domingo, 22 de mayo de 2022

TAYTACHA DE LOS TEMBLORES

Por: Miguel Godos Curay


                     Taytacha de los Temblores en la Catedral del Cusco

Uno de los inolvidables peregrinajes periodísticos tras el fervor popular lo realizamos con el reportero don Aldo Cango Seminario. La jornada empezó en la Capilla del Cementerio de Sullana en donde piadosos devotos descansaban para iniciar al filo de la madrugada su caminata hacia Paimas, Montero y Ayabaca en pos del Cristo Cautivo de Ayabaca. Es un Cristo moreno, lacerado,  con una  conmovedora y penetrante mirada. El señor es respetoso, repiten, los devotos. El Cristo es probablemente obra de santeros quiteños. La leyenda dice: fueron unos forasteros que aparecieron por Ayabaca y ofrecieron sus servicios como talladores a los devotos ayabaquinos.

Artísticamente, la imagen fue elaborada con tela de maguey encolada que da forma al cuerpo de Cristo. El rostro posee un artificio que permite entre los labios entreabiertos el ingreso de la luz que un espejo refleja sobre los ojos y les da vida. La permanencia del fervor obligó a los cofrades a la elaboración de una talla de madera idéntica que veneran los fieles. El Cautivo de Ayabaca y el Cristo de Esquipulas en Guatemala son ocasión de peregrinajes que  atraviesan las fronteras.  Fue por esa identidad espiritual que nos contactaron reporteros del Discovery con quienes registramos la sacrificada marcha de los peregrinos y la procesión multitudinaria en Ayabaca.

Otra devoción norteña es el Cristo de Chocán, venerado en Querecotillo, es una antigua y arraigada devoción en toda la región. La imagen originaria fue consumida por el fuego en un incendio. La que hoy se venera es obra del escultor español Joaquín Alangua y tomó como base estampas y registros fotográficos conservados por algunos fieles. La actual escultura conserva un dedo de la imagen originaria desaparecida en el siniestro. La devoción al Señor de Chocán se extiende en todo el norte del Perú y el sur del Ecuador.

El Perú tiene una viva devoción cristológica. Nos nutren de fe el Cristo de Pachacamilla o Señor de los Milagros en Lima, el Señor de Luren en Ica, el Cristo de Huamantanga en Jaén. Una de las fervorosas tradiciones más antiguas del Perú es la del Señor de los Temblores del Cusco. Un Cristo negro como el de Esquipulas en Guatemala. El altar de la Capilla de la Universidad de Piura lo preside un óleo de factura colonial del Cristo Cusqueño legado por don Francisco Gonzáles Gamarra. Es un Cristo moreno obra de santeros indígenas a quien tuvimos la oportunidad de conocer en la Catedral del Cusco y nos conmovió profundamente. Es un Cristo que estremece el alma y nos transporta al epílogo de la dolida pasión.

La antañona Catedral del Cusco es enorme, sus cimientos son de piedra, tapizada de oleos y altares recubiertos de plata. Su construcción se inició en 1560  y culminó en 1654.  Un terremoto registrado el 31 de marzo de 1650 dejó  cinco mil muertos y la ciudad en escombros. El 21 de mayo de 1950, otro terremoto de grado VIII en la escala de Mercalli devastó la ciudad y causó más de millar y medio de desaparecidos  como saldo trágico. En estos percances  telúricos el pueblo invocó la protección de Taytacha llamado desde aquellos momentos aciagos Señor de los temblores por detener la furia de la naturaleza. En un altar lateral a la derecha está el Señor de los Temblores al que adoran los cusqueños e imploran su protección.

La ocasión de nuestra visita fue la misa de acción de gracias por la beatificación de la religiosa María Agustina Rivas López- Aguchita realizada por el Papa Francisco el pasado 7 de mayo. La religiosa defensora de los pueblos Ashaninka fue victimada a balazos como escarmiento a su entrega y abnegación a los demás por huestes de Sendero Luminoso. La santidad en la humildad y la entrega por los desvalidos son el sello de su carisma personal. Dice un cántico dedicado a Aguchita: “La violencia no mató tu fe, / la selva fue tu misión soñada, / nos conduces con tu ejemplo/ de dar la vida cada mañana.”

Contemplamos al Señor. No faltaron las oraciones y las preces en quechua elevadas con devoción por sus devotos. La venerada imagen fue elaborada por santeros indios con fibras de maguey, lino, palo balsa y pasta de maíz. Acompañan a la antigua imagen las esculturas de la virgen y Juan el discípulo amado. Es antigua tradición cusqueña la bendición del Señor al final de la procesión de la cuaresma. Una multitud de feligreses cusqueños lo aguarda cada año. Los venerados Cristos del Perú y de América son una fuente inagotable de fervor y devoción. Un milagro vivo a pesar de los tiempos.

 

viernes, 13 de mayo de 2022

LA MIRADA QUIETA

Por: Miguel Godos Curay

Don Benito Pérez Galdós en la develación del monumento en su honor. Ya ciego, el escritor pidió le permitieran palpar la escultura obra del artista Victorio Macho. 



Benito Pérez Galdós (1843-1920) y Emilia Pardo Bazán (1851-1921) sostuvieron un apasionado y ardiente romance.

La vehemencia conservadora enfiló toda su artillería panfletaria para impedir  en 1912 se otorgara el Premio Nobel de Literatura  al escritor y dramaturgo  liberal Benito Pérez Galdós. En 1904 se otorgó el Nobel a José Echegaray (1832-1916) y al poeta provenzal Fréderic Mistral. Entonces la crítica no fue agresiva ni encarnizada. Hoy Pérez Galdós sigue siendo pionero del realismo. Y sus libros siguen siendo leídos. De Echegaray nadie se acuerda.

La mirada quieta  (de Pérez Galdós), el libro reciente de Mario Vargas Llosa, editado por Alfaguara, 212 pp. Es un análisis profundo, tras una lectura crítica puntual y erudita de la producción narrativa y teatral de Pérez Galdós considerado un autor esencial de la literatura española contemporánea. Nadie la supera en “dedicación, inventiva, empeño y soltura literaria”.  Sus obras superan el centenar.

Pérez Galdós, nació  en Las Palmas de Gran Canaria, el  10 de mayo de 1843 y falleció en Madrid, un  4 de enero de 1920. La crítica lo define como un hombre: cordial, liberal, laico y políticamente un republicano amigo de conservadores y progresistas. Murió pobre y arruinado. La ceguera le impidió escribir lo que obligó a dictar sus textos con las crecientes dificultades del agotamiento físico y el desconsuelo. Vivía en un cuarto de hotel de un sobrino suyo, solo y enfermo. Refieren sus biógrafos que a los 76 años, un año antes de su muerte, permitió que se le erigiera una escultura en el parque del Retiro. Don Benito, ya ciego, pidió que lo alzaran para acariciar con sus manos la obra del escultor Victorio Macho y lloró de emoción.

Escribe Vargas Llosa: “Pérez Galdós hizo lo que Balzac, Zola y Dickens hicieron en sus respectivas naciones: contar la historia y la realidad social de su país. Con sus Episodios estuvo en la línea de aquellos, convirtiendo en materia literaria el pasado vivido, poniendo al alcance del del gran público una versión quieta pero amena, bien escrita con personajes vivos y documentación solvente, de un siglo decisivo de la historia española”. Pérez Galdós marca un hito con el surgimiento de la novela realista en España  durante la segunda mitad del siglo XIX,

Pérez Galdós, usaba el método periodístico para la obtención de información. Anotaba todo y escudriñaba detalles producto de la observación perspicaz.  En 1862 escribía en los diarios La Nación y El Debate.  En 1886 es Diputado por Guayama  (Puerto Rico) en las  Cortes. En las legislaturas de 1907 y 1910  es diputado a Cortes por Madrid por la Conjunción Republicano Socialista  a la que se había adscrito. En el parlamento se caracterizó por su sobriedad. Hablaba poco pero escuchaba mucho. En la opinión certero.

Solterón empedernido mantuvo relaciones estables con varias mujeres: Lorenza Cobián González, la joven actriz Concepción Morell Nicolau, Teodosia Gandarias. Pero el amor de su vida fue la escritora Emilia Pardo Bazán, apasionada, inteligente, impulsiva y muy trabajadora. Doña Emilia lo admiraba de sobremanera. De esta solicita admiración surgió la pasión ardiente, desmedida, íntima y correspondida de un diablillo lujurioso. Ella le envió 93 cartas intensas de amor, él escribió sólo una, pero le llegó a la pepa del alma y le estremeció el corazón. En todas ellas doña Emilia lo apapachaba con frases como estas: "mí siempre amado", "mi almita", "miquiño mío", "monín" o "pánfilo de mi corazón". Las furtivas infidelidades de doña Emilia le afectaron enormemente producto de este trance agónico fueron sus novelas inseparables:  (1889) La Incógnita y Realidad. La primera bajo la forma de cartas y la segunda como guion teatral.

Desde 1897 fue académico de la Lengua. Escritor prolífico comparado con Cervantes.Fue también editor de su obra. A él se debe la frase: "Mientras más libros vendo, menos dinero gano. Voy a ser el único editor que se haya arruinado a fuerza de vender muchas ediciones". Aunque nunca perdió el sentido del humor. En 1914 por iniciativa de José Echegaray, Jacinto Benavente y personalidades de la nobleza se creó la Junta Nacional de Homenaje a Pérez Galdós que buscaba recaudar fondos para asistir al escritor. Este mismo año ganó la diputación por Las Palmas de la Gran Canaria. Su proverbial pobreza se mantuvo hasta el final de sus días el 4 de enero de 1920. Su entierro al día siguiente fue multitudinario. Según la prensa 30 mil almas lo acompañaron al cementerio de la Almudena en Madrid.

Como escritor penetraba en las dicotomías de la hipocresía social confrontando la apariencia con la realidad. Muchos de sus textos tienen un sustento ideológico producto del choque del catolicismo estricto, estrecho y sectario con la espontaneidad de la genuina fe. El conservadurismo con el espíritu liberal. Advierte Vargas Llosa, puso la moral por encima de la política, distinguiendo lo tolerable de lo intolerable. En todo lo que escribe se esfuerza por ser imparcial. Fue a pesar de los pesares un hombre decente y sereno. Pérez Galdós era dueño de una mirada quieta y objetiva, que inmovilizaba todo lo que quería narrar como atributo de fidelidad a lo narrado.

Sus obras más leídas son: Doña Perfecta (1876), Marianela (1878/1899), La  desheredada (1881), Fortunata y Jacinta (1887), Torquemada en la hoguera (1889), Torquemada en la cruz  (1893), Torquemada en el purgatorio (1894), Torquemada y san Pedro (1895), Misericordia (1897). En teatro: Realidad (1892), La loca de la casa (1893), La de san Quintín (1894), Alma y vida (1902),   La razón de la sinrazón (1915). Los Episodios Nacionales (1873) una sola historia hecha de muchas historias. Reúne diez novelas que escribió en dos años. La lectura crítica de Vargas Llosa es un acicate para los buenos lectores y periodistas que desean mejorar sus técnicas de narración y descripción.

En sus textos se perfila como un crinográfico observador experto en la descripción de ojos, bocas, orejas que convierte en espejo de la psicología, temperamento y personalidad de sus personajes. No escapan gestos, vestiduras, escenarios y paisajes. Según la crítica Pérez Galdós era muy diestro en hacerlos morir y atrapar la tristeza y el dolor. Uno de sus episodios titulado Los Ayacuchos refiere la última batalla de la Independencia, en la Pampa de la Quinua, con la que se selló la libertad de América. Otro episodio que refiere es el combate del 2 de mayo de 1866 en donde muere el ministro de guerra del Perú y héroe de la contienda José Gálvez. Este libro de ensayos y crítica de Vargas Llosa reafirma que el leer bien es un insuperable método para aprender a escribir bien. Los amigos libreros del mercado colocaron en mis manos este delicioso texto que vale la pena leer.

jueves, 12 de mayo de 2022

LA MAGIA DE DON ARTURO

    Don Arturo Davies flanqueado por Miguel Godos y Luis Córdova (LUSCOR)

Por: Miguel Godos Curay

Arturo Davies Guaylupo es un apasionado de la luz. Con su cámara registra las imágenes y les confiere perennidad. Ayer utilizaba la sensibilidad de la película para detener el tiempo y atrapar cada instante. Arturo Davies es en buena cuenta la memoria visual de los siglos XX y XXI en Piura. No hay rincón de la Piura de ayer que escape a su pupila y a su cámara fotográfica. La ciudad como un escenario irrepetible, personajes, acontecimientos familiares, la historia viva de Piura está ahí en sus negativos. Es dueño de una memoria estupenda que evoca la Piura que se fue.

Don Arturo, artista y economista, maestro de vocación formó a los primeros reporteros y les enseñó a usar el laboratorio. El economista vislumbró la potencialidad productiva de Piura eso fue lo que predicó en la Universidad Nacional de Piura de la que fue alumno y posteriormente Rector. A los 92 tiene el alma fresca y un sutil sentido del humor. Su memoria recorre la ciudad en donde la picota y el mal gusto derribaron la Casona de López Albújar a cambio de una incumplida promesa bancaria de abrir en el segundo piso un centro cultural. De la casona Eguiguren en la calle Lima y otras expresiones de la arquitectura local no queda ni el polvo. Lo que no se preserva desaparece irremediablemente.

Mérito propio de don Arturo es la impresionante fotografía del Señor Cautivo de Ayabaca. La mirada penetrante y desgarrada de toca lo más profundo del alma. Dicen que el fotógrafo registró de rodillas al señor como el beato Fra Angélico que oraba y pintaba de rodillas. “Para pintar las cosas de Cristo, se debe vivir con Cristo” repetía. Pocos conocen que es por el arte de la reproducción la foto más conocida del Cautivo y está presente en todos los hogares. Don Arturo mantuvo un patético diálogo con el señor. Sin pasión no es posible asomarse a la esencialidad significante y significadora de las cosas de Dios.

En identidad nuestro paso es como el del cangrejo vamos de retroceso en todo aquello que es esencial para Piura. Basta con contemplar la Plaza Merino lo poco que  queda del viejo local del Colegio san Miguel. Ahí se colocó la primera piedra del Centro Cultural Vargas Llosa pero todo fue una primera piedra, en realidad la última, aire y nada. Los viejos muros se desmoronan irremediablemente. Se nos ha metido en la cabeza la desbocada pasión para demoler todo lo que se mantiene en pie. Los únicos registros de esta Piura que languidece los preserva don Arturo.  

Fotógrafos como Pedro Montero (1862-1941) quien en 1896 inauguró su estudio fotográfico y en 1899 arrendó la Galería Fotográfica de Julio Váscones en Guayaquil (Ecuador). El estudio de Montero en el jirón Arequipa era un muestrario de los encantos de la sociedad piurana. Fotografías de Montero aparecen en la revista capitalina Variedades entre 1910 y 1925 publicó más de 200 fotos de acontecimientos piuranos. Haciendas, la explotación petrolera en Talara, carnavales, carreras de autos  y los severos daños del terremoto del 24 de julio 1912 y las inundaciones fueron capturadas por Montero. Para su intensa tarea requirió del concurso de los fotógrafos Juan Antonio Coronado y Nataniel Palma. También se asoció con los pintores italianos Esteban y Jacinto Gismondi autores de la pinturas del templo Sagrado Corazón de Jesús de Pueblo Nuevo de Colán.

Manuel Quiroz (Quito, 1909- Piura, 1988) y el propio Enrique Bruning (1848-1928) legaron a Piura aspectos entrañables de la vida familiar. Pedro Montero Quiroz es autor de los mejores registros etnográficos de Catacaos. Costumbres, tradiciones religiosas y actividades hoy en declive como el tejido de sombreros y la elaboración de la chicha aparecen abordados en detalle. Quiroz era experto en la técnica del foto oleo y su habilidad por la fotografía la desplegó siendo reportero de El Comercio de Quito.

Anne Marie Hocquenghem, rescató del Museo del Hombre de Berlín fotografías inéditas de Bruning en Piura que entregó a Isabel Ramos las que se han reproducido sin referencia de la fuente. La colección corresponde a un estudio sobre Piura y Sechura en los registros de Bruning que no se llegó a publicar. Aparece el desaparecido puente viejo en plena construcción iniciada el 2 de diciembre de 1891 e inaugurado el 18 de abril de 1893, el tajamar de Tacalá e imponentes vistas de las iglesias de Catacaos y Sechura. Bruning se impresionó de las festividades religiosas y tradiciones de Sechura que aparecen en series.

Don Arturo Davies es continuador de esta memoria visual de Piura que debe preservarse con los medios disponibles de la tecnología digital y la creación de una galería que muestre a todos los piuranos lo que es Piura, conozca su pasado y vislumbre su presente. Parte de este legado obra en la Universidad Nacional de Piura pero no se muestra porque aún se desconoce lo que representa la memoria visual para una ciudad como fuente de identidad. El prurito de la ignorancia arrasa con todo y no puede ser. Piura tiene un rico pasado que nos hemos empecinado en lapidar.

Lo mismo sucedió con las máquinas empleadas en el procesamiento de algodón que eran testimonio del desarrollo económico e industrial de una región o la rotoplana de diario Correo destrozada a combazos y convertida en añicos. Muchos archivos fotográficos acabaron en el basurero otros se perdieron en sospechosos siniestros. A la memoria puntual se opone la actitud depredadora de la desmemoria. Algo así como no querer mirarse de frente por el iluso progreso.

Bien merece don Arturo Davies el elogio y la admiración por su personal manera de ser abierta y expansiva. Su evocación memoriosa del pasado nos hace falta y es un aporte que enriquece a los habitantes de una ciudad y una región que aún no se sacude de la incuria y el olvido. Las instituciones de Piura tienen pendiente el desafío de hacer visible el legado, hoy invisible para muchos de Arturo Davies. No dejemos que nos gane la desidia y la pereza que el diccionario bien define como negligencia y tardanza en las acciones debidas. En la pupila del maestro aún habita con pasión esa Piura que se nos va.

miércoles, 11 de mayo de 2022

MEMORIAL DEL CALLEJÓN Y LA OLLA

Por: Miguel Godos Curay

Paita, es un puerto de evocaciones entrañables. Sus callejones, costumbres y tradiciones son  recado de un pasado inolvidable. Lo son los sabores y delicias del muelle fiscal. Cebiches, atamalados y encebichados son expresión de una memorable y exquisita culinaria. Súmense los bollos (tamales verdes de pescado), la malarrabia, los chilcanos y sudados para chuparse los dedos. Mi abuela Pascuala freía pescado fresco, comprado en el zanjón, en un perol con manteca ardiente. Una delicia crocante. El pescado frito con pan caliente de los hornos de Cruz, Rosado, Cotos, Álvarez, Vallejos o Rogelio y un tazón de té. Era un reparador refrigerio. Nuestros panaderos de estirpe eran expertos en el francés, pan de huevo para ocasiones especiales, marraquetas, milanes, cachangas y empanadas. Una delicia porteña ingualable: las galletas de agua.  

El tradicional barrio de La Punta congregó cocineras de la vieja escuela como doña Paula Castillo La panameña y doña Barbarita, expertas en cebiches y picantes. Toda una técnica extraordinaria de sabores y aromas. Lo mejor de lo mejor. Hoy las cebicheras cotidianas tienen su plaza en el muelle fiscal a donde concurren diariamente. Su cebiche convoca obligados ingredientes: pescado fresco, limón de Chulucanas y ajíes, limo o rocoto. Se prepara al momento y es un plato para repetir. Excepcionales, son los cebiches de pulpo, calamar, conchas y percebes extraídos de los arrecifes de Yacila o la Islilla. La pesca artesanal surte y provee a las concurridas cebicherías.

Durante las noches de antaño las delicias eran el café pasado con butifarras de pavo o de puerco. Inolvidables:  La cigarrera con su lechón adobado y ají entre los dientes, el 007 y Takamura, con sus mesas esplendidas de chifles y pavo los fines de semana. Eran sabores incomparables por el aderezo y la selección del pavo criollo. El pavo blanquiñoso de granja no existía. Tampoco las pollerías hoy tan de moda. La vida cotidiana de Paita era un recorrido de sabores y tradiciones de la olla.

La cebichería es un espacio de encuentro social para degustar pescado sabroso y beber clarito o chicha. El sabor reconcentrado en la Peña de ladrillo y Requena siempre provistos con jarras tradicionales de barro y potos. El tiempo y los años dejaron indelebles recuerdos. Los sabores permanecen en la memoria. Acudir a estas peñas era ocasión para el reencuentro y la evocación.

Ocurre lo mismo con los refrescos y la raspadilla para suavizar los ardores del verano. Los jarabes de cola y tamarindo. La soya, la chicha morada y la colorida limonada helada para conjurar la sed. Hay una misteriosa soledad detenida en el tiempo.  La constelada reverberación de la luna en el mar. Y en plena noche escuchar los ¡viva el Apra! de Carlos puto o las notas de Noche de Ronda de Agustín Lara entonadas por el peluquero Kiko Silva en esa ebriedad de puerto que nunca ha de volver.

Vivíamos por aquel entonces en  Zepita 029 cerca al antiguo mercado con un intenso movimiento de vecinos. En las tardes pescado fresco y pan caliente en el Zanjón. En sus corredores descansaban su vaivén fatigado Pica, Cachema, Pingüino, Atarama, cargadores de carretilla y juglares de historias interminables. Eran los habitantes de este ajetreado rincón. Mi tía Eloísa vendía cerveza y preparaba comida para la ocasión. Por su negocio desfilaron personajes como el maestro de Capilla don Moisés Farfán. Al frente de la casa la Madrina Digna Carrasco, las Gómez con sus paredes tapizadas de historietas, el comerciante Calderón, los carpinteros don Pancho Flores y don Antonio Zapata, doña Julia venida de Catacaos. El chino Ayón  con su febril actividad en su camioneta repartiendo hielo. Picantera la negra Paulina, doña Martina con su anís, comerciantes los Benites y en la esquina el chino Felipe y su hijo Julio. En los altos el Kuomintang. No olvido el barrio en el que nací y sus personajes.

En plena madrugada Paita se mueve. Mototaxistas por todas partes movilizan la ciudad. El malecón, un rincón inolvidable para contemplar la bahía. El pasado de balcones, quinchas y yeso se desmorona. Las vecinas ya no preservan los viejos maderos de sus casas con petróleo. Todo envejece porque el tiempo pasado siempre fue mejor. Paita ha crecido en la parte alta, en el tablazo, hoy repartido por emergentes comunidades hace medio siglo no se tenía noticias de ellas. El tablazo tenía ayer condiciones excepcionales para un aeropuerto de intenso tráfico que conectara con el puerto marítimo. Hoy  el territorio se ha enajenado por la especulación inmobiliaria. Del Congorá proveedor de yeso y escenario de novelas no queda nada. De los arrieros de ayer y sus hatos de cabras no queda nada.

El recorrido del diablo por el tablazo ya nadie menciona. De la deslumbrante lucecita que atemorizaba a los conductores en la carretera nadie se acuerda. Nadie cosecha tunas ácidas y frescas en el Cerro azul. Ni la goma de los algarrobales del desierto para dar consistencia al fino yeso y repintar los viejos muros. Las noches de plenilunio de puro gozo en la contemplación de la luna que se mira en el espejo de azogue del mar. No queda sino repetir extasiados con el veneciano  Francesco Carletti: La luna de Paita y el sol de Colán.

viernes, 6 de mayo de 2022

CARTA A MAMÁ

Por: Miguel Godos Curay


Aún permanecen indelebles en la memoria un hato de recuerdos junto a ti. Los sueños e ilusiones infantiles, las promesas incumplidas, los relatos deslizados con la filigrana de tu imaginación en aquellas noches de frío porteño. Patentes tus oraciones de aquellos días se agigantan en la memoria y se avivan enormes en la generosidad de tus nobles sentimientos. Un barquito de papel con tú nombre navega y se pierde en el océano de la ternura. Así aprendimos a quererte y a contemplarte en cada gesto y bendiciones repartidas como golosinas en los innumerables cumpleaños de tus hijos y ahora de tus nietos. En tu soledad habita hoy la compasión por perros y gatos. En la ausencia de los hijos disfrutan la sutil delicadeza del amor inefable.

Eres el origen de todo lo creado pues compartes con Dios el milagro de la vida.  Dicen que a veces hablas sola contigo misma. Y como la abuela de González  Viaña  rezas el rosario con los gatos. Sin entender que con el paso de los años todas las madres hablan con Dios y no se agota su amor por los hijos. Para ella no existen diferencias. Eres el mejor ministro de economía para estirar los presupuestos y resolver las urgentes necesidades de la economía doméstica en estos tiempos de inflación y desgobierno. Tu eres la gramática y la aritmética de la existencia cotidiana, graduada en psicología experimental aplicada sobre cada berrinche infantil. Eres todo mamá en tiempos de batalla.

Comunicas con tu pensamiento a una velocidad mayor que el artificio del celular y los mensajitos remotos. Eres una lección magistral en cada palabra que se anticipa a los yerros cantados como bingo porque contemplas la realidad desde todos los extremos. Resuelves problemas con mayor creatividad que un galeno expuesto al negocio farmacéutico. Eres un libro Coquito lleno de afecto, nobleza y cariño incondicional. Domadora de rebeldías, escuela que camina, demoledora de argucias, intuición trascendente, gratitud eterna, justicia pura. Todo eso eres mamá y me quedo noqueado en la lona evocando inolvidables momentos de mi edad de piedra vital.

Ser madre es una actitud existencial que nace y se expande en la vida. La endocrinología presume y llama oxitocina a la hormona de la confianza, causa biológica de este atributo humano. El amor maternal es la antípoda del odio y el desprecio. El amor construye a la persona humana y otorga un coraje extraordinario a todo aquello que pretenda cerrar su camino. Sólo una madre es capaz de construir cimientos de voluntad y entendimiento en cada hijo. Y concentrar su afecto ahí en donde más lo necesita. Es un don pocas veces reconocido el sacrificio de una madre por un niño desvalido. Socorro efectivo por los más necesitados.

Debe el Perú a las madres de este país socavado por la corrupción, la ignorancia y el festín del erario el clamor por la paz y el cumplimiento de los elementales derechos humanos. El derecho a la vida, a la salud, a la educación, al orden, la seguridad ciudadana y el trabajo son clamores impostergables. Si el país no atiende estas demandas retrocede en el contexto de la economía mundial. Corresponde al Estado no repartir peces y bonos que engatusan a los más pobres y vulnerables. Prioridad es el empleo digno producto de la inversión que activa la economía y arrincona la mendicidad. ¿Cuesta tanto crear condiciones para vivir con decoro y dignidad?

Esta carta abierta a mamá -lo sabe mi vieja- comparte lo que sentimos. Lo que nos duele en esa parte blanda del latir del corazón. Nuestra gentil admiración por las madres ausentes y presentes de sacrificios invisibles a espaldas de la indiferencia del gobierno. Madres campesinas de Morropón, Ayabaca y Huancabamba, madres y maestras caminando largos trechos para llegar a su escuela, madres devotas de la Merced en Paita, madres pescadoras de Sechura expertas en el punto de sal de las caballas, el ají de junta y los camotes asados en las brasas, madres de los hospitales y establecimientos de salud.

Madres dedicadas a la ciencia y docencia universitaria con pasión y garra, madres entregadas, cuerpo y alma, al servicio de Dios en asilos y hogares, madres peluqueras cuyas manos transforman a los feos frente a su mágico espejo en el mercado, madres deportistas hinchas del Atlético Grau. Madres del cucharón que preparan bocados insuperables. Y si es necesario, aplicarlo para enmendar al hijo pendenciero.

Madres obreras que recorren la ciudad para asear su rostro mientras otros ensucian. Madres siete oficios con habilidades sorprendentes pese al paso de los años ensartan la aguja prodigiosamente. Madres que dan vida a los mercados populares y preparan de modo inigualable el caldo de pata toro, el seco de cabrito y el mondonguito. Madres memoriosas vendedoras de diarios que conocen las preferencias de sus lectores. Madres nuestras que están en los cielos, santificado sea siempre tu nombre por los siglos de los siglos. Amén.

domingo, 13 de marzo de 2022

UCRANIA COMO DUELES

 Por: Miguel Godos Curay


Las guerras son la destrucción por la destrucción misma. Cuando fracasa la diplomacia se produce la confrontación desoladora, el derramamiento de sangre inocente. Y las consecuencias inmediatas el abuso de poder. Lo que acontece en Ucrania nos sacude a todos. No se trata de una simple busca del equilibrio de poder. Ni se pueden ocultar las pretensiones hegemónicas del jerarca poderoso. Mientras eso acontece la economía mundial permanece en vilo. La disparada mundial de los precios de los hidrocarburos, el maíz, el trigo y oleaginosas. Los precios se elevan y los bolsillos se encogen. “Se matan los humanos/ en implacable guerra, / por la gloria de ser, en mar y en tierra/ devorados por peces y gusanos” anota Campoamor.

Suman por centenares, cada segundo, los inocentes muertos. Más de tres millones suman las oleadas de refugiados, buscan preservar su vida y lo poco que tienen. El fantasma de la guerra sacude Europa del este tras la lección sangrienta de dos conflagraciones en la historia. El mundo está conmocionado. La frialdad de Putin se obstina en la destrucción de lo que con mucho esfuerzo se edificó, no han tenido piedad ni compasión por santuarios, hospitales, museos, escuelas, bibliotecas y rincones barridos por la explosión. La arremetida tiene como sustento los arrebatos ideológicos de erigir sobre las ruinas la desaparecida Unión Soviética ya liquidada por Gorbachov.

Zelensky, el presidente de Ucrania,ha demostrado al mundo una valentía dificil de contener. Unos con una abrumadora artillería. Los otros un coraje conmovedor que ya registra la memoria. Rusia no puede jactarse con tremendo arsenal de heroísmo y desborde patriótico. Lo superan moralmente jóvenes y ancianos, que dejaron el arco de su violín, sus aulas y laboratorios en las universidades para ir a defender a la patria. En tiempos de crisis el terruño tiene un gigantesco poder simbólico preservarlo en lugar de saquearlo es un atributo de dignidad y decoro por encima de ese afán pervertido de los corruptos y mafiosos enquistados en las ficticias democracias bananeras.

Rusia, bien puede preciarse de sus crímenes de guerra. El haber hecho letra muerta los convenios de Ginebra. Según UNICEF 5 millones de niños habitan en Ucrania. Sólo un millón han logrado refugiarse fuera del país. Cien mil son disminuidos físicos y sensoriales abandonados con precaria asistencia. Resultan injustificados los afanes belicistas de Rusia ahora sujeta al bloqueo económico y a la exclusión del mundo civilizado. La solidaridad del mundo está con Ucrania. Europa y América no abandonan la asistencia y ayuda en estos momentos duros de esta guerra. Dios ultime con su propio veneno a la bestia. David sacude con energía su honda y la piedra del desplome del gigante artero y brutal. Europa cristiana y el mundo imploran al Señor de los Ejércitos incline la balanza de la justicia. ¿Como dueles Ucrania?

Rusia no quiere a Ucrania se alineada en la Unión Europea. Ni que se incorpore a la OTAN objetivo de su constitución en el 2019. Las hostilidades no son recientes. Empezaron en Crimea. Rusia prosiguió con la ocupación militar de su territorio. Su propósito político es distanciarla de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte).  Creada el 4 de abril de 1949 y conforme a sus estatutos cualquier ataque a uno de sus miembros se interpreta como una amenaza a todos ellos. La OTAN está conformada por Estados Unidos, Canadá, Bélgica, Dinamarca, Francia, Holanda, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega, el Reino Unido y Portugal. Las nuevas incorporaciones se produjeron (1952) Grecia y Turquí, (1955) República Federal de Alemania, (1982) España, (1999) Hungría, Polonia y la República Checa, (2004) Rumania, Bulgaria, Eslovenia, Eslovaquia, Estonia, Letonia y Lituania, (2009) Albania y Croacia, (2017) Montenegro y (2020) Macedonia del Norte.

Las sanciones económicas contra Rusia tienen efecto inmediato. Todas las actividades del Banco Central de Rusia están congeladas al extremo que resulta imposible liquidar sus activos. A ello se suma su salida del sistema Swift (Society for World Interbank Financial Telecommunication). Una cooperativa de sociedades financieras que facilita las operaciones bancarias, y ahora impide realizar cobros y pagos internacionales. Otra medida es el cierre del espacio aéreo europeo a todos los aviones rusos. Una encerrona insoportable provocada por el régimen cuyo autoritarismo se presumía moderado.

La superficie de Ucrania es de 603,548 Km2, aproximadamente la mitad del Perú que tiene 1.285 millones de km2. Su población estimada es de 44.13 millones (Banco Mundial, 2020) conforme a su tradición es la ruta del cristianismo ortodoxo cuya primorosa tradición exhibe el arte bizantino de sus catedrales y una rica iconografía atesorada a pesar de las prohibiciones del régimen. Muchas de estos tesoros culturales han sido arrasados y destruidos. Ucrania produce trigo y aceite de girasol. Rusia tiene una extensión de 17.13 millones de kilómetros cuadrados. Su población es de 144.2 millones (Banco Mundial, 2020). Es el mayor productor mundial de fertilizantes y gas. Numerosas empresas occidentales habían sentado sus reales gracias a la apertura a la inversión que también genera empleo.

Mientras tanto, las severas sanciones estremecen la economía mundial Empresas como Coca-Cola, H&M, McDonald's, Ikea, Shell o BP, ya se han retirado de Rusia. Putin como sanción ha dispuesto la confiscación inmediata a lo que los “oligarcas” del entorno han advertido un retroceso a 1917 y una imparable desconfianza global sin la posibilidad de acceso a la inversión internacional durante muchos años. Las pérdidas de los inversionistas son cuantiosas. Miles de desempleados de estos nuevos negocios se sumergen en la angustia. La sociedad de consumo ignorada por el comunismo era en la Rusia de hoy un atributo de modernidad. Y cada día era mas frecuente la presencia de turistas rusos en Cuba, Centroamérica y Sudamérica. El flujo se he detenido y se desconoce cuándo se reanude.

Adidas el patrocinador de la selección de fútbol desde el 2008 comunicó la suspensión de su acuerdo con la Federación Rusa de Fútbol. No hay auspicio. Las sanciones en el deporte se suman: la Federación Internacional de Natación (FINA), World Rugby, Federación Internacional de Hockey (FIH). World Rowing (Federación Internacional de Remo), la Federación Internacional de Esquí (FIS) han decidido retirar de sus competencias a los deportistas rusos en solidaridad con Ucrania. La noticia ha desatado el malestar contra un gobierno de existencia plana aislada del mundo en tiempos de globalización. Hoy todo el mundo vive pendiente del celular e Internet, una furtiva desconexión resulta mortificante e insoportable. Aunque el gobierno se obstine en repetir hasta la saciedad las aventuras del pájaro loco y Elmer gruñón de la edad de piedra del capitalismo.

martes, 15 de febrero de 2022

LA FACULTAD QUE QUEREMOS

Por: Miguel Godos Curay

La Escuela de Comunicación Social de la UNP tiene 22 años de vida. Edad lozana y vital. Los alumnos recuerdan con gratitud a los profesores ausentes Teddy Montufar Abad, Oscar Gonzáles García y Javier Gonzáles Morán. Al doctor Gonzáles nos lo arrebató el Covid pero ahí estamos en pie. Firmes y en pleno crecimiento. Capeando el temporal y con el anhelo del retorno a las clases presenciales ingrediente irremplazable del trabajo docente. La virtualidad tiene sus bemoles. La sincronía y la asincronía tienen sus límites naturales cuando la tecnología utilizada es limitada y precaria. Una cosa es participar en clase con una laptop. Otra con las conexiones y desconexiones del celular. Un estar y no estar. Ausencia y presencia, engañosa asistencia.  

Hace algunas horas se dio cuenta de los ascensos de las profesoras doctora Alina Antón Chávez a profesora principal y la magister Mariela Barrientos Benites a profesora asociada.  Se ha nombrado profesores auxiliares al doctor Noé Rojas Cardoza y a los magísteres José Neira Moncada y Alexis Aldana Tume quienes venían laborando como contratados por el Ministerio de Educación. Sin duda un legítimo acto de justicia.  Es acto un de justicia proporcional, en el sentido clásico dar a cada uno lo que le corresponde por sus méritos y merecimientos. La justicia distributiva nos iguala a todos. Tanto así que el imbécil y el inteligente son iguales. Interpretación que por extensión es el ingrediente pervertido con el que se deforma el profundo significado de la democracia. Hoy la Escuela de Comunicación incorpora a sus docentes con plenitud de derechos.

La Escuela de Comunicación fortalece sus cimientos para convertirse pronto en Facultad tal como en su momento sucedió con la Derecho y Ciencias Políticas en un primer momento adscrita a la Facultad de Ciencias Sociales y Educación. Profesores y alumnos en una sana y saludable convivencia dan vida a la universidad. La Escuela de Comunicación Social de la UNP dispone de un pabellón con quince aulas y laboratorios que se mejoran progresivamente. Atiende a una población estudiantil en pleno crecimiento. Sus alumnos provienen de todas las provincias. La UNP expande posibilidades formativas.

Hoy periodistas y comunicadores sr ubican en la cresta de la ola del cambio y la transformación tecnológica. Otro tiempo fue el ayer nutrido del ruido inquietante por el tecleo de las Remington, el aroma del papel y la tinta en las redacciones. Aunque no nos fueron ajenas las primicias de la radio y la televisión. En la radio se escuchaba la voz en los audífonos como un eco remoto y en la seductora televisión a color la casetera pesaba 14 kilos y la cámara otros cuatro. Con las justas se  grababan cinco minutos. La disciplina cotidiana: Entrevistas breves y en  los bolsillos una hoja de papel bond para el balance de color de la cámara.La tecnología revolucionó y cambió todo. Las redacciones se tornaron silenciosas. Hoy las 36 tomas en el rollo de la película de la Pentax K 1000 fueron desplazadas por las diminutas memorias digitales de la fotografía virtual. Los celulares caros de última generación no pesan ni incomodan en los bolsillos y registran cientos y miles de imágenes  en condiciones adversas. Estamos en las postrimerías de la aldea global de Mc Luhan y los periodistas  tienen más de tecnólogos que de humanistas avezados  pendientes de la lectura, el café y el debate público. Todo se ha vuelto transitorio y efímero. Mucha información y poca lectura. Un bombardeo israelí en la franja de Gaza podemos mirarlo en el celular como si fuera un partido de fútbol. Hoy mismo la amenaza a Ucrania es una preocupación planetaria en internet.

Si deseamos escuchar al Papa Francisco podemos conectarnos al filo de la madrugada y trasladarnos al Vaticano en la Plaza de San Pedro. Si queremos desencantarnos de esta profesión tan llena de adrenalina y emoción podemos mirar con detenimiento la masacre registrada por las cámaras  de los humoristas y periodistas del satírico Charlie Hebdo ultimados por fanáticos musulmanes. Nada de lo humano no es ajeno y puede sorprendernos el infortunio del cautiverio de Run-run. Un zorro silvestre criado como perro pero con más popularidad que el presidente Castillo.

Lo que no ha cambiado, y se mantiene indeleble, es la ética en el ejercicio profesional. Esa adhesión incondicional al bien y a la verdad. La tolerancia, el respeto, la irrestricta defensa de la libre expresión son sustanciales a nuestra tarea cotidiana. La lectura, el asomo al mundo en crisis, la crítica a las malas prácticas en la política son parte de nuestra tarea cotidiana aunque nos confrontemos con los políticos y su poder transitorio. El regusto por el arte y la belleza. Un buen café, un texto bien escrito son ingrediente y parte de nuestra vida.

La banalidad y una existencia plana, sin mayores experiencias, es una insoportable dieta de hospital. El otro lado de la existencia es la vida misma. Un aprendizaje forzoso que nos coloca cara a cara con el ser y el no ser de las cosas. Lo que decimos en las aulas se lo lleva el viento es parte del olvido. Lo que queda es una firme actitud ante la vida. Nuestra existencia es un inventario de libros leídos y otros por leer. Una pasión inagotable por la letra escrita. Un modo de vivir la vida con una intensidad inigualable sin aburrimiento y tedio. Un descubrir como decía Mariátegui que estamos sumergidos en un océano de acontecimientos aunque este tenga treinta centímetros de profundidad. No es poca cosa. Somos la vida misma.