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Miguel Godos pregunta. LAS responde. Observan el doctor Noe Zapata,Luis Alva y Alcalde José Aguilar. |
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LAS toda una leyenda y un modelo de consecuencia política. |
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LAS y su infaltable pipa y sus anteojos de gruesos cristales. Un zahori memorable. |
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La generación del Conversatorio Universitario, en el extremo derecho LAS |
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Miguel Godos en entrevista a LAS |
Por:
Miguel Godos Curay
Universidad
Nacional de Piura
LA
ARISTOCRACIA DE LA INTELIGENCIA
Nació Luis Alberto Félix Sánchez
Sánchez, un 12 de octubre de 1900 en la tradicional calle Monopinta 214 (hoy
jirón Caylloma). Fue bautizado en la parroquia de San Marcelo, sus Padrinos
fueron Domingo Olavegoya y Carmen Blanco de Sánchez (su abuela). Sus padres
fueron Alberto Leandro Sánchez Blanco y Carmen Margarita Sánchez Patiño, primos
hermanos, que contrajeron matrimonio en 1892 en el Callao. Tuvo dos hijos con
Mercedes Vargas, su primera esposa: Luisa y Luis Alberto. Su segunda esposa fue
Rosa Dergán, de origen libanés con quien contrajo matrimonio en 1934. Doña Rosa
aportó cuatro hijos al segundo matrimonio los cuales recibieron el apellido
Sánchez, así como sus dos hijos sanguíneos recibieron como segundo apellido
Dergán. La familia Sánchez-Dergán quedó conformada por: Aurora, César, Luisa,
Joselo, Luis Alberto y Salma.
Como señala Pablo Macera: “Era hijo de la clase media peruana,
angustiada por el empobrecimiento que vino después de la guerra con Chile; pero
sus familiares se ajustaron los cinturones para darle la mejor educación
posible, cuando lo matricularon en La
Recoleta, que era uno de los colegios más exclusivos de Lima y en donde sus
compañeros de carpeta eran los hijos de la oligarquía o burguesía limeña”.[1]
Sin duda, tuvo un talante
extraordinario para el deporte, la amistad, la buena lectura y las frases
inteligentes. Macera, refiriéndose a esta etapa juvenil anota: ““El "cholo Sánchez", como lo
llamaban cariñosamente, nunca se sintió menos que los demás ni los demás
ejercieron despotismo, quizás porque eran otros tiempos, quizás porque las
clases altas peruanas se sentían entonces -hacia 1900- más seguras que
hoy, y la seguridad siempre hace amable a la gente; pero, sobre todo, porque
Luis Alberto Sánchez tenía un ángel de simpatía que hipnotizó siempre hasta a
sus peores enemigos. Era imposible dejar de sonreír o reírse a carcajadas
con una frase ingeniosa suya y aunque hablase mal de uno mismo, lo hacía con
tal alarde de inteligencia que escucharlo resultaba una verdadera fiesta”.[2]
No es raro por ello que descollara en
las lides literarias y que fuese tan talentoso con las letras y con la pluma.
Durante su vida fue un apasionado por el papel impreso y la lectura. En él,
como en el pensamiento Bergsoniano, no regía la temporalidad racionalista
que polariza entre el pasado consumado e
irremediable y el presente fugaz e inaprehensible. Sino dos temporalidades
diferentes la duración exterior del mundo de los cuerpos, en la que el tiempo
se comporta como un espectador que no
penetra en su realidad. Y otra la vida
interior, espiritual, que es la duración de la vida de cada uno. Entonces el
paso del presente al pasado es una categoría radical insuperable. El tiempo
psicológico entonces es irreversible porque es la sustancia de nuestro ser.
Sánchez, por su disminuida agudeza
visual fue una inteligencia sumergida en las sombras y laberintos de la ceguera
pero no en los espejismos y alucinaciones de la ilusión. Su caverna, como en el mito
platónico, sólo le permitía distinguir sombras. Las yemas de sus dedos leían la
esferita con relieve de un Longines para invidentes acostumbrado a su
inglesa puntualidad.
Era de
estatura mediana. Frente ancha, su pelaje de zorro gris se hizo blanco en los
93 años y cuatro meses de su azarosa existencia. Usaba anteojos de cristales
gruesos con los que apenas divisaba sombras. Su aspecto era el de un genuino
zahorí intelectual, un alquimista fascinado de la palabra. Ameno conversador
animaba sus diálogos con ocurrencias imprevistas y anécdotas graciosas. Era un
conversador impenitente y un crítico mordaz. A consecuencia de la retinitis
pigmentaria, que es una incapacidad genética de respuesta a los estímulos de la
luz, fue perdiendo la vista hasta no ver nada.
Sobre el
tema Sánchez recurría siempre a la sutileza dialéctica y paradigmática: “Yo no
creo que el mundo se divida en sol y sombra. Todo es matiz en la vida. Cada vez
creo menos en los colores fuertes. Cuando yo empecé a perder la vista –y en mi
tiempo la tuve muy perdida-yo creía que la ceguera era negra y resultó que era
blanca…”[3]
No se
arredró ante esa personal tragedia y por el contrario se abrió al diligente
apoyo de sus discípulos y de su secretaria asistente, la bibliotecaria de
profesión, Marlene Polo Miranda. Marlene Polo Miranda organizó el archivo de La
Prensa considerado uno de los más completos del Perú. Fiel a su legado se
encuentra hoy al frente del Instituto Luis Alberto Sánchez que edita sus obras
y preserva su legado. Lo acompañaban siempre como lazarillos por los pasillos
de la universidad sus alumnos.
Entre
ellos: Alberto Franco Ballester que fue parlamentario aprista y el actual
Académico de la Lengua, el periodista Ismael Pinto Vargas. A donde fuera
siempre le rodeaban los jóvenes nunca despojados de la curiosidad para conocer
a un maestro extraordinario y a un zorro de carne y hueso. Uno de
sus discípulos fue el estudiante Javier Eduardo Cheesman Jiménez, estudioso de
Valdelomar y valioso acopiador de su obra dispersa. En Piura lo conocimos como
el Padre Cheesman, ya sacerdote, nos introdujo en el estructuralismo de Saussure
en la Universidad de Piura. En lo escritos sobre Valdelomar se oculta con las
iniciales de (JCHJ).
Nunca mostró miedo a las tinieblas y a
la oscuridad. Sus itinerarios habían sido memorizados matemáticamente. Gradas
de escalera cuando iba al estudio del jirón Moquegua, pasos, esquinas. La peor ceguera
es la de la ignorancia atrevida del que no sabe nada y presume, advertía. La
ignorancia indagadora y penetrante es la del sabio. Sánchez fue un sabio y un
maestro memorioso. Su erudición humanística fue como la del eminente
sanmarquino don Pedro Peralta Barnuevo Rocha y Benavides (Lima, 26.11.1664-
Lima, 30.4.1743): “El Doctor Océano” que abordó con pasión todos los temas por
la inteligencia humana escudriñados y conocidos. Peralta fue un académico de
“abrumadora universalidad”. A su modo y
con una voracidad insaciable lo fue Sánchez.
Advierte Sánchez: “… a través de Peralta se puede estudiar tantos temas y subtemas de su
época: la ciencia física, la astronomía, las matemáticas, la ingeniería
militar, la poesía, la arquitectura, la teología, la historia, el derecho, la
política, la docencia universitaria, la lingüística. Esta increíble máquina de
pensar y decir asombra no sólo por la cantidad de sus obras, sino por la
extraña cualidad de algunas de ellas, suficientes en número y mérito como para justificar la más alta fama”.[4]
Peralta fue tres veces Rector de la Real y Pontificia Universidad de San
Marcos. Merecimiento que en la historia
de San Marcos sólo lo tuvo Sánchez. Tres veces Rector de San Marcos en la
república.
En sus artículos, como en su columna
Cuaderno de Bitácora no hubo tema que no abordara con singularidad exquisita.
Macera, con humanas pinceladas describe al multifacético Sánchez juvenil: “Esgrimista, nadador, bailarín, mujeriego,
amigo de los cafés, era también un lector impenitente medio ciego, que en vez
de leer los libros los rozaba y palpaba con sus ojos miopes. Con esta
lectura casi al tacto devoró documentos, toda la poesía y novela posible
publicada en Perú o en América y Europa, para terminar siendo a los 21
años un asombroso erudito”.[5]
La prosa periodística de Sánchez es
una muestra de un amplio conocimiento de los temas que aborda, con citas oportunas y llenas de
episodios de historia viva. En este extremo resulta persuasivo y convincente,
es un magisterio para doctos e indoctos, próximos y lejanos, para peruanos,
latinoamericanos y extranjeros. Hay quienes extraen enseñanzas de sus escritos,
en otras, escalda a los políticos porque entiende que la prosa periodística es
una forma de educar al pueblo. Si polemiza no es sólo para sentar posición sino
para hacerse comprender de quienes están al otro lado de su orilla ideológica.
Sánchez, por propia confesión, se declaró enemigo de la pereza y mejor amigo
del estudio, la lectura y la inteligencia.
Sin
duda, amó al Perú por encima de los naturales desencantos y los odios viscerales.
Siendo uno de los intelectuales que mayor influencia tuvo sobre Haya de la
Torre, fue el único que le expresó con firmeza todas sus discrepancias. Como
señala Nelson Manrique: “Haya era siete años mayor que Sánchez, pero
el prestigio continental del que este gozaba como intelectual acortaba las
distancias y lo convertía en un interlocutor privilegiado. No es que Sánchez le
dijera a Haya qué debía hacer, sino que en él Haya encontró el más firme
respaldo al cambiar algunas de las definiciones fundamentales de lo que hasta
entonces había sido la doctrina y la práctica aprista” [6]
Sánchez,
corta más que una espada filuda cuando responde. Esta soberbia respuesta
que le dio a Haya nos exime de mayores
comentarios: «Por no creer en la
infalibilidad de nadie, me aparté del catolicismo, no obstante los 2.000 años
de dogma, de entrenado dogma de que disfruta. Mal voy a creer en mi propia
infalibilidad, si no admito la secular del Pontífice»[7]
Un
genuino esgrima verbal que sólo acabó en las postrimerías de Haya. Confiesa
Sánchez, que acudió a Villa Mercedes, a horas de su viaje a Boston quebrantada
su salud por el cáncer pulmonar. Haya me
besó la mano y yo le besé la frente. Fue como una despedida postrera plena de
ternura. No lo volvió a ver más sino hasta las exequias en Trujillo.
Aunque
Sánchez no ocultó sus diferencias nunca llevó la sangre al río. Ello en parte a su iniciación masónica en Lima
el 3 de mayo de 1926. Los vínculos entre la masonería el Apra bien pueden dar
lugar a una heurística del liberalismo y la sutileza de la ideología. Antenor
Orrego se incorporó el 16 de julio de 1933, Luis Heysen, el 17 de septiembre de
1933 y Haya de la Torre el 23 de octubre de1933. Como señala Eugenio
Chang-Rodríguez “la masonería les inculcó la vida virtuosa, la
práctica del cristianismo respetando la libertad de creencias religiosas y
pautas de conducta ceñidas a altas exigencias de realización personal normadas
por la virtud”.[8]
PERTENECIO
A LA GENERACION DE LA REFORMA UNIVERSITARIA
La proximidad de la celebración del
primer centenario de la Independencia despertó un interés histórico por la
efeméride lo que llevó a un grupo de jóvenes a organizar una serie de
conferencias por el período 1800-1825 a la que se denominó Conversatorio
Universitario inaugurándose el 10 de junio de 1919. Los objetivos enervados
fueron: La investigación profunda del alma y la historia nacional a fin de
construir una teoría del Perú. Esta empresa exigía una aproximación crítica a
la sociedad y a la cultura cimientos de la república. El grupo mostró una
preocupación sensible por la necesidad de una Reforma Universitaria que
colocara a la institución universitaria en la dirección de los cambios e
innovaciones que bullían en la academia en Europa y el grito de Reforma de
Córdova. Por primera vez se colocaron bajo la mirada de la universidad las
expresiones del indigenismo y el Perú profundo. Esta constatación finalmente
despertó un sentido profundo de compromiso y solidaridad con los históricamente
olvidados del Perú oficial.
Como advierte Macera: “La historia fue su primera amor. Precisamente
en torno a ella se constituyó el Conversatorio Universitario de 1919, grupo
juvenil ansioso de escribir una nueva historia del Perú en vísperas del primer
centenario de la independencia nacional. En la revista Mundial aparece la
histórica fotografía del Conversatorio, en la que se aprecia a Luis Alberto
acompañado de Raúl Porras, Jorge Guillermo Leguía, Víctor Raúl Haya de la
Torre, Ricardo Vegas García, Manuel Abastos, Guillermo Luna, Carlos Moreyra Paz
Soldán y José Luis Llosa Belaúnde, sumándose a ellos el joven Jorge Basadre.
Eran los tiempos de la reforma universitaria, movimiento que le permitió
sentirse carne, hueso y alma de su generación. Allí parece que, sin rubricas ni
voz, se suscribió el pacto de honor que lo mantendría unido a Haya de la Torre
y otros grandes líderes de esa eclosión estudiantil que habría de cambiar la
historia del Perú y América”.[9]
La generación del conversatorio fue
una especie de recomposición de energías intelectuales tras la debacle de la
guerra con Chile. Sánchez define a esta etapa con los siguientes objetivos:
Desconcierto frente a la incertidumbre del futuro, entusiasmo capaz de enormes
emprendimientos, nacionalismo brotado de un amor al Perú, y rencor por las
heridas no cicatrizadas del pasado. La primera guerra mundial sobreviniente, el
choque de las ideologías no sólo aumento la perplejidad. Los ideales por el
Perú, surgieron entonces en el destierro, la violencia, la melancolía y la
mutilación. El resultado fue la búsqueda de un nuevo destino para el Perú. Las
conferencias de los integrantes del conversatorio fueron publicadas con colectas
realizadas en cada conferencia. El aporte abrí caminos y erizó los espíritus
con inagotable admiración por el Perú. A la vuelta de la esquina la Reforma
Universitaria, la primera guerra mundial, la revolución mejicana y la
revolución rusa. El manifiesto a los hombres libres en Sud América de los estudiantes cordobeses (1918)
proclamaba: “Si en nombre del orden se nos quiere seguir burlando y
embruteciendo proclamamos bien alto el derecho sagrado a la insurrección… El sacrificio es nuestro
mayor estímulo, la redención espiritual de las juventudes americanas, nuestra
única recompensa, pero sabemos que nuestras verdades lo son –y dolorosas- de
todo el continente… Estamos haciendo una revolución; estamos viviendo una hora
americana”.
UNA
AFIEBRADA PASION POR LAS LETRAS
“Temprano empezó la actividad de escritor de
Luis Alberto Sánchez. Para él, escribir fue una pasión desmesurada, una manera
de palpar el mundo, el más eficaz vehículo de relación con los demás”.[10]
Siendo aún estudiante publicó en el boletín recoletano. A los 9 años ya había
redactado su primer cuento titulado “Los ladrones audaces”.
“Luis Alberto Sánchez marco con sus escritos
casi toda una centuria. Continentalmente perteneció a esa generación de
ensayistas que hicieron de América el eje de sus pasiones, entre los que
estaban Alfonso Reyes, Germán Arciniegas, Pedro Henríquez Ureña, Alejo
Carpentier, José Carlos Mariátegui, Víctor Raúl Haya de la Torre, Samuel Ramos,
Gabriela Mistral, Baldomero Sanín Cano, Miguel Ángel Asturias, Luis Cardoza y
Aragón, entre otros. Cultivó con igual fervor la Literatura, la Educación y la
Política, así con mayúsculas”
Según
el crítico Washington Delgado, Luis Alberto Sánchez es el fundador de la
historia literaria del Perú. La literatura peruana, es un derrotero para una
historia cultural del Perú, publicada por primera vez entre 1929 y 1936, siendo
reeditada y ampliada varias veces, hasta 1975, en que salió la definitiva edición,
en 5 tomos. Para Sánchez la literatura era un hecho social, anticipándose en su
metodología a Pierre Francastel que interpretó la pintura como un hecho social
y a Pierre Bordieu como “exteriorización de la interioridad” con la que es
posible el despliegue de la comprensión del texto literario en sus
significaciones íntimas y profundas en un contexto social.
Sánchez
es un cultor de la biografía. Historias dispuestas con tramas de novela
escritas con prosa aceitada y sonora. Su estilo es como el que emplea Louis de
Wohl en sus biografías de los santos. Sánchez penetra en la vida de reconocidos
intelectuales peruanos, los humaniza y los muestra en sus vericuetos humanos e
intelectuales. Destacan sus biografías del Inca Garcilaso de la Vega, Manuel
González Prada, Manuel Ascencio Segura, José Santos Chocano, Pedro de Peralta y
Barnuevo, Augusto B, Leguía y Abraham Valdelomar.
El
epílogo de Garcilaso es de por sí un final de película en el que se concentra
el leit motiv de la añoranza. “¡Lírico
clérigo indiano: tanto despecho y la ternura! Bandera de rebelión serán en
adelante la nostalgia de Garcilaso Inca de la Vega. ¡Tuyos son para siempre
Isabel Chimpu Ocllo, su gloria su amargura y su dolor!”[11]
Entre
sus ensayos históricos destacan la Historia General de América, varias veces
reeditada, Breve Historia de América editada por Losada, El Perú: Retrato de un País Adolescente, (Buenos
Aires, 1958), América, desde la revolución emancipadora hasta nuestros días
(México, 1975) y Fuentes Documentales Sobre la Ideología de la Emancipación Nacional
(1980). Destacan también sus memorias que publicó bajo el título de Testimonio
personal; memorias de un peruano del siglo XX (6 volúmenes, 1969-1988); y sus
escritos de política partidaria, como Apuntes para una biografía del Apra (3
volúmenes, Lima, 1978-1981).
Entre
sus libros publicados destacan:
Los
Poetas de la Revolución. Lima, Imp. Torres Zumarán, 1919. Folleto No. 16 del v.
de "Folletos Peruanos".
Los
Poetas de la Colonia. Lima, "Euphorion, 1921; 301 p. Antes del título:
Historia de la Literatura Peruana, 1.
Elogio
de Manuel González Prada. Lima, Imp.Torres Aguirre, 1922; 142 p.
Sobre
Las Huellas Del Libertador. Lima, E. Rosay, 1925; 179 p. "Crónicas
escritas en el transcurso de una romería por los países de Bolívar".
Don
Ricardo Palma y Lima. Lima, Imp. Torres Aguirre, 1927; 144 p.
Góngora
en América. El lunarejo y Góngora. Imp. el Sol. Lima 1927; 44 p.. Reeditada en
Quito, Ecuador en "Publicaciones de la Biblioteca Nacional de Quito".
1927.
Literatura
Peruana. Derrotero para una historia espiritual del Perú. Lima, Imp. y
encuadernaciones Perú, 1928; 3 t.
Se
han sublevado los indios. Esta novela peruana. Lima, Casa Ed. La Opinión
Nacional, 1928; 69 p. (Publicado conjuntamente con Equivocaciones de J.
Basadre).
Lima
Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Facultad de letras. Programa de
Literatura americana y del Perú, dictado en 1928 por Luis Alberto Sánchez.
Lima, Talls. tips. de la Prensa, 1929; 20 p. Folleto No. 8 del v.4 de
"Folletos Peruanos: Literatura".
Don
Manuel. Lima, F. y Ed. Rosay, 1930. 266 p.(Biblioteca Peruana, Director: Jorge
Guillermo Leguía).
Don
Manuel; vida de Manuel González Prada, un precurseur sudaméricain. Tr. de
l'espagnol par Francis de Miomandre. París, Ed. Excelsior, 1931; 318 p.
Carta
a una indoamericana. Cuestiones elementales del Aprismo. Quito, 1932; 39 p.
"Carta dirigida a la escritora peruana Rosa Arciniega".
América:
novela sin novelistas. Lima, Ed. Librería Peruana, 1933; 211 p.
Castellano,
para la instrucción media, primer año. Lima, Ed. Librería Peruana, de Domingo
Miranda, 1933; 76 p. Para el segundo año; 84 p.
Curso
de Historia Literaria, Para la instrucción media, quinto año. Lima, Librería
Peruana, de Domingo Miranda, 1933; 82 p.
Nociones
de Literatura y Arte Nuevo, para el cuarto año de instrucción media. Lima, Ed.
Librería Peruana, de Domingo Miranda, 1933; 110 p.
Aprismo
y Religión. El anti Rodó. Lima, 1933; 47 p. (Colección Ensayos. Serie
Trujillo).
La
Escuela Primaria en el Perú, Quito, Imp. Nacional, 1933; 42 p. Antes del
título: Publicaciones del Ministerio de Educación Pública.
Gramática
Castellana, para el cuarto y quinto año de primaria. Lima, Ed. Librería
Peruana, 1934; 86 ps.
Historia
de la Edad Media. Lima, Ed. Librería Peruana, 1934; 142 ps. ilust.
Panorama
de la Literatura actual. Chile, Ed. Ercilla, 1934; 209 p.
Principios
de Economía Política Aplicada al Perú, texto para el quinto año de secundaria.
Lima, Ed. Librería Peruana, de Domingo Miranda, 1934; 174 p.
Víctor
Raúl Haya De La Torre o el político. Crónica de una vida sin tregua. Santiago
de Chile, Ed. Ercilla, 1934; 237 p. (Biblioteca América, VII).
Breve
tratado de Literatura General y notas sobre la Literatura nueva. Chile, Ed.
Ercilla, 1935; 174 p. (Biblioteca Ercilla).
Historia
Contemporánea. Cuarto curso. Lima, Ed. Librería Peruana, 1935; 223 p.
Historia
Moderna. Lima, Librería Peruana, 1936; 168 p. ilust.
La
Perricholi. Chile, Ed. Ercilla, 1936; 175 p. (Colección Contemporáneos).
La
literatura del Perú Republicano; derrotero para una historia espiritual del
Perú. Chile, 1936; 145 p. Tirado aparte de Atenea, Revista de la Universidad de
Concepción.
Don
Manuel. Biografía de Manuel González Prada, precursor de la Revolución Peruana.
3a. ed. corr. Chile, Ed. Ercilla, 1937; 236 p.
Historia
de la Literatura Americana (desde los orígenes hasta 1936). Chile, Ed. Ercilla,
1937; 631 p.
Índice
de la Poesía peruana contemporánea. (1900-1937), Chile, Ed. Ercilla, 1938; 359
p. (Colección Biblioteca Americana).
Garcilaso
Inca de la Vega, Primer Criollo. Chile, Ed. Ercilla, 1939; 257 p.
Balance
y Liquidación del Novecientos. Chile, Ed.Ercilla, 1941; 210 p.
El
Pueblo en la Revolución Americana. Buenos Aires, Ed. América, 1942; 226 p.
Historia
General de América. Chile, Ed. Ercilla, 1942; 2 t. ilust. mapas.
Una
mujer sola contra el mundo (Flora Tristán, La Paria). Buenos Aires, A.L.A.,
1942; 241 p. (Tercera serie, IV).
Breve
historia de América. México, Ed.Coli, 1943; 664 p.
Nueva
Historia de la Literatura Americana. Buenos Aires, Ed. Américalee, 1944; 476 p.
¿Existe
América Latina?. México, Fondo de Cultura Económica, 1945; 289 p.
La
literatura Peruana, Derrotero para una historia espiritual del Perú.
Ed.P.T.C.M., 1946, 2a. ed.
El
Señor Segura, Hombre de Teatro; biografía y crítica. Lima, Ed. P.T.C.M., 1947;
165 p.
Lima,
Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Memoria leída por el señor Rector Dr.
Luis Alberto Sánchez, en la inicio del año académico de 1947; 32 p.
Proceso
y Contenido de la Novela Hispanoamericana. Madrid, Ed. Gredos, 1953; 664 p.
Haya
de la Torre y el Apra, Crónica de un hombre y un partido. Chile, Ed. El
Pacífico, S.A., 1954; 475 p.
¿Tuvimos
maestros en nuestra América? Balance y Liquidación del Novecientos. Buenos
Aires, Ed. Raygal, 1956; 192 p.
Escritores
Representativos de América. Madrid, Ed. Gredos, 1957.
Una
mujer sola contra el mundo. Prólogo de José Jiménez Borja. 1957. Nueva Ed.
Lima, Mejía Baca & P.L.Villanueva; 245 p.
El
Perú: Retrato de un país adolescente. Buenos Aires, Ed. Continente, 1958. 201
p.
Aladino,
o vida y obra de José Santos Chocano. México, 1960; 551 p.
La
Universidad no es una isla...Lima, Ed. Villanueva, 1961; 237 p.
Examen
espectral de América Latina. Buenos Aires, Ed. Losada, 1962; 240 p.
La
Universidad de San Marcos. Memoria. Imp. de la Universidad Nacional Mayor de
San Marcos; 118 p.
La
Universidad en la América Latina. Lima, Imp. de la Universidad Nacional Mayor
de San Marcos, 1962; 61 p.
El
pecado de Olazábal. Lima, 1963. Edición Populibros.
La
Literatura Peruana. Derrotero para una historia cultural del Perú. 3a. ed. 5
vlms. Lima, Ediventas, S.A. 1963.
El
Doctor Océano. Estudios sobre don Pedro de Peralta y Barnuevo. Lima, Imp.
Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 1967; 338 p.
Balance
y Liquidación del Novecientos. 3a. ed. corregida. Lima. Imp. Universidad Nacional
Mayor de San Marcos; 238 p.
Un
sudamericano en Norteamérica; ellos y nosotros. Lima, Universidad Nac. Mayor de
San Marcos, 1968; 322 p.
Testimonio
Personal. Memorias de un peruano en el siglo XX. Lima, Ed. P.L. Villanueva,
1969; 1377 p.
Valdelomar
o la Belle Epoque. México, Fondo de Cultura Económica, 1969; 450 p.
El
Pueblo en la Revolución Americana. 2a. ed. corregida y aumentada. Lima, Ed.
Villanueva, 1970; 236 p.
Breve
Historia de América. Buenos Aires, Ed. Losada, 1972; 553 p.
Introducción
Crítica a la Literatura Peruana. Lima, Ed. Villanueva, 1972; 235 p.
Historia
comparada de las literaturas americanas. t. I y II (con ilustraciones.
grabados, fotografías). Buenos Aires, Ed. Losada, 1973; 401 y 464 p.
Cuaderno
de Bitácora. (Selección de artículos periodísticos recopilados por Willy Pinto
G.). Lima, Mosca Azul; 339 p. 1974.
Historia
comparada de las Literaturas Americanas. (t. III). Buenos Aires, Ed. Losada;
371 p.
Los
poetas de la colonia y de la revolución. Lima, Ed. Universo, 1974; 341 p.
Panorama
de la Literatura del Perú. (Prólogo de Washington Delgado). Lima, Ed. Milla
Batres; 173 p.
Conversaciones:
Luis Alberto Sánchez y José Miguel Oviedo. Lima, Ed. Mosca Azul, 1975; 100 p.
La
Literatura Peruana; derrotero para una historia cultural del Perú. (4a. Ed.
aumentada; 5 tomos), 1975 - Ed. L.P. Villanueva.
Visto
y vivido en Chile: Bitácora chilena 1930-1970. Lima, Editoriales Unidas, 1975;
191 p.
El
Señor Segura, Hombre de Teatro (vida y obra con documentos originales). 2a. Ed.
Lima, Ed. San Marcos, 1976; 237 p.
Escritores
representativos de América. (3A. serie; 3 vls.) Madrid, Ed. Gredos, 1976.
Historia
comparada de la literatura americana.(t.IV). Buenos Aires. Ed. Losada, 1976;
446 p.
Mito
y realidad de González Prada. Lima, Ed. Villanueva. 1976; 90 p.
Testimonio
personal: memorias de un peruano en el siglo xx. (t.IV). Lima, Ed. Mosca
Azul.1976; 513 p.
Documentos
inéditos sobre la familia González-Prada. Lima, Ed. Jurídica, 1977; 70 p.
Drama
de las palanganas veterano y bisoño. (Documentos inéditos sobre Micaela
Villegas "La Perricholi", La Quinta de Copacabana y el hijo del
Virrey Amat). Lima, Ed. Jurídica, 1977; 143 p.
El
Pecado de Olazábal. (Novela), 2a. Ed. México, Joaquín Mortiz, 1977; 242 p.
La
Juramentación de Darío Beltran. (Novela). Lima, Ed. Mosca Azul, 1977.
Escafandra,
Lupa y Atalaya. (Antología de Ensayos, 1923 y 1976). Madrid, Ediciones Cultura
Hiapánica, 1977; 363 p.
Nuestras
vidas son los ríos. (Historia y leyenda de los González Prada).Lima, Ed. de la
Universidad Nac. de San Marcos, 1977; 405 p.
Apuntes
para una biografía del Apra. Lima, Ed. Mosca Azul, 1978.
Historia
de una industria peruana. Cervecería Backus y Johnston, S.A. Lima, Editorial
Científica S.R.L., 1978; 300 p.
Tres
Ensayos Polémicos. Lima, Editora Atlántida, S.A., 1978; 135 p.
Garcilaso
Inca de la Vega. (Reedición). Lima, Banco de los Andes, 1979.
Apuntes
para una Biografía del Apra: la violencia. (t. III). Lima, Ed.Mosca Azul, 1981;
243 p.
El
Perú: Nuevo Retrato de un País Adolescente. Lima, Ed. Mosca Azul, 1981; 126 p.
Correspondencia
Luis Alberto Sánchez-Haya de la Torre. (2 tomos). Lima, Ed. Mosca Azul, 1982.
Nueva
historia de la literatura americana. Chile, Universidad Católica de Valparaíso,
1982; 614 p.
Los
Señores. Relato Esperpento. Lima, Ed. Mosca Azul, 1983; 176 p.
Los
Burgueses. Relato Esperpento. Lima, Ed. Mosca Azul, 1983; 167 p.
Los
Redentores. Relato Esperpento. Lima, Ed. Mosca Azul, 1985; 144 p.
Los
Revoltosos. Relato Esperpento. Lima, Ed. Mosca Azul, 1984; 152 p.
Política
Sin Caretas. Cuaderno de Bitácora. Okura Editores, S.A. Lima,1984; 257 p.
Pasajeros.
P.S.N.C. Orcoma. (Novela). Lima, Print Colors, S.A., 1984; 55 p.
Sánchez
tiene la palabra. Testimonio Parlamentario. (3 tomos). Lima, Centro de
Documentación Andina, 1985.
Conservador
no; reaccionario sí. Nota sobre la vida, obra y proyecciones de don José de la
Riva Agüero y Osma. Ed. Mosca Azul. Lima, 1985; 115 p.
Escafandra,
Lupa y Atalaya. 2a. Ed. Banco Industrial del Perú. Lima, 1986.
Nuestras
vidas son los ríos. 2a. Edición. Banco de Comercio. Lima, 1986.
El
Perú: Nuevo retrato de un país adolescente. Reedición. Lima, Ed. Mosca Azul,
1986.
Rigoleto
el sigiloso. 1a. Ed. Editorial Mosca Azul. Lima,1987; 154 p.
Flash
Perú retrato de un país adolescente. 1a. Ed. Editorial PEISA. Lima, 1987.
Historia
General de América. Reedición, 3 tomos Editorial DESA S.A. 1987.
Las
crónicas de Luis Alberto. Editado por Luis Alva Castro. Editorial DESA S.A..Lima
1988; 358 p.
La
vida del siglo. Antología y extractos de libros de LAS. Compilación y prólogo
de Hugo García Salvatecci. Cronología y bibliografía de Marlene Polo.
Biblioteca Ayacucho, N° 135, 461 p., 1988
El
Coronel. Relato. Mosca Azul Ed., 164 p. 1989
Leguía,
el Dictador. Presentación de Luis Alva Castro. Ed. Pachacutec, 192 p. 1993
Sobre
la Herencia de Haya de la Torre. Con la colaboración de Hugo Vallenas. Ed. Nova
Print S.A., 251 p. 1994
A
Bolívar. Libro póstumo, escrito en 1968. Al cuidado de Hugo Vallenas. Lima,
1997.2
SU
FILIACION POLITICA UNA PASION MONOGAMA
Sánchez
se afilió al Apra en 1931. Desde entonces tuvo una pasión monógama por el
aprismo del que fue asambleísta constituyente en dos oportunidades y
parlamentario en cinco más. En efecto, ese mismo año fue elegido diputado al
Congreso Constituyente, que se instaló al inicio del gobierno del presidente Luis Miguel Sánchez
Cerro. Poco después fue apresado y deportado, al igual que el resto de los
miembros de la Célula Parlamentaria Aprista (1932). Trabajó como profesor
visitante y periodista en Cuba, Centroamérica y Ecuador. En 1933 retornó al
país al amparo de la amnistía decretada por el gobierno de Óscar R. Benavides.
Asumió entonces la dirección de La Tribuna, vocero del aprismo. Pero al
reiniciarse la persecución política, fue nuevamente deportado en noviembre de
1934.
El
Perú se sumergió en un baño sangriento. Se fusiló a ocho marineros en la Isla
de San Lorenzo tras un proceso sumario (11.05.1932), seis mil apristas en Trujillo fueron pasados
por las armas (7-12 .05.1932), se llenaron las cárceles de presos políticos, los
22 congresistas apristas partieron al destierro. El 15 de mayo de 1535, a la
1.40 de la tarde fueron asesinados el Director del diario El Comercio Antonio
Miro Quesada de la Guerra y su esposa María Laos de Miro Quesada, en el frontis
del Teatro Colón, frente a la Plaza San Martín, cuando se dirigían al Gran
Hotel Bolívar. El asesino Carlos Steer Lafont, un joven aprista de 19 años.
Sánchez
se trasladó a Chile, donde se desempeñó como subdirector y luego director de la
Editorial Ercilla. Simultáneamente, ejerció la docencia en la Universidad de
Chile (1935 y 1937-1938) y dictó cursos y conferencias en distintas ciudades
del continente. Pocos conocen que Luis Alberto
Sánchez fue compadre de Salvador Allende y padrino de su hija María Isabel
Allende Bussi.
En
1943 retornó al país y en 1945 fue elegido diputado por Lima. En abril de 1946
es elegido decano de la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de
San Marcos y, poco tiempo después, rector de la Universidad para el período de
1946 a 1951; como tal, actualizó el proyecto del rector Manuel Vicente
Villarán, para la construcción de la Ciudad Universitaria. A finales de 1946
fue nombrado jefe de la delegación peruana en la Unesco. En 1948, el gobierno
de Bustamante y Rivero, declaró ilegal
al Partido Aprista, acusándolo por su participación en la frustrada rebelión
del 3 de octubre de 1948. Al día siguiente el Ministro de Educación informó que
Sánchez estaba impedido de continuar en funciones de rector. El 13 de octubre
Sánchez partió por tercera vez al exilio.
Durante
su destierro laboró como profesor universitario en diversos países como México,
Puerto Rico, Cuba, Guatemala, Uruguay, Panamá, Colombia, Venezuela, Francia y
Estados Unidos. Al retornar el Perú a la senda democrática, Sánchez regresó al
país y a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En ella se desempeñó como
decano interino de la Facultad de Letras (1958). El 26 de abril de 1961 la
Asamblea Universitaria lo eligió por segunda vez rector para el período
1961-1963. Esta vez la dictadura recurrió a presuntos malos manejos y
corrupción.
Todos
los señalamientos se hicieron nada cuando sus acusadores comprobaron que el
rector acusado de enriquecimiento no cobraba hace mucho tiempo su sueldo de
rector. En 1962 Sánchez fue electo Senador pero el golpe de Estado de aquel año
impidió el funcionamiento del Congreso. Al año siguiente volvió a ser elegido
para integrar la Cámara Alta para el periodo 1963-1969. Fue elegido Presidente
del Senado en 1966; ese mismo año, la asamblea de San Marcos lo eligió por
tercera vez como rector. El golpe de estado del general Juan Velasco Alvarado
puso fin a su periodo como senador, así como a su rectorado en San Marcos.
Retornó
a las labores legislativas al ser elegido miembro de la Asamblea Constituyente
(1978-1979), de la cual fue Primer Vicepresidente y Presidente de la Comisión
Principal. A raíz de la enfermedad del Presidente de la Asamblea, Víctor Raúl
Haya de la Torre, se encargó de su conducción durante el transcurso del debate
constitucional. Sánchez volvió a ser elegido Senador en las elecciones
generales de 1980. Durante su gestión fue presidente de la comisión de
Constitución y Derechos Humanos del Senado. En las elecciones de 1985 postuló
para Primer Vicepresidente de la República en la fórmula electoral aprista
encabezada por Alan García, resultando electo. En mayo de 1989, García lo
nombró Presidente del Consejo de Ministros y Ministro de la Presidencia, cargo
al que renunció en setiembre del mismo año. En las elecciones de 1990 fue
elegido Senador, pero sus labores legislativas se vieron interrumpidas por el
autogolpe de 1992.
“En
un artículo publicado en la revista Caretas, César Lévano decía que Luis
Alberto Sánchez encarna la verdad de que en América, política y cultura marchan
juntas, pero a esto habría que agregar que Sánchez supo hábilmente combinar la
experiencia misma de la vida para hacer de cada una de sus obras, una novela.”[12]
César Hildebrandt en un artículo y a
la vez homenaje póstumo escribió sobre su inventario de virtudes y defectos.
Sus acusadas inexactitudes, su vocación sin regodeos por la belleza femenina
pero sobretodo su integridad moral. Refiere Hildebrandt esta nota muy humana, muchos
televidentes le reclamaban por los tiempos suplementarios que graciosamente le
otorgaba para que se explaye en sus programas de entrevista en la televisión.
Es que Sánchez tenía mucho que decir en un país en donde los políticos
enmudecen y su pretensión es sólo balbucear.
“Fue
el último hombre culto de la política peruana y ni siquiera su dócil proximidad
a Haya de la Torre le impidió otear otros horizontes y alimentar su curiosidad
de humanista picaflor y omnívoro. Su figura se agiganta frente a la piara de
traidores que el fujimorismo arrea hacia la nada. Sus estrecheces de senador
despojado y columnista plural lo condecoran. Frente a los Trelles, los Rey, los
Yoshiyama, los Montesinos, los Hermosa y los Freundt, el humano e imperfecto
Sánchez resulta un titán de la honestidad. Al fin de cuentas, él sólo tuvo que
convivir con el odriísmo reciclado y hacer migas con Julio de la Piedra. Esos
cadáveres con chofer y escolta, esos viudos de sí mismos ignoran, desde luego,
que el viejo Sánchez, ciego y mordaz vidente para tantas cosas, enterrado y
homenajeado, solo como solo pueden estar los que se fueron, hecho hoy musgo y
mañana olvido, está infinitamente más vivo que todos ellos.”[13]
SAN
MARCOS UN REFERENTE MARAVILLOSO PARA UNA VIDA
Sánchez está ligado a la vida de la
Universidad Nacional Mayor de San Marcos la Decana de América, fundada un 12 de
mayo de 1551. Ahí se inició en la
cátedra de Literatura peruana y Americana a los 27 años. Sánchez mantuvo vivo e
invicto su amor a la Alma Mater. Por propia confesión San Marcos fue una
intensa pasión: “Mi novia, mi esposa, mí
viuda”. Fue su Rector en 1945, 1961
y 1966, sin embargo en estas tres oportunidades, debido a las intrigas
políticas y las parroquiales pellejerías, no culminó sus periodos de gobierno.
En 1948, en el 1963 y en 1969 fue arrancado de San Marcos. No fueron
suficientes los tanques y las bayonetas para acallar su voz de protesta. En el
Perú las dictaduras se cebaron con la inteligencia.
Como advierte Macera: “Sánchez democratizó la universidad al
incorporar masivamente a las clases medias y populares, por una ampliación de
vacantes que solventó económicamente gracias al enorme poder que tenía en el
parlamento. Internacionalizó también a
San Marcos convocando a maestros de todos los continentes para dictar cursos, conferencias,
congresos, etc. Quiso también restablecer los derechos de San Marcos sobre sus
inmensas propiedades, tan descuidadas en ese entonces”.[14]
A pesar de los pesares y de los
indecibles sufrimientos que le provocó la ingratitud maniquea y el temor a su
inteligencia se mantuvo en pie. Mientras en el Perú le cerraban las puertas,
las universidades del continente le conferían distinciones académicas y le
abrían sus aulas de par en par: “
Aunque
sufrió agravios, insultos y maltratos de algunas gentes de San Marcos, Sánchez
amó a San Marcos casi por encima de todo. Quizás ahora convenga decir algo
sobre lo que San Marcos significa. He
repetido varias veces que, junto con la Iglesia Católica y las comunidades
indígenas, San Marcos es la institución más antigua del Perú, anterior a la
República, al ejército y a los partidos políticos; es muy probable que San
Marcos sobreviva a todos ellos y de hecho a nosotros, que aquí en el Congreso,
ya estamos de salida sin haber ingresado, del todo”.[15]
Las
clases de Sánchez fueron realmente lecciones memorables que copaban las aulas.
Ahí estaban sus epígonos y detractores, unos con la libreta de notas y otros
con la lengua desenvainada. Su magisterio es timbre de orgullo para San Marcos.
“Intelectual cultísimo, su didáctica ha
sido viviente y no libresca. Hombre de responsabilidades a veces agobiadoras,
las tuvo en todos los órdenes, todos los días, toda la vida. Pero, hombre de
profundos sentimientos humanos, ha estado siempre, sin rebajas, sin falta de
tiempo, en la preocupación personal afectuosa, en la amistad leal; lo que no
cambiaríamos ni aun por todo lo demás tan valioso, como con justicia admirativa
hemos dicho”.[16]
EL
SANCHEZ QUE YO CONOCI
Lo conocí en la plenitud de su vida
pero con un vigor intelectual extraordinario. Se repartía para dar conferencias
en el Club Grau, el salón de actos de la Municipalidad de Piura y en el antiguo
local del Partido Aprista en el jirón Ica. Impresionaba, a primera vista, por
su escasa visión, era conducido como un ciego por su infaltable lazarillo
Carlos Alberto Franco Ballester, pero con afiladas respuestas a sus críticos. Tenía
la fama de ser “el zorro de la política peruana” Entonces sus respuestas se
convertían en estruendosa ovación. Como en el Club Grau algunos jovencitos se
ubicaban incluso sentados en el lustrado piso en pos de un discurso magistral
ilustrado. Aún recuerdo una pregunta a boca de jarro formulada por Armengol
Ríos, cuya inocultable militancia por la izquierda era su impronta. La pregunta
hacía alusión a la ubicación política del conferencista: -¿Usted es de derecha
o de izquierda doctor Sánchez?- preguntó. Sánchez, respondió, sonriente: “Depende desde el lugar en que usted decida mirarme.
Bien podría decir ahora que usted está ubicado en la derecha y yo en la
izquierda. Yo me ubico en la izquierda porque es el lugar del corazón y es mi
afiliación personal que no es la suya pero que yo respeto porque es convicción”.
La respuesta despertó una ovación y prosiguieron las preguntas.
Otra ocasión, siendo aún estudiante de
la Universidad de Piura, acompañé al periodista Segundo Infante a una
entrevista pertrechada de una carga casettes y de pilas en el Hall del Hotel de
Turistas. Infante, caustico en sus preguntas al estilo de César Hildebrandt a
quien los periodistas de los sesenta y setenta querían imitar. Trató de
sorprenderlo. Sánchez, era una tromba demoledora en corrección gramatical y en
soberbias respuestas. Asistí a una verdadera ronda de box intelectual que el provocador no
pudo culminar. De testigo actuario pasé a entrevistador para culminar la
jornada. Le pregunté ¿Cuál era el mayor virtud de Luis Alberto Sánchez? y me
respondió: “Ser Luis Alberto Sánchez un lector y escritor insobornable y
empedernido”
¿Y su mayor defecto? “Dejar de ser
Luis Alberto Sánchez”. Los temas se deslizaron por tópicos piuranos. Una
alusión a Felipe Cossío del Pomar, el piurano del gran exilio, en Gandia
(Valencia) y en San Miguel de Allende en
Mexico, cuyo deseo era ser sepultado en Piura y por eso fiel a esa voluntad
póstuma, está en el Cementerio San Teodoro. Con una fineza proverbial confesó
que Cossío era un hombre múltiple. Un estudioso profundo del arte cusqueño. Que
a fuer de sumergirse en la iconografía de los arcángeles de la Escuela Cusqueña y en las bellezas del
renacimiento empezó a mover sus pinceles como ellos. Felipe quería pintarlos y
le brotaban del alma indios con mejillas
sonrosadas casi europeos. Pero no cejó en sus propósitos estéticos y los
practicó en San Miguel de Allende donde envejeció la arquitectura nueva, y a la
arquitectura vieja le dio la lozanía de la juventud gracias a sus amigos ricos
como el torero Juan Belmonte, su cuñado, y Mario Moreno Cantinflas. Sánchez evocó al gran amor de Felipe que fue
la cubana Estella Fons. Ella lo acompañó
en su periplo por el mundo. Era como su hada madrina. Y como en los cuentos de
hadas al cerrar sus ojos para nunca más abrirlos Felipe. Como las hadas buenas se
llenó de profunda tristeza y también se marchó. La grabación y la transcripción
del discurso la publiqué en Correo, la leí tantas veces, que me resultó
inolvidable. Otros de los temas conversados con Sánchez fue la entrevista que hiciera a Paulita Orejuela
Castillo “La Morito” en Paita en 1922
sobre el final de Manuela Sáenz, el gran amor de Bolívar. Y me dio muchas
luces. Otras veces habló sobre su amistad piurana y aprista con Alfonso Vásquez
Arrieta, Carlos Manrique León, Miguel Guevara Morán y el joven abogado Luis
Paredes Maceda entre otros. De Vásquez Arrieta era su compadre y este
parentesco espiritual tenía el común denominador de su proximidad a Haya de la
Torre y al aprismo. Pese a su edad tenía una memoria de elefante, pormenorizada
y escrutadora de los detalles. Gracias a su acogida lo entrevisté siempre en
cada ocasión que vino a Piura en donde se podía compulsar su amena conversación
y su sapiencia. Durante el proceso de regionalización acompañó a Alva Castro a
ciclos de conferencias con Javier Pulgar Vidal, también erudito y con profundo
conocimiento de la geografía peruana. Realmente fueron ocasiones
extraordinarias de escuchar a peruanos inteligentes de primera fuente. Los
políticos y algunos intelectuales de
ahora salvo excepciones como las de Mario Vargas Llosa y Marco Martos, nunca
hablan ni declaran porque sus agentes entregan la nota hecha para publicar. Parecieran
criaturas despojadas de inteligencia para la esgrima verbal y no pronuncian
palabra. No sucedía esto con Sánchez. Era un genuino señor de las palabras.
EPILOGO
La familia estableció un horario para
no dejarlo sólo en la clínica. En completa lucidez pidió que llamaran a su viejo
amigo el Padre Gustavo Gutiérrez, con él
sostuvo un diálogo largo, una confesión prolongada, el viático necesario para
la partida. Todo estaba dispuesto como
él quería. Su mayor fortuna eran sus libros. Sus bienes, los que la honestidad
permite tener y nada más. Cerró sus ojos ahora ausentes y partió. Falleció el 6
de febrero de 1994 y fue sepultado en el cementerio de La Molina. Hoy se
cumplen 115 años de su nacimiento para la universidad peruana es un acto
reparador de justicia recordarlo.
[1]
Macera Pablo, LUIS ALBERTO SANCHEZ EL MAESTRO MAYOR DE LA LITERATURA,
Conferencia de homenaje 2007.
[2]
Macera Pablo, Opus cit.
[3]
Hildebrandt César, Cambio de Palabras, Segunda Edición, Editorial Tierra Nueva
,2008
[4]
Sánchez Luis Alberto, EL DOCTOR OCEANO,
Estudios sobre don Pedro Peralta Barnuevo, Universidad Nacional Mayor de San
Marcos, 1967
[5]
Macera Pablo, Opus cit.
[6] Manrique
Nelson. “¡Usted fue aprista!” Bases para una historia crítica del APRA, Fondo
Editorial de la PUCP, Clacso, 2009.
[7] Haya
de la Torre, Víctor Raúl y Luis Alberto Sánchez, Correspondencia 1924-1976. 2 tomos, Mosca
Azul Editores.
[8] Alva Castro Luis, “El Aprismo es un acierto y
una profecía” Cartas de Víctor Raúl haya de la Torre a Felipe Cossío del Pomar
1948-1975, Instituto Víctor Raúl Haya de la Torre, Lima, 2010.
[9]
Alva Castro Luis, Homenaje a Luis
Alberto Sánchez, 2007.
[10]
Martos Carrera Marco, Múltiples miradas de Luis Alberto Sánchez sobre el Perú
contemporáneo, Fondo Editorial del Congreso del Perú, Lima, 2002
[11]
Sánchez Luis Alberto, Garcilaso Inca de la Vega Primer Criollo, Fondo del Libro del Banco de los Andes, Lima
1979.
[12] Gonzáles
Carla V, Sánchez Biógrafo. Espéciales de la UNMSM
[13]
Hildebrandt César, Estar lejos. Desde Madrid, Oiga, 7 de marzo de 1994.
[14]
Macera Pablo, Opus cit.
[15]
Macera Pablo, Opus cit.
[16]
Del Mazo Gabriel, Libro de homenaje a
Luis Alberto Sánchez en sus 40 años de docencia universitaria, Talleres
Gráficos P. L. Villanueva S. A., Lima, Perú, junio de
1968