domingo, 21 de octubre de 2012


¿HACIA DONDE VA EL GOBIERNO REGIONAL?
Por: Miguel Godos Curay                 

Atkins:¿Tiempo de rectificación?
Los errores en política tienen un costo superlativamente elevado. No se trata simplemente  de registrar la marca de una fórmula política  con la peregrina idea de una adhesión popular a uno u otro proyecto político. La decepción crece. Lastima la credibilidad y la gobernabilidad. Algo así como pretender seguir jugando en la cancha sin camiseta, sin norte y sin brújula. En política sacarse la camiseta es un yerro que arrastra el respaldo popular. Ahí no funcionan ni el reparto de sombreritos ni el frondoso y desmesurado gasto publicitario. La publicidad en la política  es como el polvo del maquillaje. Colorea, recubre el acné y la piel descascarada pero no  hace más. En otros momentos funciona como el agua para las plantas. Administrada con mesura las mantiene frescas y en exceso las pudre irremediablemente.

Tampoco es buen signo de una gestión pública el cambio y recambio de funcionarios. Salir con la cola entre las piernas para no regresar  y disfrutar de premios consuelo no es una saludable práctica política. Unos amanecen y otros no anochecen. Los que ayer con vanidad hinchaban el pecho se han ido sin pena ni gloria al rincón de las ánimas. El pueblo  que observa estos menudos entuertos urde sus propias explicaciones y especulaciones. “Presidente banquero cambia ventanillero”.  Mejor dicho los cambios  podrían interminablemente continuar. Esa es la percepción ciudadana.
La gobernabilidad está fracturada en la misma proporción  que la credibilidad. El poblar las oficinas del gobierno regional con funcionarios de Lima  con alguna experticia incrementa esa sensación de agotamiento prematuro y fracaso anticipado de una gestión en el ojo de la tormenta. Finalmente los limeñitos se van y la mazamorra  de la ineficiencia se queda. Para unos el gobierno no da para más. Para otros y en especial para quienes votaron  por la actual fórmula al gobierno regional crece la decepción y la fundada probabilidad que este plato no se vuelva a repetir más.
Quienes recorren el gobierno regional saben  que no hay ningún puente ni vaso comunicante entre el Presidente y el vicepresidente regional. Las distancias como en las rancheras  son cada día más grandes y nos obligan a reflexionar  y pensar seriamente en mejores propuestas con claridad política para las próximas elecciones. La desilusión  salta a la vista y los más perjudicados somos los piuranos que nos hemos quedado turulatos y sin aliento frente a esa incapacidad de poder ejecutar presupuestos y dinamizar la gestión. Ya estamos a puertas de fin de año y realmente una gestión plana y un consejo regional anodino e improductivo nos demuestran que nos equivocamos.
¿Cambiará de rumbo el gobierno regional? La democracia tiene sus propios mecanismos de rectificación y de respuesta. Corresponde a los  políticos y a la sociedad civil organizada zurcir la media rota de los sueños en un futuro mejor. Devolver la confianza en una Piura que progrese lejos de ese oportunismo sensual y pasajero  de quienes perentoriamente tienen el poder. Este pleito parroquial y menudo en el que se aúpan a pelear por una marca registrada convertida en el hazmerreir  de los ingenuos y los candorosos. La batalla ciudadana de hoy  en Piura es la de fortalecer una oposición  digna y respetuosa de lo que hoy Piura urge, necesita y quiere por encima del engaño y la improvisación.
La rectificación política es posible pero importa el reconocer errores. No nos vienen bien ni la arrogancia ni la soberbia. Cuando las promesas no se cumplen se entroniza la demagogia, el discurso vacío, la paseada y la mentirilla detrás de otra más grande que la anterior. Piura realmente merece un mejor trato y la oportunidad de vivir mejor. No estamos pidiendo imposibles ni la entronización del cinismo que es el peor  desembalse del oportunismo político. Pedimos que se atiendan las urgentes necesidades de miles de piuranos del campo y la ciudad que esperan mejores condiciones de vida.
Hace algunas semanas escuchamos al doctor Manuel Serdoya, autor de los proyectos Parque Industrial de Guipúzcoa en San Sebastián ( España) y la Ciudad del Conocimiento (Panamá) hablar de un proyecto entusiasta: El Parque Tecnológico de Piura. Es un sueño posible de gran aliento para la región. El hacerlo realidad requiere claridad de ideas y asumir con seriedad el propósito. La actual gestión regional tiene en sus manos la posibilidad de señalar rumbo lejos de esas accidentales pellejerías políticas y el triunfalismo que suele acompañar con sus vaivenes  a los responsables de las decisiones por el futuro de Piura. Es oportuno advertir que el futuro tiene también un costo político. El hacer una buena gestión.


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