sábado, 21 de septiembre de 2013



¿EN QUE CREEN LOS PIURANOS?
Por: Miguel Godos Curay

Cautivo de Ayabaca
Los piuranos tienen sentimientos religiosos muy arraigados, no sólo porque aquí empezó la evangelización cristiana sino por sus profundas vivencias religiosas aquellas van desde las devociones populares, los rezos inspirados en pasajes bíblicos como la conmovedora “Salve de las Vacas” que al filo de la madrugada rezan a los difuntos en los rincones más apartados de la sierra. Se reza también  por las ánimas benditas del purgatorio, por los navegantes y trajinantes con jaculatorias encendidas de fervor.  Por supuesto que hay también desviaciones non sanctas  como el rezar un credo al revés que practican los ladrones  y salteadores.
Contra lo que pudiera pensarse el fervor popular está vivo como la esperanza de los cientos de peregrinos que marchan por la carretera a Paita. Su fe es sencilla pero es argumento suficiente para un cambio de vida. Otros tejen y destejan en su existencia una retahíla de faltas cometidas finalmente se arrepienten y dan sentido a su existencia. Quienes piensan que la fe no mueve montañas  contemplen con detenimiento ese fenómeno socio religioso que se produce anualmente en Paita y en Ayabaca. Los incrédulos podrán anotar genuinos milagros otros simularán estar frente a una sugestión pasajera. En realidad se trata de la tradición y costumbre de un pueblo que camina y se levanta para mostrar sus creencias.

Muchos de los peregrinos son jóvenes y niños, caminan decididos, seguros y firmes. Estos creyentes que dudan de las promesas electorales y las buenas intenciones de los gobernantes no vacilan ante Dios. Hace muchos siglos antes de la llegada de los españoles sus antepasados ya peregrinaban hacia los adoratorios lunares de la costa del Perú. El culto solar fue impuesto por los incas, era la religión solar de los cuzqueños. En la costa peruana la luna que mueve las mareas tiene otra significación. La luna que resplandece en las noches de plenilunio con sus encantos femeninos hace propicia las cosechas y fecunda las semillas.
Otros cultos estaban dirigidos a la tierra a los cerros protectores, a los vientos y a las estrellas. El sentido religioso reposa sobre raíces profundas de creencias transmitidas de generación en generación. El pueblo converso con sencillez se asoma al evangelio y extrae infinitas enseñanzas. El piurano tiene a Dios en la punta de la lengua. El “buenos  días de Dios” que recorre los caminos escarpados de la sierra no es solamente expresión de cortesía. Es también una declaración pública de fe que no ha socavado la modernidad. En Piura todo se bendice, la casa nueva, la escuela, la carretera, las bibliotecas, el auto nuevo, los alimentos, las buenas cosechas. Hay un supuesto de significado ético en cada gesto.

En algunas localidades de la sierra se bendice el radio transistor  “para que alegre la vida y transmita buenas noticias”. De modo que nadie desea tener un radio en la que se vocifere con odio y con rencor. Igual sucede cuando se coloca una mata de sábila tras la puerta de la casa para protegerla de la envidia de los “malnaturalosos”  los que siembran encono y codician los bienes ajenos. Nuestras abuelas usaban detentes bordados y escapularios con las efigies de nuestra señora del Carmen, o la bendita Virgen de las Mercedes. Hasta hace poco grandes y chicos llevaban en hilos colocados al cuello algodones benditos. Al mismo tiempo que docenas de santeros recorrían los pueblos pidiendo limosna para celebrar al Señor de Chocán o al Cautivo de Ayabaca.
También se acostumbra a tener en algún espacio de la casa  la repisa con los santos que la familia venera. En todos los comedores no faltan los cuadros de la última cena, el sagrado corazón de Jesús, la Cruz de Motupe, la beatita de Humay, la estampa de San Jacinto de Yahuachi. En Piura era muy arraigada la costumbre  de colocar a la imagen venerada ex votos de oro y de plata con la representación de la parte del cuerpo que se quiere sanar.  Los “milagros” que se colocaban en las andas tenían tamaños impresionantes y eran trabajados por joyeros de Catacaos o de Monsefú. Hoy son piezas de colección y la tradición se mantiene a duras penas.

La Mechita y el Cautivo, movilizan, aña a año, un mar de creyentes. Pese a que evangélicos y mormones han aumentado sus filas  de prosélitos  los católicos son numerosos. Son más los que creen que los que no creen  prueba de ello son la concurrencia semanal de fieles a sus templos. Sean católicos o adventistas. Muchos ateos y agnósticos han resultado más floro que  convicción. Algunos jóvenes contestatarios como los que ha garabateado una cruz invertida en los muros contiguos a la Iglesia El Carmen  para expresar su incultura religiosa y sus escepticismo han acabado por claudicar en su obstinada y terca oposición a Dios.  ¿Y si el infierno existe? ¿Se puede negar algo que no existe?. En cierta ocasión un descreído profesor universitario que marchaba cuesta arriba hacia Ayabaca vio rodar la camioneta que le conducía hacia el abismo. Lo único que pronunció en el percance fue esta frase:   “Perdón Cautivito lindo de Ayabaca”.

lunes, 16 de septiembre de 2013


LA FABULA PIURANA
Por: Miguel Godos Curay

Piura, gastronomía mágica para fidelizar clientes
Los piuranos son grandes fabuladores y conversadores de subyugantes historias interminables.  El otro día me contaron la increíble historia de una conocida picantera que para mantener la fidelidad de sus clientes se frotaba en las partes húmedas de su cuerpo los filetes de pescado  con los que preparaba cebiche como rito cotidiano. El resultado era una clientela sostenida  con la magia de sus aderezos y sazón. Los clientes la seguían atraídos por  sus encantos y pezpitería. En Catacaos, repiten como si fuera una indestructible tradición que la mejor chicha se cuela en calzón de vieja. Otros añaden sutiles menjurjes para  seducir el paladar. Es muy extendida la costumbre de dar agua lamida por un perro a las vergonzosas y tímidas. Los niños del campo creen que la legaña de burro permite divisar a las criaturas invisibles de la noche. Y trozos de alumbre frotados en el cuerpo de un niño con malestar descubren las causas de su mal.
Los piuranos son crédulos y fervorosos de las ánimas y extienden un inagotable fervor a los difuntos. No hay carretera que no tenga túmulos y cruces en memoria de un muerto. Camino a Morropón los camioneros se detienen a colocar flores y velas al soldado desconocido. Es un ánima protectora acompañada siempre de velas encendidas, flores y oraciones. En Chulucanas, el nicho de la turquita es el lugar favorito de los que padecen mal de amores. Por ello en tacitas  con arena colocan cigarrillos encendidos la favorita delicia de esta difunta venida de la lejana Hungría pero muerta en desconocidas circunstancias en Chulucanas. Los lunes concurren los devotos con pedidos tan insólitos como el retorno del ser amado. Otros piden por el hijo desaprobado y otros por una chambita que dure.

Los pastores del desierto de Sechura refieren historias mágicas y portentosas de hechiceras que atraviesan los médanos en raudo vuelo. Así un arriero que tomó prestada una acémila para llegar a la carretera se topó con una hermosa lechuza que le recordó que debía dejar a la bestia en su lugar. Si usted no lo cree en el despoblado las lechuzas hablan, cantan y ríen. Las formas que asumen en sus ritos de hechicería los brujos y brujas renombradas están las de puerco o pato. En ambos casos la forma animal disimula un rapto de hechicería. Numerosas son las historias que refieren que la chancha cautiva repetía a viva voz- “No me vaya a matar compadrito”. O el pato que confesó no lo conviertan en carne para la olla.
Allá por Lancones y Marcavelica se repite la historia del niñito llorón abandonado en el campo al que un alma caritativa recoge y abriga colocándolo junto a su pecho. Ante lo cual la indefensa criatura asume su personalidad diabólica apretando el cuello a su eventual salvador. Dicen que el diablillo se dirige  a su protector con la siguiente frase: “Tiito mírame el diente”. La mirada descubre finalmente que la endemoniada criatura despide una bocanada de fuego. Por ello los arrieros acostumbran llevar una puñaleta de acero o una cruz de plata de nueve décimos. Estos son los antídotos para estas formas insospechadas del maligno.

Otra legión interminable de curiosos se consagran a la busca de entierros y tesoros. En los tiempos en que los bancos no existían  los afortunados guardaban bajo tierra su riqueza. Estos tesoros, en muchos casos,  por deseo expreso de sus dueños no fueron revelados y aún permanecen bajo tierra. De ello se ocupan curiosos en pos de almas generosas que quieran ganar en el cielo entregando lo que amasaron en la tierra. El piurano cree que hay casas pesadas en las que se siente la intervención de una fuerza desconocida. Para ello pertrechados de un frasquito de azogue lo arrojan  al suelo siguiendo su itinerario al lugar donde se detiene en donde presuntamente está oculto el tesoro. No hay rincón en alguna vieja casona en donde  se sospeche de un entierro o un tesoro oculto.
Sánchez Cerro, refieren, era muy proclive a las adivinaciones, los sueños y la cartomancia. El percance que acabó con su vida se debió a que su excelencia desoyó las recomendaciones que oportunamente le hicieron  los curiosos piuranos. En Paita, por ejemplo, el célebre médico don Federico Gallup seguía recetando después de muerto en base a sus conexiones desde ultratumba con un farmacéutico amigo. Cuando los ecógrafos no existían las viejas parteras monitoreaban el trabajo de parto con un trajinado cuadro de San Ramón Nonato. El cuadro se movía dependiendo de la disposición de la criatura, de pies o de cabeza. Finalmente la partera bautizaba con el agua del socorro a la criatura con un nombre del santoral. No existía aún el exotismo grotesco de nombres tan raros que no guardan correspondencia con santo protector. En Piura flotan las tradiciones, los presentimientos, los sueños y la interpretación de cada gesto de la naturaleza. Todo este mundo mágico flota en las creencias y en el pensamiento mítico de los pobladores sumergidos en creencias y supersticiones como la de cruzar los dedos para que nuevamente no fallemos en la elección de nuestras autoridades.

lunes, 9 de septiembre de 2013


¿Y EL CENTRO CULTURAL VARGAS LLOSA DE PIURA?
Por: Miguel Godos Curay

Mario Vargas Llosa estudió en el Colegio San Miguel
Si hay un defecto muy piurano es el entusiasmo repentino, la peregrina ilusión con el juguete nuevo. De este aparente trance inquieto, pirotécnico y febril finalmente aterrizamos en los insondables vericuetos de la desilusión, el cuento, el jarabe de lengua y la nada. Somos campeones en la colocación de primeras piedras en anuncios estentóreos. Finalmente como dicen las abuelas. Son promesas para el día de San Blando las que no tienen cuándo iniciarse. Eso fue lo que pasó con el anunciado  Terminal Terrestre mejor que el de Guayaquil y el Centro Cultural Mario Vargas Llosa en las leprosas ruinas de lo que fue el antiguo Colegio de San Miguel. Mientras tanto, fuma el barco, fuma el barco, las mentiras se deslizan en el océano de la indiferencia colectiva.

Que conste que la cofradía de cuentistas participó en la colocación de la primera piedra de este santuario para el Premio Nobel de Literatura. Días van, días vienen el viejo casco de lo que fue la sede de la Región de Educación sigue en ruinas y ya no funciona la sala de exhibición de las viejas imprentas de El Peruano. El edificio se desmorona irremediablemente, las maderas chirrían  sin que nadie las preserve de las polillas infatigables. El Centro Cultural Vargas Llosa no existe es un cuento inacabable. De ello nadie dice nada. Realmente fue un rapto de entusiasmo para engreír al escritor que desde su residencia madrileña pregunta a quien puede darle noticias de Piura sobre este símbolo de la cultura piurana y peruana. Para no desilusionarlo, para no confesarle la realidad  -no hay nada- le endilgan otro cuento el que el centro cultural que lleva su nombre se conectará con el futuro “puente viejo” que de vejez tendrá el nombre pues será huachafamente  nuevo.

En realidad los piuranos andan de pleito con la cultura. Los libros no les conmueven para nada. La última Feria de Libro fue una demostración de ese desafecto inveterado. También es cierto que al entusiasmo se sumó ese afán criticón de  los promotores de la cultura piurana que actúan como los curas que dicen la vela verde  a los feligreses que van a misa por los que no se acuerdan del Señor. En efecto el jarabe de hígado, ese sentimiento pajero que compara a Piura con Alejandría cuya biblioteca era la admiración del mundo conocido. No tiene lugar. El piurano es más dado a comer y a morder la honra ajena que a leer.

En Piura los escritores y los poetas son una república de intelectuales cada vez más diminuta. Unos escriben mejor que otros. Hay buenos pero otros son francamente malos. La falta de sintonía con los lectores tiene como raíz esa desconexión humana con la realidad. Ese poco asomo a la cultura propia y esa predilección por la zanahoria cuando al piurano le emocionan sus propios tópicos. Otros son los intelectuales complicados aquellos que escriben enredado para que nadie los entienda. Estos han olvidado el consejo de Joseph Pulitzer al momento de escribir. “Escribe corto para que te lean y bien para que no te olviden”. Otra legión está conformada por los que nunca leen para  no ser influenciados por nadie. Lo cierto es que acaban convertidos en encantadores de serpientes y con una cultura folletinesca elemental. Esa fue la sensación que nos provocó un joven ilustrado que agradecía y bendecía el haber escuchado a Miguel Ángel Cornejo el haber cambiado su vida. Otros son  los que recurren a la exaltación patriótica sublimada por el adorno y los cascabeles de las efemérides. En las entretelas de su afición sucumben a los bocaditos y a los fotos para las páginas de sociales.

Todo esto acontece en Piura en donde parpadean inconsolablemente los semáforos “inteligentes”. Y en donde hasta la zona rígida pintada de amarillo frente a la Comisaría de Piura es un gigantesco chatarrero. Muchos son los esfuerzos para mejorar la imagen  de nuestras instituciones públicas. El desprestigio sigue sin que en Piura podamos afirmar que hemos mejorado. Los esfuerzos individuales son aplastados por la incompetencia, las promesas incumplidas. Que conste que ya empezaron los alborotos en el gallinero  con los candidatos a los municipios y el gobierno regional. Nuevamente los cantos de estas sirenas obesas y destempladas se escuchan por todos lados. Piura, poco ha cambiado. Los viejos problemas de la ciudad se mantienen intactos. La mitad de la población no dispone de agua potable  pasada la una de la tarde. La ciudad, poco a poco, se ha convertido en monopolio de los mototaxistas, la informalidad y el desorden. Sin duda, somos un tema para cuento y novela: La ciudad del jarabe de lengua y la mentirilla existe.

sábado, 31 de agosto de 2013


EL CARTERO DEL REY
Por: Miguel Godos Curay

Gordon Bennett,cimientos éticos del buen
periodismo.
El Cartero del Rey  es una de las obras maestras del poeta bengalí Rabindrnath Tagore. El texto fue traducido al español por  Zenobia Camprubí  la esposa de Juan Ramón Jiménez. El texto primoroso es de una inusual profundidad lírica. Pero hoy nos sirve de pretexto para explicar  un tema sensible que muchas veces no entienden los políticos o quienes, eventualmente, hacen uso y mal uso del poder. Lo señala Darío Restrepo. Los políticos consideran que sus ideas y su posición  son absolutas. Los periodistas no adictos a la mermelada saben que son relativas. No hay nada más crudo y deleznable que el discurso político.

Los enunciados del político y sus declaraciones son simples declaraciones de buena voluntad para encontrar soluciones a los problemas de la sociedad, sin embargo, hay que advertirles que no son la solución. Una cosa es lo que el político dice otra lo que realmente hace. No es cierto que un eventual contrato de publicidad en un medio cualquiera sirva como argumento para comprar silencio o impunidad. Confundir un vínculo comercial con un menoscabo de principios no sólo es una falta de criterio sino una incongruencia desafortunada.

El político pretende que todos sirvan a su causa. La independencia del periodista no puede recortarse en función de los intereses personales de tal o cual político. El periodista sirve a la sociedad. Al informar no sólo entera sino que crea y fortalece a la opinión pública. Al periodista se le pondera por lo que informa y también por lo que calla. Son ingenuos aquellos informadores de conducta deshonesta que venden hasta su alma y se acomodan al poderoso de turno. No hay nada más transitorio y efímero que el poder del gobernante de turno.  

El fin último del periodista es el bien común que está por encima de los berrinches de cualquier funcionario público cuya función depende del presupuesto público. Corresponde a los ciudadanos la vigilancia de cualquier gestión pública. Sobre todo de aquella que consume recursos en publicidad de modo exorbitante. La publicidad como el maquillaje y los cosméticos provoca burbujas de apariencia. La publicidad cuando tiene como propósito mejorar la imagen  pública de un gobierno se convierte en propaganda ideológica. Deje de ser una herramienta del mercadeo para convertirse en proselitismo. Suele ser que al final aunque la mona se vista de seda mona se queda.

James Gordon Bennett, creador del Herald, advertía simplificando su firme línea editorial. “No apoyaremos a ningún partido, ni seremos voceros de facción o camarilla tampoco estamos al servicio de candidatura sea del presidente o alguacil”. La independencia del periodista es una condición imprescindible. Un periodista con la capacidad de crítica disminuida y condicionada queda reducido a la condición de un plumífero sin conciencia y sin voz propia. Esta condición irrenunciable distingue a la paja del trigo. Y pajeros nutridos de la zalamería y la adulación sobran. Faltan periodistas convictos que preservan su conciencia y decoro del tráfico grosero, la coima y el billete rompe manos.

De modo que no hay razón para tanto brinco si el suelo está parejo. No se piense tampoco que los lectores son ingenuos y no avisados frente a los “anuncios publicitarios”. Resulta que estas campañas, pretenciosas y costosas, son como el jugo de sábila, pura baba. Y no hay peor político que el que se pica a los oportunos, necesarios y puntuales señalamientos ciudadanos. En estos casos funciona mejor el silencio reflexivo antes que estos explosivos raptos de necedad y patinada interior. Balmes advierte: “…la franqueza es una de las mejores prendas de todo gobierno. ¿De qué sirve engañar a los pueblos y empeñarse en gobernar con ficciones y mentiras?”. Hace poco la BBC en une encuesta preguntó a los niños si preferían la televisión  la radio. La gran mayoría se pronunció por la televisión. Pero entre los pocos que eligieron la radio. Hubo un  niño que dijo:- “Me gusta más la radio, porque por la radio veo paisajes más lindos”. En Piura queremos cada día más pueblos lindos.

miércoles, 21 de agosto de 2013



ENTRE EL OPTIMISMO Y LA CAUTELA

Por: Miguel Godos Curay
Se desacelera la economía peruana

El presidente Humala comunica mal y cuando se le señalan sus personales desentendimientos se los imputa  a  sus eventuales opositores. Tras anunciar que la crisis llegó al Perú, lo que se anticipó hace meses, hoy para enderezar el entuerto sostiene que la economía peruana es sólida. La verdad oronda y lironda es la desaceleración de la economía china  y la caída de precios de  los metales. El superávit comercial de Perú sería de apenas 309 millones de dólares en el presente año, y de 571 millones  de dólares en el 2014, afirmó el banco Scotiabank. Durante el primer semestre del 2013, del 12% de la caída en el valor de las exportaciones, 4% corresponde a los menores volúmenes exportados (harina de pescado, café y oro). Sólo el 4%  corresponde  a la caída  de precios de los minerales.

Esto significa reducción del canon minero y menos entusiasmo en los anuncios presidenciales. Los tiempos de crisis no son buenos para las promesas delirantes sino de un cauteloso optimismo respecto a la marcha de la economía. Aunque la tendencia de la inversión no se va a detener conviene estar preparado frente a las vulnerabilidades. El entorno internacional de menor liquidez y extremo cuidado frente a los riesgos.

Este escenario obliga a un ahorro y a  una estricta disciplina en el gasto. Los gobiernos regionales y los municipios ya han empezado a sentir en carne propia y a regañadientes el recorte de sus ingresos. Lo que no se condice con el manoseo político pre electoral de los presupuestos. Otro lastre no superado es la corrupción, los sueldos por encima del promedio de algunos funcionarios que se presume calificados y los pocos resultados a la vista en inversión pública. Sumemos a ello el descrédito y el desgaste político.

Se estima que América Latina, sin incluir a Brasil, tendrá un crecimiento estimado del 4%. Según el FMI el mundo en desarrollo   tendrá un crecimiento del 4.5%.  El gobierno estimaba con insistencia que íbamos a crecer un 6.5 % lo que no va a suceder teniendo en cuenta el contexto de la economía  internacional. Si lo que quiso decir el presidente Humala es que las estimaciones no se iban a cumplir. Sus declaraciones lejos de anunciar una desaceleración de la economía peruana anunciaron un terremoto en la economía peruana. 

Humala el pasado julio en entrevista con el presidente del Banco Mundial Yong Kim dijo:  “Sabiendo que hoy día tenemos una crisis económica a nivel mundial, el Perú toma sus previsiones, y es cada día más cuidadoso con las inversiones y proyectos que hace, a fin de no crear sobresaltos en la población y generar más confianza, que es lo que necesita el pueblo peruano y las inversiones”. Sin embargo en sus declaraciones recientes primaron los hilos invisibles de la insensatez lo que le acarreó duras críticas de sus opositores.

Las Reservas Internacionales Netas (RIN) del Perú al 13 de agosto  se situaron en 67,955 millones de dólares, cifra mayor en 3,963 millones a las registradas en el mismo periodo del año 2012 lo que blinda la economía. Las reservas según el BCR representan más del 33% del PBI peruano. Monto que cubre 19 meses de importaciones y es el equivalente a seis veces lo adeudado a corto plazo. El riesgo país  se redujo de 179 a 177 puntos básicos (EMBIG Perú). El riesgo país mide el grado de peligro para las inversiones extranjeras en el país.

El corifeo Humala y el Premier  Luis Castilla no han planteado con claridad qué  hacer para enfrentar los efectos de la crisis en especial con nuestro superávit comercial. La crisis a la larga nos toca a todos. Adrián Armas, gerente de Estudios Económicos del BCR ha señalado que aunque se nos haga la boca agua no podemos esperar “tasas de crecimiento espectaculares”. En el caso de la Región Piura esperemos que la tan anunciada remodelación de la Refinería de Talara  no siga siendo, como parece, la mecida del año.
 


¡JUSTICIA PARA WINCHO SEÑOR MINISTRO!
Por: Miguel Godos Curay

Estudiantes respaldan a alumno baleado.
Manuel Andrés  Apolimar Gonzáles Winchonlong (20) Es un aplicado estudiante del IX Ciclo de Ingeniería Química de la Universidad Nacional de Piura. El pasado lunes sus compañeros de estudios lo esperaban para una exposición de fin de curso pero no llegó.  Winchonlong, no llegó y todos se preocuparon. ¿Qué le paso a Wincho? Wincho es el primero en todo. Es un estudiante puntual con calificativos por encima del 16 en los cursos de ciencias. Es además miembro del Consejo de su Facultad y pertenece al quinto superior de la Escuela Profesional de Ingeniería Química. Uno de sus proyectos de investigación en la especialidad  ya fue aprobado y esperaba realizar sus prácticas profesionales en la EPS Grau.

Mientras eso sucedía, a las 4.36 de la tarde en la urbanización Miraflores efectivos policiales se enfrentaban a una presunta banda de asaltantes que según la policía reglaba a una pareja de huéspedes que había retirado 20 mil nuevos soles. Producto de la escaramuza resultó herido un joven que circunstancialmente se desplazaba por el lugar en donde queda su pensión. La policía y el propio Coronel PNP Vargas Hugo sostienen que se trataba de un delincuente armado el que intentó huir en una motocicleta.

En la sede de la  Deincri el Coronel Víctor Vargas Hugo daba cuenta de lo que consideraba “una muestra del trabajo articulado de todas nuestras unidades y de la rápida reacción ante una eventualidad como la presentada”. Vargas Hugo, Jefe de la Primera Dirección Territorial sostuvo que producto de las primeras investigaciones, en un operativo policial había un herido,  el herido de bala fue identificado como Andrés Gonzáles Winchonlong, era quien tenía en su poder un revólver calibre 38 Rossi con cinco cartuchos, dos de los cuales fueron percutados. Al ser requerido por la  prensa capitalina, el domingo, el coronel PNP Vargas Hugo individualizó la responsabilidad del efectivo PNP Marco Vásquez Chero como autor de los 04 disparos al unepino Manuel Arturo Gonzáles Winchonlong.

La verdad. Winchonlong no conduce ni bicicleta y en su mochila, la que no aparece aún,  sólo porta libros y sus libretas impecables de apuntes. No se trata de ningún delincuente sino de una víctima circunstancial de un sospechoso operativo policial para capturar primeras planas y sobre el que debe responder el Ministro de Interior y las autoridades policiales responsables.

Ayer le fue extirpado el bazo, él hasta antier un joven sano y con mucho futuro. Hoy se debate  con angustia por su vida. Otro proyectil le perforó el riñón y su estado es sumamente delicado en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Cayetano Heredia. ¿A esto podemos llamar eficiencia policial? ¿Así es como la Policía Nacional realiza sus trabajos de inteligencia? Sembrando un arma  en la mochila de un estudiante universitario que bien podría ser mi hijo o su hijo, su hermano o su amigo.

Así como las autoridades policiales voraces de protagonismo aderezan sus acciones negligentes. Hoy deben responder por esa vida arrancada a pedazos, ese dolor profundo hasta las lágrimas que provocan en sus amigos. Esa indignación sin límites en su familia. No quisiéramos sobrecogernos de angustia cada vez que cualquiera de nuestros hijos se vaya a la universidad. Este joven estudiante tratado salvajemente y con brutalidad Dios quiera se sobreponga para que las bestias que le intentaron arrebatar su provenir no pasen piola y con los brazos cruzados pretendan justificar lo injustificable.

Señor Ministro de Interior, señores congresistas de la República exigimos una comisión investigadora que hasta las últimas consecuencias determina la responsabilidad punible de los actores de estos excesos. Hay daños irreversibles que tienen que ser asumidos por los responsables. Los ciudadanos creemos en una Policía Nacional digna, honesta y respetuosa de los derechos elementales. No una jauría de pistoleros ávidos de primeras planas.

domingo, 28 de julio de 2013


UN PIURANO EN KENIA
Por: Miguel Godos Curay

En Kenia se penaliza el orinar en la vía pública
Los piuranos tienen virtudes y defectos bastante complicados. Uno de ellos es el vivir de las apariencias. A nuestros paisanos  les subyuga la irrealidad y huyen en polvorosa de la realidad misma. Por eso, no nos extrañen los circunloquios que utilizan para justificar lo injustificable. Nos encantan los eufemismos de todo tipo y en todos los escenarios. Difícil nos resulta admitir nuestros defectos para ello recurrimos a la pirotecnia verbal, al jarabe de lengua. En nuestra forma de hablar nos sumergimos en el ser y en el no ser al mismo tiempo. En Piura es común el estar “más o menos”. Un estado indefinido para decir que no estamos ni bien  ni mal. Pero como esta categoría insoportable para lo lógica no existe. No sabemos realmente cómo estamos.
Esta misma respuesta la encontramos al inquirir sobre el rendimiento escolar, al evaluar las gestiones de los alcaldes y el propio gobierno regional. En realidad nos encontramos sumergidos en el hoyo de los cangrejos pues caminamos en retroceso. Basta con medir  donde aterriza el progreso y en donde se percibe estancamiento. Lo mismo acontece en la gestión pública de muchas instituciones. Nuestras ciudades crecen más como consecuencia de la inversión privada que de la inversión pública. Los cambios producidos en Piura son inversión privada. Poco o nada se observa de inversión pública pues las obras acusan grandes deficiencias y demoras.

Esta indefinición existencial tiene sus bemoles y sus consecuencias previsibles. Se observa, por ejemplo, en el ejercicio de la actividad periodística en donde abundan los informadores sin medio conocido que pertrechados de magnetófono pululan  convertidos en el cuarto poder del Estado. A ello se suma el poco cuidado en el tratamiento noticioso y un pervertido afán de notoriedad. En nuestra ciudad se mantienen intactos los problemas cotidianos: inseguridad ciudadana, desaseo urbano y esa mala práctica ciudadana de arrojar desperdicios en la vía pública y orinar cuanto árbol se mantenga en pie.
En las redes sociales la inveterada práctica  es la confesión a boca de jarro. Ese bostezo colectivo los días lunes.  Y la diaria incitación a la comida sazonada, a los platos opulentos. Otros prefieren mostrar sus desconsuelos, su saludo cotidiano a los difuntos como si las benditas almas del purgatorio estuvieran conectados a la red. Sin faltar los políticos tremebundos, los resentidos,  los pornógrafos y los crédulos con Dios en la punta de la lengua. Todos pertenecen a la misma fauna piurana, indefinida, amorfa, aquella que habla de piuranidad pero a la hora de elegir no escoge lo mejor sino el premio consuelo estulto causa de todos sus males.

Así andamos entre los jueves culturales del Club Grau y los conciertos de la sinfónica. En el fondo la cultura nos escarapela el cuerpo y la música clásica nos provoca sueño. No se piense que tenemos afecto por la lectura. Nuestro mundo académico con las justas lee separatas. En Piura librerías genuinas no hay. Lo que hay son centros de venta de reproducciones piratas, la única librería de la que se tiene noticia está en el aeropuerto y abre puertas a las cinco de la tarde después de eso no tenemos nada. Pretender que lea un piurano es algo así como pedirle que se saque la muela. Los lectores contados están dispersos en esta apariencia descomunal de ciudad civilizada.
Hace algunos meses en Nairobi, la capital de Kenia, se ha adoptado una severa medida contra quienes mean los árboles, los edificios y muestran sus pobrezas en la vía pública. Este acto impropio ausente de civismo es hoy penalizado con una multa equivalente entre quince o veinte dólares y prisión. Con mayor severidad se  sanciona y escarmienta a quienes arrojan basura en la vía pública. Tal medida ha sido asumida porque se considera que una condición  elemental del progreso es el respeto al ambiente en el que se vive. Por este motivo diariamente se alecciona a los escolares ejercitando un efecto rebote entre sus padres de familia. Paralelamente en diversos puntos de las ciudades se han instalado retretes.  La polémica medida tiene sus promotores y detractores. Los primeros dicen que la educación es primero porque ahí en donde no se respeta las ciudades es probable que se aliente antivalores cívicos y se acabe dilapidando presupuestos públicos. Los segundos afirman que la calle es de nadie y ellos pueden hacer lo que quieren. Con ese sentido extraviado de la vida cívica se muestran indiferentes a los asaltos callejeros y el consumo de drogas. Por lo que podemos ver. Las ciudades son distintas aunque los problemas son los mismos. La capacidad de respuesta las distingue.