ayer muy concurrido. El mango y la uva son las frutas abundantes de la estación. Pero en la mesa de noche buena hubo duraznos chilenos porque a nadie se le ocurre enlatar pulpa de mango y colocar en el mercado néctar de nuestro producto bandera. La revolución comercial llegó a Piura y la conmoción se siente en toda la ciudad. Los impactos son visibles y van cambiar la vida de los piuranos en todos los órdenes. Peor hay una navidad espiritual de significación profunda y otra material de la apariencia para el escaparate y el consumo.
En adelante los piuranos podrán comprar productos frescos, de buena calidad y con el peso completo. En adelante la opción de compra tendrá que confrontarse con dos conceptos nuevos: calidad y precio. Los cambios continuarán provocando sísmicos estremecimientos en el comercio. Los más afectados son los comerciantes informales y algunos formales que para preservar sus ganancias recurren a la informalidad. Los consumidores podrán contrastar hoy dónde son mejor tratados. Incluso las baterías de los servicios higiénicos limpios e impecables serán comparados con los hasta hoy mal olientes, sucios y pintarrajeados servicios de los establecimientos vecinos.
La comparación tiene su precio. No tiene objeto, por ejemplo, en el futuro enseñar marketing en la pizarra cuando el marketing operativo rinde resultados en las ventas y el éxito de las tiendas. También los escaparates organizados nos recuerdan que la disposición de los productos es arte de diseñadores y que muchos estudiantes de arquitectura pierden su tiempo haciendo maquetas cuando deberían asomarse a las galerías de arte y a las tendencias del diseño en el mundo. Acomodar zapatitos en los pasadizos y tratar de vender con artificio es un estilo de mercadeo fenicio propio de nuestras abuelas. Vender hoy requiere imaginación, creatividad y buen gusto. El presentar productos atractivos que sorprendan a los consumidores y los animen a una decisión de compra. El ofrecer productos para todos los bolsillos. Los productos bien presentados mitigan las frustraciones cotidianas. Es probable que muchas personas de escasos recursos no compren nada. Son las que señalan “venimos a ver las tiendas para engordar los ojos (las vistas en piurano)”. “Nos compramos pero paseamos y miramos”.
¿Se enseña creatividad en nuestras universidades? ¿Es posible educar para el buen gusto? La creatividad es un atributo de inteligencias abiertas. Estimulan la creatividad los inteligentes y audaces. Los creativos no son cuadriculados. El creativo transmite energía y fascinación en sus discípulos. El obtuso es incipiente, soso y aburrido. El creativo abre los ojos para contemplar el mundo asumirlo y recrearlo. El estrecho de mente cierra los ojos. El creativo hace. El escaso de imaginación presume. El creativo sabe porque se cultiva a sí mismo como una orquídea rara pero originalmente irrepetible. El nulo imaginativo es ordinariamente como la flor de muerto, tiene color para el momento, finalmente pasada la tarde pierde sus pétalos y queda desnudo. La belleza del creativo trasciende porque su aliento atisba universalidad.
El bueno gusto es sencillo y no es amanerado. El buen gusto tiene mesura y equilibrio. El mal gusto es estridente y desequilibrado. Es apariencia no es esencia. Es como la fragancia alternativa. Huele para el momento y al instante pierde su aroma. El buen gusto no es aparatoso y se construye sobre lo bueno y hermoso. El buen gusto muestra. El mal gusto demuestra lo que no se debe hacer. El buen gusto es parte de una manera personal de vivir. El mal gusto es imitación de otra imitación que a su vez es imitación de otra desventurada imitación. La creatividad es fresca y lozana. Sencilla y sublime. El buen gusto transforma el mundo. El mal gusto lo deforma perversamente.
Al que pueda ser mejor no hay que perdonarle el que no lo sea. Cuando la educación no provoca niveles de aspiración y de mejora en las personas no tiene sentido ontológico. La buena educación permanece. La mala educación es maroma de saltimbanquis intelectuales. Más exhibición que pasión. Advierte Savater que la educación nos preserva de ser imbéciles. La palabra imbécil viene del latín “baculus” que significa bastón. El imbécil, es en efecto un cojo pero no de los pies sino del ánimo y de la inteligencia.
En la clasificación de imbéciles encontramos la siguiente útil tipología savateriana: 1) El que cree que no quiere nada y todo le da igual. Vive en una siesta permanente aunque tenga los ojos abiertos y no ronque. 2) El que cree que lo quiere todo, lo primero que se le presenta y lo contrario. Pensar y embobarse frente a la televisión al mismo tiempo. 3) El que no sabe lo que quiere y no se molesta en saberlo, vive en una absoluta y permanente imitación de sus vecinos. En la vida acaba comprando y haciendo lo que no necesita y realmente no quiere. Su final es ser un conformista irreflexivo, 4) El que sabe lo que quiere pero finalmente acaba haciendo lo que no quiere, 5) El que quiere con fuerza y pasión pero eligió el camino equivocado. Es un despistado total. Lo peor de los imbéciles es que viven quejándose fastidiados de sí mismos porque nunca logran vivir la buena vida. El imbécil moral carece de conciencia y de buen gusto.
Una efectiva receta contra la imbecilidad recomienda el reflexionar: ¿Por qué queremos vivir humanamente bien? El comprobar si lo que hacemos corresponde realmente a lo que queremos. Mucha infelicidad anida en las personas cuando descubren el sin sentido de sus vidas y de lo que hacen. Mucha gente se dedica a acumular fortuna para vivir bien finalmente por avaricia acaban mal. Muchos se privan de placeres gratos y cuando descubren el cascaron de su miseria descubren que su vida fue una cuenta de momentos ingratos. Nos viene bien el afinar nuestro buen gusto moral. Repugnar la mentira, la falsedad, el odio y el engaño. Finalmente asumir la responsabilidad de nuestros actos. No es fácil, para muchos, arrancarse esa imbecilidad que tienen patente en el rostro y en sus actitudes cotidianas. En su estilo de hacer las cosas, En ese conducirse por la vida con una pata coja. El vivir en esa dislexia moral que engaña y que presenta como inocua la inmoralidad. El estar sumergidos en el estiércol y no darse cuenta.
SALUD MENTAL EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL
Pocas veces relacionamos la salud mental con el sentirse bien de las personas. Ignoramos en demasía que todas las personas tenemos derecho a la salud mental. Hemos sido educados ignorando este valioso componente fundamental para el desarrollo sano de las personas. En cambio, en el seno de las familias admitimos tradicionalmente la existencia del “shucaque”, “el susto”, el “mal de ojo”. La brujería es parte de nuestra vida diaria. En cada uno de nuestros actos nos acompaña el temor al fracaso y nos preparamos para triunfar en la vida. El antídoto contra el fracaso se llama “seguro”. Es curioso observar que en las dependencias públicas con mayor movilidad y traslado de los funcionarios. Los escritorios están tapizados de coloridas estampas de santos de las causas imposibles como San Judas Tadeo. El Señor Cautivo de Ayabaca, el Señor de los Milagros o las diversas advocaciones de la Virgen.
Los brujos, curanderos y curiosos son potentes psicoterapeutas que acompañan a las familias pobres pero también a las que tienen poder adquisitivo. Sin embargo, nos cuesta admitir que existe el derecho humano a la salud mental.
No hay hogar piurano en el que no existan unas hojas de sábila en algún rincón de la casa. Para protegerla de los malos hechizos. Todavía en las familias campesinas existe la fundada creencia que al acostarse hay que colocar los zapatos en forma de cruz para que ningún alma en pena los use. En la sierra de Ayabaca o Huancabamba, persisten los cultos sincréticos a los “apus” tutelares que ejercen una función protectora y que por lo tanto merecen “pagos” de agradecimiento. Gran parte del conflicto minero se debe a la falta de respeto a los valores y a la propia cultura de los pobladores. No es que a las personas les guste vivir en la pobreza, el arremeter contra la cultura de las comunidades es raíz de grandes conflictos.
En Suyo, Las Lomas y Sapillica en donde se expande la minería artesanal no se abre una mina sin la tradicional mesa de un brujo venido de Nazca o Acarí del sur del Perú. Vivimos sumergidos en un mundo mítico, mágico y religioso. Sin embargo, nos cuesta mucho entender que la salud mental es un derecho. Muchos de los problemas que nos afectan y consumen tienen como raíz la salud mental.
La vergüenza piurana desencadena afecciones psicosomáticas que tienen que ser tratadas a tiempo por rezadores o rezadoras. Pero nos cuesta entender que la salud mental es necesaria desde la cuna hasta la tumba. Caso contrario nos convertimos en almas en pena que necesitamos de los ritos religiosos de sufragio para poder alcanzar el descanso eterno. La familia tradicional piurana a consecuencia de los inusuales ritmos de la economía y los cambios de hábitos, poco a poco, cambia su configuración.
Los piuranos acostumbrados a la siesta con pijama Son hoy una especie que ya no existe. Lo que existe ahora es un grupo empresarial agresivo que ocupa todo el día útil en sus negocios. Frente a los nuevos iluminados y decorados “molls” se amortiguan las frustraciones colectivas. Si observamos con detenimiento lo que sucede en estos establecimientos podríamos darnos cuenta que hay muchas personas que suben y bajan repetidas veces por las escaleras eléctricas como si fuera el rito de insertarse en la modernidad.
En muchos asentamientos humanos han surgido “cines de barrio” con pantallas de 40 pulgadas en donde se vende pop-corn a 50 céntimos o a un sol. De este modo muy peruano se atemperan las frustraciones colectivas.
Las carencias, las fracturas familiares, las ausencias, las abultadas deudas y la pobreza frustran. Es probable que en Piura aparezca próximamente una nueva devoción colectiva al “Señor de las Angustias” el que tendría una legión de fieles en los angustiados deudores de las cajas municipales que para cubrir sus deudas solicitan un préstamo a un banco o a un agiotista. Tapan un hueco abriendo otros incontroladamente. La facilidad con la que se obtiene una tarjeta de crédito en quienes gastan más de lo que ganan genera deudas abultadas e impagables. La angustia genera estados depresivos y deteriora la salud mental de muchas personas. En Piura circulan hoy, según las estimaciones de la Superintendencia de Banca y Seguros, nos menos de 60 mil tarjetas de crédito las que mal empleadas, en algunos casos provocan menudos dolores de cabeza.
Los niños van a la escuela desde los primeros años, los padres tienen obligatoriamente que trabajar. Y los abuelos ya no tienen lugar porque su espacio lo cubren los kinder y quedan aislados e incomunicados sin tener con quien conversar y sin tener a quien transmitir su sabiduría. Tampoco frecuentamos sacramentos como el de la confesión siquiera en Pascua Florida. En la que los feligreses de antaño descargaban su inmundicia moral y reiniciaban nuevamente su existencia cotidiana sin contratiempos. Hoy no.
Un niño que observa televisión soporta, en cinco o cuatro horas diarias frente a la pantalla, no menos de una docena y media de delitos de todos los tamaños. Lo curioso es que no reparamos en constatar que lo que los maestros enseñan en la escuela la televisión lo deseduca en el propio hogar. La violencia se ha convertido en un hecho recurrente en la información diaria sin darnos cuenta que somos una sociedad enferma a consecuencia de la arremetida de los contenidos violentos. Leer diarios en Piura provoca la pasmosa sensación que nada bueno acontece aquí. Y que esfuerzos como el de esta tarde para procurar el bien transcurren desapercibidos.
Soy muy observador de lo que sucede en Piura. Y una encuesta tan sencilla como la de entregar a los niños de los asentamientos humanos de Piura hojas en blanco para que dibujen lo que más les gusta. Revela que los niños de Piura dibujan con reiteración una iglesia, los algarrobos que todos se empecinan en arrancar de cuajo, el sol piurano que quema y requema y puentes. De pronto aparecen los puentes ubicados en espacios inimaginables. Entonces nos preguntamos ¿por qué los niños piuranos dibujan puentes? Podemos conjeturar una serie de respuestas. Una de ellas es la de la necesidad de puentes que comuniquen a los que tienen con los que menos tienen. Puentes que comuniquen a los que gobiernan con los gobernados. A los viejos con los jóvenes. Necesitamos puentes que acorten las distancias entre los que sufren con los que pueden brindarles ayuda. Puentes en la universidad, en el gobierno regional, en el gobierno local. Necesitamos puentes generacionales y puentes entre nosotros mismos.
Cuando empezó el boom petrolero y surgió como una serpiente que atravesaba el oriente peruano el Oleoducto Nor peruano y se crearon empleos. Muchos fueron a buscar futuro en esta nueva actividad. Sin embargo, nadie advirtió que esa perentoria ruptura del vínculo familiar iba a provocar el incremento explosivo del consumo de drogas. Un piurano de hoy conoce las drogas al promediar los once años. Nadie sin embargo, repara que los mayores desenfrenos en consumo de cocaína y Éxtasis tienen como escenarios los concurridos balnearios de Máncora, Yacila o Colán. Máncora es un paraíso del consumo de drogas, todo el mundo lo sabe. Pero nadie actúa. Un año nuevo en Máncora es expresión de desenfreno. Tras las dinámicas del turismo se ocultan prácticas perniciosas aceptadas socialmente.
La droga popular aceptada es el alcohol. La chicha o el cañazo se consumen incontroladamente las familias más pobres. Antes los obreros de construcción que realizaban el vaciado de un techo aligerado demandaban para rendir bien y conjurar sus fatigas tres o cuatro latas de chicha y cebiche de pescado. Hoy se “prenden” y consumen PBC. De tal modo que se tornan agresivos violentos y peligrosamente criminales. Hay un consumo de drogas en las periferias del mercado donde concurren los cargadores que transportan bultos. Durante las noches los puestos en donde se expenden los productos son
Usados para el meretricio clandestino.
El tema es muy serio y se extiende a los solapados establecimientos contiguos los clubes nocturnos en donde se ejerce la trata de personas. Las damas de compañía venidas de Jaén, Bagua o Tarapoto. Son un problema social de dimensiones El problema es muy serio. Curiosamente la zona industrial de Piura se ha convertido en una zona roja en donde se realiza el trato carnal furtivo y el consumo de drogas. Las decisiones de nuestras autoridades son endebles y sucumben ante las variadas formas de corrupción.
También existen consumidores de drogas en los aparentes ambientes académicos de la universidad, las fuerzas armadas y policiales. Muchos efectivos que prestaron servicios en las zonas de emergencia durante la época del terror en el sur. Retronaron a sus lugares de origen pero con vicio incluido.
Ayer cada uno de nuestros pueblos tenía como parte de sus actores sociales sus enfermos mentales conocidos, queridos y excluidos al mismo tiempo. Hoy son abandonados en la vía pública, sin consideración y sin respeto por la persona humana. Cada día es mayor el número de mujeres y jóvenes que deambulan por las calles. Muchas veces expuestos al abuso de sujetos inescrupulosos.
Yo tengo muy presentes a Carlos Llontop, muerto en circunstancias extrañas y a Octavio Zapata. Ambos fueron destacados estudiantes del Colegio san Miguel. Llontop dirigió una célebre diatriba cuando Nixon visitó San Marcos y Octavio, allá por 1982 puso en marcha con Alan García una cruzada de solidaridad con Piura. ¿Qué les pasó? ¿Cómo llegaron a ese estado patético y conmovedor con el que los hemos visto?
Podemos percibir que el enfermo mental se invisibiliza para la sociedad. Pocas veces nos ocupamos de su abandono y triste situación. La prensa se detiene solamente en las consecuencias explotando el morbo con el que detonan casos en donde la causa es el deterioro de la salud mental. El caso de la niña Pierina, un caso que tiene como escenario Piura y Lima, nos muestra con crudeza el deplorable estado de la salud mental de una madre y de su entorno. El caso amerita un estudio clínico profundo y sus entretelones. A la prensa sólo le interesa el abordaje sangriento del hecho criminal sin indagar en las causas del extravío de la salud mental.
En la universidad misma las tensiones de la competencia, los problemas familiares y el consumo de drogas afectan a los alumnos. Hay casos realmente preocupantes que han llegado al desamor por la vida y el suicidio. No están exentos los jóvenes de la arremetida del acoso sexual y de la manipulación interesada con el ánimo de doblegar a las jovencitas sexualmente. Realmente una mirada a lo que la prensa no alcanza a ver nos muestra un paisaje descarnado.
Frente a ellos hay que llamar la atención a los responsables de las decisiones políticas sobre la salud mental de los piuranos. Corresponde a la seguridad social al sector salud atender lo que de momento no es visible pero que más tarde nos va a golpear en el rostro.
La definición propuesta par la OMS para salud mental es muy precisa: “es el estado de bienestar que permite a cada individuo realizar su potencial, enfrentarse a las dificultades usuales de la vida, trabajar productiva y fructíferamente y contribuir con su comunidad”. La ausencia de salud mental impide que las personas lleguen a ser lo que desean ser, no les permite superar los obstáculos que la vida les presenta y avanzar con su proyecto de vida y da lugar a falta de productividad y de compromiso cívico con la nación. Las personas afectadas en su salud mental sufren, pierden la tranquilidad y si nadie les atiende pueden llegar a niveles extremos.
Conversando con una frustrada suicida en el Hospital Reátegui me interesé humanamente por el caso. Era una niña de 15 años que había tomado una botella de lejía porque no le permitieron ir al baile de “Corazón Serrano”. Esa era la frustración aparente. La frustración de fondo era la imposibilidad de tener un vestido nuevo en la fiesta de promoción.
Como podemos ver Las consecuencias clamorosas son: frustración, pobreza y violencia, junto con la incapacidad de vivir en ambientes donde se practique la democracia sin exclusiones de ninguna clase.
Las enfermedades mentales y los trastornos mentales comunes (ansiedad y depresión) son frecuentes ya en nuestras familias. Tema aparte es la violencia contra la mujer y los niños. Alguna vez visitando los Pronoeis Municipales me dí cuenta que los niños que llevaban pantalones largos, tenían en sus piernas las huellas del maltrato. Hay un maltrato a niños pero también a los ancianos.
Si no actuamos a tiempo el futuro que se vislumbra es sumamente preocupante. Las afectaciones a la salud mental se van a multiplicar y es bastante probable que se conviertan en causa de discapacidad con un impacto sobre el desempeño laboral y economía de las familias y las empresas. Tenemos que darnos cuenta que los enfermos mentales son personas humanas con derechos y no pueden ser discriminados ni excluidos.
Nuestra lectura de la realidad tiene que cambiar. Hay que reforzar nuestra autoestima porque quien no tiene capacidad de amarse a sí mismo no podrá amar a los demás. Los padres de familia tienen que acercarse a sus hijos y procurar climas de confianza que refuercen la cohesión familiar. Podemos ser pobres y carenciados pero lo que no podemos estar desunidos y sin una cohesión social suficiente como para perder la confianza en el futuro.
Corresponde a nuestras autoridades crear climas de seguridad ciudadana y mejorar el aspecto de la ciudad plantando árboles educando a los ciudadanos. Piura tiene 173 mil conexiones de agua, pero sólo el 60% tiene alcantarillado en su domicilio. Hay una clamorosa necesidad de mejorar las condiciones de vida. Hay que construir una ciudad amable y respetuosa, con calidad de vida. Estas son condiciones que ayudan a mejorar la salud mental.
Hace algunos años deambulaba una mujer enajenada por las calles de una ciudad. Le llamaban “cabeza de barro” por su aspecto conmovedoramente impresionante La foto publicada en los diarios despertó la atención de todos. Pero también tocó las fibras de humanidad de la iglesia y fue don Federico Ricther Prada Obispo Auxiliar de Piura que acogió este clamor por estas personas tan olvidadas de la sociedad. Vino luego el Hermano Sergio Arduz de la Orden Hospitalaria San Juan de Dios. Desde entonces y a pesar de los pesares y las enormes dificultades mantienen este Centro de Reposo que lleva el nombre de un hombre que lo entregó todo a cambio de nada. Y que hoy nos congrega aquí en este propósito de pensar en voz alta sobre un tema profundamente humano. Pero en el que necesitamos el compromiso efectivo de las instituciones de los responsables de las decisiones políticas y la propia sociedad.
(Conferencia pronunciada el 29.11.2011 en el Centro de Reposo San Juan de Dios de Piura)
A PROPOSITO DE LA COCINA PIURANA
La Cocina Piurana, Ensayo de Antropología de la Alimentación es un estudio pionero de las investigadoras del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) de París Anne Marie Hocquenghem y Susana Monzón. Los estudios realizados en 1986 recién vieron la luz en octubre de 1995 gracias al Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA). El libro presenta un inventario de 315 recetas cuyos procedimientos de preparación culinaria muestra la preservación de las añejas técnicas tradicionales. Acompañan esta edición 80 fotografías registradas en el escenario natural en donde se despliega la vivencia de los actores sociales. Este estudio pionero de cuyo prólogo soy responsable junto con Manuel Dammert merece ser reeditado no sólo por la profundidad científica con la que se aborda el tema sino por corresponder a ese territorio humano en donde se reflejan las tentaciones terrenales de lo crudo y lo cocido.
viernes, 7 de julio de 2023
REPENSANDO EL FUTURO 39 AÑOS DESPUÉS
Por: Miguel Godos Curay
De
los sesenta y dos años de existencia de
la Universidad Nacional de Piura creada por Ley 13531 el 3 de marzo de 1961. La
Facultad de Ciencias Sociales y Educación, creada el 26 de mayo de 1984, conmemora 39
años de actividad académica y formativa. En los aniversarios de bodas 39 años corresponden
a las Bodas de Ágata. La ágata es una
variedad de cuarzo. Según los manuales
mineros “es una roca dura resistente a los reactivos químicos” Su nombre
depende de su forma y color
predominante. La ágata azul es la más conocida y sus yacimientos se encuentran
en los Estados Unidos, Brasil, Uruguay, Argentina, India y Madagascar. Es muy
cotizada entre los árabes pues se le considera una garantía mágica de la
longevidad y la llevan incrustada en sus anillos. De modo que analógicamente
podemos vislumbrar en esta propicia ocasión larga vida para nuestra facultad
resistente a todas las formas de reactividad. Reactividad según el DRAE
significa: “Que produce reacción”. En psicología “es la alteración del
comportamiento o conducta de los sujetos cuando presumen son observados”.
La
Facultad de Ciencias Sociales y Educación nació junto con la Facultad de
Ciencias desde entonces ha experimentado un crecimiento vertiginoso con sus
cinco escuelas: Escuela Profesional de Historia y Geografía, Escuela
Profesional de Lengua y Literatura, Escuela Profesional de Educación Inicial,
Escuela Profesional de Educación Primaria y la Escuela Profesional de Ciencias
de la Comunicación.
Tenemos
la plena convicción que estos 39 años cumplidos son hitos de profundos cambios
en nuestra forma de pensar y hacer. La mayor parte de los genios inteligentes
se fueron en tiempo temprano. Descartes a los 53, Shakespeare a los 52,
Montesquieu a los 66, Sócrates a los 71,
Vallejo a los 46, Valdelomar a los 31, Basadre a los 77, Valcarcel a los 96,
Mariátegui a los 35 y Heraud
a los 21 siendo una joven promesa.
Nuestro
escenario natural es de profundos cambios. Hoy enfrentamos los impactos severos
del cambio climático. Mientras contemplamos el cielo amenazados por las lluvias
y las indefensas defensas en el cauce del río Piura. En Colombia se raciona el
agua por la amenaza de la sequía. Los
responsables de las decisiones políticas en nuestra región buscan la salida al
mar de este “rio loco” como llamaba al río Piura el geógrafo Gonzalo Reparaz.
El año pasado vaciamos al océano el equivalente a cuatro veces la capacidad portante
del reservorio de Poechos, reducida su capacidad en un 46% lo que equivale a 404.8 millones de
M3. Mil 619.2 millones de metros cúbicos
de agua fueron arrojados al mar. No tenemos reservorios para almacenar agua a lo largo del cauce, ni
un intento de evacuación delas aguas al desierto que permita expandir los
algarrobales y hatos de cabras.
En
Piura, dice López Albujar la cabra es la vaca del pobre. En el año 1962 Piura
producía 6 mil litros de leche de cabra con las que su nutría a los niños de
las familias pobres. En Belisario, en la margen izquierda de la carretera a
Chiclayo aún se consume leche de cabra que preservan en botellas enterradas en
la arena húmeda que las mantiene siempre frescas. El beneficio de un caprino
provee de carne a una familia entera con carne deliciosa para el seco o los piqueos. La leche en polvo Klim en lata
llegó con la International Petroleum Company a Talara. Las natillas, quesillos
y quesos –el postre piurano por excelencia- se elaboraban con leche de cabra.
Considerada el mejor lácteo porque en su
composición química es la que mejor se aproxima a la leche materna. Piura se
nutría de la leche de los hatos de cabras de Congorá.
Permítanme
ahora una reflexión sobre el futuro. La formación que brinda las Facultad de
Ciencias Sociales y Educación es una valiosa tarea académica sujeta
perennemente a la innovación. Es también, al mismo tiempo, una tarea
prospectiva, pues activa la capacidad inteligente de anticipar futuros. Este
esfuerzo cognitivo no es casual requiere de la apropiación espacial de nuestro
territorio. Piura, en efecto, no es un territorio pequeño. La Piura
invertebrada necesita conectarse mejor con sus provincias de la sierra como Ayabaca,
Huancabamba y Morropón. Hoy la energía eléctrica e incluso Internet llegan a
los lugares distantes y apartados. La sierra es nuestro principal proveedor de
granos y menestras. Pero el grueso de la producción se comercializa en Chiclayo
en donde son mejores los precios.
Piura
tiene una extensión de 35,892
km², que representan el 3,1 por
ciento del territorio nacional. Para que tengan un referente comparativo.
Israel tiene 22,145 km², El
Salvador 21,041 km². Las
potencialidades económicas de Piura son enormes. Algunas veces hemos escuchado
decir que “Piura es la California del Perú. Es mejor reafirmar que Piura es en
el norte del Perú el primer exportador frutícola de uvas, mangos, arándanos, banano
orgánico entre otros productos como el limón y el espárrago. Sólo en la
producción frutícola superamos las 15 mil hectáreas. En la minería destaca por la producción de
hidrocarburos, minerales no metálicos como los fosfatos, calizas, diatomitas y
salmueras. Junto a las salmueras hay depósitos de litio el oro del siglo XXI
utilizado en la fabricación de baterías de los autos eléctricos.
Una
de las actividades económicas florecientes en Piura son los negocios
inmobiliarios que se enriquecen con la venta de departamentos de 60 mts2.
Cuando apareció San José, los lotes eran de 400 metros y se podían dividir con
el crecimiento de la familia. Las posteriores urbanizaciones y asentamientos
humanos disponen de lotes de 160 a 200
metros. En donde el piurano habita con perro, gato y perico. Sechura, antes de
la invasión oportunista de la Comunidad Santo Domingo de Olmos y Mórrope, hasta
hace poco, podía colocar cien habitantes por kilómetro cuadrado. Sechura ha
crecido económicamente. Que los trabajadores de la empresa Miskimayo hayan
recibido de utilidades 17 sueldos correspondientes al año pasado es un
referente de bonanza económica. Otro es observar con detenimiento qué hacen con
el efectivo que ganan. Compran camionetas, edificaciones en zonas residenciales
y otros migran a Chiclayo y Trujillo que resulta muy atractivos para crecer.
Por
la expansión de estos negocios la usurpación mafiosa se apoderó del tablazo de
Paita en lo que se proyectó el futuro Aeropuerto de Piura. Piura, que es más
extensa que un estado conocido. Podríamos decir que es un país a decir de Luis
Felipe Angell Lamas, Sofocleto: “en donde el sol nunca se devalúa, la chicha
nunca se evapora, la amistad nunca se extingue y a sus mujeres nunca se les
olvida”.
No
hay razón para vivir en ciudades que se hacinan al borde de las pistas, se
acumula la basura y se deteriora irresponsablemente sus servicios públicos.
Piura, produce diariamente 400 toneladas de desperdicios que urge reciclar.
Toda la hermosura del paisaje se desploma por el negligente abandono de
desperdicios. Para que tengan un referente de su riqueza. El primer pozo
petrolero se perforó en el Perú en 1863, cuatro años después que los EE.UU.
Este pozo se encontraba en la localidad de Zorritos, jurisdicción entonces de
la provincia de Paita, en los predios de la Hacienda Máncora arrendada por don José de Lama. 160 años
después de este hito se realiza el suministro de gas domiciliario en Piura. En
Piura los saltos de progreso demoran pero llegan. Recuerdo con puntualidad que
cuando se instalaron en Piura los comercios con escaleras eléctricas, piuranos
y piuranas, subían y bajaban por las escaleras arrobados como si ascendieran al
cielo.
Nuestra
población estimada es de un millón 800 mil habitantes. De este total
aproximadamente 534 mil 600 son la población escolar de Piura. 82 mil en
educación inicial, 241 mil en primaria,
151 mil en la secundaria, 43 mil en educación superior universitaria y no
universitaria, 10 mil 300 en otras modalidades educativas y alrededor de 7 mil
300 en educación ocupacional no escolarizada. De modo que el desafío del futuro
está en educar a los nuevos ciudadanos. Este proceso formativo no es un
acontecimiento casual sino una aproximación conceptual a la realidad de
naturaleza dialéctica. Es probable que miremos como el entorno influye en las
personas. La universidad brinda un bienestar subjetivo a los jóvenes
estudiantes. Aún no tenemos una
dimensión precisa de los impactos cognitivos y emocionales en las personas.
El
espacio físico mantiene una relación interdependiente con la universidad y la escuela,
la comunidad que habita el ambiente y los contextos en los cuáles se despliega
y se asume el proceso de apropiación.
Antes
los símbolos distintivos en Piura eran el bicolor nacional, la bandera blanca del chicherío y la bandera roja
del frito en Chulucanas. Podría ser la
bandera de los comuneros de Chalaco que el 28 de enero de 1883 tomaron Piura como afrenta a los abusos de los
hacendados que se apropiaban
abusivamente de los territorios comunales. Refieren los testimonios orales y
escritos que lo hicieron con la bandera roja de la Comuna de París. Hoy no
hay villorrio que no tenga bandera y
símbolos perversamente caprichosos. Miren las Plazas de Armas con media docena
de mástiles. La bandera de Paita, mi provincia, parece un símbolo del Islam. La
de Talara es granate. Esta profusión de simbolismos podría entenderse como un
afán de identidad. Pero también como
expresión profusa de un extravío de la identidad.
Es
cierto, este vínculo se encuentra
mediado por significados socialmente
elaborados que el entorno transmite a los individuos y que éstos lo interpretan
y reelaboran en este proceso de apropiación espacial. Son los colectivos
sociales lo que transmiten y enervan categorías representativas que forman
parte de la percepción de sí mismo y los demás. En el caso nuestro las aulas
universitarias son un espacio de encuentro de jóvenes de las diversas
provincias, con sus propias aspiraciones y maneras de ser y hacer. Creo que
deberíamos asomarnos a estas construcciones afectivas y cognoscitivas que
enriquecen ese cúmulo de aspiraciones que son parte del futuro de una región.
Son parte de su bienestar y su visión del mundo. Esta es una gran posibilidad de lograr aprendizajes que permanezcan en lo
estudiantes con el paso del tiempo y les
ayuden a ser una personas mejor preparadas.
Una
de las claves para generar un aprendizaje efectivo y eficiente es el poder
discernir qué conocimiento es el relevante dentro de un curso. De modo general
podemos orientar un plan de estudios y
observar cuales son los aprendizajes esperados al final del curso. Discutimos y
debatimos sobre las competencias en muchos casos, este es un proceso ineludible de apropiación de la
realidad. Nuestra primera tarea es distinguir
entre los contenidos relevantes y reforzar en mayor medida los contenidos de
menor relevancia. De esta manera podremos tener un aprendizaje efectivo,
eficiente y sobre todo, un aprendizaje que permanezca en el estudiante con el
paso del tiempo y les ayude a ser mejores personas.
Hoy
vivimos con mayor intensidad la heterogeneidad de los estudiantes producto
de su diversidad de origen, cultural,
diferencias de capacidad, social, religiosa y económica. Su opción de género en
muchos casos. Se trata de personas que forman su personalidad y la asumen. No
podemos permanecer indiferentes a sus interacciones significativas y a su desarrollo
social y emocional. Necesitamos una búsqueda esencial a partir de la
apropiación de la realidad. Muchas vemos no entendemos que los alumnos se
nutren más de nuestras actitudes personales que de los discursos en las aulas. Si
somos ordenados los estudiantes también lo son. Si somos puntuales aprenden a
ser puntuales. Maestros que leen tienen alumnos lectores.
Como
al inicio de esta reflexión advierte Anthony Giddens el cambio impredecible es
parte de nuestra realidad: “Hoy
algunas de las tendencias que se suponía harían la vida más segura y predecible
para nosotros, incluido el progreso de la ciencia y la tecnología tienen el
efecto contrario. Por ejemplo el cambio climático global y sus riesgos
inherentes son probablemente producto de nuestra agresión al medio ambiente.
Nos enfrentamos a situaciones de
riesgo que nadie en la historia ha tenido que afrontar -el calentamiento global
sólo es una de ellas- Muchos de los riesgos e incertidumbres nuevos nos afectan
independientemente de donde vivamos y de lo privilegiados o marginados que
seamos”.[1] En este nadar contra la
corriente el mayor desafío es apropiarnos de nuestro espacio. Es parte de
nuestra tarea inmediata sobre todo cuando los responsables de las grandes
decisiones se solazan en el océano de su ignorancia. Como advierte Agustín de
Hipona: El presente de los hechos pasados es memoria, el presente de los
hechos presentes es visión, el presente de los hechos futuros es esperanza.
[1] Giddens
Anthony, UN MUNDO DESBOCADO Los efectos de la globalización en nuestras vidas,
Editorial Taurus, junio 1999.
sábado, 10 de junio de 2023
MERCADO: SIGUE SIENDO UNA BOMBA DE TIEMPO
Por: Miguel Godos Curay
Piura, es un escenario de tormento para la tercera edad. Las
alcantarillas sin tapas son verdaderas trampas para grandes y chicos que
transitan con prisa por la ciudad. Los percances se registran a diario sin una
diligente solución. Huecos hay por todos lados, son escenarios de peligros
indecibles para los abuelos ante los que palidece la atención municipal. La
trampa mayor es el Mercado Modelo en donde parasoles destartalados y buzones sin
tapa provocan lamentables accidentes.
En el principal centro de abastos no hay calle libre. Todas están sitiadas por ambulantes que se multiplican
ante la falta de autoridad. Vendedores
se apoderan de las aceras y las negocian al mejor postor, delincuentes
arteros, roba celulares, motos lineales y mototaxistas no dejan rincón libre y
multiplican los riesgos y peligros.Igualmente los muros de la moderna avenida
Sánchez Cerro son carteleras de grupos musicales chicheros, amarres de amor y
estafas visibles para jovencitas inducidas a los turbios negocios de los trata
de personas. Las jardineras llenas de cartones y letrinas son el sucio
dormitorio de indigentes e indeseables. Los jardines se han convertido en
malolientes letrinas.
EL DESPELOTE DE LA INFORMALIDAD
En el mercado central los propietarios de establecimientos formales
tienen uno, dos hasta tres puestos ambulatorios informales en las calles
congestionadas en las que reparten sus mercancías a precio del desorden y el
caos. La moderna Avenida Blas de Atienza, ya está sitiada e invadida en los
extremos. Lo que se viene es ese tumulto desordenado que favorece el desaseo y
el uso indebido que impide el transito fluido. La boca se les hace agua a los
mototaxistas que fomentan el desorden en la Sánchez Cerro. Si el municipio no
muestra autoridad con firmeza la papa rellena del desorden está por llegar.
En esencia, el mercado es un caos irresoluble lleno de traspasos de
puestos y avivatos. A espaldas del municipio se venden, revenden y traspasan
puestos al mejor postor. La recaudación nunca refleja la realidad y
construcciones clandestinas sobre endebles cimientos y sin la autorización
municipal son un pingüe negocio porque el mercado es tierra de nadie. Lo que se
ordena en un día se desordena al día siguiente. La informalidad es el resorte
que mueve la economía de lo que debería ser un mercado limpio, ordenado y
formal. En este estado de cosas se avecina una lluvia de siniestros y
percances. Hurtos y robos están a la orden del día. Hurto es sustraer carteras y celulares sin que la víctima se de
cuenta. Robo implica el uso violento de la fuerza por el arrebato, uso de armas
blancas o de fuego. Los que hurtan se pasean por la Comisaría
alegando el poco monto de su botín. Los otros están armados dispuestos a
agredir sus víctimas. Hoy los arrebatadores andan en moto en pos de mochilas y
carteras.
MENDICIDAD: UNA RENTABLE SUBSISTENCIA
Una práctica informal mortificante es el comercio ambulatorio en buses
de transporte urbano. La mendicidad es el modo de vivir de legiones de
pedigüeños que abordan buses ante la displicencia de los conductores. Sin la
autoridad municipal esta forma de agresión al bolsillo no tiene límites. Cada
vez que aborde un bus mire el rostro de los falsos mendigos que se desplazan en
doble sentido. Hoy abundan los raperos, con su grabadora a bordo, bendiciendo y
maldiciendo a tutulimundi. Como confiesan no chorrera pero gotea. La picazón de
bolsillos empieza poco antes de las 8 de la mañana hasta pasadas las ocho de la
noche. No es poco lo que ganan. Con monedas en mano son los cambistas de
sencillo en farmacias y comercios todos los días.
NO APRENDIMOS DE LAS BUENAS EXPERIENCIAS
De nada sirvieron los viajes de los regidores de abastos para mirar y
aprender el orden visible del mercado de Loja (Ecuador) que para comodidad de
los usuarios es un ejemplo de limpieza y comodidad pues dispone de escaleras
eléctricas y accesos seguros. Nosotros
somos expertos en el desorden, los siniestros por conexiones eléctricas
clandestinas y vindictas entre mafias que se pelean los negocios. Un solo trote
de la SUNAT por el mercado pondría en evidencia una millonaria y gigantesca
elusión al fisco y al municipio. Nadie otorga comprobantes de pago pese a la
obligación. Nadie declara al fisco. Y cuando exiges una boleta o factura –como
corresponde- te suben el precio para
desalentar la formalidad. Y si verificas la autenticidad del comprobante, es un
comprobante falso.
EVASIÓN FISCAL A LA ORDEN DEL DÍA
La evasión es visible, la sisa que pagan diariamente es irrisoria y el
sistema de cobranza un tumba guabas: mucho esfuerzo para nada. Tampoco se ha
sincerado el padrón de comerciantes. Los intentos de ordenamiento han resaltado
un bingo cantado porque las bases de datos reveladores o se las roban o se
pierden sin que nadie responda. La administración del mercado hace agua por
donde se le mire. No faltan los compadrazgos y madrinazgos de regidores y
regidoras que resultan gananciosos. La mejor carnecita se la lleva la
autoridad.
Ordenar el mercado principal de la ciudad es un examen de eficiencia
para cualquier alcalde. La actitud negligente e irresponsable es la de
escurrirse frente a los problemas. No se piense que los comerciantes que se
forran en billete permanecen cruzaditos de brazos. No es así, movilizan lobbys
establecen alianzas con funcionarios y regidores del municipio que los
defienden a capa y espada y se oponen a todo aquello que signifique orden,
fiscalización y cumplimiento de los acuerdos municipales. Un tema carnudo fue,
es y será siempre la evasión fiscal y
tributaria. Las conexiones eléctricas clandestinas, el robo de agua. El estirar
los puestos con el centímetro de la informalidad.
FALTA CULTURA DE PREVENCIÓN ANTE SINIESTROS
El mercado, con las vulnerabilidades visibles y las ocultas sigue siendo
pasto para siniestros en cualquier momento. Los cables conductores de energía
robada a Enosa son como una telaraña sobre los techos. Al paso que vamos, por
la mala calidad de los materiales utilizados, el desorden, el incumplimiento de
las disposiciones de Defensa Civil no estamos libres de un incendio producto de
las sobrecargas eléctricas, el clandestinaje y el desorden producto de la falta de autoridad municipal.
¿Qué hacer? El ingeniero Julio Kuroiwa consultado por el entonces
Alcalde Paredes Maceda, tras el siniestro, indicó explícitamente que el
concreto expuesto al fuego se cristaliza y colapsa en cualquier momento. Para
colmo ninguna de sus recomendaciones se atendió. No existen planos de todo el
centro de abastos y anexos porque se perdieron y los utilizan los invasores
para el reparto de puestos informales. Son los propios comerciantes los que se
apoderan de las vías de acceso y colocan sus productos a su antojo desoyendo al
municipio y a Defensa Civil. Tampoco existen planos de distribución de conexiones
eléctricas repartidas sin miramientos por un sencillo. Tampoco hay salidas de
evacuación en caso de producirse un sismo. Como repiten los propios
comerciantes “en caso de terremoto aquí cae Sansón y los que no son”.
Basta un simple recorrido para darnos cuenta del tour del desorden, la
negligencia, la falta de autoridad en todos sus extremos. Ferreterías,
zapaterías,librerías y bazares se
confunden espalda con espalda con puestos de comida y cebicherías. Los flujos
de concurrentes se bloquean por centenares de puestos que invadieron las vías
de entrada y de salida. Un seísmo resultaría fatal para comerciantes y
concurrentes. Algo así como reeditar la desgracia del tumulto en el estadio
nacional.
Orden significa en un concepto elemental: cada cosa en su lugar. En el
mercado de Piura cada cosa está fuera de lugar. Otro tema es el maltrato de los
comerciantes al público. Lo que en buena cuenta ha favorecido a los mall en
donde cada uno escoge lo que quiere comprar. En nuestro principal centro de abastos
de cada 10 balanzas por lo menos nueve han sido manipuladas y alteradas para el
robo descarado. Hasta los vendedores de ciruelas y limones que te dan yapa te
dan 19 a 16 en lugar de los 25 cabales. Comprar fruta es una peripecia al menudo
descuido te dan fruta maltratada y de mala calidad.
PRECARIA MANIPULACIÓN DE ALIMENTOS
Otro tema sensible es la manipulación de productos cárnicos hasta en
mototaxis en precarias condiciones de higiene. El transporte de carnes desde
los camales vacunos, porcinos, caprinos y avícolas es sucio por donde se le
mire. Pero como ojos que no ven estómago que no se reciente. Igual sucede con
los productos hidrobiológicos eviscerados en pleno recorrido del mercado
mayorista al mercado central. Nos hemos acostumbrado a la informalidad
emparentada con el desorden, la suciedad y el desaseo. Lo que no es una visible
aspiración de progreso. Somos mugrosos por tradición, desordenados por vocación
y quejumbrosos de nacimiento.
¿Podemos cambiar y ser mejores? Necesitamos orden en el pensar y en el
obrar. La formalidad es necesaria porque garantiza la continuidad de un
emprendimiento. La formalidad tiene como coordenadas la legalidad, el respeto a
las leyes y el orden y la legitimidad, el respeto a los consensos socialmente
aceptados. Vivir entre personas respetuosas y responsables frente a sí mismo y
los demás. Una aspiración al bien común. El mal de muchos consuelo de tontos,
es una pauta impracticable cuando se quiere cimentar una sociedad de
oportunidades.
INFORMALIDAD EMPUJA EL CAOS Y EL DESORDEN
La formalidad no es como esos créditos “gota a
gota” que te dan efectivo hoy, pero te cobran con la sangre de la agresión
criminal mañana. El informal vive para el momento, dilapida sus ingresos porque
en su teoría para todos amanece Dios. Rehúye la formalidad financiera bancaria
y de las propias cajas municipales pero se lo comen los usureros, los
prestamistas, los panderos engorda floreros. El informal huye de la
asociatividad cooperativa porque exige el cumplimiento de normas. No asume ni quiere
responsabilidades de ningún tipo. Es un irresponsable perenne. Evade la
formalidad porque no sabe lo que realmente tiene y a dónde quiere llegar.
Tampoco es previsor cara al futuro. Y el seguro de salud formal le parece una
tontería. Cuando se enferma, espera las
expensas de la caridad que nunca llega. No invierte en la educación de
sus hijos porque considera que es un gasto inútil. Y cuando se da cuenta
descubre la posibilidad perdida pero ya es muy tarde para cambiar de
rumbo. El orden es parte del respeto a
sí mismo y a los demás. Orden es seguridad, progreso, no es evasión sino
contribución al progreso del propio país.
A PROPÓSITO DE CIEN CUYES
Por: Miguel Godos Curay
Gustavo Rodríguez, Premio Alfaguara de Novela 2023, nos sorprende con
Cien Cuyes una novela amena y muy divertida inspirada en la soledad, desolación
y misterios de la longevidad, tránsito inevitable, próximo al fin de nuestros
días. Una especie de vacaciones eternas y sin retorno. Los desesperados
achaques de la soledad en la que nosotros los de ayer ya no son los mismos. El
deterioro empieza con los olvidos y las obsesionas en las que no recuerdas y recurres
a fórmulas curiosas para desterrar el olvido. Buscas y rebuscas en hatos de
recuerdos y asocias lo querido con lo grato e inolvidable. Lo ingrato no se
recuerda. La tercera edad es un paso obligatorio en la que los abuelos,
tristes, solos y abandonados, transcurren sus últimos días en los hogares y
asilos, en donde para comodidad de los hijos, son depositados porque no generan
incomodidad a nadie.
En el hogar familiar los abuelos han adquirido la categoría de estorbo.
Ocupan demasiado espacio. Lo único que interesa a los herederos es cobrar la
pensión convertida en un ingreso extra. Y el reparto póstumo de la herencia. El
titular siempre hasta el final recibe un sencillo. Y con austeridad estira la
precaria pensión.
La historia de Cien Cuyes se desliza
en un barrio residencial de Lima en donde
transcurre la existencia de doña Carmen quien necesita del apoyo de
Eufrasia quien se encarga de los trabajos domésticos. En el mismo edificio vive
el médico jubilado Jack Morrison, ateo confeso aficionado al jazz y al wisky.
Los abuelos del edificio han formado una familia que se autodenomina “Los siete
magnificos”. Su mayor preocupación existencial: “ninguno de nosotros va a morir
solo”.
Quienes desarrollaron hábitos asombrosos como la lectura leen todo cuanto
pueden. Los melómanos reconstruyen su vida con su música favorita. Los
coleccionistas se extasían con sus piezas favoritas y afortunadas buscando
quién pueda acoger sin remilgos su legado. Generalmente las cosas de viejo no
interesan a nadie. Todo lo que se considera inútil se pierde. Los libros se
amontonan en los triciclos de los ropavejeros. Y las fotos de los abuelos van a
parar al tacho de basura.
El distanciamiento de la familia y la soledad van por el mismo camino.
Los recuerdos ocupan buena parte del tiempo cuando la memoria no se llena de
lagunas y ausencia de recuerdos. El otro extremo es el Alzheimer que borra el
disco duro y lo deja limpio. Es una muerte en vida desoladora y terrible. El
adulto mayor vive de sus recuerdos ejercitando la memoria por eso conversa,
escribe y construye su historia. También sufre cuando sus recuerdos evocan
afectos, fragmentos de esa felicidad perdida. Con el paso del tiempo se disloca
el sueño. Las noches transcurren en vela. En este insoportable quehacer.
Cien cuyes, muestra este itinerario de abuelos olvidados que llevan
cuenta matemática de las ausencias y sienten que llegó el momento final. Unos
se asoman al prodigio de la pantalla del cine. Otros conversan y saborean el
wisky que los acompañó en sus mejores momentos.
Insomnes recuerdan paso a paso su vida terrenal, las gratitudes y las
ingratitudes, las delicias y las amarguras de la vida. Como en la historia de
Miguel Delibes, la hija roja, marca el final de la cajita de tabaco. El fin de
la existencia.
Un asilo es un hogar forzoso en donde los abuelos no causan molestias a
las familias las que en los primeros episodios los visitaba con frecuencia pero
de pronto se pierden en el olvido. Entonces las soledades se hacen compañía.
Nadie los visita. Las cartas y las llamadas lejanas nunca llegan. La eventual
compañía de otros alivia en parte este exilio. Todos los males se juntan los
infartos, los derrames, los traumas y golpes, los defectos insoportables, el
cáncer terminal, la angustia existencial todo se agolpa. Y el Alzheimer.
En Cien Cuyes Eufrasia es la grata asistente compañera de los viejos con
un sentido pragmático de la existencia y con una sutileza muy humana
conjuradora de tristezas. Nicolás, su hijo, ávido lector de cuentos es el
sentido de su vida. Su hermana Merta es enfermera. Ambas vinieron de Simbal en
la sierra de Trujillo. En Lima se dedicaron al empleo doméstico en residencias
de ancianos ahí se familiarizaron con su cuidado, sus rutinas cotidianas y
evocaciones sentidas de sus vidas. Su
visión del mundo se mezcla con la contemplación del mar y esa arquitectura
moderna que finalmente lo cubre todo por el crecimiento desaforado a las torres
de concreto. La vida transcurre entre películas inolvidables, música del
recuerdo, antojos y brindis con vinos y tragos guardados esperando la mejor
ocasión. Las ausencias inevitables menudean. Y hasta esas decisiones póstumas
utilizando una combi Volkswagen a la que se le ha dotado de una manguera que
facilite la concentración del monóxido para convertirla en una cámara de gas.
Estalla sorpresivamente la realidad ante una decisión póstuma, arrebato de
dignidad, unánime, íntima y personal.
Gustavo Rodríguez (Lima,1968) ha asumido con
coraje un tópico profundamente humano del que nadie puede sustraerse. Cien
cuyes, se lee de un tirón y nos deja esa purificada sensación de recado de
ternura que siempre acompaña a nuestros viejos. Anteriormente publicó las
novelas La risa de tu madre, La semana tiene siete mujeres, Cocinero en su
tinta, República de la papaya, Te escribí mañana y el volumen
narrativo Trece mentiras cortas. Ahora mismo, a las 4.00 en punto sentimos ese paso inevitable que nos depara
la existencia.
lunes, 5 de junio de 2023
HECTOR CASTILLO EL MAESTRO INOLVIDABLE
Por: Miguel Godos Curay
Conocí al maestro Héctor Castillo Moulet el primer día de clases en la entrañable
primaria de la Escuela 11 de Paita. De eso hace 55 años. La escuela era amplia
y espaciosa en un Paita que aún no había crecido explosivamente. Fueron mis maestras doña Anita Noblecilla, y
las siempre llenas de energía en las aulas doña Emma, Violeta y Elena Castillo
educadoras apasionadas que sabían con sutileza imponer el orden, la cortesía y
el respeto. La disciplina se cimentaba en la puntualidad y la oración diaria
antes de empezar labores. El director don Oscar Castaños Rivera era un motor
del orden y la disciplina. La 11 era una audacia pedagógica en donde uno de los
mayores atractivos eran los talleres de mecánica y carpintería conducidos por Eladio
Garrido y don Pedro Landa.
Esplendido era el auditorio para las actuaciones y representaciones teatrales
ensayadas todo el año en una saludable competencia entre las aulas. Los
educadores del 4to y 5to de primaria eran don Héctor Castillo Moulet, José
Eliseo Bernal García, Otilio Antón Chávez y Jorge Talledo Alvarado siempre con
asombrosas ideas como la práctica de la taxidermia, herbarios de la botánica de
la provincia, cartografía minuciosa y curiosidades históricas como la de
representar en miniatura la batalla de Ayacucho. Se aprendía por curiosidad. A
leer aprendimos en la pródiga y numerosa colección de comics de Bernal García a
cuya casa cerca a la plaza de armas acudíamos en pos de lectura ilustrada.
Otras veces nos sorprendieron con variantes
de las tablas aritméticas hasta el 25 cuando las que se vendían en el
mercado acababan en el 12. Los números, los sistemas de medida decimal y
medidas españolas nos volvieron diestros en arrobas, libras y onzas. Todos
tenían colecciones de caracolas y
productos del mar. Laboriosas y coloridas cometas. No faltaban las lecturas de
noticias en las páginas de La Industria y El Tiempo. Una genuina fiesta era el
cine escolar en donde disfrutamos de películas hoy parte del territorio de los
recuerdos inolvidables. Los tres Chiflados, Tarzán cuyos gritos en la selva
todos imitaban al unísono, los westerns en blanco y negro y la precursora magia
del color.
Algunas ocasiones por esas incompetencias del alquiler de películas, el
rollo final, lo pasaban primero y el primero en el intermedio y el segundo al
final. Aún recuerdo, que finalmente la serie se ordenaba en la cabeza de
los espectadores. Porque de acuerdo a los asombrosas opiniones el cine
es para inteligentes. De modo que el rompecabezas estaba resuelto. Esa misma
experiencia la viví más tarde en Santo Domingo en donde el cine era un rapto de
asombro y ensueño. La pasión de Cristo hacía llorar a los espectadores y el tren que marchaba raudo hacía correr a
los de la primera fila.
Encontré al doctor Castillo Moulet
como Decano de la Facultad de Educación de la Universidad Nacional de Piura. Un
maestro perenne, por heredad genética de los Castillo, al igual que don Luciano,
dedicados a ese menester humano tan sacrificado, tan dedicado al pensar, al
leer y escribir, al sentir a los alumnos como discípulos. Pese al paso del
tiempo lo encontré siempre en el ritual muy piurano de la pastaca del domingo
en el Café Central ahí concurría con puntualidad al disfrute del café dominical con su
familia. El domingo que pasó sentí su ausencia. No estaba en su rincón
preferido. Sentí ese conmovedor vacío del amigo que se fue y del maestro que
nutre las enseñanzas con su vida.
Fue un maestro dedicado a la academia con pasión por la formación de los
jóvenes educadores. Fue egresado de la Universidad Nacional Enrique Guzmán y
Valle donde realizó sus estudios de Licenciatura y Doctorado. Siempre puntual y
servicial. Su cosecha familiar es fructífera. Aún lo recuerdo en Paita en su
morada del jirón Bolívar de la punta. El ejercicio del magisterio requiere un
desprenderse de sí mismo. El sentir el asombro en cada momento y abrir los
recovecos del mundo para la comprensión profunda y el atisbo filosófico. Los
recuerdos de nuestra primera escuela se agolpan en el alma. Lo recuerdo con profunda gratitud
y cariño. No sólo por el vínculo porteño sino porque las lecciones imperecederas
son ejemplos vivos y recuerdos inolvidables de maestro.


