domingo, 25 de julio de 2010

LIBROS DE TODOS LOS TIEMPOS


Por: Miguel Godos Curay

A los niños de mi tiempo había dos acontecimientos que nos fascinaban de sobremanera, uno era el cine de barrio. El otro las coloridas historietas mexicanas de editorial Novaro que llegaban semanalmente a los quioscos en donde el alquiler de revistas era un buen negocio. Novaro, editorial mexicana, fue fundada por Luis Novaro en 1950. Desapareció tras el terremoto que asoló México en 1980.

Las historietas referían las hazañas de personajes como “El Conejo de la Suerte", "Porky y sus amigos", "El Correcaminos", "Elmer Gruñón", "Tuco y Tico" "Las Urracas Parlanchinas" y "Piolín y Silvestre", Félix el Gato", "Popeye el Marino", "Lorenzo y Pepita" y "Flash Gordon", Tom y Jerry", " La Pequeña Lulú", "Periquita", "La Pantera Rosa", "El Superratón", "La Zorra y el Cuervo", "Sal y Pimienta", "Tarzán de los Monos", " El Llanero Solitario", "El Pájaro Loco" y "Daniel el Travieso", "Gene Autry", "Red Ryder", "Tomahawk", "Korak" (el hijo de Tarzán) y " Roy Rogers".

Había decenas de niños y jóvenes leyendo. Otros deletreaban. He visto con placer a muchos estibadores porteños aprender a leer con estas ediciones populares que eran una verdadera gimnasia preparatoria para lecturas mayores. Aún recuerdo el día en que una devocional vela redujo a cenizas el altar de la alcoba de la abuela de Dioscórides Mariño Castillo. La primera preocupación fue el rescate de los cientos de comics que coleccionaba puntualmente cada semana. Las cajas fueron conducidas como preciadas reliquias entre los curiosos apiñados en la calle Junín. En esta corta edad nos resultaba inexplicable entender el mundo sin estas historietas que nos abrían los ojos a escenarios inexplorados, mágicos y maravillosos.

Uno de los libros que nos conmovió fue “Marcelino Pan y Vino” de José María Sánchez Silva y sus deliciosos relatos que referían el amor imposible de una sirena y un pescador. Otro consagrado a la exaltación de la primavera nos emocionó vivamente. La historia refería al tonto del pueblo preguntando en qué momento llegaba la primavera. Este hombre con las noticias que le dieron los más avezados y avisados salió en su busca y en efecto la encontró prueba de ello eran sus ojos que de negros se mudaron a verdes causando la admiración en el pueblo. En cierta ocasión recaló por Paita un trotamundos desconocido. Por el acento de su modo de hablar supusimos que era “chileno”. Y así lo llamamos los colegiales. En cierta ocasión la policía migratoria lo detuvo por su irregular presencia y fue llevado preso. El sujeto estaba al borde de las lágrimas. Al mirarnos descubrimos que tenía los ojos verdes. Uno de nuestros compañeros de clase dijo: “El chileno vio la primavera”.

Después vinieron las novelas ejemplares de Cervantes y el insuperable Don Quijote. Cierta ocasión calló a mis manos un libro rescatado entre los escombros de una de las derruidas casas del barrio de La Punta de Paita. Era un deshojado ejemplar de “El Periquillo Sarniento” de José Joaquín Fernández de Lizardi, periodista mexicano considerado por Alfonso Reyes “padre de la novelista hispanoamericana”. Los textos del Periquillo eran sumamente divertidos sobretodo los capítulos que daban cuenta de su experiencia escolar. En donde la palmeta suministrada sin indulgencia mantenía la disciplina en la escuela. A nosotros nos pasaba lo mismo. Y en nuestra escuela como en los parvularios romanos, mexicanos y peruanos nos conocíamos por sobrenombres y nuestros defectos corporales. Era el aula un verdadero concierto de apodos.

A la lista ceremonial del maestro o la maestra se sumaba la de los alumnos con sonoros y divertidos sobrenombres. A un compañero de clases al que le cayó una certera pedrada en la ceja le llamaron de por vida “cacho mocho”. Existía una fauna completa "gato", "perro", "pato", "culebra". El “Periquillo Sarniento” era una copia fotostática de nuestra escuela. De este libro surgieron adjetivos descomunales a algunos profesores como por ejemplo “sátrapa infernal”. Las fórmulas de tortura escolar eran idénticas: palmetas, alambres, orejas de burro y garbanzos para doblegar rodillas. Años después pude adquirir por un dólar media docena de ejemplares de “El Periquillo Sarniento" en una feria de libros en La Habana (Cuba) y los repartí en bibliotecas amigas.

Junto a las historietas hubo un efluvio de estimulantes libros para una lectura placentera. Fueron los libritos pasta azul de Editorial Peisa y los impecablemente bien encuadernados de Editorial Salvat. De estas dos series leímos todos. Nos impresionaron Ciro Alegría, López Albujar y Scorza. Y nuestra admiración por Ricardo Palma creció con un ejemplar de sus “Tradiciones Peruanas” editado por Aguilar que nos llegó por casualidad. El cine era, en aquel entonces, una pasión irreductible. Los westerns y esas películas que colocaban en la punta de la nariz a los héroes de la epopeya homérica resultaban deslumbrantes. De ahí nació el interés adolescente por Odiseo y la Guerra de Troya. El cine francés también añadió una cuota de madurez a las lecturas posteriores. Una película en blanco y negro inspirada en Madame Bovary desató en la secundaria una lectura apasionada de Flaubert.

Paita, siendo un puerto diminuto tenía bibliotecas admirables. Una de ellas fue la de los Ginocchio una familia de humanistas empedernidos. Don Julio César Ginocchio era un hombre conectado a la cultura universal. Escribía con prosa colorida crónicas desde Paita que firmaba con el seudónimo de Rinaldo Prati en las páginas de La Industria. El intenso trajín portuario de Paita hizo que por su bahía recalaran Pablo Neruda y Gabriela Mistral. Rinaldo Prati logró entrevistar a Gabriela.

El doctor Luis Ginocchio fue heredero de esta tradición humanística con una genuina devoción por los libros y el arte. Coleccionaba ejemplares de inimaginables ediciones de “La Divina Comedia” de Dante Alighieri. Tenía una sensibilidad profunda por la pintura y poseía una valiosa pinacoteca. Su hermano Don Carlos tiene la misma afición y Carlos Ginocchio Celi, su hijo, hará entrega de su biblioteca personal a la Universidad de Piura. Paita se conectaba con el mundo a través del comercio marítimo. Vapores que surcaban los siete mares recalaban por Paita. Libros, llegaban a Paita junto al tabaco y wisky de contrabando. Algunos circulaban entre lectores ávidos y otros corrían de mano en mano.

Otra de las bibliotecas fue la de los Castillo. De esta patriarcal familia surgió Luciano Castillo Colonna el fundador del Partido Socialista del Perú. Ahí nació un núcleo de maestras y maestros como doña Emma, doña Violeta, doña Elena, don Carlos, don Héctor, la congresista Fabiola Morales Castillo hija de doña Emma y el propio Dioscórides Mariño. Esta tradición no se pierde hasta hoy. Los Castillo leían y enseñaban a leer. Cuando la señorita Violeta narraba los epónimos pasajes del Combate Naval de Angamos los alumnos se emocionaban patrióticamente hasta las lágrimas.

La Biblioteca Municipal de Paita, pequeña pero bien atendida fue un centro de irradiación de cultura. Era una biblioteca de puertas abiertas en donde se abría espacios para los niños. Se nos permitía escoger los libros que queríamos leer. Ahí descubrimos “El Tesoro de la Juventud” con sus bien ilustradas páginas. Ejemplares de novelas de Salgari, Verne, Dickens, Twain.

En la Biblioteca de la Universidad de Piura encontré los libros que quería leer filosofía, historia, derecho. También fui asiduo lector en la Biblioteca Municipal Ignacio Escudero. Otro de los asiduos concurrentes era el pintor Rosendo Li Rubio. Ahí realicé un itinerario obligado por los seis volúmenes del Festival del Libro Piurano, por las “Tradiciones de Piura” de Carlos Camino Calderón, por el “Romancero Piurano de Teodoro Garcés Negrón. Leí a López Albújar y a Mario Vargas Llosa. A Cronwell Jara y a Carlos Espinoza León cuyos relatos compile y puse el nombre de “El Canto del Chilalo. Este itinerario piurano prosiguió con “Hombres de Caminos” de Miguel Gutiérrez y “Para Vencer a la Muerte” de Anne Marie Hocquenghem. Confieso que he leído. La lectura abre las mentes. Consuela a los tristes. Incendia pasiones. Aviva el entendimiento. Es fermento de libertad porque el que piensa emprende vuelo con su imaginación. Los hombres que leen no soportan las ataduras desventuradas de la ignorancia y son libres. Un pueblo que lee es un pueblo que madura la calidad de sus decisiones políticas y progresa.
(Conferencia pronunciada en la Feria del Libro el 22.07.2010)

domingo, 18 de julio de 2010

¡SI A LA UNIVERSIDAD!


Por: Miguel Godos Curay
Mi abuelo, un zapatero remendón lleno de reflexiones, advertía siempre que quien tiene la razón nunca se infla de soberbia. Por eso el parto de una universidad debe ser una convocatoria de inteligencias. No puede ser un tamal de oportunistas. No puede ser una repartija donde menudean los agravios. Una universidad no puede ser el producto de las pasiones repentinas como si fuera antojito de preñada o de los parroquiales chauvinismos que ganan enfrentando a los pueblos. Tampoco ocasión para los caprichitos electoreros de una autoridad desgastada y en polvorosa.

Las universidades son un tejido humano de neuronas que piensan. No pueden ser improvisación para los espejismos de progreso. Ni proyectos que despiertan como la bella durmiente para la vanidad que busca un baño reparador de inmortalidad. No es así ni nunca ha sido así. Si la universidad surge en un pueblo es porque en el bullen en sintonía sus energías colectivas que nacen en la escuela, en las aulas, en las plazas, en los gremios y en las bibliotecas. La universidad de Sullana y para Sullana es una conquista de sus jóvenes, de sus profesionales, de sus obreros, de sus campesinos, de sus hombres y de sus mujeres. No puede ser ni debe ser una oportunista bandera de candidato a alcalde o congresal.

Tampoco se piense que la universidad es una aspirina curalotodo para los problemas de una provincia. Ni las catedrales portentosas son demostración de la fe de un pueblo. Muchas veces, estos santuarios, están vacíos de creyentes. No se piense que nuestros congresistas recorridos son lumbreras jurídicas en un país en el que se estudia y se aprende derecho para torcer las leyes. No se piense que una universidad es un conejo en sombrero de mago parlamentario sea del partido que sea. O que instalada la universidad disminuyen los problemas en una ciudad convertida en tierra de nadie. O que la violencia callejera con un efluvio de paz se detiene porque hay una universidad.
Por el contrario, cuando se exacerban problemas, como la severa contaminación del Chira que agoniza recubierto por el lirio y se extinguen sus variadas formas de vida. Cuando la inseguridad convierte a Sullana en un territorio ganado por el delito, el desorden, el desgobierno y cualquier inocente ama de casa es victimada a balazos por sicarios salvajes en la puerta de su casa. La plausible campaña para la creación de una universidad es una sonora sonaja de distracción que oculta la descarnada realidad. O en un anzuelo para capitalizar adhesiones a la vuelta de la esquina.

Sullana como cualquier pueblo merece universidad. Pero también merece: orden, respeto, seguridad y calidad de vida. La construcción de un proyecto de desarrollo, de futuro y progreso que sea el producto de sus fuerzas cívicas en las que participan -sin exclusión- sus hombres y mujeres, gobernantes y gobernados. Un espacio para todas las fuerzas políticas en donde, para la felicidad de todos, los acuerdos se cumplen. No se piense que las aspiraciones de un pueblo son un privativo emprendimiento de algunos iluminados. Ni la iniciativa de un tuerto en el país de los ciegos. No es así.
La universidad, es comunidad del conocimiento. En su acepción originaria corporación de maestros y de alumnos. De los que dicen y los que escuchan y cogitan, para más tarde, hacer. No es una fábrica de títulos y patentes de corso. Por ello necesita de una natural provisión de recursos económicos del Estado para que crezca en salud. No puede ser expropiación ni despojo porque no tolera, ni puede justificar, ni encomiar, el abuso. La universidad es útero de la ciencia Por tanto no puede -contra natura- crearse y recrearse con procedimientos que la ley aborrece. Desde tiempos inmemoriales surgió la universidad como una concesión protegida por los gobernantes. Gozó de la protección de la Iglesia que abrió las puertas de sus catedrales y de ahí surgieron los "catedráticos". La universidad, tiene una venerable antigüedad de un milenio y desde sus orígenes no soporta el manoseo de quienes buscan sacar correas de su suela. Y se irrita con quienes pretenden utilizarla para sus inocultables pretensiones electoreras.

sábado, 10 de julio de 2010

LA ESPIA QUE LLEGO EN EL CEBICHE


Por: Miguel Godos Curay
Se llamaba Gertruda Margareta Zella y se casó con un oficial del ejército gracias al ardid de colocar un aviso en el periódico. Con él tuvo dos hijos. Destinado el marido a las Indias Orientales holandesas marchó a su lado. Ahí se dedicó con fruición a observar a las bailarinas javanesas que más tarde fueron su inspiración cuando se convirtió en la exótica y famosa Mata Hari (1876-1917). Mata Hari actuó como espía del ejército alemán y su fascinante historia es toda una leyenda. La vida de la bailarina y espía acabó ante un pelotón de ejecución francés.

Espía del general Juan José Flores, presidente del Ecuador fue en Paita Manuelita Sáenz. La quiteña utilizaba el nombre de María de los Ángeles Calderón quien enviaba pormenorizadas cartas del movimiento político y portuario a Ángel Calderón seudónimo de Flores. Manuelita era una conspiradora pura y mantenía redes de infiltración entre los enemigos del Libertador. Sin este servicio, Bolívar no hubiese podido salir airoso de tantos atentados criminales en su contra. En Paita observaba con detenimiento los acontecimientos políticos Perú. Allá por los años 1842 a 1845 era cónsul del Ecuador en Paita Don Pedro Moncayo Esparza y según advierte el propio Moncayo la valija diplomática fue asaltada y robada en varias ocasiones. El espionaje era en Paita, entonces un resonante puerto del Pacífico, una rutinaria actividad de personajes insólitos confundidos entre políticos, viajeros y trotamundos marineros.

El caso de Vicky Pelaez la periodista peruana detenida en Estados Unidos cobró un enorme giro cuando admitió ser parte de una red de espionaje a favor de Rusia. Su esposo, el periodista “uruguayo” Juan Lázaro, resultó ser el agente ruso Mikhail Vasenkov. Ambos fueron canjeados junto a otros ocho espías por agentes detenidos por los rusos, gracias a un protocolo entre los gobiernos de EE.UU. y Rusia. Defensores de los Derechos Humanos y periodistas allegados a los caviares de la política peruana que argumentaban un atropello del imperialista Obama contra la libre expresión se quedaron con los crespos hechos. Las redes de espionaje traspasan las fronteras.

El caso de la bella rusa Anna Chapman, una de las canjeadas, es de novela. Ella fue detenida en por la FBI en Nueva York. Según los informes de inteligencia, la Chapman, una sensual y carnuda modelo, logró infiltrarse en el círculo de la realeza británica próxima a los príncipes William y Harry, hijos del príncipe Carlos y Lady Diana. Según el Daily Mirror, la Chapman -de 28 años- frecuentaba el club nocturno “Boujis”, de Londres, al que también asistían los dos miembros más jóvenes y desbraguetados de la realeza. No se descarta haya sido su compañera de juerga.

Los espías del cine tipo James Bond, son nada frente a los sutiles procedimientos de espionaje de la vida real. No sólo se limitan a escuchas telefónicas, seguimiento o interceptación de correspondencia. Sino a técnicas inimaginables como micrófonos del tamaño de la cabeza de un alfiler y el uso de naves indetectables por los radares. La pesquisa escrupulosa de los basureros, delataron, a Abimael Guzmán. Su afición por el wisky etiqueta negra y los empaques de los medicamentos de uso diario fueron información puntual para la intervención policial. Lo son también los signos exteriores de riqueza y la opulencia de los políticos corruptos y los narcotraficantes. La inteligencia tributaria, una forma sutil de espionaje, utiliza el cruce de la información bancaria, propiedades, los consumos, los movimientos migratorios para darse cuenta donde la uña perpetra delitos. Otra fuente descarada de la opulencia indebida es la inocultable vanidad femenina. Los cárteles colombianos y mexicanos quedaron al desnudo por el pasmoso exhibicionismo de las doñas con alhajas, trajes caros y autos último modelo.

El espionaje militar se ha convertido en espionaje financiero e industrial. Sólo en el año 2006 se precisa que empresas norteamericanas gastaron unos tres mil millones de dólares en escuchas telefónicas. Tras la caída del muro de Berlín las cuadrillas de espías militares se convirtieron en espías económicos e industriales. La intrusión de las redes informáticas, el “chuponeo”, el envío de programas malévolos (virus) y los fraudes con procedimientos digitales son hoy el deporte de los nuevos espías reclutados en los servicios de inteligencia. En la diplomacia y el mundo de los negocios los espías muestran hoy rostro amable a través de lobbys. El objetivo es modificar leyes en función de intereses económicos particulares. Y para ello no importa perforar intimidades y sacudir hasta los confesionarios.

En el Perú, el espionaje chileno no es nuevo. Según se ha podido desentrañar la mayor parte de esos circos pueblerinos que recorrían la costa peruana con un elenco de payasitos chilenos no eran otra cosa que entrenados espías del ejército chileno. De esta sospecha no escapaban las vedettes sureñas de la revista “Bim-Bam-Bum”. Atractivas choclonas que antes de actuar para el populacho ofrecían presentaciones privadas para Prefectos, subprefectos y otras autoridades locales. Las que fascinadas por las lentejuelas y con pisquitos de más soltaban lengua sin necesidad de jalones.

Espías diseminados por todo el territorio de la otrora Piura prehispánica tenía Atao-Huallpa. El inca era informado al detalle de todo lo que sucedía en los llanos. Según, refieren las crónicas, ellos fueron los que le informaron al inca que entre los españoles que desembarcaron en el litoral de Paita debería perdonar a tres de ellos la vida. Al que arrancaba sonidos a los metales, el herrero. Al que hacía mozos a los viejos, el barbero y al que provocaba estampidos como el trueno, al arcabucero. Sólo ellos merecían vivir. Los otros podían ser despellejados sin compasión. El espionaje es también un ejercicio de los dictadores. Durante la segunda guerra mundial el Partido Aprista y el Partido Laborista inglés suscribieron un pacto de contrainteligencia contra agentes diplomáticos y espías infiltrados en el Perú. Muchos de ellos resultaron prófugos nazis tras la caída del Reich. Sin duda, mucho del espionaje de alto vuelo, guardan esas viejas chismosas dedicadas a penetrar sin miramientos en la vida ajena, atendiendo a esa sentencia cotorrera que no guarda secretos y que dice; “Mi pecho es un cofre que guarda secretos pero mi boca es un campanario”.
Foto: Mata-Hari, en una postal de la época.

domingo, 4 de julio de 2010

POR LA RUTA DE LA CHICHA


Por: Miguel Godos Curay

Catacaos, conserva pese a los saltos de la modernidad sus tradiciones, costumbres y leyendas. Sobre sus callejones los vaivenes del comercio, en donde poco a poco, se posicionan chucherías importadas de China y huchaferías con nombre propio. Los entusiastas mercaderes ignoran la amenaza de extinción que se cierne sobre el zapote y los ayer bosques de palo santo que dispensan la madera para todos los objetos que aquí se venden. A este ritmo, la cerámica de Chulucanas, que goza de la denominación de origen acabará llamándose “Cerámica Catacaos” que es el lugar donde se vende a los entusiastas turistas. Así pasó con los toritos de Pucará, que en realidad se confeccionaban en Santiago de Pupuja ( Puno).

La malentendida modernidad ha filtrado el aroma de “pinoclean” en las picanterías. Otros creen, equivocadamente, que la música estridente de retumbantes columnas resulta más grata que esos bardos callejeros que con voz en cuello entonan con sentimiento un vals de Miguel Correa o un tondero de Goyito Mendoza. Una amenaza para la cocina tradicional son esos chefs con pulcro traje de enfermero expertos en manualidades decorativas pero escasos de sabor. El “majao” de yuca se ha trasformado en un puré chicloso. Y el seco chabelo en otra variante colorida en la que no se encuentra la delicia del plátano verde asado y la carne crocante y seca del puerco o res. Igual sucede con el Señor Ají sustituido por sachets parecidos a los del shampoo. Sin aroma y sin pepas.

El barro de Simbilá. Las jarritas tradicionales son hoy historia. Hoy se usan baldes y bidones de pintura y jarras de vidrio. La maravilla del barro es la frescura que une los sabores de la chicha y la tierra. El buen chichero brinda con el poto en la mano y con la tierra. Hoy, los ayer chicheríos, tienen piso de mayólica vidriada. El rescate de los mates, botijas, cántaros y jarras es una urgente necesidad. La perversión de la tradición es similar al pretender obtener absolución de confesión por Internet. El rito que nos religa con nuestra cultura es insustituible. La cultura no es antiséptica porque se nutre del aire, de la tierra, del fervor y la alegría.

Hoy en Catacaos, los chicheríos y cocinerías, en donde se aprecia el valor de la cocina tradicional se cuentan con los dedos de la mano. Son como aguja en el pajar que sólo se les encuentra cuando se les busca con fruición. Uno de estos lugares es la “Casa de Humo” en la calle Piura. Ahí el tiempo transcurre entre piqueos y hectolitros de chicha que saborean jóvenes y viejos como en antaño. Los concurrentes inician el rito del buen comer y el buen beber con cebiche, caldo de pata de toro y buena jora. Los aficionados al casino, viejos y jóvenes, golpean la mesa con euforia y abandonan esta existencia de angustias, urgencias y pesares para volver a ser carne del mundo con desenfadada picardía

Jubilados ataviados como en los viejos tiempos camisa manga larga. Conversan animadamente. Otros ríen con jocunda desconexión del presente para sumergirse en los recuerdos. Se conversa fluidamente y la cortesía permite que entre una mesa y otra mesa, sin proponérselo, se escuchen historias inauditas, viajes indómitos, lances amorosos, recuentos de encuentros de fútbol, ocurrencias inimaginables. Es posible ver a seres humanos de carne y hueso de esos que se sienten morir en la soledad de un rincón en el hogar animarse vitalmente como si la chicha les inoculara la energía milenaria del maíz. Todos hablan, ríen, olvidan y beben.

Los más alegrones bailan. Vendedores y vendedoras de tamales, caramelos y hasta discos con grabaciones musicales para seguir bebiendo, inexistentes en los circuitos comerciales, son atractivos souvenirs que se pueden adquirir por pocos soles en estos democráticos recintos. Se bebe y se come bien con pocos soles. Aquí los problemas del Perú y de Piura se resuelven de dos puntadas porque también se discute de política. Si nuestros congresales concurrieran a los chicheríos para sentir en carne propia lo que el pueblo piensa de ellos es probable que ya no andarían pendientes, como médico del termómetro, para medir los grados de aprobación con los que gozan.

Ahí todo se sabe y todo se comenta. Que la congresista compró casa, que si mudó de marido. Que los hermanos del congresista son propietarios de la constructora tripa gorda. Corren las apuestas por lo que serán reelectos y el abultado número de los calienta silla. Lo propio sucede con los candidatos. El examen moral al que se les somete tiene veredictos implacables y se desnudan las componendas. Algunos, con lápiz en la pared anotan sus pronósticos para llegado al momento cobrar una vieja apuesta de jarras de chicha.

Los periodistas escasos de primicias podrían anotar una multitud temas inéditos para los noticieros ocupados contumazmente del mal. Como por ejemplo, cuántos hijos de cura hay en Piura. Las últimas adquisiciones prediales de alcaldes regidores y funcionarios, los vínculos inimaginables de jueces y fiscales. Todo se ausculta con curiosidad frenética. Y no faltan el ají y la lisura. No se ignoran debates escatológicos de elevada especulación metafísica como el cuánto cuesta morirse en Piura.

Por supuesto, aquí se remienda la alegría perdida de los tristes. Y se conjuran todas las ausencias. Los amantes desahuciados comprenden que el dolor del corazón puede inspirar la letra de un vals o convertirse en motivo de suicidio de los caídos del guabo. A un enfermo terminal que le habían prohibido la sonrisa le dijeron a viva voz. ¡Para que te afliges si de algo tenemos que morir! “Ríete hermano sácale pica a la muerte”. Aquí se concentra la vida y la alegría. Ese desentendernos de este rompecabezas que es el mundo complicado.

Ahí en la “Casa de Humo”, en un recodo de la calle Piura encontré a un nonagenario con una vitalidad envidiable de jovencito rodeado de su esposa y sus hijos. A don Jorge Hidalgo Castillo que me recomendó con humana pasión “dígale a los periodistas piuranos que busquen buenas noticias”. Yo les traigo el recado. En Catacaos aún sobreviven esas fuentes exultantes de esperanza y alegría que dan sentido a la cotidiana existencia.
Foto: H. Bruning Catacaos

sábado, 26 de junio de 2010

IDEOLOGIA, UNIVERSIDAD Y DEMOCRACIA


Por: Miguel Godos Curay

Cuando el curso de “Materialismo Histórico” era materia electiva en las universidades públicas y los “Principios Elementales de Filosofía” de George Politzer eran el catecismo obligado de los contestatarios. Ser revolucionario, requería por aquel entonces, haber leído los Siete Ensayos de Mariátegui. No importaba si fuera de modo fragmentario. El propósito era citarlo en todas las peroratas. Politzer (Hungría 1903-Francia 1942) popular autor para el sobaco, que hoy nadie recuerda ni por asomo en las universidades. Fue un psicólogo húngaro discípulo de Freud. Instalado en Francia donde se afilió al Partido Comunista y participó en la fundación de la Universidad Obrera de París. Los apuntes de sus alumnos lo hicieron popular.

A todo ello se sumaba un estilo de vida desentendido de la higiene y el desodorante. Símbolos del consumismo capitalista. La luna de miel revolucionaria y subversiva aspiraba a una aventura incierta como la de Heraud en Puerto Maldonado o el Che en Bolivia. De esta etapa, románticamente memorable, quedó en evidencia que los epígonos de Marx nunca lo leyeron a fondo. El proceso de construcción ideológica era endeble. Sostenido en una quincha de folletos y consignas.En pintarrajeo de muros, en veneración casi fanática de las efigies de Marx de Lenin y de Mao. Y en algunos actos de propaganda para burlar a las fuerzas del orden y “sacudir” al régimen de turno. La intoxicación ideológica de las facciones políticas era evidente.

La indoctrinación masiva perpetrada durante el velascato introdujo en todos los sectores de la sociedad peruana profusa literatura marxista de la editorial MIR de Moscú. Los objetivos ideológicos iban acompañados de grandes cantidades de propaganda que acabaron por convertir en cúpulas rojas la conducción de los sindicatos libres y las nuevas emergentes organizaciones campesinas, magisteriales y estudiantiles. A contrapelo, el gobierno militar con verdaderas redes de soplonaje controlaba los medios de comunicación. Radios, televisión y prensa fueron expropiados de modo que la mayor parte de los peruanos nos quedamos sin fuentes alternas de información.

La sobrecarga ideológica era perceptible en todas las esferas de la vida peruana.Los partidos políticos fueron arrastrados por esta vorágine. Algunos a duras penas lograron mantenerse en pie. La universidad acabó convertida e una incubadora ideológica. Lo que significó el abandono de la investigación científica y el deterioro de la calidad formativa en las universidades. La siembra de Velasco fue finalmente la cosecha sangrienta de sendero.

Tras la debacle que significó la presencia de Sendero en las universidades la vida académica, pese a los esfuerzos, no ha tenido notables mejorías. Tras la caída del Muro de Berlín que significa el desplome de la ideología marxista el mundo ha experimentado notables y profundos cambios. El salto económico de la China acabó con el mito de la tesis y antítesis hegeliana del devenir de una paradisiaca sociedad comunista. China la aspiración y modelo senderista es hoy una confortable locación capitalista. Lo que senderistas convictos niegan a raja tabla.

No se piense que las ideologías mueren. Mutan como las bacterias y sobreviven porque se resisten a la penicilina de la verdad y el esclarecimiento. Hay una especie de senderismo light de quienes ignoran los miles de muertos y los irrecuperables daños a la economía del país. Se trata de jovencitos entusiastas que recalan por algunas Ongs, presuntamente defensoras de los derechos humanos. En el fondo no lo son. Son la fachada legal de la vesania criminal que hoy se disfraza de humanismo y con pasmosa ingenuidad imaginan los reposados polvos de Abimael Guzmán y Elena Iparraguirre.

El caldo de cultivo de sendero es la ideología a la que se suman los saborizantes de la corrupción, el mangoneo político y el desgobierno de algunas universidades. Ayer algunas autoridades universitarias para sostenerse -entre cuestionamientos y largas huelgas- acabaron en concesiones capituleras. Hoy, las ayer facciones estudiantiles politizadas, son prósperas argollas prostituidas por la corrupción mafiosa. Los Tercios Estudiantiles, grupos estudiantiles presionados por docentes-candidatos, resultaban gananciosos vendiendo sus intenciones de voto y negociando cargos. Hoy están en capilla.

La modificatoria de la Ley Universitaria, aprobada por el Congreso y que espera ser refrendada por el Ejecutivo, dispone la elección del rector,vicerrectores y decanos de las universidades públicas y privadas sin fines lucro por votación “universal, obligatoria, directa, secreta y pacífica”. Este es un paso positivo. De ahora en adelante la totalidad de estudiantes tendrá que depositar su voto para elegir a sus autoridades. Al igual los docentes. Las modificatorias a la Ley Universitaria restan poder a la Asamblea para elegir al rector y vicerrectores y a los consejos de facultad para elegir a los decanos.

La democracia es incuestionablemente buena cuando es expresión mayoritaria y permite procesos transparentes y limpios. Sin embargo, es conveniente advertir que en tiempos de Pericles pese a la oposición de Sócrates,"por mayoría", se condenó a muerte a los almirantes por haber perdido una batalla. Y que en el siglo XV el Parlamento Isabelino en Inglaterra ordenó que el cocinero del obispo de Rochester fuese hervido a punto de caldo y posteriormente descuartizado. En los dos casos antes mencionados el procedimiento fue limpiamente democrático pero no por ello necesariamente bueno.

viernes, 18 de junio de 2010

LAS INTERMITENCIAS DE SARAMAGO






Por: Miguel Godos Curay

En realidad su nombre era Miguel José de Sousa (Portugal 1922-Las Palmas-España 2010). El Saramago le viene del apodo con el que era conocida su familia. El “saramago” es una planta herbácea común en la Europa lusitana abundante en el fogón de los pobres. Si hay algo que define a Saramago es su ínsita rebeldía. “Soy un hombre que mantiene intacta la capacidad de indignación”. Comunista hasta el tuétano amigo personal de Fidel Castro y defensor de la causa Zapatista. Saramago advirtió que: “Todos los años exterminamos comunidades indígenas, millares de hectáreas de bosques e incluso innumerables palabras de nuestros idiomas. Cada minuto extinguimos una especie de pájaros y alguien en algún lugar recóndito contempla por última vez en la Tierra una determinada flor. Konrad Lorenz no se equivocó al decir que: somos el eslabón perdido entre el mono y el ser humano. Eso somos, una especie que gira sin hallar su horizonte, un proyecto inconcluso”. Por eso se le consideraba un campanazo moral del mundo.

El Nobel de Literatura le fue otorgado en 1998 por su capacidad asombrosa de «volver comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía». “No tengo bilis” repetía siempre. Y respecto a su abrumador éxito literario puntualizó: “No existe ninguna envidia sana. Quien habla de envidia sana presupone que existe una envidia insana. Y yo no lo acepto. La envidia es envidia siempre.” Alguna vez le preguntaron que epitafio debería colocarse sobre su tumba. Saramago respondió: “Mire, si yo pudiera redactar mi propio epitafio diría "Aquí yace, indignado, fulanito de tal". La indignación es, digamos, mi estado habitual. Supongo que en el caso del epitafio, a la indignación natural se sumaría otra: la de no estar vivo”.

En el 2007 creó la Fundación Saramago consagrada a la defensa de los Derechos Humanos, además la ecología y el medio ambiente. En una de sus últimas entrevistas señaló: “Se ha hablado bastante últimamente del genoma y al parecer lo único que nos distancia en realidad de los animales es nuestra capacidad de esperanza. Hemos producido una cultura de la devastación basada muchas veces en el engaño de la superioridad de las razas, de los dioses, y sustentada por la inhumanidad del poder económico. Siempre me ha parecido increíble que una sociedad tan pragmática como la occidental haya deificado cosas abstractas como ese papel llamado dinero y una cadena de imágenes efímeras. Debemos fortalecer, como tantas veces lo he dicho, la tribu de la sensibilidad... ¿Para qué construir grandes autopistas, transbordadores espaciales, o enormes rascacielos cuando aún no se ha solucionado el problema elemental del hambre?”.

Saramago, desató una encendida polémica cuando publicó: “El Evangelio según Jesucristo”. Una de sus obras postreras fue: “La Intermitencias de la muerte” imaginada en un país cuyo nombre no será mencionado en donde la muerte decide suspender su trabajo letal, la gente deja de morir. La euforia colectiva se desata, pero muy pronto dará paso a la desesperación y al caos debido a que el destino de los humanos será una vejez eterna. Tal es la situación que se buscarán maneras de forzar a la muerte a matar aunque no lo quiera, se corromperán las conciencias en los “acuerdos de caballeros” explícitos o tácitos entre el poder político, las mafias y las familias; los ancianos serán detestados por haberse convertido en estorbos irremovibles hasta el día en que la muerte decida reiniciar su higiene humanitaria. Saramago salta de la perplejidad incombustible a la crisis existencial. La polémica le acompañó siempre. Durante su última visita a Colombia sostuvo que “sí, hay que legalizar la droga, pero primero el pan. Mientras África muere de hambre y de enfermedades que no pueden controlar, no es posible hablar del triunfo del capitalismo. Yo creería en este sistema, cuando todos tengamos alimento”.

En su “Ensayo sobre la Ceguera” alude a la ceguera metafórica en la que vivimos los humanos. Los hombres estamos usando la razón más para destruir que para construir, sentencia. En una sociedad ciega resulta imposible visibilizar los valores, el sentido de la belleza y hasta la propia presencia de Dios. Y aunque se proclamara descreído Saramago. Afirma al revés de Nietzsche que sostiene que todo estaría permitido si Dios no existiese. Y responde, que precisamente por causa y en nombre de Dios es por lo que se ha permitido y justificado todo, principalmente lo peor, principalmente lo más horrendo y cruel”. El colmo de Saramago es admitir que no podría negar a Dios si no existiese. En su definición "Dios es el silencio del universo, y el ser humano, el grito que da sentido a ese silencio”. Desde ayer Saramago es carne de ese inexorable silencio eterno.

domingo, 13 de junio de 2010

MAESTRO CON EL CORAZON Y LA RAZON


Por: Miguel Godos Curay

El viejo Manuel Sabas fue hijo y nieto de lobos de mar. En Paita era todo un personaje en el muelle El Toril. Sabas con la fortaleza de sus brazos movía los remos recubiertos de verde yuyo. No lo arredraban el frío, el mar picado y la bruma del amanecer. Sabas…Sabas..Sabas.. se escuchaba entre los graznidos de las gaviotas al final de la tarde. Y el viejo Sabas con su chalana acudía presuroso transportando a los marineros al muelle.

Sabas, hablaba poco, pero cuando lo hacía asumía un tono sentencioso y con el rostro iluminado de hombre sabelotodo. Según su curiosa concepción del mundo “la mar” era una hembra que cautivaba el corazón de los hombres. Pero no de cualquier hombre sino de los machos “los que en efecto no le tienen miedo ni al diablo”. Por eso, decía, “a la mar le encanta el oro y las piedras finas”. No hay objeto o alhaja de metal precioso que no quede atrapado en sus entrañas por ese sutil magnetismo femenino. Sin embargo, de vez en cuando disfruta devolviendo a las orillas en pleno amanecer y bajamar, alguno de estos objetos. Así es como aparecen entre los caracolitos y los guijarros: zarcillos, medallitas, monedas, aros de boda, esclavinas y objetos tan inimaginablemente curiosos como una dentadura postiza de oro puro con caracteres chinos.

La mar en su aparente serenidad percibe el miedo humano, lo siente y se apodera de la vida de quienes elige. Advertía Sabas. No hay que tenerle miedo. Hay que congraciarse con ella como si fuera una hembrita. Por eso cuando uno se baña calato al amanecer siente primero un frío que hiela los huesos pero después el cuerpo se llena de energía y calor. La mar habla y en la noche se pueden sentir voces. No es el canto de las sirenas. Son voces que salen de las profundidades del mar. De ahí mana la vida, el pez de cada día, el movimiento mismo. La sal que da sabor a la existencia.

Sabas permitía que los curiosos churres que asomaban por El Toril subieran a su chalana. Ahí se arremolinaban para escuchar sus historias. Sus proezas en la captura de las tintoreras y peces espada con puntería de arpón. Destrezas para amarrar anzuelos y trenzar nudos. Historias de aparecidos. La ubicación de los bogas para conducir una embarcación a buen puerto. Entonces a viva voz repetía.”Ojo al pito….mano al breque”. Y los muchachos con unción cogiendo los remos empezaban a remar a la voz 1 y 2, 1 y 2. El más pequeño conducía la caña del timón. Y el bote se deslizaba por el mar de Paita. El viejo Sabas nos enseñó a comprender el mundo. A orientarnos mirando las estrellas. A sentirnos hombres de mar. A ser fuertes. A no quejarnos. A comer pescado crudo. A soportar el sol. A mirar el horizonte. A seguir la dirección del viento. A no desesperarnos cuando el bote se iba al garete. A nadar a brazo limpio, a bucear, a sacar cangrejos y a neutralizar una picadura de raya con limón y ají.

Sabas, permitía que sus pequeños bogas aprendieran a valerse por sí mismos. Muchas veces cundía el pánico en el bote que se aleja de la playa. Entonces repetía su lección y distribuía el peso de sus tripulantes, dos en cada remo, uno en el timón y un solo esfuerzo. El bote marchaba cortando el agua. En todo trabajo el mejor esfuerzo surge del acuerdo. El bote avanza cuando todos reman en la misma dirección. Lo propio sucede con la sociedad, con la familia, con la escuela y con las instituciones. Cuando cada uno rema en su propia dirección la embarcación zozobra por el desentendimiento.

Sabas tenía los atributos de un buen maestro. Lo que decía lo expresaba con certeza y convicción. De su personal modo de decir las cosas se aprendía y se podía aplicar el conocimiento. Como sostiene el estudio sobre los maestros más valorados de la Universidad del Pacífico un buen maestro no es necesario que sea un magíster, doctor o Premio Nobel o que tenga todos los títulos del mundo sino que sus conocimientos ayuden a la formación de sus alumnos y puedan ser aplicados en la vida futura. El conocimiento útil señala derroteros de vida. El inútil es como el papel higiénico.
Un buen maestro –refiere el estudio- brinda confianza, respeto y cordialidad a su estudiantes y no se ensaña con ellos. La experiencia revela que la mayor parte de profesores que desaprueban más son los que menos enseñan actitudinalmente y en muchos casos podrían ser reemplazados por libros de texto. El buen maestro enseña a pensar y este propósito se logra en un clima de confianza y respeto. Tras un buen maestro hay siempre la impronta de otro buen maestro que le antecedió y que estuvo presente en su vida o en su escuela.

El buen maestro conecta la razón con el corazón. Y en el acto humano de compartir conocimiento con pasión abre de par en par las puertas de su corazón y de su razón. No agradan a los estudiantes las últimas chupadas del mango, las presunciones y las comparaciones odiosas. Las intolerancias y la inflexibilidad. Pues no hay nada más detestable que el aprender inconexamente lo que nunca se va a aplicar en la vida. Un buen maestro es vocación y convicción.

Emile Durkheim dice que la autoridad moral del maestro proviene del “ardor de sus convicciones, de la fe que tenga, no solo en la verdad abstracta de las ideas que exprese”. La autoridad moral se nutre de la conciencia de su función y trascendencia que finalmente lo eleva por encima de los demás. ¿Qué tienen Sabas y Durkheim en común? Un pescador de Paita que ha marcado con la tinta indeleble de su experiencia humana la vida de quienes lo contemplaron a bordo de su prodigiosa nave y un hombre de ideas que nos recuerda que lo esencial es enseñar con inextinguible pasión.