sábado, 31 de enero de 2026

UF…YA VIENEN LAS ELECCIONES



Por: Miguel Godos Curay

La campaña electoral sabe a cebiche de mango verde. Los candidatos no tienen propuestas atractivas para los electores. Pintar muros y colocar coloridos cartelones con la retocada faz de los pretenciosos no atrae a nadie. Los misios utilizan retorcidas pancartas con faltas de ortografía. El desbocado uso de las redes sociales empacha hasta la saciedad. Una ciudad desvencijada con problemas irresueltos es una cruda demostración de incapacidad y grosero descaro. Los ciudadanos comunes y corrientes sienten que la cédula electoral de la contienda es un cojudo laberinto de rostros retocados y símbolos sin atractivo e identidad. No existen propuestas ni debates saca chispas que confronten propuestas.

Las encuestas son como los inolvidables horóscopos de diario. Repiten los cuentos de años pasados. Los sondeos de opinión a los vecinos que hacen malabares por calles y callejones destrozados en donde las cisternas se desploman finalmente condensa la rabia cívica.  Las opiniones individuales son de unánime indignación. La opinión pública es de absoluto rechazo un arroja piedras verbales contra todos los partidos. Ni jabonarse en las heladas aguas de las lagunas de Las Huaringas surte efecto. Las campañas  consumen recursos de los gobiernos regionales y locales. Los aparatos de propaganda electoral son la vaca lechera de las oficinas de imagen y relaciones públicas. Es probable  que acabada  la contienda los contingentes avezados de chupamedias y adulones se queden en la calle,

Igual sucede con las encuestas y sondeos de opinión. Los votos el día de las elecciones serán extravíos y desengaños con el desanimo a cuestas. En la comunicación política no es suficiente maquillar al candidato. Los electores esperan propuestas posibles frente arrebatos demagógicos. En política la comunicación tiene dos direcciones de los ciudadanos hacia los candidatos al poder que se expresa en votos y del poder hacia los ciudadanos con propuestas legítimas y puntuales.

Lo que se vive a vísperas de las elecciones es una indiferencia incurable. Los sectores populares viven en carne propia crudas decepciones. Lo que aparece en las redes es jarabe de guaba despojado de realidad e inteligencia. Los electores vinculan los candidatos a su trayectoria oronda y lironda. Distinguen perfectamente entre la realidad y los cuentos repetidos. Menudean en todo momento crisis y conflictos. La violencia producto de la inseguridad ciudadana, el deterioro de los servicios públicos, la trayectoria de los candidatos es también sutilmente una potente forma de comunicación.    

Por supuesto, el manoseado recurso de regalar polos, almanaques, útiles escolares, bolsas de víveres ya no surte efecto. La gente recibe todo lo que le dan y todo eso no significa adhesión incondicional. Hoy el reclutamiento de personeros para garantizar la pachanga de los votos cuesta buenos soles. Con tal presencia de candidatos los conteos serán aburridos y tediosos. Es probable  que organizar la defensa del voto en mesa demandará la inversión de un ojo de la cara. En teoría el personero se  moviliza, requiere refrigerio, un equipo telefónico para sus despachos y obtener el acta de resultados cuya entrega requiere el pago inmediato. Lo demás es puro cuento.

Vivimos una etapa de severa crisis de los partidos, más gente reclutan los grupos evangélicos y las sectas populosas. Los locales partidarios no tienen la vitalidad de otros tiempos hoy parecen rezos de ánimas políticas. No se piense que los electores jóvenes han madurado su decisión política. La decepción cívica es descomunal. No se piense que quienes pintarrajean la ciudad  son los candidatos favoritos. Los usuarios del celular tienen inhóspitas preferencias: una balacera en las oficinas de Hidrandina en Trujillo; un accidente con muerto en el puente de la Quebrada de Las Monjas en Piura o la presentación con la cabeza rapada del “Monstruo” con sus estúpidas declaraciones de arrepentimiento. Justo en el día de su repatriación en el estado de Texas, en los Estados Unidos, se ejecutó con inyección letal a un homicida. En el Perú las redes sociales han popularizado  un avezado criminal. Y no faltó un oficial de la Policía Nacional ávido de popularidad que declarara que el indeseable anuncia su arrepentimiento. Canto de sirenas de un asesino. La escasez de noticias y la falta de criterio periodístico llena páginas y confiere espacio a lo peor de lo peor de nuestra sociedad. Hasta la inconducta de Jerí se ha diluido en ese culto pervertido y morboso del extraviado sensacionalismo.

Esencial en todo proceso político electoral es el debate, la confrontación de propuestas persuasivas. La ignorancia, el denuesto y la incapacidad para debatir son atributos que los ciudadanos ponderan. No es suficiente la exhibición de una cara de cojudo, un adefesiero símbolo partidario y un número que se olvida inmediatamente. En el reino de los desmemoriados el desinterés flota en el aire. En ciudadanos despojados de cultura política  y civismo el desinterés es clamoroso. La indiferencia de los jóvenes por las propuestas electorales es evidente. A vísperas de elecciones la indiferencia activa es el esplendor visible  de la contienda electoral.  

jueves, 29 de enero de 2026

DEMOLICIÓN E INDIGNACIÓN CIUDADANA

 Por: Miguel Godos Curay


La demolición (derribo, destrucción, derrumbamiento, derrumbe, asolamiento, arrasamiento) está de moda. Es lo que hacen hoy alcaldes y gobernadores. En sus desbocadas ambiciones políticas han encontrado en la sobrevaloración de obras públicas una indiscreta forma de desviar y dilapidar fondos públicos para financiar sus campañas reeleccionistas y perpetuarse en los cargos. Una forma eficaz y descarada de robo.

Como en los tiempos de Al Capone poco o nada importa el daño perpetuado. El mafioso engrosaba sus arcas con el contrabando de alcohol y corrupción de funcionarios. Cuando la putrefacción parecía incontrolable, Eliot Ness, agente federal del Departamento del Tesoro, lo capturó y los puso entre rejas por fraude fiscal. Los fraudes requieren fiscales, contralores y jueces que pongan al descubierto a los corruptos y sin miramientos desnuden los delitos y a los responsables. Una especie de coraje cívico valeroso y una fortaleza contra todas las formas de chantaje, coimas, influencias perniciosas interesadas. Por encima de todo integridad moral y ética.

Frente a la lenidad de la Contraloría y la indiferencia ciudadana. A todos los buitres se les ocurrió demoler en diciembre todas las arterias de la ciudad para asegurar el botín navideño. En tiempos electorales las campañas se financian con dineros públicos sustraídos de los presupuestos. Nadie pone la suya. Alí Babá y los cuarenta se quedaron cortos. La leche bautizada, el pan sin peso, los productos vencidos, la cutra de los pulperos que estafan con kilos de 800 gramos son un guiño en el hoy festín de la corrupción. Hoy sólo los indignados protestan, nadie vigila, nadie reclama, ni nadie sanciona. ¡Piura es tierra de nadie!

La lista de ladrones y vuelteros se engrosa perversamente. Empieza con las tesoreras de las promociones, las obras inconclusas, las Apafas (Asociaciones de Padres de Familia) se escaldan y enferman cuando rinden cuentas. Los municipios y los gobiernos regionales son hoy la cartera abierta para endilgarse con sutileza burocrática muchos soles sin rendir cuentas. Todo lo encubre el velo de la impunidad.  La gusanera empieza en la cabeza y se prolonga en las extremidades. Ni las ofrendas florales para los fallecidos institucionales se salva de la repartija, todas las boletas “bien emitidas” están infladas es la ley del oeste en los mercados. De cada diez comprobantes de pago nueve son truchos.

Están infladas las rendiciones de gastos congresales. Los gastos de los comisionados a todos los ministerios. El Perú institucional es un choclo agusanado que no tiene granos para preparar un tamal de honestidad. Igual sucede con el programa vaso de leche en sus inocultables desvíos a las heladerías. Igual el combustible de los vehículos del Estado sin bitácora ni registro de provisión. Igual los servicios de mantenimiento que nunca se realizan pero cuestan un ojo de la cara. Todos los mantenimientos están amarrados con talleres de los recomendados y favoritos. Realmente cobran por no hacer nada. Por eso reparten.

El descarado negocio tiene sus guiños pervertidos y perversos. Establecimientos en donde se consume cerveza y piqueos pero el comprobante, para la finta, anota alimentos. Esta forma sutil de corrupción menudea en todas partes, compromete a grandes y chicos, a gordos y flacos, a uniformados y sin uniforme. La honestidad no existe, la honradez es la virtud de los cojudos. El Perú está infestado por la incertidumbre de la corrupción y el dispendio. Cuando se presumía que la informática iba a destronar la corrupción pocos imaginaron que los sistemas informáticos iban a enfrentar una descomunal y cuantiosa descomposición.

Fallan en las obras públicas los diseños, los estudios de suelos, las supervisiones, los cronogramas sujetos a la sobre valoración. Sí Piura no se desploma por los suelos es por milagro. Al viejo casco urbano le han arrancado los cimientos. Los estudios de geología y de mecánica de suelos hacia el lecho del río no existen. La resistencia de materiales es un indicador nominal de información irreal. La destrucción de la ecología y el ambiente es irreversible en tiempos de cambio climático. ¡Nadie repara el daño!

Nadie repone los cientos de algarrobos talados y arrancados por la ingeniería cementera y dilapidadora de recursos. Los técnicos y los ingenieros dicen que ellos obedecen sin miramientos al que manda.  Ignorando que el único mandatario, en este extremo, es el ciudadano de a pie, las amas de casa, el pueblo llano, las empresas que pagan sus impuestos. La civilidad entera en donde no se admite a los come echados y sinvergüenzas.

En la vigilancia de la calidad de las obras públicas tienen cuota ineludible de responsabilidad los Colegios Profesionales que reúnen a ciudadanos con formación técnica y profesional competente.  Igual los gremios y las instituciones barriales con coraje y agallas para el reclamo.  Sí organismos como la Contraloría de la República, el Ministerio Público brillan por su pasmosa indiferencia no queda sino la protesta y el reclamo. Piura, se ha quedado sin prensa para expresar su protesta y opinión. El corifeo de ayayeros y lameculos no es una expresión de opinión libre.  Lo que no significa que el consenso comparte el silencio.  No son pocos los ciudadanos que en el hazmerreír electoral viciarán su voto pues no están dispuestos a elegir inelegibles. Esa especie bucanera que se disfraza de honestidad. Y tienen legítima razón.