A PROPOSITO DE LA COCINA
PIURANA
Por: Miguel Godos Curay
Desde el punto de vista
tecnológico existe un estilo culinario piurano que guarda correspondencia con
el medio ambiente y la geografía. Otro elemento fundamental son los productos
utilizados en las preparaciones y los hábitos alimentarios. En Piura existe un
ciclo cotidiano de comidas pero también una jerarquía propia de las comidas de
fiesta y ocasión especial. Como en cualquier cocina con tradición los
utensilios originarios son variados.
Sumemos a ellos procedimientos mecánicos, operaciones de fraccionamiento
utilizadas y los procedimientos bioquímicos, destinados a la conservación de
los alimentos. Las fórmulas del sabor
están reconcentradas en los condimentos que definen estilos y variantes.
También las técnicas de cocción para cocer los alimentos así como las
instalaciones necesarias. Piura tiene sus propios estilos culinarios, su magia
y su misterio.
La tradicional cocina piurana tiene su propia
alfarería culinaria para la confección de ollas y tiestos. Nuestra cocina
utiliza una gran variedad de productos
alimenticios producto de la pesca, la cría, la caza y la agricultura
practicadas en los diversos pisos altitudinales del relieve piurano. El pescado
procede de Paita, Sechura y Máncora. Los diversos valles surten los mercados y
favorecen el intercambio de frutos deliciosos .En los corrales se crían
porcinos, aves, pavos y patos. Junto a los bosques, vacunos y caprinos que proveen de carne, leche y
quesos. En la sierra fría predominan los vacunos y ovinos.
La cocina piurana reúne en su
formación muchos aportes. En la costa la tradición culinaria de los pescadores
prehispánicos. En los valles se asentó una cocina mestiza que también incorporó
rasgos de la cocina africana. Los grandes hacendados introdujeron y conservaron
modos y costumbres europeos bien documentados en los recetarios familiares
con exóticas preparaciones francesas,
alemanas y vienesas.
Los alimentos que consumen los
piuranos son de origen vegetal y animal. Zapallos, sandías, sarandajas, frejol
de palo, plátano de seda, camotes, chilenos, etc. Maíz para los tamales, el
mote y la chicha de jora. Los temporales surten las despensas de granos y
frutas. Dentro de los animales están el chancho que provee de manteca y carne
tres veces al año. Están también los vacunos, caprinos y ovinos. En la cocina
serrana los cuyes. Entre las aves no faltan gallinas, pavos y patos. Entre los peces las especies son variadas:
caballas, lisas, cabrillas, cabrillones, cachemas, congrios, tollos, guitarras,
jureles, tramboyos. A los que se suman calamares, conchas, cangrejos y
percebes.
En la Piura de ayer se consumían
un promedio de tres a cuatro comidas diarias. Un desayuno copioso y una
merienda liviana. Los dulces no se apreciaban como postre sino a media tarde. Y
entre las bebidas calientes predomina el café y las aguas de vieja, yerbaluisa,
anís, hoja de naranja y lanche. Entre las bebidas para acompañar el almuerzo
estaba la chicha poco a poco desplazada por la cerveza. Los refrescos se
estilan especialmente en el caluroso verano. Entre ellos la limonada y el
refresco de tamarindo. La Cocina Piurana es un libro que urge reeditar por
aquello de que en sus páginas se encuentran las raíces de su identidad.
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