domingo, 28 de marzo de 2010

EL INASIBLE CIELO DE FIRULAY


Por: Miguel Godos Curay

Si existe un cielo prometido para los canes es probable que nuestro recordado amigo Firulay esté disfrutando de celestiales brincos entre motosas nubes de algodón recorriendo los recovecos de la agustiniana “Ciudad de Dios” entre veloces ejércitos angelicales, querubines y regordetes serafines. Es también probable que su alma retozona y alegre recorra los pasillos de la vieja casona del INC entre el aroma de los mangos maduros. Firulay, pertenecía a la casta venerable de los cannis sechurensis, perros sin pelos de Sechura, los memorables viringos hoy ausentes en el paisaje de Piura. Fue acogido en el INC con irrepetible cariño, era todo un personaje aficionado a los chifles y al juego al escondite como un chiquillo. Giovanna Carranza puede dar testimonio de su terrenal vida.

La presencia de los viringos en Piura no es reciente. El hombre de quebrada Sícchez, hace once mil años es bastante probable lo haya tenido por compañero.Refieren las crónicas peruleras, por boca de Francisco Hernández: “que en los reinos del Pirú existe una casta de perros sin pelo, de cuero liso pintado…tienen un modo de ladrar distinto a los otros, de los cuales el príncipe Carlos nuestro señor tiene uno”.

Entre las curiosidades traídas de Indias que dejaron embobado a Felipe el Hermoso, yerno de los reyes Católicos, estuvo un viringo. Felipe saltó de curiosidad cuando le mostraron un perro completamente negro sin mata de pelo y que alargaba su hocico en forma de una negra, otra de las rarezas indianas fue un papagayo de colorido plumaje que ya empezaba a repetir voces castellanas para admiración de todos. Por eso “Periquito real dame la patita y te doy un real” repetían las abuelas engriendo a sus loras atrevidas y cachacientas.

Según Hans Horkheimer los viringos eran un bocado delicioso entre los moches y los vicús que los representaron en sus ceramios. Enrique de la Osa, el cubano director de Bohemia recordaba haber comido perrito cebado en Hong Kong en pleno año nuevo y no sabía mal. En Piura cuando la carne es muy pródiga en los chifas y en las picanterías flota la fundada sospecha que podría tratarse de un can difunto. La señal indeleble del comensal que ha comido perro, sostienen en Chulucanas es las ganas incontenibles de rascarse, el sueñito de perro que guarda parecido con la cabeceada siestera y la voz engolada a la hora de pagar tipo ladrido de perro.

Una de las cualidades del viringo es la ausencia de caninos por lo que su alimentación privilegia los vegetales. En los arenales de la costa fue un leal compañero e incluso por sus propiedades curativas los ancianos los utilizaban para calentar los pies en el crudo invierno. Su piel, gracias a Dios es insoportable para las pulgas y un verdadero y encantador juguete que no necesita pilas. Una jauría de viringos tenía en su refugio de Paita doña Manolita Sáenz. Los perros tibiaban sus entumecidas extremidades en la cama. El Diputado Cipriano Raygada refiere en sus cartas la afición canina de la Saénz. En Piura los consideran un remedio contra el reuma. Los viringos de “La Libertadora” tenían nombres de los generalotes conspiradores contra Bolívar y más de una vez causaron revuelo político en el miserable altillo de la quiteña.

Si bien el perrito sin pelo oriundo del Perú acompañaba a los pobladores en sus diarias tareas y mantenía las viviendas libres de roedores. Los conquistadores trajeron hambrientos perros de guerra, de una voracidad salvaje sedientos de sangre y carne humana que eran liberados y diezmaban a las indefensas poblaciones indias. Las perrerías son parte de ese episodio salvaje que dejó el paso de la hueste perulera por estas tierras. Refiere la historia que el encomendero Melchor Verdugo allá por 1534 desembarcó en las playas de Trujillo y una manada alegre y sonora de perros sin pelo lo rodearon. Junto a él llegó su lebrel de guerra de enorme tamaño que de un solo ladrido provocó la estampida de los viringos. Este perro, dio origen a una leyenda terrible pues de un solo mordisco acabó con la vida de por lo menos dos perros. Este mismo perro, más tarde, en un rapto de ferocidad salvaje devoró al hijo del cacique Cusimanco. Hay quienes encuentran entre los viringos y los allcos el origen de una raza peruana de perros cuya defensa y protección ha asumido el Kennel Club peruano pues es un símbolo notable de peruanidad.
(Correo 28.03. 2010)

domingo, 21 de marzo de 2010

LOS PARAPEDEOS DEL SEMAFORO


Por: Miguel Godos Curay

La lealtad no camina con las ataduras a la conciencia. La lealtad no es incondicionalidad irreflexiva sino la suficiente capacidad humana para distinguir el bien verdadero del bien aparente. La lealtad humana nos obliga a decir con sinceridad siempre lo que pensamos y no acostumbrarnos a esa vieja “mala práctica” de dorar la píldora o decir lo que no sentimos. El eufemismo finalmente se convierte en una cosmética moral que maquilla la realidad al gusto del cliente. Y es ahí en donde conviene un punto de quiebre o un deslinde necesario que nos obliga a mirarnos realmente como somos y no como creemos que somos.

Era una arraigada costumbre de los césares romanos el de contratar a un hombre que a viva voz recordaba al emperador en la ebriedad de la gloria y el poder. Que era una criatura humana pasto para los gusanos y que todo poder y gloria son efímeros, tan volátiles como el etanol en el aire. Nosotros somos de una especie humana en la que nos creemos la última chupada del mango y no es así. Por ejemplo, creemos, que una camioneta vulgar y silvestre con cuatro números en la placa hace un cargo en cualquier organización. Y no es así. Es la inteligencia y el manejo diestro en dirigir a un grupo humano al cumplimiento de sus objetivos lo que provoca el resplandor inteligente. El pasar por la vida haciendo caminos que dejan huella y no surcos sobre el agua es lo que realmente prestigia a una gestión en cualquier institución.

Llamar a las cosas por su nombre era lo que el viejo Confucio denominaba la “justa designación de las cosas”. Una correspondencia con la realidad plena y humana. Nos hemos acostumbrado a desbordar la lógica con artificios retóricos. Así, por ejemplo, cuando la preguntamos a un alumno a boca de jarro: “¿Cómo está en el curso de biología, de física o ciencia jurídica?. Él, conforme a la lógica irreductible, nos podría responder. Estoy bien o estoy mal. Sin embargo, es muy probable que nos responda con la fórmula pervertida del “ni fu ni fa”. Algo así como “no estoy bien ni estoy mal”. Estoy “más o menos” que no es ni más ni menos es una categoría indefinida para maquillar la realidad. La vida como los semáforos tiene color verde que es lo que yo puedo hacer sin transgredir las leyes y la propia moral sin afectar a los demás. O por el contrario, el rojo, el ir contra las leyes y la propia moral. Me paso el semáforo en rojo a riesgo de mi propia vida.

Otra categoría híbrida que no es no rojo ni verde es el color ámbar. Vivir en ámbar es vivir en la cuerda floja, indefinidamente porque no se quiere aceptar la realidad. Es vivir en la apariencia de espaldas a la realidad. Santo Tomás de Aquino dice que la realidad es la adecuación de la mente a las cosas que existen fuera de mí. No es la adecuación de las cosas a mí capacidad fugaz e indecisa. En la vida somos buenos o somos malos. No hay términos medios. Parte de esa sinceridad ontológica es el ser buenos amigos. El buen amigo desea con lealtad para su mejor amigo lo que desearía para sí mismo sin menoscabo. ¡Ni más ni menos.! Desea que el bien para su amigo sea el bien que desea para sí mismo. Quien no actúa así y se desborda como poto de clarito en la expansión del chicherío busca una complicidad en la que la percepción de la realidad se convierte en un espejismo y se distancia de la objetividad. Por eso, es siempre bueno no pedir a los amigos lo que humanamente no podríamos consentir. Si algo nos falta es sinceridad, amistad genuina deseos de hacer mejor cada día las cosas. Es un deporte cotidiano el que busquemos los beneficios y provechos propios pero es sensato que busquemos el bien de las personas (desarrollo humano) y el bien de todos (desarrollo social).

Es bueno que cada uno tenga su forma personal de ver las cosas y el mundo. Es bueno ser tolerantes pero también tener suficiente capacidad de pensar de modo diferente. Como en la pintura, la belleza de un cuadro no está en la monotonía del gris que pinta de cuerpo entero los apetitos personales y la frustración. Sino en la policromía de los colores encendidos con todos su matices. Igualmente en la música la armonía es producto de la polifonía. Son los diversos sonidos y tonos los que dan a la música personalidad propia. Lo mismo acontece en las instituciones en donde la pluralidad viva y democrática construye cimientos sólidos. Alguna vez oí decir a los sechuranos esta frase : “Nosotros nos llevamos bien porque en lo único que estamos de acuerdo es que no estamos de acuerdo y así nos entendemos”.¿Me entendieron?

domingo, 14 de marzo de 2010

LA CIUDAD QUE FUIMOS Y QUE AMAMOS


Por: Miguel Godos Curay
Tenemos que sacudirnos para despertar y darnos cuenta que si no nos unimos somos débiles frente a la desesperanza y la violencia. No se piense que tras el vandalismo desbocado no hay criminales que ganan a río revuelto. Los hay de todo pelaje. Algunos son lobos disfrazados de corderos. Otros disfrutan del temor y la incertidumbre exacerbando conflictos sociales, enfrentándonos a unos con otros. Luego aparecerán solidariamente comprometidos con estas causas sin causa que significan perpetuar el desorden y el caos. Así seguiremos siendo tierra de nadie. Fomentando el atropello a la propiedad privada y pública. Según este desvencijado criterio: “la tierra no es de su propietario sino de quien la necesita incluso para malvenderla”.

La mejor forma de acceder a la propiedad según esta intestina manera de ver las cosas es la “apropiación ilícita”, el “robo”, el hurto famélico y el satisfecho. De este modo enervamos una patente de corso para arrojar, sin miramientos, los desperdicios en la vía pública. Todo está permitido: el mear y hacer nuestras necesidades fisiológicas donde se nos ocurra sin respeto a nosotros mismos. Las vías y accesos son “propiedad” de quien los ocupa. Los efectivos del orden son el abuso encarnado y no merecen el respeto. Está justificado el hurto en la escuela. En donde el potencial ladrón es un vivo que se aprovecha de la mochila de los tontos. El tiempo se mide por “horas pedagógicas” que curiosamente no son horas educadas sino un sistema de medida que reduce a 30 o 45 minutos la hora diaria de clase.

Así en el mercado, por ejemplo, los kilos tienen a lo sumo 700 gramos. Los comerciantes expenden: “cabeceando” productos buenos y malos o “chicos” y “grandes”. Toda oferta a precio módico no es otra cosa que un eufemismo para vender lo invendible. ¡Esta es nuestra precaria y en apariencia inverosímil concepción del mundo!

Igualmente podemos seguir hablando del “gobernante que roba pero hace obra”. Del “buen” profesor que pasa por agua caliente a los desaplicados o el que en la universidad tras el examen sustitutorio inventa el “resustitutorio”. Del universitario que se apropia como un pirata de una investigación ajena a la que coloca su nombre como si fuera suya. De esa fe pervertida que le enciende una vela a Dios y otra al diablo. Del que se santigua de rodillas pero le hace guiños al demonio en La Huaringas. Del que finge amor para la fotografía. Del que no se acepta a sí mismo y recurre el falsete de la tinta y la cosmética. De la doncella que finge virginidad tras kilómetros de recorrido a 120 por hora y sin semáforos morales.

De la falsa lealtad política. De los áulicos que repiten en corifeo: “Contigo hasta la muerte…” y con el puñal de la traición te desflecan el alma. De los matones a sueldo que ofrecen sus servicios al mejor postor. De los que te ayudan porque están mirando en donde morderte. De los que inventan dificultades para vender facilidades. De los que presumen con decoro de señorita antigua para la foto. De los perjuros. De los músicos que soplan pero en esencia están despojados para la música. De lo que revientan a más no poder pero no tienen papilas para sentir el sabor de las cosas.

De los que procrean como las reses porque sus espermatozoides no conocen el verbo amor. De los que lloran a sus deudos con un antifaz de odio y rencor. De los que no tienen ni papá ni mamá, porque la duda metódica no les resuelve la fractura de su origen. De los que leen y no entienden. De los que alimentan su envidia y deseos con lo que otros tienen y nunca podrán alcanzar. De los que creen que la felicidad no existe porque beben de su amargura y su incapacidad de soñar una Piura en la que puedan habitar los hombres, las mujeres los niños y las lagartijas. En donde se pueda mirar al cielo y contemplar las estrellas en la quietud de la noche. Y en donde se pueda escuchar a la viandera:”frito..frito…frito calientito” la mañana del domingo. O un sonoro –“Buenos días de Dios” a la lechera que recorre tempranera desde los Ejidos, Piura. ¿Costará tanto el levantar de sus escombros esta arquitectura moral de la ciudad que fuimos y que en silencio amamos?.

sábado, 6 de marzo de 2010

LEGALIDAD, LEGITIMIDAD Y CRIMINALIDAD


Por: Miguel Godos Curay

Nada volverá a ser como antes. La proverbial clama piurana se ha roto. Las pérdidas materiales son cuantiosas y superan el millón de dólares en daños a la propiedad pública y privada, horas de clase pérdidas, comercios paralizados, pertrechos y afectaciones a la vida, el cuerpo y la salud. La angustia y la incertidumbre intranquilizan a los piuranos. Nadie podrá consolar a los deudos de los cinco muertos. En Piura, no solo nace el sol sino la violencia de alrededor de 60 pandillas que reúnen a mil quinientos jóvenes de zonas marginales que aupados a agitadores movilizados hasta Piura hoy son una amenaza para la paz y la tranquilidad. Los efectivos policiales han resultado insuficientes.

Cuando una acción humana es respetuosa de la ley (legalidad) y del consenso (legitimidad) fluye normalmente. El gobierno local en tanto expresión de la voluntad ciudadana busca que el respeto a las leyes vaya de la mano con la legitimidad. Es legítimo por ejemplo que las personas busquen honestamente el sustento para sus hijos. Pero es absolutamente ilegal que ocupen las vías públicas y que lo hagan en total desorden y en condiciones de salubridad precarias. Lo legítimo pero ilegal es la informalidad declarada. Lo peligroso de la informalidad es que las personas se acostumbran a vivir en ella. La informalidad benigna es ese impulso y salto de oportunidad para mover la economía. La informalidad maligna y cancerosa es aquella que justifica la piratería, el peso incompleto, los productos bamba y de mala calidad. La evasión tributaria municipal y la evasión fiscal a la Sunat. Es un cáncer de la economía y un lastre para el progreso pues las personas se acostumbran a convivir con el desorden y al margen de la ley.

Cuando hablamos de ilegalidad y de ilegitimidad juntas hablamos de la acción criminal. Criminal es vender productos adulterados, productos bamba, vender con falta de peso, vender carne de equino como si fuera de res, vender productos en malas condiciones de higiene. Criminal es el trabajo infantil, criminal es la trata de blancas. Criminal es la usura y el “alquiler” del dinero con intereses leoninos, criminal es el expendio de alcohol y drogas. Criminal es la estafa, la manipulación y el chantaje.

Cuando una acción es legal pero es ilegítima hablamos de violencia legal. Por ejemplo, cuando la autoridad despoja con un embargo de sus bienes a una anciana que no tiene otra propiedad que en la que vive por no pagar tributos se ejercita violencia legal. ¿Es violencia legal ordenar el mercado y sacar a los ambulantes? Si los comerciantes estuvieran debidamente ubicados en donde deberían estar sin obstruir accesos ordenadamente indudablemente que sí. Pero es el caso que se encuentran en espacios indebidamente ocupados y que deben ser ordenados.

¿Qué pasaría en caso de terremoto en nuestro principal centros de abastos? Dios nos tenga confesados. Habría miles de muertos apiñados y aplastados por que las vías de ingreso y salidas están colapsadas. Otro tanto morirían sofocados, otros elctrocutados y en caso de siniestro los grifos contra incendios no funcionarían.

Las muertes de niños, mujeres y ancianos serían cuantiosas y el fuego daría cuenta de los plásticos, insecticidas, trapos y alimentos que en total desorden se expenden sin miramientos en nuestro principal centro de abastos. Este es el mercado modelo de Piura en el que ya el experto Julio Kuroiwa, recomendó al entonces alcalde Luis Paredes Maceda una evaluación de las áreas expuestas a fuego pues el concreto cristalizado en cualquier momento se podría desprender y aplastar a comerciantes y compradores. ¿Se efectuó la evaluación? ¿Las construcciones realizadas por los propios comerciantes se han evaluado técnicamente?. El mercado central sigue siendo una bomba de tiempo mientras persista la informalidad, el desorden y la falta de autoridad.

Creemos que en el diálogo no se trata de defender posiciones o que una de la partes “gana por goleada” como sostienen algunos irresponsables dirigentes. Ni nos hace ningún bien aparecer en la prensa internacional como una ciudad ingobernable ganada por la violencia delincuencial. Eso no habla bien de los piuranos y peruanos. El diálogo debe explorar propuestas posibles y viables que beneficien a Piura más allá de los intereses de parte. Para ello hay que tener claridad en quienes son los actores, conocer sus expectativas. Pero también hay que identificar a los saboteadores quienes con sus acciones criminales dificultan cualquier esfuerzo conciliador. No se trata de un conflicto de un grupo de comerciantes con la alcaldesa y los regidores. Sino de acontecimientos que el pueblo de Piura rechaza y en los que tiene que respetarse las leyes y los consensos porque Piura hace rato merece mercados dignos, limpios y ordenados. ¿Dónde estamos?
Foto: Diario CORREO Piura

miércoles, 3 de marzo de 2010

¡HASTA CUANDO PIURA! ¿HASTA CUANDO?


Por: Miguel Godos Curay
Un día de zozobra vivió ayer Piura a consecuencia del desasosiego e intranquilidad causado por el enfrentamiento entre comerciantes del mercado, entre los que se habían infiltrado avezados delincuentes, y efectivos de la Policía Nacional del Perú. El saldo sangriento a la hora de escribir esta nota era de tres muertos. El conflicto acaparó espacios en las páginas de los diarios. Los actores bien pueden llamarse, alcaldesa, regidores y funcionarios. Pero también son parte de esta tragedia los dirigentes irresponsables, los abogadines oportunistas, los incendiarios prontuariados, los policías amenazados y quienes se refocilan de la informalidad, el caos y el desorden. Todos tienen su cuota de responsabilidad.

Nuestro Mercado Modelo, es en efecto modelo de desorden, de suciedad y antihigiene. Ordenarlo fue siempre una decisión plausible. Lo intentó en su momento el regidor Jorge Reusens que en un censo detallado descubrió que los puestos habían pasado de sus originales propietarios a más de un postor y que una mafia enquistada vendía y revendía puestos en el interior y en el exterior. Otra mafia negocia y vende de palmo a palmo los pasadizos del mercado. No importa la ocupación de la vía pública y que el caos se entronice porque de este modo se facilita la evasión tributaria al municipio y la evasión fiscal a la Sunat.

También es cierto que la informalidad creciente es como un cáncer que consume todo el cuerpo y se convierte en una forma de vivir que hace insoportable cualquier esfuerzo de ordenamiento. Así por ejemplo, los piuranos toleran kilos de 700 gramos, condimentos bamba, productos realmente inaptos para el consumo humano, carnes clandestinas, cuartillas de limón con siete a ocho limones menos, robos descarados y beneficios no declarados. Un espectáculo cotidiano por ejemplo es ver a algunos comerciantes empinando el codo y timbeando en su centro de trabajo. Otros, especialmente en los alrededores y con patente de intocables dedicados al comercio de alcohol y trata de personas. Jovencitas migrantes de Ayabaca y Huancabamba, son empujadas con descaro al comercio carnal. Y nadie dice ni dijo nada.

Por supuesto, que no dieron resultado las asociaciones para fomentar la formalidad y el ordenamiento porque es una vieja costumbre el no tributar, el robar energía eléctrica, el hacer las necesidades fisiológicas en bolsas plásticas arrojadas a los techos y a los pasillos. El apilar productos inflamables como se me viene en gana y a invadir las calles porque el tumulto favorece el hurto, la viveza y la estafa. Esta tragedia tiene varios actos. El epílogo no es sino la consecuencia de esas tácticas salvajes y brutales que utilizan a los inocentes como escudos humanos. Igualmente la Policía Nacional del Perú, no debió caer en el juego provocador de los agitadores que en su contabilidad de muertos dentro de poco hablarán de los mártires del mercado y tendrán argumento sin argumento para continuar con el desorden.

El mercado de Piura es una bomba de tiempo. Y lo seguirá siendo. Contra la lógica curiosamente sólo en Piura nunca se usaron los Mercados Pueblo canibalizados porque quienes vieron en ellos una amenazadora competencia. De estos mercados destartalados por la incuria aún se mantienen en pie en el jirón Tumbes, en Santa Rosa, en San Martín, en los Tallanes, en San Bernardo (Castilla) y en Ignacio Marino. Y el Mercado Principal Franco Montes ene Bello Horizonte. Nunca se usaron pese a que estaban dotados de frigoríficos y panificadoras modernas. Esta tierra de nadie oculta grandes responsabilidades públicas. Ya mañana escucharemos el jarabe de baba de los regidores pretenciosos, de los dirigentes contumazmente azuzadores y de los funcionarios urraca en su perplejidad cagona. Es probable que mañana la inmundicia se continúe acumulando y que la cobradoras de sisa sigan sacándole la vuelta al Municipio. Pero nadie podrá devolverle la vida a estas tres víctimas de la violencia artera y el diálogo se sordos.

sábado, 27 de febrero de 2010

¿ARBOL DE LA MOSTAZA O ALGARROBO DE PROSPERIDAD?



Por: Miguel Godos Curay
Piura es con justicia la capital de las microfinanzas en el Perú. Con tres cajas municipales vigorosamente sostenidas en la calidad de un buen servicio bien podemos convertirnos en la capital de los emprendimientos. Pocos recuerdan, por aquello de que nadie es profeta en su tierra, que la tesis de Gabriel Gallo Olmos escrita en 1978 dio origen a las Cajas Municipales. Gallo fue acogido por el entonces alcalde César Cárdenas Bustillos. La providente presencia de los piuranos Jorge Abásolo Adrianzén y de Javier Silva Ruete en el Ministerio de Economía y Finanzas hicieron realidad el decreto Ley 23039 que en mayo de 1980 creó las Cajas Municipales. Después vino la cooperación técnica alemana, la GTZ y Klaus Peter Zeitinger, cuya severa disciplina impidió que las cajas fueran objeto del manoseo político. Así vacunadas contra el populismo crecieron en salud.

Tal como lo recordó Richard Webb, en el homenaje de la Caja Municipal de Paita, el Perú es una genial incubadora de iniciativas extraordinarias. Fue lo que sucedió en un primer momento con las cooperativas entre el 50 y 60 y con las mutuales entre el 60 y el 80. El cooperativismo que es bueno y permite expandir oportunidades entre los pobres y posteriormente las mutuales se envilecieron cuando políticos oportunistas y sinvergüenzas dilapidaron sus fondos. Fue lo que sucedió con la Cooperativa Santa Elisa que se la repartieron como botín los apristas y Patria Roja. Hoy las cajas que gozan de buena salud financiera tienen que ser protegidas por un adecuado control lejos de los apetitos políticos de quienes creen que el crédito fácil genera rédito electoral.

Urge que las cajas municipales cuyas agencias abundan como las farmacias en lo espacios urbanos se proyecten a los sectores rurales en donde existen muchos nichos de oportunidad que no han sido atendidos hasta el momento. Para ello tienen que diseñarse adecuados servicios de seguros que cubran este segmento del mercado del crédito. Si bien el microcrédito fue como esa semilla de mostaza bíblica que siendo una iniciativa diminuta se ha convertido en un árbol de copa enorme y segura en donde columpian sus nidos las aves. El microcrédito que brindan las cajas municipales de Piura, Paita y Sullana es como una semilla de algarrobo que ha convertido a las CMAC en un frondoso algarrobo de buenas raíces, sólido y fuerte en el que anidan con confianza los chilalos.

Aquellas avecillas que según los alfares de Simbilá son los mensajeros de Dios. En efecto, según el mito tallán, después de diluvio universal Dios se compadeció y envió al chilalo que enseñó a los hombres a construir sus moradas de barro pero también les enseñó el arte de la elaboración de ollas para que tengan oficio de que vivir. De modo que entre un grano de mostaza y una pepita de algarrobo hay una riqueza simbólica extraordinaria y asombrosa.

Tal como la ha señalado el Rector de la UNP dotor José Rodríguez Lichtenhedlt en el marco celebratorio del cincuentenario de la UNP, una de las actividades que debe dar relieve a este acontecimiento debe ser una cita planetaria de instituciones que impulsan las microfinanzas. Un evento en donde pequeños empresarios de Bangladesh, de Sullana de Paita o de Piura pueden intercambiar sus experiencias. Pero no sólo eso mujeres empresarias de Guatemala, Loja, Recife, Oaxaca, pescadores ceutas y pescadores sechuranos puedan mostrar el secreto de su éxito para rebatir la pobreza. Pienso que podríamos invitar especialmente al doctor Klaus Peter Zaitinger, el padrino de esta criatura que ya camina con sus propios pies que es el movimiento de las cajas municipales y en las que el sueño de Gallo Olmos y su indeclinable pasión le han dado vida. Bien vale recordarle, en piurano, que más vale ser envidiado que ser envidioso. Y que si en Piura la envidia fuera tiña muchos tiñosos habría. Pero dejemos a los tiñosos en su rascadera. Organicemos este encuentro que demuestre que en Piura las semillas germinan y dan fruto en el propicio territorio de la UNP que cumple medio siglo de existencia.
Foto: Gabriel Gallo Olmos, Universidad Santo Toribio de Mogorvejo.

viernes, 26 de febrero de 2010

PIURA CRISOL DE RAZAS Y CULTURAS


Lic. Miguel Godos Curay
Universidad Nacional de Piura
Conferencia en el ICPNA, 25.02.2010

Cuenta la leyenda que se pierde en la bruma de los tiempos que los primeros negros que llegaron a América arribaron en el siglo XIV, doscientos años antes del Descubrimiento de América. Se trata de una expedición africana organizada por Mohamed Gao, Sultán de Guinea. . No extraña por eso el hallazgo de rasgos netamente negroides en ceramios y en algunas esculturas de pueblos precolombinos.

El negro llegó a América como esclavo de los conquistadores. Refieren las crónicas, que Alonso Prieto, piloto de la Niña, era mulato. Los primeros negros esclavos se introducen en las Islas del Caribe en 1502. Ya en 1494 el Tratado de Tordesillas, trazó la línea divisoria entre España y Portugal para las exploraciones de nuevas tierras, igualmente se establecen límites para el comercio directo de esclavos desde las costas de África.

La rápida despoblación de la isla Española y la necesidad de trabajar las minas, inició el rápido aumento de la población negra esclava. El rey Fernando el Católico autorizo el 22 de enero de 1510, en Valladolid, el transporte de cincuenta esclavos negros para que trabajaran en las minas de la Española. El 14 de febrero pidió a la Casa de la Contratación que enviara otros doscientos esclavos, para que fueran vendidos en Santo Domingo.

En 1516 mano de obra esclava inicia la operación de los primeros ingenios de azúcar en La Española. Entre 1518 a 1519 se desató una enorme epidemia de viruelas en el Caribe que diezmó drásticamente la población aborigen, y aceleró el aumento de la población negra. En 1522 los esclavos negros se sublevan en el ingenio del gobernador Diego Colón. Gonzalo Fernández de Oviedo describe la sublevación y la brutal represión a los levantiscos. En 1530 el comercio de esclavos se extendió al resto del Caribe. Este mismo año se sublevan los esclavos en la ciudad panameña de Acla. Para entonces Puerto Rico contaba con una población de 327 blancos y 2 mil 292 esclavos.

En el siglo XVI Europa inicia un período de expansión económica y geográfica. La gran demanda de fuerza de trabajo provoca el comercio negrero y millones de africanos son arrancados violentamente de sus tierras y aldeas con destino a América y las islas del Océano Indico donde son obligados a trabajar en grandes plantaciones de azúcar, tabaco, algodón, cacao y en las minas de oro y plata.

Debido al hecho que en América los colonizadores no consiguieron utilizar a los indígenas como fuerza de trabajo en volumen y condiciones deseadas, recurren a los esclavos importados desde África. Alrededor del año de 1550, comienza este tráfico de esclavos del continente africano a América y a partir de 1720 a las islas despobladas del Océano Índico. Con el tráfico de esclavos, el hombre pasa a ser un objeto de cambio, una mercancía y una máquina de trabajo, en lugar del buey o del arado.

Eran varios los métodos utilizados para la obtención de esclavos. Las guerras entre los reinos por el control del comercio y la extensión de sus territorios constituían las principales formas de apropiación de esclavos, los que posteriormente eran vendidos en la costa a los traficantes. Incluso, a veces el tráfico se realizaba entre grupos de una misma jefatura, cuando la demanda era abundante. En ocasiones, los esclavos eran obtenidos a través de la imposición de tributos a los jefes sometidos. También los traficantes hacían por su cuenta guerras y "razzias" para conseguir esclavos.

AFRICA UN CONTINENTE DESPOBLADO SALVAJEMENTE
Para tener una idea del comercio negrero basta señalar que entre que entre los siglos XV y XIX el continente africano perdió más de cien millones de hombre y mujeres jóvenes. Varias regiones africanas quedaron casi totalmente despobladas. André Gunder Frank en su libro “La Acumulación Mundial 1492-1789” señala que 13 millones 750 mil esclavos fueron traídos a América entre los siglos XVI y XIX. Un 25% de esta población murió en el trayecto y otro 25% en las guerras de captura, lo que da un total de 20 millones 625 mil africanos perdidos para el continente en ese período señala el investigador Enrique Peregalli.

La esclavitud advierte José Antonio del Busto estuvo en boga desde el descubrimiento de América. A los indios esclavizados se les denominaba “piezas de caoba” para distinguirlos de los esclavos blancos llamados “piezas de marfil” cautivos en las guerras y de los esclavos negros o “piezas de ébano”.

EN 1528 SE PRODUJO EL ENCUENTRO ENTRE AFRICA Y EL PERU ANDINO
Sostiene el historiador Juan José Vega que 1528 fue un año decisivo en la aventura del descubrimiento del Perú. “Ese 1528 Piura ingresaba a la historia universal” . El carabelín del piloto Bartolomé Ruiz llegó al frente de Tumbes “cuyo esplendor alcanzaron a ver sólo dos de los de España y un esclavo negro que los acompañó” . Refiere el cronista Cieza de León que los indios estaban sorprendidos con tal negro dudando de la autenticidad del color de su piel, frotándolo y lavándolo para intentar quitarle la pintura.

“De otro lado, los regalos enviados por Pizarro al curaca lugareño (gallinas, un gallo, dos cerdos), provocaron en Tumbes un delirio general, que alcanzó su plenitud cuando desembarcaron uno con barbas, el marinero Ginés, y un negro anónimo con una negrura nunca vista por esos nativos en ser humano alguno.” . Este fue el primer encuentro entre el recién descubierto territorio piurano y tumbesino con el continente negro.

Sostiene Lastres que: “La raza de ébano traída de África, agregaba al ambiente, un pigmento y una nueva patología. Con ellos, a parte de una nueva raza, con todas sus taras, se produjeron cambios fundamentales en la radiología americana. Al indio adormilado y nostálgico, vino a sumarse el negro rugiente, con su tropicalismo exagerado, sediento de venganza contra el blanco y almacenando, por herencia racial, gran parte de los vicios de la humanidad”

Es también parte de la historia el hecho que: “Un negro salvó a Almagro en Pueblo quemado; un negro vino con los Trece de la Isla del Gallo, negros luchaban en la guerras civiles entre los Conquistadores y negro fue también el que con un golpe de alfange separó la cabeza del animoso y malogrado Virrey Blasco Núñez de Vela, en Añaquito”

PIURA FUE UN CENTRO DE COMERCIO DE ESCLAVOS
Durante los siglos XVII y XIX Piura fue un centro de comercio de esclavos, el puerto de Paita funcionaba como una estación cuarentenaria pues junto con las poblaciones de esclavos viajaban también la “viruela, sarampión y tabardillo de que venían infectados, de allí eran conducidos a los arrabales herrados, encadenados de dos en dos, como los presidiarios, en donde permanecían a la intemperie hasta que encontraban comprador” . Las deplorables condiciones en las que eran conducidos los esclavos los hacía presa fácil de indecibles males como el mal de Lázaro, la lepra, la viruela y el sarampión a lo que se suman las severas y brutales penas que impuso la Gasca para escarmentar a los esclavos prófugos. “la simple ausencia se castigaba con cien azotes y con prisión en cepo de cabeza; pero si el objeto de ella había sido vivir con alguna india, le eran cortadas al negro las partes pudendas, públicamente. Si permanecía huido se le destroncaba un pie a elección del amo, o sufría castigo mayor, si además de la fuga, había perpetrado otro delito. Era permitido matar a los negros que se resistiesen cuando se les fuera a capturar”.

La asimilación del negro a las faenas agrícolas fue más veloz que en los Andes . El comercio de esclavos se mantuvo en Piura hasta el siglo XIX. En Paita a partir del decreto de libertad del comercio de negros, dado en Madrid en 1795 se introducían negros bozales traídos directamente desde Nueva Guinea. Entre los años 1800 a 1850, la venta de esclavos “cautivos sometidos a la servidumbre perpetua” se hacía el menudeo. Al comercio negrero se dedicaban conocidos personajes de la élite piurana como don Fernando Seminario y Jaime Regidor Perpetuo del Cabildo de Piura, Roque Raigada o don Serafín del Castillo entre otros personajes públicos

El trabajo que desarrollaban era el trabajo doméstico, las faenas agrícolas en las haciendas, otro tanto se dedicaba al pastoreo y arrieraje. Otros se dedicaban al trabajo portuario en la pesca y en los astilleros del puerto. Una de las láminas del Obispo Martínez de Compañón representa a negritos en el trabajo de obtención de la brea empleada para el calafateo de los navíos.

LA ESCLAVITUD SE MANTUVO HASTA 1900
Señala Luis Cajavilca Navarro que la Jura de la Independencia no afectó en absoluto la situación de los negros esclavos pues siguieron siendo esclavos. En las constituciones de 1823,1828 y 1834 se afirmaba que la esclavitud era contraria nuestro sistema político y a los verdaderos intereses del estado y de la cristiandad. El Código Civil de 1852 señalaba con puntualidad que no habían más esclavos que los negros; y estos no podían ser sino esclavos. El negro que no podía dar razón de quien era su dueño se le apresaba hasta que este apareciera. Los negros finalmente fueron remplazados por los chinos en las haciendas, pero había negros esclavos hasta antes de la Guerra con Chile. En la Hacienda Yapatera (Morropón) había negros marcados en los brazos y se usaba el cepo para castigo en 1900.

El desembarco e introducción de esclavos se realizaba por Paita, Callao o Tambo de Mora en Chincha. El comercio de contrabando de esclavos estuvo también a la orden del día. En 1796 había en Piura 884 esclavos, 5,203 libres, 10,650 mestizos, 24,797 indios, 2,874 españoles, 18 religiosos y 61 clérigos.

Los esclavos eran cotizados de acuerdo a su edad y robustez. Un esclavo de menos de cinco años se valorizaba entre 100 a 150 pesos. Un en edad de trabajar de menos de 30 años se cotizaba en 350 a 450 pesos. Los negros viejos y viejas se vendían entre 50 y 100 pesos. La burguesía criolla se dedicaba al comercio de negros porque era una fuente de ingresos importante. La suerte del mulato dependía de la de su madre. Si la madre era esclava el hijo también lo era. Los niños negros se conservaban como mascotas y se obsequiaban como tales entre las familias nobles.

Toda una leyenda se generó en torno al comercio negrero. El día del embarque se les reunía en una iglesia y se les bautizaba en masa, a cada uno se le entregaba en un papel su nombre cristiano con el que serían, en adelante, llamados de por vida. Al momento de ser vendidos se les palmeaba para medirlos y se les marcaba a fuego con la carimba. La carimba, de hierro o de plata, usualmente era una R con una corona sobrepuesta. La marca se hacía generalmente en el pecho o en un lugar visible en los brazos.

LA LUCHA DE LOS NEGROS CONTRA LA ESCLAVITUD

El esclavo negro luchó de manera tenaz contra el régimen de explotación que le fue impuesto. Esta resistencia se presentaba como una actitud pasiva simulando obedecer pero trabajando lo mínimo o ejercitando terrible violencia contra los animales y destruyendo herramientas de trabajo. Otros recurrieron al suicidio y finalmente la evasión para refugiarse en comunidades denominadas de negros cimarrones que para sobrevivir se dedicaban al hurto y asalto en los caminos. Por este motivo el cimarronaje constituyó un gran problema para las autoridades coloniales y para los propietarios de esclavos. Al refugio de los negros fugitivos también se le denominaba Palenques. En Brasil se le denomina Quilombos y Cumbes en Venezuela. Estos refugios se convirtieron en espacios de libertad defendidos a pedrada limpia, rejones y espadas. Los esclavos negros que llegaron a las costas de Piura. Hablaban multiplicidad de dialectos. Y al ser bautizados reorientaban sus prácticas religiosas al cristianismo. Poco a poco se fueron familiarizando con el idioma y con las expresiones culturales locales. Al sur fueron famosos los palenques de Huachipa y Carabayllo.

CASTAS Y MESTIZAJES

De acuerdo al puerto donde eran embarcados con destino a América se les denominaba: Angola, Banguela, Carabelí, Congo, Chala, Guinea, Mangubí, Mina, Mondongo, Mozambique, Terranovo. Bozal se llamaba al recién venido de África y que aún no se había castellanizado. El ladino era el que habiendo nacido en África ya había aprendido castellano y iniciado su proceso de aculturación. Criollo era el negro nacido en Indias.

La pureza del negro venía dada por la mayor pigmentación negra. Había pues un distingo entre negros puros y negros de” color quebrado” producto de una serie de combinaciones. Los mulatos eran producto de la mezcla de negro con blanco. Los mulatos a su vez se subdividían en mulatos blancos, mezcla de “negro con blanco”; mulatos moriscos eran el producto de “blanco con mulata blanca”. Físicamente eran rubios y de ojos azules y pasaban por españoles. Los mulatos prietos eran el producto de “negro con mulata parda”. Eran casi negros. Los mestizajes producían una variedad de matices como el mestizo prieto producto de “mestizo con negra”, mestizo pardo surgía de la unión de “mestizo blanco con mulata parda”. Según el grado de sangre negra se les denominaba tercerones o cuarterones.

En Piura se hablaba de negros, mulatos y zambos. En algunas localidades de la sierra de Piura se habla de los zambos morropanos o de los negros de la yunga o yunganos. Contra el negro existían prohibiciones severas como la de no tener relaciones sexuales con indias. La sanción era de cien azotes, en la primera intención y en la segunda se le cortaban las orejas y se les desterraba si se trataba de negros libres. Las Leyes de Indias establecían con respecto a las mujeres negras las siguientes prohibiciones: “Las negras y mulatas horras (libres) no pueden tener zarcillos de oro, con perlas, ni mantos ni vestidos de seda, aunque estén casadas con españoles, bajo la pena de que se los quiten”.

citada por Fernando Trazegnies: “…debe recordase que la sociedad negra fue bastante estratificada en su interior: los ladinos y criollos consideraban inferiores a los bozales e incluso no querían mezclarse con ellos, solicitando que les tuvieran separados; a su vez los mulatos consideraban inferiores a los negros y, en general había una escala de desprecios en función de la mayor coloración negra.

Otra historia perdurable es la de Diego de Almagro un hombre de guerra. Poco antes de ser ejecutado por Hernando Pizarro advirtió que es un hombre viejo “con la cabeza quebrada por los golpes que recibió en la batalla y un ojo menos.” Era rudo y duro de matar. En la antesala de la muerte declara que tiene natural miedo a la muerte pero reconoce con sinceridad de hombre, que el amor «me ha hecho esclavo de mi esclava». Margarita era una negra hermosa y para la historia la primera no indígenallegada a Chile. Almagro la amaba intensamente. Le acompañaba al frente y en los tiempos duros como en las notas del vals “de sus lágrimas bebía”. Tras las cruentas batallas que libró don Diego curaba amorosamente sus heridas las que cicatrizan milagrosamente con amor. En las noches de crudo invierno brindaba calor humano al trajinado cuerpo lleno de tajos del soldado. Almagro se dejaba amar.

Almagro no fue ingrato con Margarita en su testamento el 5 de julio de 1537 dispuso lo siguiente: “Iten digo que por cuanto Margarita, negra mía esclava, por el mucho servicio que me hizo en el camino a Quito y por buena obra por amor de Dios le otorgué libertad en Tangarará con tal que me sirviese toda mi vida y entonces aunque se lo prometí no lo hice ante escribano y después acá me ha servido y me sirve muy bien , quiero y es mi voluntad que después de mis días queda libre y le dan carta en la forma y manera que mejor se pueda dar y ella quisiere, porque yo desde ahora la dejo por libre aunque no le den dicha carta”. Margarita la fue fiel en las buenas y en las malas. Refiere la historia no escrita que se llevó los secretos de su señor a la tumba. Y que muerto Almagró lo amortajó con altivo decoro. Esta historia de amor de la hueste perulera aconteció en la fundacional Piura.

EL TRABAJO DEL ESCLAVO SOSTUVO LA ECONOMIA COLONIAL
La economía colonial se sostuvo en el trabajo del esclavo. Según el historiador ecuatoriano Jorge Núñez: “Millones de seres humanos de piel oscura, sometidos a la brutalidad de la mita o a la barbarie de la esclavitud, gemían bajo el látigo de implacables capataces y sostenían con su trabajo esa primera expansión capitalista mundial, es decir, eso que Adam Smith llamara “la riqueza de las naciones”. De otra parte, esas mismas gentes trabajadoras constituían la inmensa mayoría de la población en cada una de las regiones americanas, lo que contrastaba con la realmente mínima presencia numérica de los colonos blancos de cualquier origen”.

Las proclamas del gran ideario liberal, que proclamaba la igualdad del linaje humano, germen de la descolonización fueron líricas. La “Declaración de Derechos de Virginia”, texto esencial de la revolución norteamericana, sostuvo en su primer artículo que “todos los hombres son por naturaleza igualmente libres e independientes, y tienen ciertos derechos inherentes, de los cuales, cuando entran en un estado de sociedad, no pueden ser privados o postergados; expresamente, el gozo de la vida y la libertad, junto a los medios para adquirir y poseer propiedades, y la búsqueda y obtención de la felicidad y la seguridad.” También dispuso, por su artículo 9, “que no se impongan, ni se dicten castigos crueles o anormales” y, recalcó, en su artículo 16, “que es deber mutuo de todos el practicar la indulgencia, el amor y la caridad cristianas.” Para entonces, se estima que existían en los Estados Unidos, cuatro millones de esclavos y en todo el continente americano la masa laboral esclava era de unos 7 millones de personas.

LA REVOLUCION HAITIANA

Un hecho de enorme significación histórica fue la Revolución Haitiana que iniciada en 1791 como eco caribeño de la Revolución Francesa, conmocionó a toda América colocando en el tapete de la discusión el tema de la esclavitud. El movimiento revolucionario dirigido por el patriota Toussaint Louverture, organizó una revuelta de antiguos esclavos que venció a sus opositores locales y derrotó a los ejércitos expedicionarios enviados por España e Inglaterra.

Dos años más tarde, en 1801, veinte años antes que la declaración de la Independencia del Perú, una Asamblea General convocada por Toussaint decretó la "Constitución de la colonia de Santo Domingo", por la cual Haití y sus islas adyacentes reconocían la soberanía de Francia, pero también el espíritu libertario de la Revolución Francesa, consagrado en la "Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano". En consecuencia, esa Constitución proclamaba:

"Art. 3. En este territorio no podrá haber esclavos. La servidumbre ha sido abolida para siempre. Todos los hombres nacen, viven y mueren libres y franceses.

Art. 4. Todo hombre, cualquiera sea su color, puede ser admitido en cualquier empleo.

Art. 5. No hay otra distinción que la de la virtud y el talento, ni otra superioridad que la otorgada por la ley en el ejercicio de la función pública. La ley es igual para todos, tanto cuando castiga como cuando protege."

La insurrección de los esclavos haitianos, consiguió que la Asamblea Nacional francesa declare abolida la esclavitud en las colonias. Pero poco después, en 1802, Napoleón Bonaparte anuló la abolición y envió al Caribe un gran ejército colonial, encargado de restablecer la esclavitud en los dominios de Francia. Toussaint fue apresado por los franceses, pero los haitianos resistieron valerosamente y, luego de dos años de guerra, derrotaron al ejército colonial y consolidaron definitivamente su libertad. En enero de 1804, bajo la jefatura de Dessalines, fue proclamada la independencia haitiana. La proclama de independencia decía:

“Hemos osado ser libres, osemos serlo por nosotros mismos y para nosotros mismos. ... Juremos ante el universo entero, ante la posteridad, ante nosotros mismos, renunciar para siempre a Francia, y morir antes que vivir bajo su dominación. ... Prestad entonces juramento de vivir libres e independientes, y de preferir la muerte a todo lo que pueda volveros al yugo." Los ecos de la revolución haitiana también resonaron en el Perú.
LOS MULATOS INTELIGENTES
Personajes extraordinarios en este mundo de discriminaciones y racismos por el esplendor de su inteligencia fueron don José Manuel Valdez (1767-1843) célebre mulato que brilló pues exploró todos los campos del saber humano. “Mientras que los salones de la aristocrática sociedad, recibían opulentamente a nuestro Unanue, por los méritos de su talento y estirpe, permanecían cerradas para nuestro modesto mulato, que tan alto colocaría después el nombre del Perú” Pero tal fue su talento y conocimiento en la medicina el Cabildo de la Ciudad de los Reyes recomendó “el asunto Valdez” a Carlos IV, quien accediendo a la súplica, otorgó, al dispensa por Real Cédula del 11 de junio de 1806, fechada en Aranjuez.
Otra inteligencia de color fue el cataquense Cayetano Heredia (1797-1861). Heredia nació el 7 de agosto de 1797, muy joven se trasladó a Lima, haciendo su instrucción al lado de un religioso franciscano adiestrándose en el manejo del latín. Por su talento para la anatomía se deslizó a la práctica de la cirugía. Llegando a ser Inspector General de Hospitales y en 1843 Protomédico General del Perú y reformador de la Facultad de Medicina de San Fernando. Heredia, fue un rara demostración de visión intelectual, fue amigo personal de Raiamondi y dio un gran impulso a las ciencias.
LA NEGRITUD EN LA VIDA DE PIURA
Refieren historias de abuelas que el niño Miguel Grau fue criado por una nodriza negra Tadea Castillo oriunda de Paita y comadre de la quiteña doña Manuel Sáenz. Doña Tadea fue madre de Paula Orejuela Castillo a quien logró entrevistar en 1922 Luis Alberto Sánchez. Dicen que con sus curiosidades y el uso de yerbas doña Tadea salvó al pequeño Miguel Grau de un maligno sarampión. Doña Manuelita arribó a Paita acompañada de sus negras jamaiquinas Juan Rosa y Jonatás. Ella las instruyó y aplicó al trabajo del bordado y el dominio del inglés.
Sin duda que nuestro Enrique López Albújar (1872-1966) tenía en sus venas sangre africana. En Piura se produjo un verdadero terremoto social cuando publicó en 1928 Matalaché, novela retaguardista. Es una novela apasionada y apasionante en la que los protagonistas principales viven un amor que intenta romper prejuicios raciales. Prevalece finalmente la vida y los sentimientos sobre el odio y la discriminación. Los amores de María de la Luz y el esclavo mulato José Manuel Sojo, quien finalmente es arrojado a la tina para ser convertido en jabón, tienen la pureza de su amor un halo misterioso que bien podría igualar a Romeo y Julieta de Shakespeare. Puedo referirles a ustedes una anécdota que cuando se levantaban los cimientos del hoy edificio del SENATI a espaldas de la Cruz del Norte los obreros que excavaban las zanjas encontraron sepultadas las tinas jaboneras y algunas viejas se persignaban porque allí se recocinó el cuerpo incombustible del mulato José Manuel. Creo que esta historia bien puede servir para reencontrar la identidad de nuestros antiguos y tradicionales barrios. La Mangachería al norte, barrios de negros y mulatos y la Gallinacera al sur, barrio de indios y mestizos de la ciudad
LA MEMORABLE CUYUSCA
Sin duda conmovedora es otra historia narrada por López Albújar en sus Cuentos de Arena y Sol (1901-1927). Se trata del relato “Un Día de Triunfo” que refiere la llegada a Piura de la equivocada noticia del triunfo de Grau sobre los chilenos. La noticia causó conmoción pues todo Piura se volcó a las calles a celebrarlo:
“En la vanguardia, batiendo el aire con su bandera bicolor, venía un grupo de mujeres, destacándose entre ellas una negra alta, musculosa, magnifica, como una divinidad bárbara. Blandía incesantemente sus robustos brazos en señal de reto haciendo bruscas contorsiones de bayadera infernal. Llevaba la falda pegada a la altura de las pantorrillas y en la crespa y menuda cabeza de ídolo africano, un sombrero de paja blanco, con cintillo rojo. Ostentaba dos pechos de ébano, que zangoloteaban como odres repletos. -¡La Cuyusca! ¡La Cuyusca! Gritaron los colegiales. ¡Viva la Cuyusca! Era ella la que encabezaba el grupo de mujeres, que parecían lobas hambrientas; ella era la que, dominando con voz de clarín la barbulla de la muchedumbre gritaba: -`Viva el Perú! ¡Muera Chile! ¡Para Valdivia, ladrones!”…
La antítesis de la alegría cunde a la mañana siguiente, cuando se rectifica la noticia, erradamente dada, y se asegura el sacrificio del perínclito marino en aras de la patria. La desolación cunde en la ciudad y en el colegio donde estudiaba López. “Cuando entré yo, ya en el patio del colegio habían muchos alumnos. Todos estudiaban llenos de recogimiento y con los semblantes tristones. Indagando por la causa de la tristeza en el aula preguntó y recibió por la bajo esta respuesta –“¿Cómo que no sabes lo que pasa? ¡Hemos perdido! ¡Los chilenos han echado el Huáscar a pique!- Pero ¿no decían ayer que habíamos triunfado? - Si pero ha resultado falso”.Este relato se publicó por primera vez en El Comercio, el 16 de septiembre de 1900 y fue reproducido en La Crónica de Lima el 1 de enero de 1958.
Piura, tiene el privilegio de ser crisol de razas y culturas aquí se produjo el más intenso y rico de los mestizajes. Nuestro mestizaje mezcló la sangre indígena con la europea y la africana. Sin desdeñar el aporte asiático porque este mestizaje aún no culmina. Nuestras expresiones culturales, nuestro sincretismo religioso. Nuestra variada gastronomía no es sino expresión colorida de lo que nos gusta y de lo que nos enerva con alegría en una cumanana o un tondero.
Dice la cumanana: “Negro cara de aceituna/ que dices sós de Ayabaca,/ todos los días “te veyo”/ de una banda a otra banda”. Y esta otra que dice: Te “arqueyas” para remar/ y te brilla el espinazo,/ negro, aunque al río te caigas,/ no te comen los lagartos”. Y voy concluyendo pues como advierte el cronista mestizo Felipe Guamán Poma de Ayala: escribir y hablar es cosa de nunca acabar.