Por: Miguel Godos Curay
| Producción fotográfica de alumnos de la Escuela de Comunicación. |
De los 27 años de la Escuela de Comunicación de la Universidad Nacional de Piura llevo 26 años dedicados a la docencia en sus hoy aulas del edificio celeste del Campus Universitario junto al de la Facultad de Educación. La hoy Escuela de Comunicación inició sus actividades como especialidad de Ciencias y Tecnologías de la Comunicación así se denominó el proyecto elaborado por docentes de la Facultad de Educación entre los que destacaran Ruth Santiváñez, Sigifredo Burneo, Aurelia Zavala entre otros.
El primer profesor contratado en 1999
para los cursos de la especialidad en el primer ciclo fue Julio Estrada
Pacherres las clases empezaron con una sección numerosa de 60 alumnos. Para el
segundo ciclo se convocó a un segundo concurso ya en el 2000 para un profesor
contratado de la especialidad. La concurrida convocatoria me la llevé de
encuentro y mi clase modelo fue el exquisito tema de ¿Cómo se edita un diario y
el trabajo en la redacción?
Aún recuerdo. Fue una clase modelo con
nutrida concurrencia y aplausos desde entonces estoy en la Escuela. La
coordinación que tenía a cargo del Doctor Sigifredo Burneo me fue entregada y
ahí permanecí como director de orquesta durante doce años. Nunca tuvimos
territorio ni espacio ni lugar. Hasta
que el Decano de la Facultad economista Lorenzo Alvites Velezmoro nos asignó el
aula 42 que aún tenemos y en donde se enseñaba repostería y decoración de
tortas. Este primer año de aventura académica fue un recorrido por todo el
campus.
Nos permitieron en una corta temporada
usar las vacías durante las mañanas aulas de la Facultad de Derecho hija
putativa de la Facultad de Educación. Las aulas permanecían por que los
docentes, algunos magistrados en ejercicio, sólo las empleaban en las tardes.
Algunas veces hubo clases a cielo abierto bajo un umbrío algarrobo, Otras
fuimos al edificio de aulas escalonadas en donde las pizarras parecían de lija
por la forma como se hacían nada las tizas.
Los primeros alumnos fueron una legión
valerosa en la lucha contra la adversidad. Durante el ejercicio rectoral de los
doctores Edwin Vegas Gallo, Antenor Aliaga Zegarra, José Rodríguez Lichtenheldt
y César Reyes Peña conduje también la Oficina de Imagen Institucional de la
UNP. Muchos logros fueron parte de este itinerario académico. Aún recuerdo que
tras un exitoso Examen de Admisión fuimos a recorrer las aulas para que
constatara su mal estado y decidió la colocación inmediata de pizarras
acrílicas con en donde se usaba el plumón. El colmo fue que en Piura no había
proveedores quienes las pidieron a Chiclayo. Lo cierto es que se sintió el
cambio.
Aún recuerdo a los alumnos de la
segunda promoción. A medida que crecíamos necesitábamos docentes de la
especialidad. Conocía a muchos desde mis tiempos en la Dirección de Correo. En
esta convocatoria llegaron Teddy Móntufar Abad, Noe Rojas Cardoza, Mariela
Barrientos Benites. Durante el Decanato de Ricardo Benigno Cedano Santur se
incorporaron a la plana docente de la Escuela la hoy Directora de la Escuela
doctora Alina Antón Chávez, el doctor Javier Gonzaléz Morán y Dina Saavedra
Pintado. Se suman a ellos Oscar González García, Marco Rumiche Purizaca que
contribuyeron al fortalecimiento académico. Marco es hoy el Director del
Departamento, Alina la Directora de la Escuela.

Homenaje a Mario Vargas LLosa Premio Nobel de la Literatura en la UNP
Nadie menciona en esta historia. La
donación del Diario Visión y su taller
del jirón Callao a la UNP para equipar
la Escuela. Ahí estarían según los planos: aulas de redacción, sala de diseño
en el segundo piso y en el tercer piso la hemeroteca, el taller de
encuadernación y restauración de papel. Los desentendimientos con algunos
rectores que pensaban que la rotativa Goss Community era una herramienta para
sus ambiciones políticas acabó en la depredación y destrucción de un activo
costoso por la modalidad de donación de activos con una carga pasiva que pagó
la UNP. Las salas de redacción amobladas y equipadas acabaron saqueadas con los
softwares arrebatados a los discos duros y vendidos en el mercado negro. Esta
es una historia turbia que nadie menciona en la UNP. En la Escuela ignoran las
aulas arrebatadas en el jirón Callao hoy ocupadas por la Defensoría
Universitaria y otras dependencias administrativas que nada tienen que ver con
la Comunicación Social.
A pesar de los pesares y sin menguar
el entusiasmo mirábamos la enorme posibilidad de convertir el antiguo pabellón
de ciencias y las abandonadas aulas de estudios generales en el pabellón de la
Escuela de Comunicación. Recorrimos con Marco Rumiche todas las instancias.
Ciencias tenía aulas nuevas, estudios generales se convirtió en el Idepunp. La
operación no fue fácil. Hablamos con cada uno de los decanos integrantes del
Consejo Universitario. Se solicitó al Consejo Universitario la disposición de
estos ambientes para la Escuela y futura Facultad de Comunicación. El doctor
Omar Vences Martínez nos apoyó con la persuasión de sus argumentos y el voto
mayoritario de los Decanos consejeros que nos dieron el voto nos fue entregado
un pabellón de aulas realmente en mal estado. La tarea de mejora la realizó el
rector Reyes Peña que lo transformó en aulas decentes y equipadas. Pocos
recuerdan que se cambiaron pisos, instalaciones eléctricas, se colocó puertas y
ventanas. Solo falta Instalar pantallas interactivas, proyectores y suficientes
y estaciones de carga para dispositivos móviles.
Requerimos mobiliario modular para
cambiar la disposición del aula y pasar del formato magistral con atril a
ambientes de trabajo con grupos pequeños. De los tres pisos sólo se ocupan dos
para tareas inmediatas. Falta equipamiento modular para mejorar aulas con la nueva
tecnología. Las carpetas tradicionales no son adecuadas La iluminación natural
y artificial uniforme y aislamiento del ruido externo. Ayer las podadoras con
un ruido infernal entorpecían la clase.
A pesar de los pesares tenemos cabina
de radio frustrada por la intervención de la Contraloría. De acuerdo a lo
previsto necesitaba aire acondicionado para preservación de los equipos y una
conexión a Internet para lanzar Radio UNP al aire. El equipamiento se realizó y
con apoyo de los alumnos quedó pendiente el trámite de la licencia de estación
dedicada a la educación, cultura y arte previa gestión y coordinación con Concortv
(Consejo Consultivo de Radio y Televisión) órgano autónomo, plural y consultivo
adscrito al Ministerio de Transportes y Comunicaciones. El proyecto permanece
estacionado. Fue una piedra en el zapato del rector Rodríguez Lichtenheldt. Hay
avance, pero el camino es culebrero.
Sin duda los tiempos cambian. En el
primer año de celebración por consenso de los alumnos nuestra elección
simbólica fue la elección del más bello “perro chusco” que previo aseo trajeron
los alumnos y un homenaje a “Mirage” un perrito ciego que vio nacer la UNP y
que la jauría conducía desde el portón principal hacia el comedor. Por ese
gesto admirable escribí una nota en la que lo consideraba un inefable “el rector
de los perros”. Por la deplorable escasa lectura del rector Antenor Aliaga y su
entorno me sacó de imagen impunemente. Aún conservo la resolución. Nunca
pretendí un paralelo lo que sucede que un mal lector, es siempre un lector
desafortunado. Por supuesto tuvo asesores para redactar mi despedida. A pesar
de los pesares estoy vivo.
Rindo mi especial homenaje de gratitud
a quienes dieron su vida a esta valiosa iniciativa llamada Escuela de
Comunicación Social de la UNP. Nació con el nombre de Escuela de Ciencias y
Tecnologías de la Comunicación. Al culminar su noveno ciclo les dijeron a los
futuros egresantes que saldrían como Bachilleres en Educación adscritos a la
especialidad de Ciencias y Tecnologías de la Comunicación. Se hizo la consulta
a la ANR (Asociación Nacional de Rectores) nos dieron una lista enorme de
trámites en cielo y tierra. No quedó sino hablar con el Presidente de la ANR
(Asociación Nacional de Rectores) doctor Iván Rodríguez Chávez y me dio una
salida inteligente e inmediata. Cambiar el nombre de Escuela de Ciencias y
Tecnología de la Comunicación por Escuela de Comunicación Social y san se acabó
la papelería. Acción, decisión y punto.
Actividad académica con los representantes de la Embajada de los Países Bajos. Participan los
profesores Mariela Barrientos, Marco Rumiche, Miguel Godos y Javier González.
Estas líneas de gratitud son de
homenaje y admiración a quienes solícitamente acudieron al llamado de la
escuela para la inefable tarea del magisterio y hoy están ausentes. A Teddy
Montúfar Abad, a Oscar González García su tesis sobre la libertad de expresión
fue el primer puesto en el Concurso del Colegio de Periodistas del Perú. Al
Javier González Morán, abrió los ojos de los estudiantes a los mercados
laborales para comunicadores en Lima. Sus viajes anuales se cubrían con los
ahorros y actividades de los alumnos y con el bolsillo del maestro. Durante el
tiempo que estuve al frente de la escuela se suicidó un alumno y mi estancia en
la morgue durante la autopsia me hizo pensar con dolor la ausencia. Otro que me decían
estaba con cisticercosis en realidad tenía VIH. No los olvido todos ellos están
en mi corazón. De los 27 años de la existencia de la escuela 26 años de su
existencia son parte de mí vida. ¡Gracias!