miércoles, 22 de mayo de 2024

EL PERIODISMO EN CALIENTE Y LA IA


Por: Miguel Godos Curay

Hemos descubierto con el paso de los años que somos inmensamente felices con la letra impresa. Con el aroma, para muchos imperceptible, de la tinta y el papel. Vivimos entre libros fascinantes impresos que releemos a diario.  Aún conservamos la heroica máquina de escribir Olivetti como reliquia. Y aún sentimos  la indescriptible emoción de una rotativa Harris en pleno movimiento. La curiosidad por ver salir un titular en plomo caliente de la Ludlow. Los movimientos de la caja de tipos  del Linotipo Mergenthaler  con su crisol de plomo hirviendo. Y la habilidad de los linotipistas para leer los textos invertidos en lingotes. Esa fue la edad del plomo. De los intermitentes pitidos Morse de la radio. De las ruidosas redacciones.

De ahí a los saltos tecnológicos maravillosos de las redacciones virtuales silenciosas sin carillas de papel y con precisas medidas de los caracteres. El offset mejoró la calidad del registro de la impresión. Despertó la fascinación del color. De las bobinas de papel apiñadas en los almacenes. De las planchas de offset recicladas en los diarios provincianos. Hoy en el mundo  se deprime la producción de papel  por los incendios forestales consecuencia del cambio climático y los arrebatos de los grupos ecologistas  que no quieren que las coníferas se conviertan en papel impreso.

Los nuevos libros son ediciones digitales. Se presentan por las pantallas como papel pero en esencia no lo son. En realidad leer en la pantalla es extenuante. Una sesión de lectura en formato digital agota frente a los parpadeos de la pantalla durante horas. Y los ojos secos consumen goteros de colirio. Igualmente los pulgares se deforman con el uso intensivo del dispositivo celular. Los pulgares deformes son productos del exceso adictivo al celular.

Lo propio sucedió con la fotografía. Aún recordamos que con un magazine de película de 36 tomas de la cámara fotográfica reportera obligaba a administrar  tomas  como balas en un safari de caza en pos de la noticia. Las primeras cámaras de video usaban cintas de seis minutos y la casetera y la cámara pesaban 14 a 18 kilos. Hoy cualquier desorejado con celular en mano puede registrar fotos y videos por horas de acuerdo a la capacidad de memoria del dispositivo. Los despachos periodísticos desde la convulsa franja de Gaza  son registrados por celular. Y la transmisión de los acontecimientos es en simultáneo y directo. Por eso la guerra duele más.

Hoy las cirugías plásticas digitales menos letales que las del bisturí están a la orden del día. El photoshop es un rentable negocio y el artificio ganancioso para los vínculos amatorios virtuales. La foto enviada es una, la realidad, oronda y lironda otra. Las abuelas para contemplar su faz usaban los espejitos redondos de sus polveras. Hoy la más desplumada adolescente recurre al celular. Ahí se mira, remira y retoca. El mundo avanza a pasos agigantados gracias al progreso tecnológico.

Hemos salido de la tercera ola, la ola del conocimiento trazada por Alvin Toffler a la  cuarta ola de la robótica, la IA y la cuántica. Hoy el hombre compite con los robots que lo desplazan en el trabajo fatigoso, en la velocidad de los diseños y en la volatilidad de los mercados. Nuestros pescadores artesanales con la fuerza de sus brazos compiten en la captura del calamar gigante con barcos factoría chinos que como castillos iluminados incursionan en nuestras 200 millas de mar territorial. Pese a las denuncias de los gremios nadie del gobierno se pronuncia y reclama.

La IA es una herramienta muy útil pero provoca una adictiva dependencia tecnológica. Muchas veces colisionan la confianza digital y los principios éticos. La perforación de la privacidad y la protección de los datos íntimos y personales crea conflictos a consecuencia de las políticas permisivas y los excesos  de la inercia cognitiva y perceptiva. El talón de Aquiles desde el punto de vista tecnológico es la inseguridad frente a ciberataques por envenenamiento, evasión, ingeniería inversa o al ingreso por la puerta trasera cuando se vulnera la protección. Los nuevos riesgos logarítmicos están a la orden del día. La definición de los neuroderechos en los procesos algorítmicos es un tema urgente que la academia debe abordar.

Los riesgos son cuantiosos. Un caso para al estudio es lo sucedido en la demanda Mata contra Avianca. La demanda empezó cuando el pasajero Roberto Mata demandó a la aerolínea Avianca, diciendo que se lesionó cuando un carrito de comida de metal golpeó su rodilla durante un vuelo al Aeropuerto Internacional Kennedy de Nueva York el 27 de agosto del 2019.Cuando Avianca pidió al juez federal Castel de Manhattan que desestimara el caso, los abogados de Mata se opusieron con vehemencia, presentando un escrito de 10 páginas en el que citaban más de media docena de decisiones judiciales relevantes para sustentar una eventual reparación. Sin embargo, nadie -ni los abogados de la aerolínea, ni siquiera el propio juez- pudieron encontrar las decisiones o las citas mencionadas y resumidas en el escrito.

El autor del escrito, el abogado Steven A. Schwartz, del estudio Levidow, Levidow & Oberman, admitió en declaración jurada que había utilizado el programa de inteligencia artificial para hacer su investigación jurídica - “una fuente que se ha revelado poco fiable.” El juez Castel reveló estar frente a lo que llamó “una circunstancia sin precedentes”. La demanda era un escrito repleto de “decisiones judiciales falsas, con citas de antecedentes y textos legales inexistentes”. El caso provocó una audiencia para las sanciones a este rapto de fabulación y mentira. El juez Castel en resumen explicó que las citas internas y las citas de citas, eran inexistentes. En resumen el ChatGPT proporcionó al abogado Steven A. Schwartz decisiones judiciales falsas, con citas falsas, para elaborar la demanda contra Avianca. Lo propio sucede en el mundo académico cuando con la extendida práctica del copia y pega el  ChatGPT genera respuestas en apariencia realistas haciendo conjeturas. Urdiendo falsedades.

Stephen Gillers, profesor de ética jurídica en la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York, afirma que el problema es especialmente grave entre los abogados: “No se puede simplemente copiar, cortar y pegar en sus peticiones  judiciales”. En materia jurídica y en el ejercicio del periodismo no se puede recurrir graciosamente al ChatGPT sin verificar los hechos o cualquier información que se proporcione. Los numerosos casos presentados han generado un debate abierto sobre el valor y los peligros de programas de inteligencia artificial. La verdad que para Tomás de Aquino es la conformidad con la realidad no se ha movido un milímetro. La mentira es la falsedad y atropello a la verdad. Con la IA se está construyendo una ética que permita enfrentar las mentiras que por kilos están por venir.

viernes, 10 de mayo de 2024

UN RECADO PARA MAMÁ

Por: Miguel Godos Curay

Mamá es un hato de recuerdos. Ternura pura, energía intensa para  abrir los ojos y la imaginación de sus hijos a mundos maravillosos e inexplorados. Una sabiduría recóndita para derribar la tristeza y una inmensa riqueza en cada recado a lo más profundo del corazón. La vieja Piura del ayer, en donde todos  se conocían, era una ciudad de recados. Mensajes de boca a oreja escritos en el papel de la memoria. Este es un recado para ella. Para quien sus ruegos, son un diálogo cotidiano con Dios. Su presencia es como la luz del faro que guía nuestra existencia. Sus gratos recuerdos fuente de espontánea poesía. El padre provee, la madre multiplica los panes y los peces para el sustento diario. Y no se arredra ante las dificultades. En su soledad ruega por todos. Su amor se multiplica con los que sufren, desanuda las dificultades, atesora fervor y esperanza por los más débiles y olvidados.

En los tiempos de escasez de pesca en Paita encontraron una solución en la carne de ballena traída desde los grises farallones de Tierra Colorada. Los aderezados bistecs y hasta los anticuchos eran una delicia para el hambre. En todas las crisis siempre encontraron soluciones. Su buen sentido del ahorro y el mejor uso de los bienes de modo original e inteligente fue respuesta imaginativa a los planes de todos los ministros de economía del planeta. Su lealtad insobornable, su decencia a manos llenas, su honradez  a toda prueba convierte en enanos morales a los gobernantes corruptos. El consenso de las madres construye los cimientos de las naciones por eso los festines del erario la despojan impunemente de su derecho a la felicidad. El poder en malas manos retuerce el bien de los que más lo necesitan. Ese fue el testimonio de Hebe Bonafini la activista argentina de la Asociación Madres de Plaza de Mayo.

Su heroísmo no tiene límites. Dan la vida a diario  por sus hijos. En silencio prefieren entregan sudor y lágrimas por los que aman. Son el genuino ministerio de salud cuando la salud de la familia peligra y el ministerio de educación cuando con pura y serena  intuición desenredan las complicadas tareas escolares. Su coraje para el reclamo tiene una estatura más grande que las encumbradas torres del ajedrez de los poderosos. Sus legítimos reclamos convierten en maullidos de gato los rugidos de los leones autoritarios. Las madres en su genial  sabiduría miden el tiempo contemplando el sol y las estrellas. Su portentoso Rolex es la abnegación y manos limpias. Siempre empedernidas nunca se detienen en el hacer siempre mejor las cosas.

La torpeza política no las cuenta para nada y ha inventado la  vigilancia de la contraloría que es un jugar a la gallinita ciega en vigilar el mejor uso de los dineros públicos. En cambio las madres vigilantes son un antídoto a los onerosos despilfarros municipales y regionales. En su día desbordamos sonoros homenajes, flores en el pecho, cantos sublimes. Sin embargo hasta hoy no hemos erigido un monumento a la madre. Tenemos predilección efervescente por la publicidad que nos ha llenado el corazón de ollas arroceras.

Nuestras madres urgen de protección social en todo momento. Son la historia viva de la patria, la energía que mueve los resortes del progreso y desarrollo. Las víctimas inolvidables de las esterilizaciones forzosas de Fujimori. Las madres educadas e instruidas mueven la economía del Perú. Su olfato para la gestión empresarial -en apariencia dormido- crea más empleos creativos que el ministerio de trabajo. Los desayunos en carretilla en   cada esquina son su último invento. Sus enseñanzas de boca a oreja en el hogar dan frutos  con eficiencia. La seguridad ciudadana tan precaria se fortalece con sus ojos y con sus palabras. Madres con su dispositivo celular en mano en vigilancia son más eficaces que las cámaras de adorno y los serenos que se hacen de la vista gorda y no vigilan nada. Las madres unidas son una fuerza potente contra la inseguridad y el delito.

Contra lo afirman funcionarios y regidores municipales las madres organizadas no son una legión de pedigüeñas. Sus propuestas  en favor del bien común y deben ser escuchadas. No hay territorio que les sea ajeno: economía, salud, educación, familia y derecho son valiosos  campos para sus iniciativas  desoídas por el protagonismo retórico. La inteligencia de las madres crea nuevos caminos para la provisión de desayunos y activan comedores  con platos nutritivos. Son actoras eficientes en la promoción del consumo sano y saludable.  Son grandes aliadas en la promoción de bibliotecas escolares. Son muy eficientes en el monitoreo de programas de higiene y salud familiar. Cuando se lo proponen mejoran el paisaje y la reforestación urbana.

Ellas inventaron el reciclaje y ahorro  utilizando  los recursos disponibles. Son gestoras del transporte solidario y cuidado de los niños.  Con sus panderos y fondos rotatorios dan vida a pequeñas empresas familiares y vecinales. En la promoción y uso de la bicicleta más económica que los gimnasios contribuyen a las figuras esbeltas y la belleza cosmética. En los barrios activan la promoción del deporte infantil y juvenil. Y si se lo proponen dan vida a los programas de recreación y turismo para niños y adultos.

Las madres son un capital humano invalorable por eso no debe ser excluido en las instituciones del gobierno local, la empresa privada y el propio estado. Sucede que el ogro filantrópico  devora presupuestos públicos porque es adicto al robo, la malversación y la repartija.  No quiere ojos que vean y labios que denuncien los descomunales latrocinios. Las madres son la luz del sol y penetra los rincones que ilumina con su presencia. Es luz en las tinieblas.

Nuestra existencia es una legión de madres inolvidables. La que nos dio la vida en un acto de entrega inconmensurable. La que nos llevó a la escuela el primer día de clases. La que nos  abrió por primera vez las páginas del catecismo. La que nos preparó la torta de cumpleaños. La que nos llevó por primera vez al cine. La que encuentra el trompo preferido escondido y olvidado. La que nos preparó  una mazamorra morada tan deliciosa que para que te cuento. La que zurció tu uniforme escolar en las deshilachadas rodillas. La que coleccionó tus fotografías  desde muy pequeño  y que más tarde te las entrega como un precioso tesoro. La que te condujo al camposanto para visitar a los abuelos. La viejita linda  que estuvo presente en todas las clausuras del colegio. La abuela querendona que adoran tus nietos. Este es un recado largo mamá.

 

jueves, 18 de abril de 2024

SIN BANDA NO HAY FIESTA” DE VIRGINIA YEP

Por: Miguel Godos Curay

Este entrañable libro es la traducción de la tesis doctoral en la Facultad de Musicología comparada de la Universidad Libre de Berlín de la etnomusicóloga  Virginia Yep. La primera edición es posible gracias al Fondo Editorial de la Universidad de Lima, 2015 con prólogo de José Quezada Macchiavello, 239 pp. Como los  recados del sentimiento y el corazón se inspira en el paisaje del desierto, entre arenales y algarrobos verdes, en la exultante alegría de las cholitas y el esplendor festivo de los pueblos donde “la banda manda”. Se han acopiado las letras y la música en donde se mezcla la devoción con el baile. En el Bajo Piura hasta a los muertos se les despide con banda. En el inicio de las festividades: redoblantes, bombos y platillos mansurrones, trompetas, saxofones y clarinetes animan la fiesta. Alegran el alma son parte del fervor religioso y los ritos de celebración. Un pueblo sin músicos es como un cuerpo sin alma.

En los tiempos de la hacienda predominaban en los villorrios el golpe de arpa con cantores, arpistas y golpeadores espontáneos. Infaltables los tragos de guarapo y aguardiente. El arpa de cajón en el Alto Piura está asociada al ritmo de los tonderos. Allá por el año 70 disfrutamos  en Santo Domingo de Morropón a Saturnino y a don Andrés Calle majadores con coplas inmemoriales. Los versos de las cumananas, coplas populares,  de incandescente repertorio y una arpa vieja y recorrida para animar el baile de tierra.

Veinticinco limones,/

carga una rama (bis) /

y  amanecen cincuenta (bis) /

cada mañana, cada mañana.

Tuyos son, tuyos son /

Ay los claveles, de mi corazón.

De todos los animales

quisiera ser como el zorro

para comerme a la gallina

y dejar al gallo solo.

 

Las rondas interminables duraban toda la noche y las parejas de la campiña disfrutaban de la fiesta popular. La autora menciona en Morropón a Nicanor Sandoval y a Darío Cruz cultores de la cumanana. En Yapatera,  Fernando Barranzuela Zevallos con vena pícara improvisó su jocoso repertorio. La aparición de las bandas arrinconó a los copleros de los tonderos originarios. La revolución del transistor expandió nuevos gustos musicales y reforzó el sentimentalismo afectivo por pasillos y sanjuanitos hoy el combustible de la cumbia sanjuanera o cumbia piurana.

La música popular tiene vínculo con la religiosidad y celebraciones del santoral y la cuaresma se extiende por los territorios de las comunidades San Juan de Catacaos y San Martín de Tours de Sechura. Integran San Juan: Catacaos,  La Arena, Cura Mori, La Unión y El Tallán pertenecen a la primera. San Martín de Tours: Sechura, Vice, Bernal, Bellavista de La Unión, Rinconada Llíquar y Cristo Nos Valga. La Plaza de Armas de Catacaos preserva la tradicional glorieta para las retretas. Es una de las mejor cuidadas de la región. El ausente buen criterio y el desprecio por la tradición hizo de nuestras plazas mamotretos despoblados de áreas verdes.

El calendario religioso y festivo es muy nutrido en el Bajo Piura. En pleno siglo XVII sólo Catacaos celebraba ya 33 festividades. Todas las festividades tienen una función social pues permiten expresar y olvidar dolores y tristezas. Se celebran ritos, procesiones, comidas y bebidas que ofrecen los cofrades. Toda festividad tiene  víspera día central y la despedida  que se prolonga ocho o nueve días, octava o novena. Durante toda la festividad participa la banda. Actividad principal es la procesión con gran concurrencia de feligreses. Gracias a las devociones los músicos,  integrantes de la banda, pueden vivir de la música. La religiosidad popular supera con creces a los circos de las campañas electorales. En el Bajo Piura Dios tiene una presencia próxima en las imágenes veneradas distantes de los textos bíblicos. La posibilidad de ver y tocar a las imágenes los aproxima a Dios, los milagros atribuidos a una imagen tienen un historial en cada  pueblo reforzando sus mitos y creencias.

Las instituciones más antiguas de la comunidad creyente son las cofradías que comparten la celebración y el cuidado del templo. Sociedades y  hermandades integran  grupos en torno a una imagen. Las sociedades reciben la denominación de “cofradías de devoción". Las bandas cumplen una función de lubricante social y los oyentes  responden emocionalmente con aplausos o con lágrimas. La banda debe estar preparada para tocar lo que la gente quiera escuchar. Son una potente fuente de comunicación social. El combustible emocional de la banda es la reacción de los oyentes a través del aplauso o del llanto.

El termino banda -según el Diccionario de la Música de Poblete Varas- designa por lo general a un conjunto más o menos numeroso de ejecutantes, compuesto especialmente de instrumentos de viento y percusión. Una “jazz-band”  tiene por lo general un pequeño número de ejecutantes inclusive un piano. La banda militar se compone de instrumentos de viento (de madera y de bronce) y de percusión, cuyo  número es variable según la categoría o importancia de la banda. Su propósito es acompañar regimientos. Este modelo, al igual que algunas formas de organización, disciplina y saludo  se replican en los establecimientos escolares públicos y privados.

Los alegres acordes de la banda animan a los vecinos que aguaitan y participan, escuchar la banda es disfrutar de la extendida idea “sin banda no hay fiesta”. Las bandas aparecen en el siglo XVIII y gracias al perfeccionamiento técnico y los instrumentos de viento, de madera y de metal, fue posible la formación instrumental polifónica para la música militar. Según el cronista Giovanny Puchaicela  las bandas  de música militares llegaron a Ecuador en 1818 con el Batallón Numancia. La Banda del Numancia había sido enviada de Bogotá a Lima por el Virrey de  Santa Fe don Juan de Samano.

Durante su tránsito y presentaciones causó una gran impresión en las principales ciudades de la sierra ecuatoriana por su magnitud y calidad artística. Después de las batallas de la Independencia, muchos de los músicos integrantes de las bandas se quedaron sin ocupación y se obligaron a formar sus propias agrupaciones musicales. Las bandas de pueblo en Ecuador surgen a finales del siglo XIX. Estas agrupaciones representan a un barrio o pueblo y tocan ritmos populares tradicionales en ceremonias religiosas de las comunidades de la campiña y fiestas cívicas.

Según las crónicas la presencia de instrumentos nunca vistos y oídos causó asombro: el pícolo, corno francés, oficleides (tuba antigua), serpentones (bombardino antiguo), junto a clarinetes, liras, trompetas, bombos redoblantes y platillos. Las intervenciones de las bandas despertaban el ánimo. Eran el complemento perfecto para las festividades religiosas y cívicas. Las bandas militares contaban, por lo general, con un número de entre treinta a cincuenta músicos, rango que hasta hoy se mantiene. Tras la luchas por la independencia aparecen los himnos nacionales los que se interpretan con euforia acompañados de bandas patrióticas. Las retretas eran el correlato de toda celebración cívica o religiosa.

Por referencias de Feliciano Chero (1995) fue el maestro ecuatoriano don Mariano Díaz  quien trajo a Catacaos a su primo músico con la intención de crear una banda de músicos, la primera de la que se tiene noticia en la región. Don Mariano Díaz llegó a Catacaos procedente del Ecuador en 1848 en donde murió en 1895. Don Mariano se aplicó a la educación según el método lancasteriano propósito al que contribuyó su sobrino Ciro Tito Andrade. Uno de sus brillantes discípulos fue Enrique del Carmen Ramos insigne humanista e historiador piurano.

A fines del siglo XIX los primos Enrique Taboada  Rivas y Santos Taboada Ayala trabajaban como músicos. Gracias a Enrique fue posible la presencia del músico ecuatoriano Crisanto Acosta quien en su banda  en Guayaquil tenía al músico cataquense José Emilio Ramírez en 1903.  En 1906 ya el pasillo sonaba en Catacaos y era parte de su repertorio. Este mismo año  surgen la Banda Bolívar Nº 1 de Santos Taboada y la Banda Bolívar Nº 2 de Luis Taboada. En 1908 aparece la Banda Unión fundada por José Emilio Ramírez la que dirigió hasta su muerte en 1953. En 1942 Eucarpio Oliva fundó  la Banda Santa Cecilia que pertenece a la Sociedad Santa Cecilia patrona de los músicos. Esta banda es parte de la tradición y patrimonio inmaterial de  Catacaos.

Por su trayectoria musical destacan en la Villa Heroica  José Emilio Rivas (1885-1953), Eucarpio Oliva (1918-1997) entre los compositores el sastre de oficio Feliciano Chero (1921) y el mecánico Genaro Mena. Sus sentidas creaciones se interpretan aún en las procesiones de Semana Santa. Todos  los compositores advierten se nutren de inspiración divina y señalan que llegado el momento se consagran a la creación. Todos refieren sin menoscabo su iniciación musical tocando los platillos o el bombo que afinan el oído. Los instrumentos de una banda de músicos son las flautas, clarinetes, trombones, saxofones altos y bajos, tubas y batería (bombo, tarola y platillos). Las flautas traversas son la esencia alma de las interpretaciones religiosas, los alegres clarinetes en las danzas. Las bandas pequeñas tienen trompeta, bajo, saxofón y batería. Los instrumentos de percusión bombo y tarola, construidos por los mismos músicos, son elementos infaltables.

La formación musical requiere el aprendizaje de la “teoría”, los músicos teóricos saben leer música, los prácticos no leen  confiados en su oído. Leer música hace que el ejecutante “caiga parado en cualquier parte”. La formación musical entre humildes campesinos desde sus orígenes contó con el patrocinio de la Iglesia  y  el Servicio Militar Obligatorio. El estímulo musical es necesario e imprescindible para el mantenimiento esencial de la fiesta popular en el Bajo Piura porque “sin banda no hay fiesta”.

Los repertorios musicales incluyen marineras, tonderos, huaynos, polkas, pasodobles, pasillos, boleros y guarachas. Se suman las marchas solemnes, pasodobles fúnebres, vigilias, misas de gloria y responsoriales, piezas de música clásica. Pese a tratarse de instrumentos de viento de origen europeo suenan distinto porque  los principiantes asumen un instrumento viejo de otro músico. Instrumentos parchados y reparados indican su mal estado. Mal estado, superado por soplos mágicos y otros trucos que confieren a la afinación de la banda tiene un carácter especial e inconfundible. Los ornamentos melódicos son imprescindibles. Son como el ají en el cebiche. La lectura de las partituras es superada por las habilidades de los músicos. El bombo es el corazón de la banda. El tondero de banda es parte  de su vocación de fiesta. La primera parte es la  glosa. La segunda parte es el dulce y la fuga.

Expresión del cultivo del arte y la música criolla es en Catacaos la familia Campoverde.  Don Segundo es un compositor e intérprete de música criolla. Las peñas criollas son el ingrediente festivo de chicheríos y picanterías.  La época de oro  y esplendor de la  música criolla fue la década 30. En Piura existía la Rondalla Piurana, en Catacaos Juan Requena dejó a sus discípulos Guillermo Requena, Miguel Correa Suárez y Raúl Calle Pacheco. Entre los  compositores  destacan  Segundo Campoverde, el boticario Rolando “Mote” Ramírez y el cura morropano Pablo Alvarado. En la peña criolla los guitarristas  interpretan en voz primera la introducción, intermedio y contrapunto al canto (floreo) adornando el final de cada frase. La segunda guitarra toca un ritmo básico, tundete para el valse ostinato (repetición)  para el tondero. Una tercera guitarra toca las variaciones de los bajos.

En el Bajo Piura el tondero ocupa un lugar especial. Todo tondero se estructura con una introducción, glosa, el dulce y la fuga.  La glosa puede estar conformada por versos octosílabos o dodecasílabos. Como anota Miguel Correa Suárez: “Gracia, arrogancia y salero/ señores, eso es tondero,/ que con guitarra y cajón/ y al compás de alegres palmas,/nació con la cumanana /en bella tierra piurana”.  La diferencia entre la marinera y el tondero es su ritmo lento. Según los testimonios las bandas son más antiguas que las agrupaciones criollas del regusto de la clase media.

La banda está asociada a la marcha cívica o a la procesional. Las marchas tienen su origen en las flautas y tambores de la Edad Media que marcaban el paso de los peregrinos. O en los ceremoniales cívicos y patrióticos. Compositores de marchas fueron Crisanto Acosa, Enrique Taboada, José Emilio Ramírez, Eucarpio Oliva, Manuel Taboada, Feliciano y César Chero cuyas famosas composiciones se tocan en todo el Perú. Las marchas pueden ser meditativas o religiosas. Otras son las marchas regulares  que corresponden a las caminatas. La duración de las marchas depende de la duración de las caminatas.

Responsables de las melodías son los compositores cuyas creaciones arregladas son ejecutadas por las bandas. El arreglista es el director de la banda. Organiza la melodía en compases y la adapta al género elegido. El director de la  banda domina la armonía y la melodía y en bases a sus conocimientos dirige los ensayos. Bien dice el maestro Taboada, “…  porque el catacaos, cuando toca su marcha, le pone corazón”.