martes, 20 de octubre de 2026

A PROPÓSITO DE ELECCIONES EN LA UNP

 

Por: Miguel Godos Curay

La euforia electoral tiene sus bemoles en la universidad pública. Es una grosera distracción, en apariencia ingenua, pero entretiene perentoriamente a docentes y estudiantes. Basta mirar en las redes las expresiones sospechosamente subordinadas de lealtad y pendejada. Unos sin reparos se proclaman abiertamente “oficialistas”. Otros “la oposición”. Según el Diccionario de la lengua de la Real Academia Española (RAE), la palabra oficialismo es un sustantivo masculino que cuenta con las siguientes tres acepciones: 1. Aceptación por principio de lo que establece el poder oficial; 2. Conjunto de miembros de un Gobierno; 3. Conjunto de tendencias o fuerzas políticas que apoyan al Gobierno. El Diccionario panhispánico del español jurídico de la RAE lo define de manera general como la tendencia política de quienes apoyan al Gobierno o la fuerza que está en el poder. Algo así como las cofradías devotas del poder y el beneficio propio.

Para nuestro paisano Luis Felipe Angell de Lama (Sofoceto), legítima expresión de la sátira y el buen humor y conspicuo “opositor” el proclamar la diferencia le ganó gratuitamente como lotería: deportaciones y el saqueo de su residencia en varias oportunidades. Enterado del chuponeo de su teléfono se inventaba conversaciones indescifrables con el más allá para romper el coco de los esbirros del servicio de inteligencia. En otras recurría a la sátira que desmenuzaba los errores, los escándalos de la corrupción y las insostenibles promesas de campaña.

Serafina Quinteras, la ingeniosa poetisa, escribió la letra de “Parlamanías” (1960) acompañada por la música del “El Carreta” Jorge Pérez. El océano desbocado de promesas dice: “Haremos casas de ochenta pisos,/ómnibus nuevos, más de cien mil. /Vendrán expertos en logogrifos /y en el cultivo del perejil. /Las carreteras correrán solas, /buques y aviones en pelotón/y las corvinas, sobre las olas, / nadarán solas con su limón.” El vals caricaturiza los discursos populistas de los candidatos que aseguran y prometen cosas imposibles y absurdas con tal de ganarse el voto y la fe popular para asegurar un cargo público. El final es una decepción consumada y consumida por los artífices de campaña.

La palabra candidato proviene del latín candidatus, que significa "el que viste de blanco". En la antigua Roma los ciudadanos que aspiraban a un cargo público (consulado o la pretura) recorrían el Foro y los mercados vistiendo una toga blanqueada con tiza (toga candida). Derivada del verbo candere “ser blanco”, ‘brillar intensamente’. Signo de una trayectoria pública impecable. En el ritual político romano, la túnica blanca (candida) manifestaba la pureza y la honradez esperada en los hombres públicos.

Por supuesto, en estos casos, resulta saludable contemplar los malabares y caprichos de los aspirantes. En todos los extremos docentes y estudiantes maduran sus decisiones con cabeza fría. Las fotos del Facebook son una apariencia maquillada con sonrisa de oreja a oreja. La realidad oronda y lironda es otra. Los juicios y la crítica son demoledores y no hay escapatoria para nadie. La disciplina impuesta el pueblo la detesta. El seguidismo ciego y pervertido no existe demora lo que un plato de cebiche en donde no quedan ni cebollas ni jugo de limón. En los contextos oficialistas la presión y el control asfixian. El descontento y la frustración invisible se tornan una resistencia en la que el disenso y el miedo desaparecen en el territorio de los aparentes cojudos.

La universidad es con legitimidad el espacio del conocimiento las ideas y los argumentos encontrados. La universidad propone a la sociedad una forma decente de conducir la sociedad. No es un filtro automático en donde aflora la cándida dulzura de quienes disfrutan de la oferta de beneficios personales. En realidad, apuntan en otras direcciones empalagados por el más de lo mismo. La universidad pública es un tamal de acierto pero también de desaciertos. Se resiste al cambio y a tener una presencia legítima y unánime en la sociedad. Necesita empaparse de ciencia no de fracaso y frustración. Necesita de transparencia absoluta no de rituales banales de compadrazgo y mercadillo.

Sin duda, los soportes de la academia son el humanismo y la ciencia que aporta soluciones a los problemas que enfrenta la sociedad. La indiferencia la doblega impunemente. El extravío perverso la carcome cuando se despersonaliza y desnuda sus carencias. Por eso a cabeza fría y en un tono reflexivo, pensante y crítico, pero profundamente comprometido puede y deben hacer mejor las cosas.  No se puede aglutinar por el crecimiento desproporcionado una burocracia académica improductiva. Tiene que mirar con objetividad lo que acontece en las instituciones pares de iniciativa privada que han convertido a Piura en el gran mercado de una oferta  formativa que arrasa a buen precio a los jóvenes en busca de un ejercicio profesional expeditivo y sin complicaciones. Que conste, la universidad pública aporta docentes baratos a la universidad privada. Los que se esfuerzan allá huevean aquí. Lo que no es ni justo ni bueno para nadie.

 

 

martes, 13 de octubre de 2026

CAUTIVO DE AYABACA: EL SEÑOR DEL FERVOR


Por: Miguel Godos Curay

La devoción cristológica al Señor Cautivo de Ayabaca tiene origen en la noche de los tiempos. A la tradicional veneración concurren numerosos trajinantes alforja al hombro que recorren los viejos caminos de los Altos, Santo Domingo, Morropón, Huancabamba,  Frías y Cariamanga atraviesan cerros y soportando el frío y el shulai de la noche helada. Para ellos se cumple la promesa que brota del corazón a los pies del Cristo adolorido. Todos llevan en su mente sus ruegos  por la salud de los enfermos, otros invocan la protección de los hijos ausentes y bendiciones para la casa, la chacra y el vehemente deseo de que el trabajo no falte.

Hoy centenares de peregrinos se aproximan a Ayabaca para estar presentes en el dia central de la festividad de octubre. Concurren con cruces simbólicas que llevan a cuestas y réplicas del Señor con las que marchan a Paita en septiembre y en octubre  a Ayabaca. Muchos de los fervorosos devotos se arrastran con dirección al santuario. Es una especie de atletismo con piernas y brazos ulcerados. Enorme sacrificio partiendo desde rincones lejanos. La imagen del Señor es una réplica del suplicio del nazareno, con su rostro lacerado, expresión intensa del dolor.

En Ayabaca flota el mismo espíritu devocional que acompaña al Señor de los Temblores en el Cusco. El Cristo de Luren en Ica y al Cristo de Pachacamilla en Lima. Se trata de efigies de un Cristo moreno cuya veneración desborda las fronteras. En Jaén se venera al Señor de Huamantanga que los antiguos pobladores afirman fue traído de Quito. En Querecotillo al Señor de Chocán cuya historia es un relato sentido del siniestro que redujo el santuario y la venerada imagen a escombros. Con valiosos documentos fotográficos y los dedos preservados del fuego devastador el escultor vasco Julián Alangua Puchet (Bilbao,1916-Lima,2013) talló la imagen del Cristo de Chocán que hoy se venera.

Muchos evocan al Cristo Negro de Esquipulas de Guatemala cuya devoción se extiende hasta México y Panamá. Según las crónicas la talla fue una obra del escultor portugués Quirio Cataño quien entregó la obra culminada el 4 de octubre de 1594. Los innumerables devotos a los pies del Señor entonan una sentida canción que es una genuina ofrenda que brota de los corazones arrepentidos. “No me cierres tus brazos mi Señor de Esquipulas” entonan con lágrimas en los ojos .

La imagen venerada del Cautivo es una viva expresión de la identidad religiosa de los piuranos. No hay rincón en la que no se tenga una estampa o un cuadrito del Señor. La foto más antigua fue un registro fotográfico de don Arturo Davies Guaylupo. Los relatos dan cuenta que don Arturo reprodujo millares de fotografías. Su testimonio frente al Señor es un derrotero de fervor.

Muchos de los cantos dedicados al Cautivo son la letra e inspiración del ciego Pablo Maldonado que recorría villorrios y caseríos con su guitarra y parlante para venerar al Cristo de Ayabaca. Aún recuerdo sus sentidas letras, sus casetes tantas veces multicopiados. Pocos conocen que las cabelleras que luce el Cristo de Ayabaca son ofrendas de niñas que entregan sus cabellos entre los 15, 16 o 17 años. Los mismos son tratados con tintes de nogal y preservantes que son un secreto de los peluqueros devotos. El restaurador cusqueño Carlos del Mar Pacheco recomendó sumo cuidado de esta potente expresión de fervor. Es una imagen singular elaborada con maguey y madera-

Hoy Ayabaca conmemora el día central de la festividad. Miles de feligreses amanecen frente al santuario. Sin duda, abrir un libro de testimonios de los milagros del Señor sería una crónica viva y testimonio de una devoción interminable.  En el Santuario del Buen Jesús de Congoña (Brasil)   no sólo se luce en el viejo arte de la fundición de campanas y esculturas de la pasión de tamaño real sino en el acopio de los testimonios de los feligreses que anotan y exhiben pletóricos su fervor.

Muchos recuerdos se deslizan por la memoria. Una tarde de diciembre en el establecimiento penal San Miguel de Castilla se realizaba una teletón pro navidad de los internos. Conjuntos musicales y cantantes solidarios interpretaban composiciones para este propósito humanitario. Sin embargo, nadie había reparado que la ocasión fue momento propicio para una fuga carcelaria por un túnel con boquerón de salida cerca al Colegio Alfonso Ugarte de Castilla. La fuga registrada en plena tarde fue detectada inmediatamente. Un joven interno había logrado salir por el forado. Un efectivo desde la torre de vigilancia alertó con alarma la fuga. Con su fusil AKM disparó desde la torre ultimando a un prófugo. Aún recuerdo al joven reo. El proyectil ingresó por la espalda y salió por el pecho atravesando un cuadro del Cautivo que llevaba en el pecho. Realmente, al redactor y al reportero Aldo Cango nos estremeció el gesto humano. Aún nos duele el recuerdo.

Ayabaca en octubre tiene el dulce sabor del bocadillo, los alfeñiques y las panelas. Pocos conocen que en la hoy desparecida cárcel de Ayabaca. Los reos con pie pelado pisaban la melaza y el maní del bocadillo. Hoy es un proceso industrial. En Ayabaca los buenos vecinos acogen a los innumerables visitantes. Otros se hospedan en la morada de allegados y familiares. Centenares descansan en los pasillos del santuario. La noche está fresca y los peregrinos recién llegados recargan energías para acompañar al Señor en la procesión. Si hay algo que deben preservar los ayabaquinos es su genuina tradición religiosa. Los peregrinos son una legión interminable de atletas de la fe. Sin duda, el fervor popular adquiere sentido y relieve cuando la religiosidad nutre a los devotos de aspiraciones de mejora de sus condiciones de vida a la luz del evangelio. Mucho de lo escrito es un recado compartido con Genaro Maza Vera un cronista que bebe en las fuentes frescas y aromáticas de la tradición.

jueves, 1 de octubre de 2026

¡FELIZ DÍA DEL PERIODISTA!

Por: Miguel Godos Curay



El Día del Periodista en el Perú fue instituido por Decreto Supremo 2521 del presidente Manuel Odría el 1 de octubre de 1953. En la fecha se conmemora la aparición del Diario de Lima un 1 de octubre de 1790. El diario de Lima fue fundado y editado por Francisco Antonio Evaristo Cabello y Mesa, quien firmaba el diario con el seudónimo de Jaime Bausate y Mesa oriundo de Extremadura (España). Su proeza editorial fue la existencia de uno de los primeros diarios impresos en el Perú y Sudamérica.

La conmemoración del Día del Periodista Peruano cada 1º de octubre siempre fue una ocasión propicia para la evocación de las épicas batallas por la libertad de expresión. Así lo evocaron periodistas piuranos de la vieja guardia como Miceno y Laureano Carnero Checa. “Cascarita” recordaba que los periodistas combativos por la libertad de expresión siempre fueron un estorbo para los dictadores. En efecto, el buen periodismo se distinguió por su inocultable rechazo a la adulonería y el servilismo. Recordaba Luis Felipe Angell de Lama el popular Sofocleto. Que muchas veces una columna bien escrita era un pasaje anticipado al destierro y al saqueo de las bibliotecas personales. Gracias a Dios los escasos de lectura temen a la palabra escrita y acaban por inventariar lo que a su imperfecto juicio puede interpretarse como sedición y reacción contra las dictaduras.

Hoy se lee poco y muchos no acaban por entender el periodismo de opinión. En buena cuenta ¿qué es la libertad de expresión?  Y el profundo sentido cívico que representa la crítica a los políticos y sinvergüenzas de toda laya. Hoy se ha consumado en materia crítica esta astuta y gananciosa conspiración de “los que roban pero hacen obra”. Menudean las repartijas, los séquitos de adulones, las sobrepobladas oficinas de relaciones públicas e imagen institucional.  Hace ya mucho tiempo afectadas por el cáncer indetenible de la corrupción.

Ayer hubo momentos en que hasta las plaquetas de poesía eran incautadas por los aviesos comisarios de las prefecturas o los séquitos adictos de los congresistas. Hubo momentos en plena dictadura en que el servicio de inteligencia justificaba su existencia imputando a periodistas con sentido común ser potenciales agitadores de la conciencia ciudadana. Lo cierto es que las dictaduras crearon sus propias escuelas de soplonaje, de saboteo a la correspondencia y a los libros adquiridos fuera del país. Voluminosos archivos fotográficos se apilaban en los servicios de inteligencia. Los informes de los soplones nutridos por las mentiras daban cuenta de rutinas cotidianas de periodistas, dirigentes sindicales e intelectuales que amenazaban la seguridad nacional.

 Contra todos los pronósticos leer y escribir eran argumentos para todo tipo de sospechas. Para la violación de la correspondencia, para la agresión injustificada y las amenazas a boca de jarro. Otras veces sobre todo cuando los esbirros no tenían nada que informar recurrían a la imaginación y a la ficción política. Muchos de los archivos secretos empezaron su tarea insidiosa tras los cuarteles en donde a los soplones profesionales se les llamó servicio de inteligencia y a sus rastreos interminables operativos de seguimiento y pesquisa. Muchos más caídos que el guabo resultaron prodigiosos y encandilados mentirosos.

El final de las dictaduras militares se desplomó con la distensión en las relaciones fronterizas. Los códigos secretos se pervirtieron   y los delirantes efectivos de estas siniestras unidades de inteligencias se convirtieron en propietarios de agencias privadas de investigación de infidelidades conyugales. Para ello recurrían a interceptaciones telefónicas, evidencias fotográficas y los chismes de barrio. En cierta ocasión debido a las eventuales lluvias se desplomaron los muros de la Prefectura y quedaron entre los consabidos archivos de inteligencia listados de subversivos opositores al régimen, de agitadores sindicales enquistados en el magisterio y de periodistas cuyo ejercicio era una potencial amenaza para la autoridad. Curioso resulta que en las listas de agitadores había un acápite especial de curas que le pisaban los callos al poder y con sus prédicas amenazaban  con pasarse a la legión de Satanás.

La libertad de expresión desde la Federación de Periodistas del Perú fue un baluarte de la libre expresión. Ahí también se reunían escritores e intelectuales apristas y de la izquierda radical folletinesca arrinconados en la prensa clandestina. En otros momentos compositores y poetas de numen incandescente. En aquel entonces el periodismo se nutría de la buena lectura y de la palabra hablada y bien escrita. Las escuelas del periodismo surgieron con la irrupción de las rotativas. El periodismo se aprendía de boca a oreja, conversando, corrigiendo los originales con lápices de grafito con la atiplada voz de los locutores de radio.

El periodismo, poco a poco, ingresó a las aulas universitarias en donde la docencia siempre se ejercitó con decencia. La primera exigencia para el periodista académico fue su indeclinable adhesión a la verdad y la disciplina de la verificación. A la distinción perfecta entre la noticia y la información con la opinión. La noticia desde 1862 en plena Guerra de Secesión emplea la vieja fórmula de la pirámide invertida. ¿Qué?,¿Quién?,¿Cómo?, ¿Cuándo?, ¿Dónde? ¿Por qué? y ¿Para qué?.  Menos floro más sustancia informativa.  Cómo una apetitosa ensalada de frutas: la entrevista, amena y primicias en su diálogo inteligente.  Los artículos y los editoriales eran producto del punto de vista personal cimentado del conocimiento y la lectura.

Sin duda, una de las tareas obligadas  para el iniciado en periodismo fue la tarea de corrección de originales y pruebas de galera. El aprendizaje de las medidas tipográficas el anotar en una libreta la información al detalle. Eran parte de esta disciplina de las ayer ruidosas redacciones. Cada redactor cuidaba  sus cuartillas de papel para redactar en las viejas Remington duras y recorridas. Entre los mejores redactores no faltaban los memoriosos y conversadores. Los devoradores de la lectura amena, los correctores de la defectuosa gramática y deplorable ortografía de la competencia.

No existían las redacciones silenciosas en todas se hablaba fuerte casi a boca de jarro. Sonaban los teléfonos y los teletipos. La euforia crecía desbordante a la hora de cierre. La primicia tenía un enorme valor periodístico pues ocupaba la primera plana. Los redactores sensatos    recurrían al diccionario de la RAE. Por supuesto había redactores serios incapaces de sonreír y celebrar alguna ocurrencia. Todos celebraban el día del periodista como una fecha gloriosa dedicada a la libertad de prensa ingrediente fundamental de las sociedades democráticas. El almuerzo  festivo era lo mejor del recetario criollo para celebrar se cantaba, se reía y se brindaba con cerveza. Se contaban anécdotas y chistes memorables. El tradicional “Cierre de edición” se adelantaba algunas horas. Hoy los tiempos han cambiado. Han desaparecido las redacciones, hoy se usa y se abusa del celular las Laptop y la IA.  Hoy simplemente se copia y pega sin reparo anulando el principio fundamental de la verificación de fuentes y el servicio indeclinable a la verdad.

  

 

  

sábado, 5 de septiembre de 2026

27 AÑOS DE COMUNICACIÓN EN LA UNP

 Por: Miguel Godos Curay

 

Registros fotográficos de estudiantes de la Escuela de Comunicación.

De los 27 años de la Escuela de Comunicación de la Universidad Nacional de Piura llevo 26 años dedicados a la docencia en sus hoy aulas del edificio celeste del Campus Universitario junto al de la Facultad de Educación. La hoy Escuela de Comunicación inició sus actividades como especialidad de Ciencias y Tecnologías de la Comunicación así se denominó el proyecto elaborado por docentes de la Facultad de Educación entre los que destacaran Ruth Santiváñez, Sigifredo Burneo, Aurelia Zavala entre otros.

El primer profesor contratado en 1999 para los cursos de la especialidad en el primer ciclo fue Julio Estrada Pacherres las clases empezaron con una sección numerosa de 60 alumnos. Para el segundo ciclo se convocó a un segundo concurso ya en el 2000 para un profesor contratado de la especialidad. La concurrida convocatoria me la llevé de encuentro y mi clase modelo fue el exquisito tema de ¿Cómo se edita un diario y el trabajo en la redacción?

Aún recuerdo. Fue una clase modelo con nutrida concurrencia y aplausos desde entonces estoy en la Escuela. La coordinación que tenía a cargo del Doctor Sigifredo Burneo me fue entregada y ahí permanecí como director de orquesta durante doce años. Nunca tuvimos territorio ni espacio ni lugar.  Hasta que el Decano de la Facultad economista Lorenzo Alvites Velezmoro nos asignó el aula 42 que aún tenemos y en donde se enseñaba repostería y decoración de tortas. Este primer año de aventura académica fue un recorrido por todo el campus.

Nos permitieron en una corta temporada usar las vacías durante las mañanas aulas de la Facultad de Derecho hija putativa de la Facultad de Educación. Las aulas permanecían por que los docentes, algunos magistrados en ejercicio, sólo las empleaban en las tardes. Algunas veces hubo clases a cielo abierto bajo un umbrío algarrobo, Otras fuimos al edificio de aulas escalonadas en donde las pizarras parecían de lija por la forma como se hacían nada las tizas.

Los primeros alumnos fueron una legión valerosa en la lucha contra la adversidad. Durante el ejercicio rectoral de los doctores Edwin Vegas Gallo, Antenor Aliaga Zegarra, José Rodríguez Lichtenheldt y César Reyes Peña conduje también la Oficina de Imagen Institucional de la UNP. Muchos logros fueron parte de este itinerario académico. Aún recuerdo que tras un exitoso Examen de Admisión fuimos a recorrer las aulas para que constatara su mal estado y decidió la colocación inmediata de pizarras acrílicas con en donde se usaba el plumón. El colmo fue que en Piura no había proveedores quienes las pidieron a Chiclayo. Lo cierto es que se sintió el cambio.

Los estudiantes participan  con fascimiles en mano de la conferencia sobre la primera
edición de El Peruano.

Aún recuerdo a los alumnos de la segunda promoción. A medida que crecíamos necesitábamos docentes de la especialidad. Conocía a muchos desde mis tiempos en la Dirección de Correo. En esta convocatoria llegaron Teddy Móntufar Abad, Noe Rojas Cardoza, Mariela Barrientos Benites. Durante el Decanato de Ricardo Benigno Cedano Santur se incorporaron a la plana docente de la Escuela la hoy Directora de la Escuela doctora Alina Antón Chávez, el doctor Javier Gonzaléz Morán y Dina Saavedra Pintado. Se suman a ellos Oscar González García, Marco Rumiche Purizaca que contribuyeron al fortalecimiento académico. Marco es hoy el Director del Departamento, Alina la Directora de la Escuela. Los nuevos profesores son los exalumnos: Reynaldo Cruz Zapata, Fiorella Sevedón Amaya, Cinthia Martínez Amaya, Helen Yanet Merino Espinoza, Isabel Valdiviezo Añazco y Juan Manuel Reyes Castillo. También los maestros José Neira Moncada egresado de la UDEP y Alan Aldana Tume de la Universidad Bausate y Meza.

Muchos recuerdan las ruidosas jornadas de redacción con máquinas de escribir portátiles. Con mucho ingenio llegaban las Olivetty Lettera 22 o 32; Brother e incluso antiquísimas Remington que salían de los despachos de algún papeluchero. La gigantesca sala de redacción con más de medio centenar de alumnos tecleando el tecleo era un ritual provocador del tiempo pasado. Muchas de estas maquinitas estaban guardadas en las gavetas de los escritorios metálicos sumergidos en las aguas de las lluvias del 2017 y se perdieron irremediablemente. Se pensaba con ellas como la artillería del pasado frente a las laptops que recibimos de la UNP. La tecnología nos abrió el camino al silencio de las actuales redacciones que desplazaron las de Orson Wells en “El Ciudadano Kane”. Pero ahí estamos las laptops son livianas incluso algunos estudiantes ingeniosos redactan con el teclado de su celular. La revolución digital de la Tercera Ola de Toffler nos dio de alma.

Nadie menciona en esta historia. La donación del Diario Visión  y su taller del jirón Callao  a la UNP para equipar la Escuela. Ahí estarían según los planos: aulas de redacción, sala de diseño en el segundo piso y en el tercer piso la hemeroteca, el taller de encuadernación y restauración de papel. Los desentendimientos con algunos rectores que pensaban que la rotativa Goss Community era una herramienta para sus ambiciones políticas acabó en la depredación y destrucción de un activo costoso por la modalidad de donación de activos con una carga pasiva que pagó la UNP. Las salas de redacción amobladas y equipadas acabaron saqueadas con los softwares arrebatados a los discos duros y vendidos en el mercado negro. Esta es una historia turbia que nadie menciona en la UNP. En la Escuela ignoran las aulas arrebatadas en el jirón Callao hoy ocupadas por la Defensoría Universitaria y otras dependencias administrativas que nada tienen que ver con la Comunicación Social.

A pesar de los pesares y sin menguar el entusiasmo mirábamos la enorme posibilidad de convertir el antiguo pabellón de ciencias y las abandonadas aulas de estudios generales en el pabellón de la Escuela de Comunicación. Recorrimos con Marco Rumiche todas las instancias. Ciencias tenía aulas nuevas, estudios generales se convirtió en el Idepunp. La operación no fue fácil. Hablamos con cada uno de los decanos integrantes del Consejo Universitario. Se solicitó al Consejo Universitario la disposición de estos ambientes para la Escuela y futura Facultad de Comunicación. El doctor Omar Vences Martínez nos apoyó con la persuasión de sus argumentos y el voto mayoritario de los Decanos consejeros que nos dieron el voto nos fue entregado un pabellón de aulas realmente en mal estado. La tarea de mejora la realizó el rector Reyes Peña que lo transformó en aulas decentes y equipadas. Pocos recuerdan que se cambiaron pisos, instalaciones eléctricas, se colocó puertas y ventanas. Solo falta Instalar pantallas interactivas, proyectores y suficientes y estaciones de carga para dispositivos móviles.

Requerimos mobiliario modular para cambiar la disposición del aula y pasar del formato magistral con atril a ambientes de trabajo con grupos pequeños. De los tres pisos sólo se ocupan dos para tareas inmediatas. Falta equipamiento modular para mejorar aulas con la nueva tecnología. Las carpetas tradicionales no son adecuadas La iluminación natural y artificial uniforme y aislamiento del ruido externo. Ayer las podadoras con un ruido infernal entorpecían la clase.

A pesar de los pesares tenemos cabina de radio frustrada por la intervención de la Contraloría. De acuerdo a lo previsto necesitaba aire acondicionado para preservación de los equipos y una conexión a Internet para lanzar Radio UNP al aire. El equipamiento se realizó y con apoyo de los alumnos quedó pendiente el trámite de la licencia de estación dedicada a la educación, cultura y arte previa gestión y coordinación con Concortv (Consejo Consultivo de Radio y Televisión) órgano autónomo, plural y consultivo adscrito al Ministerio de Transportes y Comunicaciones. El proyecto permanece estacionado. Fue una piedra en el zapato del rector Rodríguez Lichtenheldt. Hay avance, pero el camino es culebrero.

Alumnos de la Escuela después de exponer sus proyectos gráficos.

Sin duda los tiempos cambian. En el primer año de celebración por consenso de los alumnos nuestra elección simbólica fue la elección del más bello “perro chusco” que previo aseo trajeron los alumnos y un homenaje a “Mirage” un perrito ciego que vio nacer la UNP y que la jauría conducía desde el portón principal hacia el comedor. Por ese gesto admirable escribí una nota en la que lo consideraba un inefable “el rector de los perros”. Por la deplorable escasa lectura del rector Antenor Aliaga y su entorno me sacó de imagen impunemente. Aún conservo la resolución. Nunca pretendí un paralelo lo que sucede que un mal lector, es siempre un lector desafortunado. Por supuesto tuvo asesores para redactar mi despedida. A pesar de los pesares estoy vivo.

Rindo mi especial homenaje de gratitud a quienes dieron su vida a esta valiosa iniciativa llamada Escuela de Comunicación Social de la UNP. Nació con el nombre de Escuela de Ciencias y Tecnologías de la Comunicación. Al culminar su noveno ciclo les dijeron a los futuros egresantes que saldrían como Bachilleres en Educación adscritos a la especialidad de Ciencias y Tecnologías de la Comunicación. Se hizo la consulta a la ANR (Asociación Nacional de Rectores) nos dieron una lista enorme de trámites en cielo y tierra. No quedó sino hablar con el Presidente de la ANR (Asociación Nacional de Rectores) doctor Iván Rodríguez Chávez y me dio una salida inteligente e inmediata. Cambiar el nombre de Escuela de Ciencias y Tecnología de la Comunicación por Escuela de Comunicación Social y san se acabó la papelería. Acción, decisión y punto.

Los alumnos  promueven actividades de proyección  en diversos poblados de la región.

Estas líneas de gratitud son de homenaje y admiración a quienes solícitamente acudieron al llamado de la escuela para la inefable tarea del magisterio y hoy están ausentes. A Teddy Montúfar Abad, a Oscar González García su tesis sobre la libertad de expresión fue el primer puesto en el Concurso del Colegio de Periodistas del Perú. Al Javier González Morán, abrió los ojos de los estudiantes a los mercados laborales para comunicadores en Lima. Sus viajes anuales se cubrían con los ahorros y actividades de los alumnos y con el bolsillo del maestro. Durante el tiempo que estuve al frente de la escuela se suicidó un alumno y mi estancia en la morgue durante la autopsia me hizo pensar con dolor la ausencia. Otro que me   decían estaba con cisticercosis en realidad tenía VIH. No los olvido todos ellos están en mi corazón. De los 27 años de la existencia de la escuela 26 años de su existencia son parte de mí vida. ¡Gracias!

sábado, 22 de agosto de 2026

CARTA ABIERTA A LA COMUNA DE PIURA

La poda salvaje es adelanto de un arboricidio.

Cuando en 1870 el vecino Fernando Reuche donó 24 plantones de tamarindo para dar sombra en la Plaza de Armas de la ciudad buenos vecinos como Manuel Saldarriaga los regaron con sangre de toro para que crecieran fuertes, lo que sucedió en efecto, eran parte del admirable paisaje urbano de la ciudad. Así lo dicen las postales coloridas que editó don Enrique del Carmen Ramos.

La poda salvaje y brutal de los pocos árboles “sobrevivientes” de la avenida Grau demuestra la alevosa e impune negligencia de quienes conducen la ciudad. Los árboles en todos los pueblos civilizados son elemental motivo de respeto y decoro. Este injustificado, alevoso e irresponsable maltrato ambiental exige la intervención del Ministerio Público en materia competente en ecología y ambiente.

Nos importa conocer que profesionales incompetentes justificaron el arboricidio.  Quienes tenemos la certeza que los árboles oxigenan y mejoran el ornato en la ciudad entendemos lo desatinado pobre de argumentos de la disposición municipal. Lo poco verde que tenemos no merece ese maltrato vil y despreciable. La mutilación artera es producto de la ignorancia y el desconocimiento de la naturaleza.

Sí Piura no se pone de pie frente al abuso agraviamos el legado de nuestros antepasados. ¿Qué clase de ciudadanos somos si guardamos silenció frente a este indecible atropello ambiental? Hace algunos meses talaron 700 algarrobos en la avenida Don Bosco por esa estúpida vanidad burocrática de exhibir cemento como símbolo de progreso. Nadie dijo nada.  Por eso no resulta extraño – como nos advierten- del actuar de la comuna.  Primero condecora a “piuranos ilustres” como anticipo a los inocultables reclamos la falta de respeto a la ciudad.

Las ciudades despojadas de decoro y respeto a la naturaleza y el ambiente demuestran una precariedad moral inocultable. Todo abuso insoportable, desde todo punto de vista, merece una sanción ejemplar inolvidable.  A ese paso de vaivenes, marchas y retrocesos, desaparecieron los pocos algarrobos y árboles plantados y regados por los vecinos. Hasta las palmeras que rodean el monumento a Grau languidecen.  En esta Piura de la presunta modernidad:  Los mototaxis remplazan a los piajenos que ayer proveían de leche fresca de cabra y pan caliente a los vecinos. A este paso nos quedamos sin los umbríos tamarindos, algarrobos y ficus  de la Plaza de Armas. Todo se desploma por el inconmensurable peso de la indignidad.

El encementado descomunal de calles y callejones ha dejado sin cimientos a las centenarias casonas indefensas de los tradicionales e históricos barrios la “mangachería”  al norte y “gallinacera” al sur de la ciudad bienes inmobiliarios despojados de la obligada protección del Ministerio de Cultura.

Piura se desploma tras ese festín criminal del cemento. Ni siquiera las facultades de Arquitectura e Ingeniería Civil de nuestras universidades, ni los colegios profesionales se pronuncian ante este arrebato ganancioso de incertidumbre, imprevisión inflados presupuestos y repartijas de coimas.

Dios proteja a los árboles mutilados frente a esta muerte lenta decretada por los imbéciles que ignoran el sabio lenguaje de la naturaleza.  No se piense que el cemento es progreso. La moderna arquitectura y la ingeniería de obras públicas considera que los suelos con napa freática alta se estabilizan con árboles que mejoran el paisaje y añaden vida a los espacios urbanos. No se piense que talando árboles se ganan votos. El desprecio a la naturaleza es la causa principal del rechazo unánime. La felicidad de los niños, el entusiasmo de los jóvenes y la gratitud de los viejos no tiene precio.

lunes, 27 de julio de 2026

¡FELIZ 28 DE JULIO!

Por: Miguel Godos Curay

Recordamos con profunda gratitud las emotivas vivencias personales del patriótico 28 de julio en la Paita de antaño. Se recordaba a los Hermanos Cárcamo Victorino y Andrés que un 17 de marzo de 1821 capturaron el pailebot español Sacramento que entregaron a San Martín que dispuso sea el primer buque de la escuadra del Perú independiente. El 27 de julio se recordaba el natalicio de don Miguel Grau. Grau vivió en Paita cerca de su padre designado en 1842 vista de aduana durante el efímero gobierno del general Juan Francisco de Vidal. Grau  en 1843 se embarcó en el bergantín Tescua, de bandera granadina, comandado por Manuel Francisco Herrera su maestro en las artes de la navegación y orientación astronómica en la que los porteños eran diestros.

De modo Julio tiene una profunda significación para los porteños. Todos los colegios semanas antes ensayaban los pasos de desfile. Las bandas de guerra preparaban sus marchas con soplidos a todo pulmón y templaban los cueros de tambores y redoblantes. Era un rito obligatorio. Se templaban cueros de chivo blanqueados con ceniza para los tambores. En el día de la patria el fervor y el culto al heroísmo era un ritual cívico  inolvidable.

En la víspera se preparaban las mejores galas para la gran Mariscala de los Ejércitos del Perú nuestra Señora de la Merced, salía en solemne procesión el 28 para retornar a su santuario el 29. Recibía honores de la Marina de Guerra del Perú conforme a su alta investidura. El 28 empezaba con el Tedeum, la acción de gracias por la libertad. Las festividades de la patria tenían un entrañable significado ritual. Acompañaba con su violín el maestro de capilla don Moisés Farfán quién dirigía el coro con las mejores voces femeninas de Paita.

El 27 de julio estaba consagrado al desfile escolar de todos los colegios. Era una fiesta viva a lo largo del malecón. Los uniformes beige, con galones en los hombros y cristinas con redondel azul para primaria y rojo para la secundaria animaban con solemnidad los festejos de la patria. Las insignias bordadas lucían los símbolos de cada colegio. Las noches eran de retretas y serenata con música peruana. No había casa, con balcones o sin ellos, luciendo en su mástil enhiesto el bicolor nacional. La serenata a la patria era una delicia del cancionero criollo. Las mesas de las acogedoras vivanderas rodeaban un extremo de la plaza de armas con coloridas viandas de chifles, pavo o lechón horneados. Eran la delicia gastronómica del paseo patriótico. No faltaba el inolvidable café en esa noche de fiesta y espontáneo civismo.

El último reducto valeroso de heroísmo era la legión de abuelos, excombatientes de la campaña militar de 1941. Desfilaban con emoción conmovedora. El contingente de combatientes calificados de la patria deploraba cada año la lista de nuevos ausentes en la jornada. Con el tiempo y la fugacidad del recuerdo sus historias de servicio indeclinable a la patria fueron desapareciendo.

Con un ritual parecido a la de la pascua de navidad las panaderías lucían en sus vitrinas bizcochos, pasteles de fuente y otras delicias nacionales. Alfajores, bombas, cocadas, galletas dulces y chumbeques almibarados eran las golosinas de la celebración. Sumemos a ellas el champús de piña, la mazamorra morada, el arroz con leche y coco, la natilla, acuñas, gofios, piñonates abundaban para la ocasión.

El 28 el día central de la celebración que presidían la mea del almuerzo: la fuente de cebiche, el sudado y el picante. Luego venían los secos de cabrito y el horneado. Se bebía en la ocasión clarito y chicha, cerveza y vino. Eran días de fiesta para concurrir a las peleas de gallos y disfrutar del gozo familiar en la Plaza de Armas cubierta de banderitas de papel cometa rojo y blanco.

La gloria del General José de San Martín, el principal protagonista de la gesta libertaria, se resume en la glosa infantil: “Guapo general que naciste en Yapeyú/ quien pudiera como tú/ tres naciones libertar”. Los versos prodigiosos del vals “Mi Perú” de Manuel “Chato” Raygada Ballesteros compuesto en 1946.Hacía correr las lágrimas de los abuelos. Los estudiantes con atuendos simbólicos representaban a la costa, sierra y amazonia del Perú. Por supuesto después de cada interpretación se escuchaba a viva voz un estentóreo “Viva el Perú”

En las clases de Instrucción Pre-Militar aprendimos ese himno sentido del poeta tacneño Federico Barreto Bustíos (1868-1929): “Mi patria y mi bandera”, escrito durante el cautiverio de Tacna. “Desde que vi la luz, mi pecho anida, / dos amores: mi patria y mi bandera. /¡Por mi patria, el Perú, yo doy la vida! /¡Por mi bandera, el alma, el alma entera! / Yo quiero que mi patria bien querida /vuelva a ser en América lo que era /y que su enseña, blanca y encendida/ flote muy alto ¡sea la primera! / ¡Mi patria!¡Mi bandera!

Eran tiempos donde el civismo y el culto a los héroes se fomentaba en las escuelas. Las labores escolares se iniciaban con el Himno Nacional. En los colegios donde se realizaba la Instrucción Pre Militar (IPM) la letra del himno íntegra se aprendía de memoria. El respeto a los símbolos patrios era una admiración ritual y fervorosa. El discurso político se nutría en la historia y las diferencias ideológicas no eran incidentales.

Por supuesto, cada 28, se esperaba con puntualidad el mensaje presidencial, por ello el servicio de energía de doña Ventura Artadi se adelantaba a las 9.00 de la mañana. El servicio diario empezaba a las 6.00 de la tarde. Hubo mensajes retóricamente impecables como los del arquitecto Belaunde, Alan García y hasta aburridos y mal leídos como los que mostraron las inexcusables omisiones de Dina Boluarte.  Hoy se vislumbra un mensaje a la nación conciliatorio y prometedor de la presidenta Keiko Fujimori. Pero no se descarta esa turba parlamentaria insoportable y horrísona de la oposición. Estamos lejos de una conducción legislativa con sensatez y aplomo intelectual. Esa desacomedida falta de formación política y parlamentaria es producto del momento político y el revés del senderismo ideológico y retórico.

 

domingo, 12 de julio de 2026

EL CONSEJO DE LAS RANAS

Por: Miguel Godos Curay

El consejo de las ranas: crónica fabulada de un debate académico.

Las ranas son parte de la academia y son el ingrediente imprescindible en la escuela de comunicación social de sapolandia en donde se brinda formación profesional a los jóvenes sapos y sapas de nuestra prometedora aldea global. El dilema mayor de las ranas tiene su raíz en el ¿qué enseñar? y en el ¿cómo enseñar la teoría y práctica de la comunicación social? El consejo de los anfibios y anuros (los sin cola) es la expresión de la organización académica y reúne a todos en busca de este ideal. La legión de los sapos y sapas es numerosa. En ellos hay muchos y muchas muy inteligentes y capaces. Otros y en menor proporción creen equivocadamente que ya no es necesario estudiar ni leer.  Se dedican al deporte del ocio, viven el momento y sienten con pavor el futuro. No son muchos, pero son un desafío para los batracios académicos.

Las ranas se diferencian por sus timbres académicos. Lo que genera aparentes diferencias pues con experiencia profesional conocen lo que enseñan y pueden mejorar. Es un valioso capital que no se puede tirar por la borda. La rana directora con superlativa arrogancia se dedica a los menesteres de la investigación. En realidad, pocos -casi nadie- conoce en Sapolandia el producto de las doctas indagaciones. En un despacho sin horario, el bombillo permanece encendido a diario sin nadie en la sala. Como diría el elefante de Iriarte: La apariencia es advertencia. Ciencia que no se divulga es como el estrés de la pulga en rabo de perro. Quien siente, se culpa; El que no, que oiga.

En el claustro hay ranas de diversa textura y calidad anfibia. Los hay lectores, los hay dedicados al periodismo menester en aparente extinción y los dedicados a la investigación. Los hay expertos en webveo y fuga de tondero. La confrontación anura es consecuencia del ordenamiento y opiniones legales. En realidad es una colisión de intereses en el seno de la academia donde se presume la libertad de cátedra y estudio serio por encima de todo.

¿Por qué es complicado tomar acuerdo en donde siendo tan pocos la economía de los procesos debe favorecer la sintonía de aspiraciones y esfuerzos? La respuesta es sencilla y reflexiva. En apariencia es un conflicto de poder con “j”. Un acuerdo convertido en desacuerdo. Una guerra en tiempos de paz. Una pérdida de tiempo en donde debe reinar la armonía. Sin duda, la fórmula más sencilla de resolver conflictos es el tira y afloja. Una sintonía perfecta en la que el poder deja de ser exceso y contribuye al bien común.

Sin duda, nadie en el consenso colegiado se perjudica. Todos se benefician y avanzan. Siendo tan pocos, no es difícil construir el bien común sin caprichos ni menoscabo. Los naturales tira y afloja de las diferencias se superan con inteligencia. Nunca las indisposiciones del capricho y el abuso del poder dan buenos resultados. El derecho se tuerce y retuerce cuando se excede en establecer límites en donde son posibles los acuerdos y concesiones. 

Un coro angelical es como el trino perdurable de las aves donde funciona la sintonía. Cuando todos en consenso trinan a una voz. El esfuerzo diminuto se hace grande. El capricho se disipa y el acuerdo se comparte. Los desacuerdos son el abono de la descomposición de las organizaciones. El jurista Domicio Ulpiano definió al derecho como "el arte de lo bueno y lo justo". Este se resume en tres preceptos éticos vigentes: vivir honestamente (respetar la moral), no dañar al otro (proteger a las personas) y dar a cada uno lo suyo (justicia).

Las ranas son criaturas inteligentes con basta y copiosa experiencia en la comunicación y les repugna la incomunicación. El croar en las noches insomnes anuncia las lluvias copiosas que fructifican la tierra. Para los que siembran y cultivan es una buena noticia. Los negligentes e improvisados temen al agua como los mohosos el jabón en la tina.

¿Qué aprenderán los amados sapos de esas repugnantes lecciones de menoscabo, capricho e intolerancia? Sin duda, nada que contribuya a la perfección y a la mejora. Las ranas han alcanzado muchos logros en su corta historia. Un pabellón de tres pisos en condiciones inmejorables con un tercer piso disponible convertido eventualmente en depósito en donde todos los sapos pueden desarrollar con el auxilio de la tecnología diseño gráfico y producción audiovisual.

Con el auxilio de la una pequeña inversión: Fotografía y diseño digital. Internet eficiente para una estación de radio. Para los amantes de la imprenta y la tipografía encuadernación e impresiones. Hay mucho que hacer si el consenso de las ranas, aclarado el panorama, despliega todos sus esfuerzos en mejorar y crecer.  No hay tiempo que perder frente al pronto anticipo de las lluvias. No hay nada imposible para las ranas que pueden conducir hacia logros meritorios e insospechados a su legión de estudiosos sapos cuya formación sólida, coherente y eficiente es un mandato de la sociedad.

Tomás de Iriarte (1750.1791) hizo de las fábulas nutritivas historias con asnos, elefantes, cuervos, pavos, gallos, ruiseñores, gorriones, cerdos, zánganos, avispas, tábanos, moscas y escarabajos. Personajes de sus amenas historias de las que según advierte: “Ningún particular debe ofenderse de lo que se dice en común”. No encontramos sapos ni ranas que pueblan nuestros ríos en espera de las lluvias del estío. Están todos advertidos.