viernes, 4 de septiembre de 2026

27 AÑOS DE COMUNICACIÓN EN LA UNP

Por: Miguel Godos Curay

Producción fotográfica de alumnos de la Escuela de Comunicación.

De los 27 años de la Escuela de Comunicación de la Universidad Nacional de Piura llevo 26 años dedicados a la docencia en sus hoy aulas del edificio celeste del Campus Universitario junto al de la Facultad de Educación. La hoy Escuela de Comunicación inició sus actividades como especialidad de Ciencias y Tecnologías de la Comunicación así se denominó el proyecto elaborado por docentes de la Facultad de Educación entre los que destacaran Ruth Santiváñez, Sigifredo Burneo, Aurelia Zavala entre otros.

El primer profesor contratado en 1999 para los cursos de la especialidad en el primer ciclo fue Julio Estrada Pacherres las clases empezaron con una sección numerosa de 60 alumnos. Para el segundo ciclo se convocó a un segundo concurso ya en el 2000 para un profesor contratado de la especialidad. La concurrida convocatoria me la llevé de encuentro y mi clase modelo fue el exquisito tema de ¿Cómo se edita un diario y el trabajo en la redacción?

Aún recuerdo. Fue una clase modelo con nutrida concurrencia y aplausos desde entonces estoy en la Escuela. La coordinación que tenía a cargo del Doctor Sigifredo Burneo me fue entregada y ahí permanecí como director de orquesta durante doce años. Nunca tuvimos territorio ni espacio ni lugar.  Hasta que el Decano de la Facultad economista Lorenzo Alvites Velezmoro nos asignó el aula 42 que aún tenemos y en donde se enseñaba repostería y decoración de tortas. Este primer año de aventura académica fue un recorrido por todo el campus.

Nos permitieron en una corta temporada usar las vacías durante las mañanas aulas de la Facultad de Derecho hija putativa de la Facultad de Educación. Las aulas permanecían por que los docentes, algunos magistrados en ejercicio, sólo las empleaban en las tardes. Algunas veces hubo clases a cielo abierto bajo un umbrío algarrobo, Otras fuimos al edificio de aulas escalonadas en donde las pizarras parecían de lija por la forma como se hacían nada las tizas.

Los primeros alumnos fueron una legión valerosa en la lucha contra la adversidad. Durante el ejercicio rectoral de los doctores Edwin Vegas Gallo, Antenor Aliaga Zegarra, José Rodríguez Lichtenheldt y César Reyes Peña conduje también la Oficina de Imagen Institucional de la UNP. Muchos logros fueron parte de este itinerario académico. Aún recuerdo que tras un exitoso Examen de Admisión fuimos a recorrer las aulas para que constatara su mal estado y decidió la colocación inmediata de pizarras acrílicas con en donde se usaba el plumón. El colmo fue que en Piura no había proveedores quienes las pidieron a Chiclayo. Lo cierto es que se sintió el cambio.

Aún recuerdo a los alumnos de la segunda promoción. A medida que crecíamos necesitábamos docentes de la especialidad. Conocía a muchos desde mis tiempos en la Dirección de Correo. En esta convocatoria llegaron Teddy Móntufar Abad, Noe Rojas Cardoza, Mariela Barrientos Benites. Durante el Decanato de Ricardo Benigno Cedano Santur se incorporaron a la plana docente de la Escuela la hoy Directora de la Escuela doctora Alina Antón Chávez, el doctor Javier Gonzaléz Morán y Dina Saavedra Pintado. Se suman a ellos Oscar González García, Marco Rumiche Purizaca que contribuyeron al fortalecimiento académico. Marco es hoy el Director del Departamento, Alina la Directora de la Escuela.

Homenaje a Mario Vargas LLosa Premio Nobel de la Literatura en la UNP

Nadie menciona en esta historia. La donación del Diario Visión  y su taller del jirón Callao  a la UNP para equipar la Escuela. Ahí estarían según los planos: aulas de redacción, sala de diseño en el segundo piso y en el tercer piso la hemeroteca, el taller de encuadernación y restauración de papel. Los desentendimientos con algunos rectores que pensaban que la rotativa Goss Community era una herramienta para sus ambiciones políticas acabó en la depredación y destrucción de un activo costoso por la modalidad de donación de activos con una carga pasiva que pagó la UNP. Las salas de redacción amobladas y equipadas acabaron saqueadas con los softwares arrebatados a los discos duros y vendidos en el mercado negro. Esta es una historia turbia que nadie menciona en la UNP. En la Escuela ignoran las aulas arrebatadas en el jirón Callao hoy ocupadas por la Defensoría Universitaria y otras dependencias administrativas que nada tienen que ver con la Comunicación Social.

A pesar de los pesares y sin menguar el entusiasmo mirábamos la enorme posibilidad de convertir el antiguo pabellón de ciencias y las abandonadas aulas de estudios generales en el pabellón de la Escuela de Comunicación. Recorrimos con Marco Rumiche todas las instancias. Ciencias tenía aulas nuevas, estudios generales se convirtió en el Idepunp. La operación no fue fácil. Hablamos con cada uno de los decanos integrantes del Consejo Universitario. Se solicitó al Consejo Universitario la disposición de estos ambientes para la Escuela y futura Facultad de Comunicación. El doctor Omar Vences Martínez nos apoyó con la persuasión de sus argumentos y el voto mayoritario de los Decanos consejeros que nos dieron el voto nos fue entregado un pabellón de aulas realmente en mal estado. La tarea de mejora la realizó el rector Reyes Peña que lo transformó en aulas decentes y equipadas. Pocos recuerdan que se cambiaron pisos, instalaciones eléctricas, se colocó puertas y ventanas. Solo falta Instalar pantallas interactivas, proyectores y suficientes y estaciones de carga para dispositivos móviles.

Requerimos mobiliario modular para cambiar la disposición del aula y pasar del formato magistral con atril a ambientes de trabajo con grupos pequeños. De los tres pisos sólo se ocupan dos para tareas inmediatas. Falta equipamiento modular para mejorar aulas con la nueva tecnología. Las carpetas tradicionales no son adecuadas La iluminación natural y artificial uniforme y aislamiento del ruido externo. Ayer las podadoras con un ruido infernal entorpecían la clase.

A pesar de los pesares tenemos cabina de radio frustrada por la intervención de la Contraloría. De acuerdo a lo previsto necesitaba aire acondicionado para preservación de los equipos y una conexión a Internet para lanzar Radio UNP al aire. El equipamiento se realizó y con apoyo de los alumnos quedó pendiente el trámite de la licencia de estación dedicada a la educación, cultura y arte previa gestión y coordinación con Concortv (Consejo Consultivo de Radio y Televisión) órgano autónomo, plural y consultivo adscrito al Ministerio de Transportes y Comunicaciones. El proyecto permanece estacionado. Fue una piedra en el zapato del rector Rodríguez Lichtenheldt. Hay avance, pero el camino es culebrero.

Sin duda los tiempos cambian. En el primer año de celebración por consenso de los alumnos nuestra elección simbólica fue la elección del más bello “perro chusco” que previo aseo trajeron los alumnos y un homenaje a “Mirage” un perrito ciego que vio nacer la UNP y que la jauría conducía desde el portón principal hacia el comedor. Por ese gesto admirable escribí una nota en la que lo consideraba un inefable “el rector de los perros”. Por la deplorable escasa lectura del rector Antenor Aliaga y su entorno me sacó de imagen impunemente. Aún conservo la resolución. Nunca pretendí un paralelo lo que sucede que un mal lector, es siempre un lector desafortunado. Por supuesto tuvo asesores para redactar mi despedida. A pesar de los pesares estoy vivo.

Rindo mi especial homenaje de gratitud a quienes dieron su vida a esta valiosa iniciativa llamada Escuela de Comunicación Social de la UNP. Nació con el nombre de Escuela de Ciencias y Tecnologías de la Comunicación. Al culminar su noveno ciclo les dijeron a los futuros egresantes que saldrían como Bachilleres en Educación adscritos a la especialidad de Ciencias y Tecnologías de la Comunicación. Se hizo la consulta a la ANR (Asociación Nacional de Rectores) nos dieron una lista enorme de trámites en cielo y tierra. No quedó sino hablar con el Presidente de la ANR (Asociación Nacional de Rectores) doctor Iván Rodríguez Chávez y me dio una salida inteligente e inmediata. Cambiar el nombre de Escuela de Ciencias y Tecnología de la Comunicación por Escuela de Comunicación Social y san se acabó la papelería. Acción, decisión y punto.

Actividad académica con los representantes de la Embajada de los Países Bajos. Participan los
profesores Mariela Barrientos, Marco Rumiche, Miguel Godos y Javier González.

Estas líneas de gratitud son de homenaje y admiración a quienes solícitamente acudieron al llamado de la escuela para la inefable tarea del magisterio y hoy están ausentes. A Teddy Montúfar Abad, a Oscar González García su tesis sobre la libertad de expresión fue el primer puesto en el Concurso del Colegio de Periodistas del Perú. Al Javier González Morán, abrió los ojos de los estudiantes a los mercados laborales para comunicadores en Lima. Sus viajes anuales se cubrían con los ahorros y actividades de los alumnos y con el bolsillo del maestro. Durante el tiempo que estuve al frente de la escuela se suicidó un alumno y mi estancia en la morgue durante la autopsia me hizo pensar con dolor la ausencia. Otro que me   decían estaba con cisticercosis en realidad tenía VIH. No los olvido todos ellos están en mi corazón. De los 27 años de la existencia de la escuela 26 años de su existencia son parte de mí vida. ¡Gracias!

sábado, 22 de agosto de 2026

CARTA ABIERTA A LA COMUNA DE PIURA

La poda salvaje es adelanto de un arboricidio.

Cuando en 1870 el vecino Fernando Reuche donó 24 plantones de tamarindo para dar sombra en la Plaza de Armas de la ciudad buenos vecinos como Manuel Saldarriaga los regaron con sangre de toro para que crecieran fuertes, lo que sucedió en efecto, eran parte del admirable paisaje urbano de la ciudad. Así lo dicen las postales coloridas que editó don Enrique del Carmen Ramos.

La poda salvaje y brutal de los pocos árboles “sobrevivientes” de la avenida Grau demuestra la alevosa e impune negligencia de quienes conducen la ciudad. Los árboles en todos los pueblos civilizados son elemental motivo de respeto y decoro. Este injustificado, alevoso e irresponsable maltrato ambiental exige la intervención del Ministerio Público en materia competente en ecología y ambiente.

Nos importa conocer que profesionales incompetentes justificaron el arboricidio.  Quienes tenemos la certeza que los árboles oxigenan y mejoran el ornato en la ciudad entendemos lo desatinado pobre de argumentos de la disposición municipal. Lo poco verde que tenemos no merece ese maltrato vil y despreciable. La mutilación artera es producto de la ignorancia y el desconocimiento de la naturaleza.

Sí Piura no se pone de pie frente al abuso agraviamos el legado de nuestros antepasados. ¿Qué clase de ciudadanos somos si guardamos silenció frente a este indecible atropello ambiental? Hace algunos meses talaron 700 algarrobos en la avenida Don Bosco por esa estúpida vanidad burocrática de exhibir cemento como símbolo de progreso. Nadie dijo nada.  Por eso no resulta extraño – como nos advierten- del actuar de la comuna.  Primero condecora a “piuranos ilustres” como anticipo a los inocultables reclamos la falta de respeto a la ciudad.

Las ciudades despojadas de decoro y respeto a la naturaleza y el ambiente demuestran una precariedad moral inocultable. Todo abuso insoportable, desde todo punto de vista, merece una sanción ejemplar inolvidable.  A ese paso de vaivenes, marchas y retrocesos, desaparecieron los pocos algarrobos y árboles plantados y regados por los vecinos. Hasta las palmeras que rodean el monumento a Grau languidecen.  En esta Piura de la presunta modernidad:  Los mototaxis remplazan a los piajenos que ayer proveían de leche fresca de cabra y pan caliente a los vecinos. A este paso nos quedamos sin los umbríos tamarindos, algarrobos y ficus  de la Plaza de Armas. Todo se desploma por el inconmensurable peso de la indignidad.

El encementado descomunal de calles y callejones ha dejado sin cimientos a las centenarias casonas indefensas de los tradicionales e históricos barrios la “mangachería”  al norte y “gallinacera” al sur de la ciudad bienes inmobiliarios despojados de la obligada protección del Ministerio de Cultura.

Piura se desploma tras ese festín criminal del cemento. Ni siquiera las facultades de Arquitectura e Ingeniería Civil de nuestras universidades, ni los colegios profesionales se pronuncian ante este arrebato ganancioso de incertidumbre, imprevisión inflados presupuestos y repartijas de coimas.

Dios proteja a los árboles mutilados frente a esta muerte lenta decretada por los imbéciles que ignoran el sabio lenguaje de la naturaleza.  No se piense que el cemento es progreso. La moderna arquitectura y la ingeniería de obras públicas considera que los suelos con napa freática alta se estabilizan con árboles que mejoran el paisaje y añaden vida a los espacios urbanos. No se piense que talando árboles se ganan votos. El desprecio a la naturaleza es la causa principal del rechazo unánime. La felicidad de los niños, el entusiasmo de los jóvenes y la gratitud de los viejos no tiene precio.

lunes, 27 de julio de 2026

¡FELIZ 28 DE JULIO!

Por: Miguel Godos Curay

Recordamos con profunda gratitud las emotivas vivencias personales del patriótico 28 de julio en la Paita de antaño. Se recordaba a los Hermanos Cárcamo Victorino y Andrés que un 17 de marzo de 1821 capturaron el pailebot español Sacramento que entregaron a San Martín que dispuso sea el primer buque de la escuadra del Perú independiente. El 27 de julio se recordaba el natalicio de don Miguel Grau. Grau vivió en Paita cerca de su padre designado en 1842 vista de aduana durante el efímero gobierno del general Juan Francisco de Vidal. Grau  en 1843 se embarcó en el bergantín Tescua, de bandera granadina, comandado por Manuel Francisco Herrera su maestro en las artes de la navegación y orientación astronómica en la que los porteños eran diestros.

De modo Julio tiene una profunda significación para los porteños. Todos los colegios semanas antes ensayaban los pasos de desfile. Las bandas de guerra preparaban sus marchas con soplidos a todo pulmón y templaban los cueros de tambores y redoblantes. Era un rito obligatorio. Se templaban cueros de chivo blanqueados con ceniza para los tambores. En el día de la patria el fervor y el culto al heroísmo era un ritual cívico  inolvidable.

En la víspera se preparaban las mejores galas para la gran Mariscala de los Ejércitos del Perú nuestra Señora de la Merced, salía en solemne procesión el 28 para retornar a su santuario el 29. Recibía honores de la Marina de Guerra del Perú conforme a su alta investidura. El 28 empezaba con el Tedeum, la acción de gracias por la libertad. Las festividades de la patria tenían un entrañable significado ritual. Acompañaba con su violín el maestro de capilla don Moisés Farfán quién dirigía el coro con las mejores voces femeninas de Paita.

El 27 de julio estaba consagrado al desfile escolar de todos los colegios. Era una fiesta viva a lo largo del malecón. Los uniformes beige, con galones en los hombros y cristinas con redondel azul para primaria y rojo para la secundaria animaban con solemnidad los festejos de la patria. Las insignias bordadas lucían los símbolos de cada colegio. Las noches eran de retretas y serenata con música peruana. No había casa, con balcones o sin ellos, luciendo en su mástil enhiesto el bicolor nacional. La serenata a la patria era una delicia del cancionero criollo. Las mesas de las acogedoras vivanderas rodeaban un extremo de la plaza de armas con coloridas viandas de chifles, pavo o lechón horneados. Eran la delicia gastronómica del paseo patriótico. No faltaba el inolvidable café en esa noche de fiesta y espontáneo civismo.

El último reducto valeroso de heroísmo era la legión de abuelos, excombatientes de la campaña militar de 1941. Desfilaban con emoción conmovedora. El contingente de combatientes calificados de la patria deploraba cada año la lista de nuevos ausentes en la jornada. Con el tiempo y la fugacidad del recuerdo sus historias de servicio indeclinable a la patria fueron desapareciendo.

Con un ritual parecido a la de la pascua de navidad las panaderías lucían en sus vitrinas bizcochos, pasteles de fuente y otras delicias nacionales. Alfajores, bombas, cocadas, galletas dulces y chumbeques almibarados eran las golosinas de la celebración. Sumemos a ellas el champús de piña, la mazamorra morada, el arroz con leche y coco, la natilla, acuñas, gofios, piñonates abundaban para la ocasión.

El 28 el día central de la celebración que presidían la mea del almuerzo: la fuente de cebiche, el sudado y el picante. Luego venían los secos de cabrito y el horneado. Se bebía en la ocasión clarito y chicha, cerveza y vino. Eran días de fiesta para concurrir a las peleas de gallos y disfrutar del gozo familiar en la Plaza de Armas cubierta de banderitas de papel cometa rojo y blanco.

La gloria del General José de San Martín, el principal protagonista de la gesta libertaria, se resume en la glosa infantil: “Guapo general que naciste en Yapeyú/ quien pudiera como tú/ tres naciones libertar”. Los versos prodigiosos del vals “Mi Perú” de Manuel “Chato” Raygada Ballesteros compuesto en 1946.Hacía correr las lágrimas de los abuelos. Los estudiantes con atuendos simbólicos representaban a la costa, sierra y amazonia del Perú. Por supuesto después de cada interpretación se escuchaba a viva voz un estentóreo “Viva el Perú”

En las clases de Instrucción Pre-Militar aprendimos ese himno sentido del poeta tacneño Federico Barreto Bustíos (1868-1929): “Mi patria y mi bandera”, escrito durante el cautiverio de Tacna. “Desde que vi la luz, mi pecho anida, / dos amores: mi patria y mi bandera. /¡Por mi patria, el Perú, yo doy la vida! /¡Por mi bandera, el alma, el alma entera! / Yo quiero que mi patria bien querida /vuelva a ser en América lo que era /y que su enseña, blanca y encendida/ flote muy alto ¡sea la primera! / ¡Mi patria!¡Mi bandera!

Eran tiempos donde el civismo y el culto a los héroes se fomentaba en las escuelas. Las labores escolares se iniciaban con el Himno Nacional. En los colegios donde se realizaba la Instrucción Pre Militar (IPM) la letra del himno íntegra se aprendía de memoria. El respeto a los símbolos patrios era una admiración ritual y fervorosa. El discurso político se nutría en la historia y las diferencias ideológicas no eran incidentales.

Por supuesto, cada 28, se esperaba con puntualidad el mensaje presidencial, por ello el servicio de energía de doña Ventura Artadi se adelantaba a las 9.00 de la mañana. El servicio diario empezaba a las 6.00 de la tarde. Hubo mensajes retóricamente impecables como los del arquitecto Belaunde, Alan García y hasta aburridos y mal leídos como los que mostraron las inexcusables omisiones de Dina Boluarte.  Hoy se vislumbra un mensaje a la nación conciliatorio y prometedor de la presidenta Keiko Fujimori. Pero no se descarta esa turba parlamentaria insoportable y horrísona de la oposición. Estamos lejos de una conducción legislativa con sensatez y aplomo intelectual. Esa desacomedida falta de formación política y parlamentaria es producto del momento político y el revés del senderismo ideológico y retórico.

 

domingo, 12 de julio de 2026

EL CONSEJO DE LAS RANAS

Por: Miguel Godos Curay

El consejo de las ranas: crónica fabulada de un debate académico.

Las ranas son parte de la academia y son el ingrediente imprescindible en la escuela de comunicación social de sapolandia en donde se brinda formación profesional a los jóvenes sapos y sapas de nuestra prometedora aldea global. El dilema mayor de las ranas tiene su raíz en el ¿qué enseñar? y en el ¿cómo enseñar la teoría y práctica de la comunicación social? El consejo de los anfibios y anuros (los sin cola) es la expresión de la organización académica y reúne a todos en busca de este ideal. La legión de los sapos y sapas es numerosa. En ellos hay muchos y muchas muy inteligentes y capaces. Otros y en menor proporción creen equivocadamente que ya no es necesario estudiar ni leer.  Se dedican al deporte del ocio, viven el momento y sienten con pavor el futuro. No son muchos, pero son un desafío para los batracios académicos.

Las ranas se diferencian por sus timbres académicos. Lo que genera aparentes diferencias pues con experiencia profesional conocen lo que enseñan y pueden mejorar. Es un valioso capital que no se puede tirar por la borda. La rana directora con superlativa arrogancia se dedica a los menesteres de la investigación. En realidad, pocos -casi nadie- conoce en Sapolandia el producto de las doctas indagaciones. En un despacho sin horario, el bombillo permanece encendido a diario sin nadie en la sala. Como diría el elefante de Iriarte: La apariencia es advertencia. Ciencia que no se divulga es como el estrés de la pulga en rabo de perro. Quien siente, se culpa; El que no, que oiga.

En el claustro hay ranas de diversa textura y calidad anfibia. Los hay lectores, los hay dedicados al periodismo menester en aparente extinción y los dedicados a la investigación. Los hay expertos en webveo y fuga de tondero. La confrontación anura es consecuencia del ordenamiento y opiniones legales. En realidad es una colisión de intereses en el seno de la academia donde se presume la libertad de cátedra y estudio serio por encima de todo.

¿Por qué es complicado tomar acuerdo en donde siendo tan pocos la economía de los procesos debe favorecer la sintonía de aspiraciones y esfuerzos? La respuesta es sencilla y reflexiva. En apariencia es un conflicto de poder con “j”. Un acuerdo convertido en desacuerdo. Una guerra en tiempos de paz. Una pérdida de tiempo en donde debe reinar la armonía. Sin duda, la fórmula más sencilla de resolver conflictos es el tira y afloja. Una sintonía perfecta en la que el poder deja de ser exceso y contribuye al bien común.

Sin duda, nadie en el consenso colegiado se perjudica. Todos se benefician y avanzan. Siendo tan pocos, no es difícil construir el bien común sin caprichos ni menoscabo. Los naturales tira y afloja de las diferencias se superan con inteligencia. Nunca las indisposiciones del capricho y el abuso del poder dan buenos resultados. El derecho se tuerce y retuerce cuando se excede en establecer límites en donde son posibles los acuerdos y concesiones. 

Un coro angelical es como el trino perdurable de las aves donde funciona la sintonía. Cuando todos en consenso trinan a una voz. El esfuerzo diminuto se hace grande. El capricho se disipa y el acuerdo se comparte. Los desacuerdos son el abono de la descomposición de las organizaciones. El jurista Domicio Ulpiano definió al derecho como "el arte de lo bueno y lo justo". Este se resume en tres preceptos éticos vigentes: vivir honestamente (respetar la moral), no dañar al otro (proteger a las personas) y dar a cada uno lo suyo (justicia).

Las ranas son criaturas inteligentes con basta y copiosa experiencia en la comunicación y les repugna la incomunicación. El croar en las noches insomnes anuncia las lluvias copiosas que fructifican la tierra. Para los que siembran y cultivan es una buena noticia. Los negligentes e improvisados temen al agua como los mohosos el jabón en la tina.

¿Qué aprenderán los amados sapos de esas repugnantes lecciones de menoscabo, capricho e intolerancia? Sin duda, nada que contribuya a la perfección y a la mejora. Las ranas han alcanzado muchos logros en su corta historia. Un pabellón de tres pisos en condiciones inmejorables con un tercer piso disponible convertido eventualmente en depósito en donde todos los sapos pueden desarrollar con el auxilio de la tecnología diseño gráfico y producción audiovisual.

Con el auxilio de la una pequeña inversión: Fotografía y diseño digital. Internet eficiente para una estación de radio. Para los amantes de la imprenta y la tipografía encuadernación e impresiones. Hay mucho que hacer si el consenso de las ranas, aclarado el panorama, despliega todos sus esfuerzos en mejorar y crecer.  No hay tiempo que perder frente al pronto anticipo de las lluvias. No hay nada imposible para las ranas que pueden conducir hacia logros meritorios e insospechados a su legión de estudiosos sapos cuya formación sólida, coherente y eficiente es un mandato de la sociedad.

Tomás de Iriarte (1750.1791) hizo de las fábulas nutritivas historias con asnos, elefantes, cuervos, pavos, gallos, ruiseñores, gorriones, cerdos, zánganos, avispas, tábanos, moscas y escarabajos. Personajes de sus amenas historias de las que según advierte: “Ningún particular debe ofenderse de lo que se dice en común”. No encontramos sapos ni ranas que pueblan nuestros ríos en espera de las lluvias del estío. Están todos advertidos.

lunes, 29 de junio de 2026

PIURA, QUE LINDA ES PIURA

Por: Miguel Godos Curay

Piajeno piurano, símbolo de un secular proceso civilizador en Piura

Piura, tiene una gea formidable que seduce con el resplandor de la luz. El sol radiante lo distingue en todo el Perú. Trujillo tiene su primavera, Piura tiene sol todo el día. Su portento agrícola es producto de la heliofanía que provoca un clima propicio para el cultivo de frutas dulces y sabrosas. Sin tener portentos arqueológicos se sumerge en la cultura del desierto gran depósito de sedimentos marinos que hoy son fosfatos, diatomitas y salmueras. Sus entrañas preservan grandes depósitos de hidrocarburos y gas. El primer pozo petrolero perforado en el Perú empezó a funcionar el 2 de noviembre de 1863 en Zorritos, Tumbes en aquel entonces jurisdicción de la provincia de Paita.

Piura es extensa. Piura sola es más grande que un país. Su territorio tiene 35,892 km2 superior a la extensión territorial de El Salvador de 21,041 km2 e Israel 20,700 km2. Sin incluir otros diminutos estados. En sus mejores tiempos fue proveedora de hidrocarburos y bellotas de algodón pima para la exportación. Los antiguos billetes de dólar contenían parte de su fibra duradera.  La Piura que inspiró a Vargas Llosa era un desierto por los cuatro costados y el fascinante río Piura un caprichoso personaje esperado con banda de músicos en proximidades de la navidad. Sus aguas gracias al tajamar de Tacalá elevaba el nivel de las aguas y recorría las plantaciones hasta cerca de Catacaos.

Sus tierras sedientas siempre dieron buenos frutos. Las huertas caseras estaban pobladas de guayabos para elaborar en el fogón jaleas y guabas dulces para los churres. Había quienes cultivaban en sus corrales frijol de palo, ají de mesa, albahaca, zapallitos y sandías. La tierra nuestra daba de todo. Antes de que se inventara le leche en polvo y la enlatada. En Piura se comerciaban hectolitros de leche de cabra altamente nutritiva.  De los hatos de cabras, las vacas del pobre según López Albújar, nunca faltó nutrientes y sustancia para los quesos, quesillos y natillas hoy ausentes. Para los desnutridos y debiluchos se recomendaba como tónico formidable le leche de burra negra. Con tres tomas era suficiente para activar las neuronas y poner fin a la pereza de la debilidad.

En los fogones y sartenes se freían cachemas de Colán o de Sechura. En Paita se pescaban en botes a vela provistos de lamparines que atraían a los peces y a flor de agua capturaban con sus anzuelos.  Se empleaban como cebo lombrices sacadas de los fangos contiguos a los parantes de los muelles. En Paita, el Muelle Fiscal, el Muelle de Fierro y el muellecito de la Estación del ferrocarril y El Toril. Cachemas y  sucos frescos, sabrosos y fritos fueron la mejor de las delicias, acompañados siempre con sarsa de cebollas, limón y ají fueron un don irrepetible.

Piura, tiene una devoción irrepetible a la luna. Las abuelas seguían el calendario lunar con cuartos, lunas llenas y lunas nuevas. Las comadronas no necesitaban de la ecografía de uso reciente sino del calendario Bristol y mirar las fases de la luna para con su arte acomodar al feto y programar su venida. Las viejas abuelas trenzaban con fino pabilo y cera de abejas el cordón umbilical y cernían la flor de la ceniza de algarrobo con una eficacia superior al polvo secante. Al llamado de los trajines del parto concurrían con su tijera de acero Solingen y su cuadro de San Ramón Nonato al que colocaban una vela y movían conforme a la posición del feto: de costado, atravesado o de cabeza listo para su arribo a esta Piura creyente y supersticiosa hasta el tuétano.

Sólo en Piura la candela habla, el viento murmura, en los remolinos baila el diablo y los moscones traen noticias. Las barajas adivinatorias son un arte tan solicitado que no hay ni aldea ni pueblo que no tenga una amable y solicita lectora de naipes. Algunas barajas centenarias pasan de mano en mano desde tiempos inmemoriales. En Piura se respeta el santoral estrictamente. Los nombres productos de la modernidad son una condena eterna para el nombrado. Según nos explicaron en caso de riesgos acudes a tu santo protector. Pero si te llamas Oster, marca de artefacto o licuadora, no le puedes pedir protección porque ni te escucha ni te empelota. Los santos cristianos protegen, cuidan y preservan. Según me explicaron en un reciente naufragio los de nombres exóticos y raros se ahogaron todos. Sólo se salvaron los protegidos por nombres bíblicos cristianos.

La amistad, la confianza, la cortesía, la generosidad y el respeto son grandes atributos de los buenos piuranos. Son el soporte de confianza. La desconfianza es duda perenne. La zalamería o jarabe de babas es la marca indeleble del procaz y cicatero que se aprovecha de los demás. Persuade con lenguaje florido para obtener lo que busca finalmente rehúye el trato y la obligación. Junto a ellos están en la clasificación ordinaria los que escupen la sopa; los desleales, la lengua suelta para el agravio, los desagradecidos, los amargos, los rajones, los perversos y los chismosos de todo pelaje. Son la expresión popular de la envidia que no sólo desea lo que le es ajeno. Sino que convierten los bienes ajenos en males.

Piura, puede ser una región próspera si dejara de sentirse una tribu de aldea. En donde hasta el aseo personal, según se cree, es una obligación ajena. Está sucia por los cuatro costados porque cree y piensa que asear su territorio no es su obligación. Habita en el territorio de la crítica, el floro, las promesas incumplidas, cultiva el diálogo infructífero de la estupidez.  Por cierto, ese es el peor de nuestros defectos: el salpicar veneno y cieno allí en donde los logros se hacen con esfuerzo. En una región de falsarios, demagogos, creídos, groseros, altaneros, cojudos de nacimiento y cojudos por vocación en donde todo se mide por lo que tienes y no por lo que sabes. Se cimienta y se conjuga la cojudez en todos sus extremos.

En una región rica y potente, con un capital humano valioso, apostar por la educación seria y responsable es ineludible obligación. La mejor inversión es crear posibilidades para el despliegue inteligente y para el asombro. Si todos aprenden, todos pueden apalancar el progreso y el desarrollo. No es suficiente tener muchos libros si nadie los lee.  No es suficiente hablar de buenos ejemplos si la honestidad, el respeto y la tolerancia no se cultivan desde abajo. No hay otra vía para ser mejores y transparentes.

Casi siempre y con reiteración cuando se abordan temas políticos lo primero que se menciona es ¿quién roba más y hace menos? No se habla de logros visibles ni del despliegue de la decencia y la honestidad. Se presume mucho pero poco se hace. La vanidad del piurano es un capricho dislocado de la realidad oronda y lironda. El piurano considera que vale por lo que tiene y no por lo que sabe. Ahí está el punto de quiebre de ese narcisismo pervertido sin metas y logros visibles. Nos quedamos sin diarios impresos no sólo por la crisis del papel y la cresta de la ola tecnológica de Internet. También por esa patente desazón escolar de haber olvidado como ejercicio humano el leer y el pensar.

Tenemos la serena convicción de que sólo los inteligentes, aunque sean pocos, estremecen a las crisis y las convierten en una posibilidad de transformación y cambio. Una legítima apuesta por la educación no se nutre de la novedosa tecnología de la IA sino de ese esfuerzo significativo que abrió las memorias al silabario y a los números en las tablas aritméticas.  A esa mirada profunda a los cielos y a las estrellas. A esos deseos de aprender y crear sin mirar por encima del hombro. A ese afán humano de compartir conocimiento sin ataduras a los lastres ideológicos y políticos. Enseñar tiene el potente resorte de la transformación humana y lealtad con la vida. Seguimos pensando que esta Piura tan venida a menos puede cambiar. Aunque empecemos con el simple gesto de limpiar la ciudad. La limpieza de las conciencias empieza siempre por los pequeños detalles.

 

martes, 26 de mayo de 2026

OTRA VEZ LA VIOLENCIA CRIMINAL EN PIURA

 Por: Miguel Godos Curay

Víctor Hugo Febre Calle, Alcalde Distrital de 26 de Octubre victimado por sicarios.

En los tiempos de la vesania criminal del senderismo Piura se llenó de sangre. Nos tocó cubrir información en el Campus de la UNP tras el asesinato de Ricardo Ramos Plata (15.12.1987) Presidente de Corpiura y Luis Antonio Paredes Maceda, primer Presidente Regional (9.07.1992). Docentes universitarios especialistas en Agronomía y Legislación comercial y minera. Apristas de trayectoria política. A este episodio sangriento se sumaron diecisiete policías emboscados y masacrados en Hualapampa (Huarmaca) (4.02.1993). Aún recordamos el arribo de los helicópteros con los restos de las víctimas al Grupo Aéreo Nº7. Mi reportero con los ojos húmedos dijo: “Así a dónde vamos a llegar. ¡Piura no es tierra de nadie!”

Hoy nos estremece el crimen consecuencia del sicariato, el delito y la extorsión. Se trata de actores criminales pertrechados con armas de fuego. Los sicarios son migrantes ilegales que pese a las disposiciones de control perpetran en la sombra el crimen. Los indeseables han convertido la delincuencia ordinaria en escuadrones criminales terribles y desenfrenados. El asesinato del alcalde del distrito 26 de octubre Víctor Hugo Febre Calle, egresado de la Facultad de Agronomía de la UNP con estudios de derecho en la Universidad Garcilaso de la Vega es la reciente víctima. Amenazado por extorsionadores y corruptos pendientes de los presupuestos de obras públicas

Febre Calle humilde vecino de su distrito sin signos exteriores de riqueza. No se ablandó frente a las extorsiones y amenazas. Seguido por sicarios a sueldo movidos por la vindicta política. No se descarta la intervención del entorno podrido tras la vida del joven alcalde que enluta a su familia. Las pesquisas policiales son contundentes. El rompecabezas del crimen está casi resuelto. Corresponde al Ministerio Público la acción eficaz contra el delito y el crimen.

Definitivamente no es el móvil ideológico de ayer la causa criminal. Hoy es producto de la extorsión, la trata de personas, la apropiación de predios y el festín corrupto de las obras públicas. Se sustraen y malversan presupuestos públicos impunemente. La sobrevaloración de obras públicas, el atraso de las mismas en busca de presupuestos adicionales está a la orden del día. Los procedimientos de control resultan ineficaces y no dan resultados. Piura es un nido infeliz de obras públicas defectuosas. El tuétano de la administración pública está roído por la deshonestidad y la corrupción. Según el SINADEF hasta el momento son 60 las víctimas de homicidios. La estadística de la muerte en Piura no se detiene.

No son suficientes las protestas y los lamentos si la Sociedad Civil no asume una respuesta contundente frente a las agresiones. La población espera una acción eficaz de la Policía Nacional, el Ministerio Público y la Administración de Justicia. Sin embargo, falta la energía cívica y la movilización ciudadana para que las instituciones públicas responsables entiendan que su acción es observada y reconocida por todos. La arrogancia, la prepotencia y la procacidad nunca han sido la piedra de toque de las buenas gestiones. Las súbitas riquezas, producto de la sustracción en los presupuestos públicos, son inocultables. El esplendor vanidoso de los afortunados urge del peso de la ley y la acción de la justicia.

Admitir y tolerar que todo está podrido exige la legítima demanda de una ciudadanía activa. El reclamo más allá del griterío y el grosero eufemismo del sarcasmo tras el robo no lo son todo. Exigimos lo que por derecho nos corresponde. No se puede discriminar en donde no existen diferencias de ninguna clase.  El bien común no es privativo de unos y exclusión de otros. Todos somos ciudadanos en igualdad de condiciones y derechos.

Es un viejo cuento el de la bonanza de los de arriba y la desconsideración con los de abajo. Todos somos iguales en derechos y obligaciones para vivir en sociedad. Y es un eufemismo la afirmación “lo privado es mejor que lo público” para sugerir e inventar traumáticas exclusiones. En educación, por ejemplo, la inteligencia es atributo personal de quien la cultiva y la desarrolla plenamente. El dinero te permite adquirir una laptop último modelo, pero no te brinda, la inteligencia personal para darle un mejor uso.

Realmente, hoy en la sociedad del conocimiento de Toffler, las personas no valen por lo que tienen que es perecedero y agotable sino por lo que saben, por lo que leen, por lo que aprenden, por lo que cultivan y siembran. Una región como Piura, superior en territorio a El Salvador e Israel, no puede continuar en el desgobierno, inequidad, inseguridad y el desorden. Tanta muerte impune, tanta indiferencia intolerable, tanto desorden frente a la incapacidad y respuesta de nuestras autoridades. La pachanga del desgobierno no debe continuar. O nadamos contra la corriente bregando fuerte o nos ahogamos en el cieno de la inmoralidad y el desorden.

Nuestro homenaje al joven alcalde Víctor Hugo Febre Calle, ofrendó su vida en la conducción de su distrito. Nos duele su familia y el desconcierto de su comunidad socavada por el delito y la violencia cotidiana. Ojalá la impunidad no se dilate perversamente y echar tierra sobre un episodio sangriento de la historia. El cielo y la tierra claman justicia. Nos duele pasar esta página sin que se esclarezcan estos hechos sangrientos que despiertan en el colectivo ciudadano indignación y dolor.


viernes, 8 de mayo de 2026

HABLANDO CON MAMÁ

 Por: Miguel Godos Curay

Un cebiche y un atamalado en las cebicherías contiguas al muelle fiscal de Paita

    Guardo en lo más profundo del corazón grandes sentimientos de afecto para mi madre. Siempre generosa, buena, entusiasta, memoriosa en todo momento. Un culto imprescindible a las bíblicas abuelas señoronas del fogón y los antojos. No olvido a la tía Eloisa que fue otra mamá incondicional con las delicias del tamal de pescado, la carne aliñada y los picantes. Mantengo frescos los recuerdos del cariño de mi mamá Pancha que me acogió y no sería lo que soy por su bondad infinita en mi formación universitaria.  Tengo un hato de recuerdos siempre imprescindibles de los fogones de la sierra de Santo Domingo de Morropón. No olvido a la abuela Marga con sus sarmentosas manos leyendo el tarot a los curiosos jinetes de los altos en caballos y machos enjaezados en fina plata. Las espadas escondidas en las alforjas y los sombreros dejando a la luz del día la rubicunda piel indemne por el frío de la cordillera.

    De mis tiempos de maestro rural permanecen en el recuerdo innumerables historias de ternura insuperables. Hoy muchas madres ausentes, habitan los recuerdos. Una abuela ciega de ojos verdes que luchaba con asta en mano contra aves siniestras que querían arrancarle los ojos. Con José Sabogal Wiesse, hijo del pintor indigenista estuvimos en el taller de doña Quirina una alfarera experta en tiestos y ollas de cerámica hechas en casa. No Olvido a Doña Angélica dueña de una zarca mirada con su memorable sazón en la calle Comercio. Mi devoción al café encontró ahí un rincón apacible. Madres con historias de novela. Doña Margarita Paz, comerciante de tintes textiles por onzas y puñados; para comodidad de su tarea se limpiaba las manos en su enhiesta cabellera blanca tiñéndola de azul, violeta y bermellón. Su testa lucía con mayor esplendor que los arrumacos del teñido juvenil contemporáneo. Aún recuerdo que tras representar en el desfile escolar la memorable montonera de los Chalacos la abuela generosa entregó media libra para los participantes.

    No olvido a doña Julia López, a doña Elodia, a la maestra Hilfaria, madres de carne y hueso forjadoras de sueños. Siempre generosas, altruistas y buenas. Su vida siempre fue un recado al corazón. Alguna vez una de estas abuelas. Me pidió que le leyera una carta trajinada de su hijo enviada desde tierras lejanas y lo hice con solicitud y apremio. Algunos párrafos llenos de ternura tenían que ser repetidos varias veces a pedido de parte. Al contemplar un hilo de lágrimas corriendo por los pliegues del arrugado rostro me llené de ese sagrado silencio del que se nutren los sentimientos más puros.

    Encontré a doña Julia López en las redes sociales. La recuerdo por su plena identidad con el Colegio San Juan. Ahí empecé en plena juventud, culminados los estudios universitarios, como maestro. Fueron cinco años de aprendizaje con los pies en la tierra de realidad peruana. Conocí a Carlos Quiroz Padilla conversador ameno, con su guitarra y sus aires andinos me nutrió de esperanza.  Yaravíes, cumananas, notas de poetas y bohemios cuesta arriba entonando y torciendo como cabuyas sus sentimientos: “…..si me quitan lo que es mío me arrancan el corazón…”

    ¿Tantos recuerdos convoca mamá?  Doña Tomasita, mi comadre y madre del padre Ubaldo Ramos Cisneros, me dejó sin aliento cuando me dijo que había cambiado la vida a su hijo. En efecto, un gran amigo hijo de don Paco Ramos maestro de plena identidad con la palabra. Don Paco, recitaba dando vigor a las palabras. Nos hizo sentir a Antonio Torres Heredia hijo y nieto de camborios en su recital conmoviendo al silencio. Memorable Lorca en Piura. Lo siento, lo escucho en sus ruegos en las horas de apremio. Pero ahí andamos con el viejo decir de mi padre que repetía en cada encuentro “las personas no valen por lo que tienen sino por lo que saben” y nos quedamos cortos.

    Nos acompaña en el filo de esta noche la crónica inquieta como el copo de lana de oveja que se hace hilo en el huso diestro de las madres campesinas tan invisibles en la ciudad. Igual sucede con las viejas pescadoras de La Punta con sus canastas y sus fuentes de mate con pescado fresco cortado con primor en el hoy desaparecido mercadillo del Zanjón en la Paita de ayer. Este Perú congregado en el día de las madres no deja de ser una ofrenda de cariño convertido en rosas rojas y blancas sobre el pecho de los niños.

    En estos detalles de afectos sorprendentes nos quedamos sin aliento frente a los cantones ecuatorianos en donde el primer monumento público está dedicado a las madres. Los entorchados pasan a un segundo plano. El homenaje a las madres es una ofrenda visible. En el Perú no pasan de cinco o seis los monumentos a la madre. Contamos el de Caraz (Áncash), uno de los primeros erigidos en el país (1966), el de Lima, del escultor Rafael Castillo Rodríguez en el Campo de Marte (1969). Otros son el de doña Juana Alarco de Dammert, benefactora de la niñez, en el Parque Neptuno y el de Víctor Delfín en la Biblioteca Municipal de Piura.

    En los villorrios de Cusco, Huancayo y Arequipa son impresionantes las fervorosas tallas coloniales de la madre de Dios. María es símbolo perenne de la devoción popular. Nuestras madres andinas tienen vínculos indesligables con la tierra. La tierra es femenina, fecunda, nutritiva frente al trato irresponsable de sus habitantes. Talamos los árboles por antojo, destruimos todas las formas de vida sin pensar en los que vienen. La madre tierra sufre con desolación ese agravio criminal. Nuestro homenaje a todas las madres, en especial, a los que nutren de esperanza   las aspiraciones de sus hijos que se forman en las aulas universitarias.

    Nuestro ruego por las madres peruanas olvidadas por los arrebatos legislativos y la indignidad artera de los políticos. Nuestro homenaje a la madre que se esfuerza con incondicional entrega. Aquella que cocina, lava, plancha y ayuda a sus críos a resolver las tareas escolares pero que al responder a la encuestadora del INEI dice “yo no trabajo mi esposo es el que trabaja”. Y no es así. Los cimientos del país se estremecen por la injusticia en todas sus formas. Bien dice Manuel Acosta Ojeda: “Madre, esas arrugas se formaron pensando ¿Dónde estará mi hijo, por qué no llegará?  Y por más que las bese no las podré borrar”. Mi homenaje a ti mamá.